Miles de peregrinos respondieron a la invitación de la Virgen, y subieron al Podbrdo a rezar el Rosario y esperar el momento de la aparición que, como le había dicho el día anterior al vidente Ivan Dragićević, sería sobre las 22:00 horas.
Después de rezar dos misterios, a las 22:03 horas comenzó la aparición de la Virgen María, que duró unos siete minutos. Tras lo cual, el vidente contó lo sucedido:
He aquí que quisiera acercarles y describirles brevemente el encuentro de esta noche con la Virgen.
Lo describiré en la medida en que pueda y en la medida en que mis palabras me lo permitan, porque el encuentro con la Virgen es realmente difícil de describir con palabras humanas y resulta imposible expresar plenamente todo lo vivido. De un modo especial, es difícil describir el amor de Madre con el que nos ama a todos y con el que nos guía.

También hoy ha venido a nosotros muy alegre y llena de gozo. Nos saludó a todos con su saludo maternal:
«Alabado sea Jesús, queridos hijos míos».
Después dirigió su mirada hacia todos nosotros, extendió las manos y oró sobre todos nosotros en su lengua aramea. Oró de manera especial por todos nosotros, los enfermos aquí presentes, y por ustedes, los sacerdotes. Después se dirigió brevemente a todos nosotros con estas palabras:
«Queridos hijos, también hoy deseo invitarlos de un modo especial a que, durante este tiempo de gracia, oren por los jóvenes y por las familias, por la santidad en las familias. Devuelvan la oración a sus familias. Pongan a Dios en el primer lugar de sus familias y caminen junto a Él hacia el futuro. La Madre los acompaña e intercede ante su Hijo por todos ustedes».
«Gracias, queridos hijos, también hoy, por haber respondido a mi llamado».
Después, la Virgen impartió su bendición maternal a todos nosotros. Y bendijo todo aquello que han traído para ser bendecido.
Los he encomendado a todos ustedes, sus necesidades, sus intenciones y sus familias. También a todos los enfermos aquí presentes. Todo lo que llevan en su corazón, la Virgen conoce mejor que nadie sus corazones e intercede por ello ante su Hijo.
Después, la Virgen oró durante un tiempo de manera especial por la paz en el mundo y se marchó en el signo de la luz y de la cruz, despidiéndose con estas palabras:
«Vayan en paz, queridos hijos míos».
Fuente: Fundación Centro Medjugorje

Gracias, muchas gracias por transmitirnos lo que nuestra madre nos pide y nos enseña pues nos guía con sumo amor hacia su hijo Jesús, camino al Padre. Benditos sean también ustedes por crear este espacio en que nos comparten el amor de la madre y del Padre. Dios les bendiga.