Mensaje extraordinario dado por la Virgen a Iván el 20 de abril de 2018 en Medjugorje

«También esta noche la Virgen vino alegre y feliz y, al inicio, nos saludó a todos con su saludo maternal: “Alabado sea Jesús, queridos hijos míos”. Después extendió sus manos y oró un tiempo prolongado sobre todos nosotros, de manera especial oró por los enfermos presentes. Luego la Virgen dijo:

“¡Queridos hijos! También hoy deseo decirles que mi Hijo me ha permitido permanecer un largo tiempo con ustedes porque deseo educarlos, instruirlos y conducirlos a la paz. Deseo conducirlos a mi Hijo. Por eso, queridos hijos, acojan mis mensajes y vivan mis mensajes. ¡Acojan el Evangelio, vivan el Evangelio! Sepan, queridos hijos, que la Madre ora siempre por todos ustedes e intercede por todos ustedes ante su Hijo. ¡Gracias queridos hijos, también hoy, por haber respondido hoy a mi llamado!”

A continuación, la Virgen nos bendijo a todos con su bendición maternal, y bendijo todo lo que ustedes han traído para que sea bendecido. Después yo los encomendé a todos ustedes, sus necesidades, sus intenciones, sus familias y a todos los enfermos presentes. Luego la Virgen continuó orando un tiempo especialmente por la paz y en esta oración se marchó, se marchó en el signo luminoso de la luz y de la cruz con su saludo: “Vayan en paz, queridos hijos míos.”»

© Children of Medjugorje – 15 de abril de 2018

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Sor Emmanuel

¿Cuál es el plan de la Virgen en Medjugorje?

P. Livio: Marija, hay una parte del mensaje que es muy importante. Es decir, la Virgen habla de su plan y Ella muchas veces ha dicho que nosotros somos muy importantes en ese plan. Respecto a esto, te quiero hacer una pregunta. En primer lugar, ¿Cuál es ese plan de la Virgen? Y ¿Cuál es nuestro lugar en ese plan? Ese plan que se está desarrollando desde hace casi 37 años.

Marija: Yo creo que el plan de la Virgen es llevarnos a todos a Jesús, y el plan de Jesús, es llevarnos al Paraíso. Pero para llegar al Paraíso no es nada fácil en este tiempo de lucha contra las tinieblas. La luz debe vencer en nuestra vida, en nuestra persona, sobre todo en las personas bautizadas. No podemos testimoniar las tinieblas y el pecado, debemos testimoniar la luz, la alegría, esta gracia que estamos viviendo por haber sido elegidos. Demos gracias a nuestros padres, a nuestros abuelos que han colaborado en que formemos parte de esta cosa tan maravillosa que es el plan de Dios. Muchas personas no lo conocen. Por esto la Virgen insiste en que recemos por los que no conocen el Amor de Dios, por aquellos que no oran, por aquellos que no viven los mandamientos de Dios. Yo creo que el plan de Dios, es el plan de la salvación. La Virgen, aquí en la parroquia de Medjugorje, cuando hicimos los grupos de oración, nos dijo que debíamos rezar por todos aquellos que estaban alejados de Dios, por todos los que no habían conocido su Amor. Hoy, de manera especial, nos pide ser esa luz, ese orgullo, esa victoria, esa esperanza por el hecho de ser bautizados, por estar llamados a colaborar con Dios y con la Virgen para la salvación de la humanidad.

Fragmento de la nota realizada por el P. Livio a la vidente Marija

Entrevista de P. Livio a Marija para comentar el Mensaje del 25 de marzo de 2018

P. Livio: Ahora, tenemos aquí al micrófono, a Marija de Medjugorje, que nos transmitirá el mensaje de la Virgen de la Paz del día de hoy, 25 de marzo 2018. ¡Hola Marija!

Marija: ¡Hola Padre Livio! Saludo a todos los oyentes de Radio María. Hoy 25 de marzo, como cada 25 del mes, la Virgen nos ha dado este maravilloso mensaje:

“Queridos hijos, los invito a estar conmigo en oración, en este tiempo de gracia, cuando las tinieblas luchan contra la luz. Oren, hijitos, confiésense y comiencen una vida nueva en la gracia. Decídanse por Dios y Él los guiará a la santidad, y la Cruz será para ustedes signo de victoria y de esperanza. Siéntanse orgullosos de ser bautizados y sean agradecidos en su corazón de ser parte del plan de Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

P. Livio: Marija, este mensaje es muy adecuado para este momento, ya que vamos a iniciar la Semana Santa y luego viene la Pascua. Me parece que la Virgen quiere prepararnos a vivir más intensamente el tiempo Pascual.

Marija: Sí, es verdad. Cuando la Virgen me daba este mensaje, me parecía tan suave, tan bonito, tan profundo, que a pesar de hacer todavía frío aquí en Medjugorje, sonaba a primavera, a una primavera espiritual. Es un mensaje que me ha tocado mucho, sobre todo cuando dice: “Los invito a estar conmigo en la oración”. Me parecía que, como en los primeros tiempos, la Virgen quiere estar con nosotros, que no nos quiere abandonar, que quiere ser nuestra guía.

P. Livio: Con esta frase, pienso que es como si quisiera llevarnos a una oración constante durante esta semana de Pasión.

Marija: Sí, porque la Virgen quiere precisamente guiarnos, ayudarnos a que seamos, cada vez más, esa luz, esa ternura de Dios, que es la ternura de la presencia de María entre nosotros. También en este tiempo de gracia, en este tiempo de lucha espiritual, lucha personal, lucha contra las tinieblas, contra todo el mal, la Virgen nos llama a permanecer en esa gracia a través de la oración, la confesión, y así, iniciar una vida nueva con Dios en la santidad.

P. Livio: Jesús, cuando oraba en el Getsemaní y llegaron los guardias para detenerlo, dijo: “Esta es la hora del reino de las tinieblas”. Es decir, que esa lucha que tuvo Jesús, también nosotros hemos sido llamados a tenerla. ¿Luchar contra las tinieblas, estando en oración como Jesús en el Getsemaní?

Marija: Sí; La Virgen no ha hablado del Via Crucis, no ha hablado de la Cuaresma, pero ha hablado de este tiempo de gracia, este tiempo en el que se nos invita a la conversión, a empezar una vida nueva. También es una invitación a la realización de todos aquellos propósitos que al inicio de la Cuaresma nos habíamos planteado, y de hacerlo con alegría. La Virgen nos dice que debemos estar orgullosos de ser bautizados, de ser personas que se han decidido por la santidad. ¡Es tan bonito ver que la Virgen no se cansa nunca de llamarnos a la santidad! Nos llama a la victoria. Muchas veces nos sentimos oprimidos, en cambio, la Virgen nos dice que nuestra cruz será nuestra señal de victoria y de esperanza. Es decir, “toma tu cruz y ve con alegría y esperanza”. Esto me llena de una felicidad inmensa, porque la Virgen, es esperanza, la Virgen es la estrella que nos guía, es nuestra protectora. Ella nos invita, y esto me hace sentir una ternura muy grande en el corazón porque no estamos solos. La Virgen nos dice siempre que está con nosotros.

P. Livio: Esta fuerte invitación, como también hace la Iglesia, que nos invita a confesarnos, al menos una vez al año, sería el mínimo indispensable. La Virgen, en cambio, nos invita a hacerlo una vez al mes y siempre que tengamos esa necesidad. Por lo tanto, la preparación de la Pascua es con la confesión que borra el pecado y así poder iniciar una nueva vida.

Marija: La Virgen pide iniciar una nueva vida en la gracia, vivir en la gracia.

P. Livio: Marija, esta invitación a la confesión remonta, aquí en Medjugorje, ya desde el inicio de las apariciones. Medjugorje es conocido como “el confesonario del mundo”.

Marija: Es verdad, también en estos días, hemos visto que no hay bastantes sacerdotes durante las fiestas, porque aunque no haya tantísimos peregrinos, los que vienen, sienten una gran necesidad de hacer una buena confesión, porque piensan que aquí en Medjugorje, como ya he oído en tantas ocasiones, el corazón se abre más fácilmente. Hace pocos días, un sacerdote italiano me decía que en ningún otro lugar, había oído confesiones tan profundas, tan radicales, tan abiertas. De hecho, se ve que la gracia toca a esas personas que confiesan tantas cosas que nunca antes habían tenido la valentía de confesar, y llegan aquí, y lo hacen. Ese sacerdote me hablaba de lo bonito que es ser sacerdote y ver la gracia que Dios nos está haciendo, y me lo decía con una felicidad inmensa. Este sacerdote tuvo su conversión aquí en Medjugorje y hace ya años que viene aquí a confesar. Se ve que a muchos sacerdotes no les gusta tanto confesar, porque dicen que es algo bastante pesado, en cambio él, cuando oye las confesiones, siente en su corazón una felicidad inmensa porque se da cuenta que es la gracia que les está tocando y Dios lo utiliza, por ser sacerdote, para absolver esos pecados. Esto le ayuda también a él espiritualmente, cada vez más, cuando confiesa.

P. Livio: Oye María, te quiero hacer una pregunta. Según las estadísticas de Medjugorje que publica la parroquia, el año pasado hubo un millón seiscientas mil comuniones y los sacerdotes que habían concelebrado fueron unos veintiséis mil. Entonces, por mi experiencia, que he visitado tantos lugares marianos, te digo, que no he visto en ningún lugar tantos sacerdotes como aquí en Medjugorje. ¿Tú, qué opinas al respecto?

Marija: Pues, es una gracia. A Medjugorje llegan sacerdotes santos, sacerdotes curiosos, sacerdotes en crisis, sacerdotes que sienten la necesidad de reforzar su fe. Y aquí, en Medjugorje, encuentran este manto de la Virgen que les protege, donde se sienten abrazados y amados por Ella. También vienen para pasar algunos días de descanso, o bien de retiro personal y muchos vienen acompañando a los peregrinos. De cualquier forma, es siempre algo muy bonito. Hoy, por ejemplo, he encontrado un sacerdote que me decía lo feliz que se siente cada vez que viene a Medjugorje. Viene siempre con peregrinos, después de haber preguntado a su superior si les puede acompañar. Él guía esos grupos y dice que para él, es un trabajo espiritual que hace con esas personas que lo acompañan porque se confiesan, aunque hay veces que alguno busca otro sacerdote italiano, pero no importa porque siempre se siente disponible y, al mismo tiempo, querido por esos peregrinos. Aquí en Medjugorje, los sacerdotes no se sienten obligados a hacer nada por deber, sino que es la felicidad lo que les mueve. Además, aquí se sienten amados y, yo diría, incluso un poco mimados por los peregrinos, ¡gracias a Dios!

P. Livio: Sí Marija, esto es verdad, pero yo creo que no se le da demasiada importancia al hecho de que muchos sacerdotes renuevan aquí en Medjugorje su sacerdocio. Es decir, que muchos sacerdotes renacen en Medjugorje.

Marija: Exactamente. Muchos sacerdotes llegan aquí cuando ya habían pensado dejarlo, no por un tipo u otro de excusas, sino porque ya no sentían la presencia de Dios, ya no sentían aquel amor del principio. Cuando ese amor se debilita, ya no se ora tanto, y el activismo del mundo les arrastra. Al llegar a Medjugorje son sacerdotes que se caen a trozos. Pero aquí reencuentran la felicidad de ser sacerdotes, la alegría de poder bendecir y absolver. Para ellos es un redescubrimiento de su vocación, sienten la gracia. También el hecho de estar aquí con tantos otros sacerdotes les ayuda. Además, aquí en Medjugorje, ninguno puede negar que la Virgen esté presente. La Virgen está aquí viva, Ella vive entre nosotros. Esto no se ve, pero se siente. Nosotros, los videntes, la vemos, pero los que llegan aquí la sienten sobre todo cuando van a las colinas y rezan más, es decir, cuando siguen el programa que la Virgen ha querido para la parroquia de Medjugorje.

P. Livio: Oye Marija, haciendo referencia al mensaje, ahora que llega el Sábado Santo, la Virgen dice que debemos estar orgullosos de ser bautizados y visto que en ese día la liturgia nos invita a renovar nuestro bautismo, es como si la Virgen nos quisiera decir que en este tiempo de tinieblas, no deberíamos tener vergüenza de ser cristianos sino todo lo contrario, deberíamos sentirnos muy felices de ello. A mí me parece una exhortación muy fuerte.

Marija: Sí, es muy bonito. A mí me gusta mucho también cuando dice: “Decídanse por Dios y Él los guiará hacia la santidad y la cruz será para ustedes señal de victoria y de esperanza”. Es muy bello, porque muchas personas hoy en día no quieren la cruz, no quieren dificultades, no quieren las enfermedades ya que todos deseamos estar bien aquí en la Tierra. En cambio, la Virgen nos dice que tomemos la cruz que será señal de victoria y de esperanza. Ella quiere que estemos orgullosos de ser bautizados. A menudo, nos avergonzamos de ello porque, desafortunadamente, muchas veces parece que nuestra fe esté muerta y sepultada. En cambio, la Virgen lo exalta como forma de victoria como diciendo que debemos tomar y levantar la cruz, no solamente durante la Cuaresma, debemos tomar la cruz de Jesús en nuestras manos, orar y meditar todo lo que Él sufrió por nosotros. Nos dice también que Él nos ha dado la victoria, Él ha sepultado la muerte, Él resucitó. Jesús murió y resucitó. Por esto, Él es nuestra victoria y nuestra esperanza, Él es nuestro guía. Cuando ponemos a Dios en el primer lugar de nuestra vida, el resto viene por si solo. Por esto, yo pienso que hoy, de modo especial, la Virgen nos llama a ser valientes y a estar muy orgullosos de ser bautizados.

P. Livio: Marija, hay una parte del mensaje que es muy importante. Es decir, la Virgen habla de su plan y Ella muchas veces ha dicho que nosotros somos muy importantes en ese plan. Respecto a esto, te quiero hacer una pregunta. En primer lugar, ¿Cuál es ese plan de la Virgen? Y ¿Cuál es nuestro lugar en ese plan? Ese plan que se está desarrollando desde hace casi 37 años.

Marija: Yo creo que el plan de la Virgen es llevarnos a todos a Jesús, y el plan de Jesús, es llevarnos al Paraíso. Pero para llegar al Paraíso no es nada fácil en este tiempo de lucha contra las tinieblas. La luz debe vencer en nuestra vida, en nuestra persona, sobre todo en las personas bautizadas. No podemos testimoniar las tinieblas y el pecado, debemos testimoniar la luz, la alegría, esta gracia que estamos viviendo por haber sido elegidos. Demos gracias a nuestros padres, a nuestros abuelos que han colaborado en que formemos parte de esta cosa tan maravillosa que es el plan de Dios. Muchas personas no lo conocen. Por esto la Virgen insiste en que recemos por los que no conocen el Amor de Dios, por aquellos que no oran, por aquellos que no viven los mandamientos de Dios. Yo creo que el plan de Dios, es el plan de la salvación. La Virgen, aquí en la parroquia de Medjugorje, cuando hicimos los grupos de oración, nos dijo que debíamos rezar por todos aquellos que estaban alejados de Dios, por todos los que no habían conocido su Amor. Hoy, de manera especial, nos pide ser esa luz, ese orgullo, esa victoria, esa esperanza por el hecho de ser bautizados, por estar llamados a colaborar con Dios y con la Virgen para la salvación de la humanidad.

P. Livio: Debemos ayudar a la Virgen a llevar a todas las almas al Paraíso, como ya nos dijo una vez.

Marija: Exactamente, pero sin forzar a nadie. Nosotros lo podemos hacer con la alegría, con la luz que Dios nos da por haber sido llamados a una vida nueva, a una vida de gracia. La Virgen dice que estamos llamados a la santidad y los santos se reconocen de lejos. Cuando pienso a Madre Teresa, o en Juan Pablo II, cuando pienso que fueros hechos santos tan rápidamente, es porque estaba ya dispuesto en el plan de Dios. La Virgen nos llama a todos a vivir la voluntad de Dios. Cuando hacemos Su voluntad, emanamos alegría, emanamos paz, emanamos luz. Somos sus manos abiertas en este mundo, como dice la Virgen.

P. Livio: Sí, la Virgen ha dicho en un mensaje a Mirjana que nosotros debemos ser la luz que impida a Satanás cubrir el mundo de una oscuridad total.

Marija: Sí, si, exactamente. La Virgen nos llama a ser la luz, a ser la esperanza, a ser la alegría y al mismo tiempo, a ser oración. La Virgen nos pide estar con Ella en la oración. Tantas veces ha dicho: “Oren, oren, oren hasta que su vida se vuelva oración”.  Además está comprobado científicamente, que la persona que reza, tiene un mejor nivel físico. Es decir, si nosotros estamos en oración, en paz con nosotros mismos y con Dios, estamos en paz también con todo el mundo. Y es precisamente esto lo que la Virgen quiere de nosotros.

P. Livio: Claro. Quien tiene una fe firme, tiene una mayor fuerza para superar las dificultades de la vida. Es evidente. Marija, tengo otra pregunta que hacerte. Nosotros, el Viernes Santo, vemos en la Pasión de Jesús, que Pilatos muestra a la multitud a Jesús como “Ecce homo”. Me parece que la Virgen les ha mostrado a ustedes alguna vez, al inicio de las apariciones, a Jesús en este estado, es decir, coronado de espinas, ensangrentado…

Marija: Sí, una vez vino la policía y nos apresaron, vino el jefe médico del hospital local y nos llevaron a Mostar al manicomio. Aquel día la Virgen nos había pedido no comer ni beber nada en todo el día, a pesar de que nos iban a insistir en hacerlo, nosotros deberíamos negarnos. Ellos tenían un plan con nosotros (más tarde lo supimos) que era el de drogarnos para poder decir que nosotros teníamos alucinaciones, que decíamos ver a la Virgen porque estábamos drogados. Nosotros, gracias a Dios, no hemos tomado nunca droga, ni sabíamos lo que era. Nosotros vivíamos en familias sanas. Cuando nos llevaron allí, vino una doctora muy famosa en aquel tiempo y después de haber hablado con nosotros, dijo que éramos niños normales, distintos unos de otros, pero iguales a la hora de describir o explicar lo de la Virgen y que lo hacíamos con tal entusiasmo, que estábamos dispuestos a morir. Esta doctora se había impresionado mucho, en sentido positivo. Nosotros decíamos que si debíamos morir, moriríamos porque la Virgen nos había elegido a nosotros. Nosotros no habíamos buscado tener apariciones, es la Virgen que se nos apareció, fue Ella quien nos escogió y nosotros la seguimos. Era un momento muy difícil, nos maltrataron, nos llevaron de un lugar a otro. Nos hicieron preguntas muy personales, muy íntimas. Estábamos ya de vuelta a casa, muy cansados, y cuando la Virgen se nos apareció, le dijimos que no lo aguantábamos más, que nos tenían por locos y nos torturaban llevándonos de un médico a otro. Esto sucedía en los primeros meses, ¡Imagínense, después, pasamos mucho más! Y fue en estas que la Virgen nos mostró a Jesús y nos dijo: “Tal como Él hizo, por amor hacia ustedes, así pues, háganlo también ustedes por Él”.

P. Livio: Marija, ¿Cómo han visto a Jesús?

Marija: Era Jesús coronado, desnudo hasta la cintura, lleno de sangre, lleno de golpes, reflejaba un gran sufrimiento. La corona puesta encima de su cabeza se clavaba en su carne. Cuando lo vimos, nos estremecimos. Fue entonces cuando la Virgen nos dijo que Jesús había sufrido mucho por nosotros y nos pidió de ofrecer todos aquellos pequeños sufrimientos por amor hacia Él. En aquellos tiempos, nuestros sufrimientos nos parecían grandes, pero cuando la Virgen nos mostró a Jesús, nos dijimos que si Él había muerto por nosotros, nosotros bien podíamos hacer algo por Él. Algún tiempo después, incluso decíamos que estábamos dispuestos a morir. Para nosotros llegó a ser un pensamiento cotidiano. Muchas veces, por la mañana cuando me vestía, pensaba que podía ser el último día de mi vida. En aquella época, teníamos el comunismo y la vida valía muy poco. Muchas veces desaparecía gente y nunca más se volvía a saber de ella, ni siquiera muerta, porque la enterraban en cualquier lugar. Así pues, muchos padres no tienen ni la tumba de sus hijos, donde poder llorarles. Esto nos hacía pensar que podía pasarnos también a nosotros. En cambio, la Virgen ha querido conservarnos con vida bajo su manto hasta el día de hoy para poder proclamar y testimoniar, todo lo que podamos, que Dios es misericordioso, que Dios es Amor y que Dios nos está llamando de manera concreta. Es decir, la vida es corta, la vida no es más que un soplo, vívela bien, vívela con Dios y con sus Mandamientos, con respeto y alegría.

P. Livio: Marija, tengo otra curiosidad. Hoy 25 de marzo es la fiesta de Ramos, es decir, el domingo antes de la Pasión, por lo tanto, la Iglesia ha pospuesto la fiesta de la Anunciación al 9 de abril. Me gustaría saber si hoy la Virgen iba vestida de dorado como cada 25 de marzo.

Marija: Esta pregunta ya me la han hecho otras personas. No, padre Livio, la Virgen no iba hoy con el vestido dorado.

P. Livio: Eso quiere decir entonces, que también Ella sigue la Liturgia.

Marija: De hecho, lo hemos comentado. Sí, la Virgen está muy atenta a la Liturgia. Increíble la atención que pone en todas estas cosas. Yo me acuerdo que en los primeros años nos fijábamos que cuando la Virgen decía una cosa, después la decía también el Santo Padre, y nosotros decíamos que era muy bonito ver esa Iglesia tan unida, la Virgen hablaba y el Santo Padre hablaba. Era una cosa que me daba una alegría inmensa. También hoy, la Iglesia ha pospuesto esa fiesta y debido a esto, la Virgen hoy ha venido con el vestido normal, no con el vestido dorado como acostumbra en su fiesta.

P. Livio: Esto indica que la Virgen es la Madre de la Iglesia.

Marija: Exactamente, yo digo que Ella es también quien la custodia, quien la cuida. Si pensamos en los soldados que al pie de la Cruz se jugaban a los dados el manto de Jesús, sería porque debía de ser muy bonito ya que si no hubiera sido así, lo habrían roto y tirado. Debió ser muy bonito porque se lo habría hecho su Madre. Ella tenía mucho cuidado con las cosas de su Hijo. Así pues, hace también con la Iglesia. La Virgen ama a la Iglesia. Tantas veces nos ha dicho que allí donde esté Jesús expuesto en el Santísimo Sacramento del altar, allí está Ella adorándolo y de este modo, nos invita también a nosotros a adorarlo. Nosotros como cada 25 de mes aquí en Medjugorje, la iglesia está abierta toda la noche y cuando ahora terminaré con ustedes, iré a la iglesia a rezar por ustedes. Ustedes irán a dormir, pero deben recordar que hay alguien que reza. Hoy en día se mandan muchos mensajes por twitter y WhatsApp, pero no deberíamos olvidar que el mensaje más bonito es la unidad en la oración. Rezando unos por otros, estamos unidos con Jesús. En estos días quisiera pediros especialmente que recemos juntos. La Iglesia es maravillosa, podemos unirnos como hermanos con Jesús, con María, con los santos y los ángeles, unidos todos en esta oración que nos lleva al Paraíso. La Virgen nos dice a menudo que nuestra vida es como un soplo. Que este soplo pueda dejar también un soplo de alegría, un soplo de gratitud hacia Dios. Que estemos cada vez más abiertos a la voluntad de Dios.

P. Livio: Marija, te agradezco mucho, así como también lo hacen nuestros oyentes, tus bellas palabras de corazón y nos encomendamos a la gracia que tienes a través de la Virgen. Encomendamos a todas las personas enfermas, a todas aquellas que buscan a Dios para que así lo puedan encontrar, a todos aquellos endurecidos por el mal para que abran el corazón en este tiempo de gracia tan grande.

Marija: Con todo el corazón. Siempre encomiendo a todos los oyentes de Radio María, a aquellos que están enfermos, a todos aquellos que no tienen la posibilidad de venir a Medjugorje, a todas las personas que se encuentran en dificultades ya sean espirituales o materiales. Le decimos a la Virgen que sea Ella vuestra protectora porque Ella sabe cómo estar cerca de vosotros. Muchas veces hay personas desesperadas porque no han conocido el Amor de Dios, seamos pues nosotros, como dice la Virgen, esas manos abiertas para ayudarlas. Pero como somos libres, la Virgen espera que libremente digamos sí a la voluntad de Dios.

P. Livio: Terminamos así pues con la oración.

Fuente: Radio María Italia
Traducción: Equipo Amor de Déu

Ocuparse del hoy (presente) sin preocuparse del mañana (futuro)

“Hijos míos, no perdáis el tiempo pensando en el futuro con preocupación. Que vuestra única preocupación sea cómo vivir bien cada momento según mi Hijo: he ahí la paz” (2 octubre 2017).

Pensar en el futuro hasta el punto de preocuparnos por lo que ha de venir es, cuando menos, una pérdida de tiempo. Desafortunadamente son muchos los que viven preocupados por el futuro, los que pierden el tiempo presente pensando e imaginando lo que ha de venir. Es demasiado corta nuestra vida temporal para perder un solo segundo de ese parpadeo que es nuestro paso por la tierra preocupados por un futuro que sólo a Dios pertenece y sólo Él conoce.

Cuando pensamos en el futuro con preocupación, nuestro enemigo el diablo (que conoce bien nuestros miedos y fobias) nos hace imaginar toda una serie de “futuribles” (de lo que puede sucedernos, de los acontecimientos que pueden ocurrir) relacionados con las anticipaciones, con los conocidos: ¿Y si…? ¿Y si enfermo de cáncer? ¿Y si me despiden del trabajo? ¿Y si tengo un accidente?… Y si, y si… Todo con un propósito: alejarnos del presente, del “ahora” de la salvación.

Hay dos tentaciones fundamentales relacionadas con el tiempo: la que nos incita a vivir el presente instalados o añorando el pasado (dándole vueltas a las situaciones que ya no controlamos ni podemos modificar), y, la que nos importuna predisponiéndonos a pensar en el futuro (preocupados u obsesionados por lo que va a suceder). Quien cae en la tentación de “mirar atrás” o de “preocuparse” por lo que pasará (o puede pasar), descuida el “aquí y ahora”, no se preocupa ni ocupa de la situación presente; no vive centrado en lo que puede y debe hacer. Por eso, la Reina de la Paz, añade: “Que vuestra única preocupación sea cómo vivir bien cada momento según mi Hijo: he ahí la paz”.

Sea como fuere, pensar en el futuro con preocupación (por lo que puede suceder próximamente) además de ser una pérdida de tiempo y de no dejarnos vivir con intensidad y plenitud el presente, nos afecta profundamente: genera incertidumbre y toda una serie de emociones (ansiedad, miedo, irritabilidad, tristeza, enfado) que nos provocan angustia y sobre todo nos paraliza.

¿Por qué son tantos los que hoy tienen miedo al futuro? La mejor respuesta nos la ofrece la Gospa en el Mensaje mensual de 25 de enero de 2001: “Hijos míos, quien ora no teme el futuro y quien ayuna no teme el mal”. Quien tiene miedo al futuro y al mal posible, es que no ora ni ayuna. Sin oración, la fe no es viva ni fuerte. Si no ora, el corazón no vive la paz que anhela. Tampoco hay lugar para la esperanza y el amor se enfría. Fe, esperanza y caridad: tres virtudes que nos regala el Espíritu Santo y que nos unen a Dios y al presente, al aquí y ahora, al único tiempo oportuno de gracia y salvación.

Que nuestra única preocupación sea (como nos pide nuestra Madre del cielo) vivir bien cada momento según la voluntad de Dios, según Jesús. Palabras con sabor a Evangelio, que recuerdan las de su Hijo en el monte: “no os preocupéis del mañana” (Mt 6,34), y aquellas que Ella mismo pronunció en las bodas de Caná: “Haced lo que Él (Jesús) os diga” (Jn 2,5).

También pierde el tiempo (tan valioso, tan fugaz) quien se ocupa y preocupa por “conocer” los acontecimientos y las fechas del “fin del mundo”, buscando con obsesión y ansiedad los últimos “mensajes” de los muchos “profetas de calamidades” que predicen con precisión toda suerte de catástrofes en lugares concretos y fechas exactas acerca del fin del mundo y la segunda venida de Cristo.

Lo único que ha de importarnos no es conocer fechas, sino estar atentos, vigilantes para que ese día no nos sorprenda como un ladrón (cfr. 1Tes 5,4). Hemos de estar preparados en todo momento (cfr. Lc 17,26-28) ya que ignoramos cuándo será Su llegada: “respecto a aquel día y hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino sólo el Padre” (Mc 13,32). Esperar la Parusía de nuestro Señor Jesucristo, significa tomar en serio nuestra condición presente, vivir bien cada instante según lo que Él quiere y espera de nosotros. Entonces nuestra vida temporal, el presente histórico, el “ahora” de nuestras decisiones y actos (también de nuestras omisiones), adquiere una terrible seriedad por su conexión con el destino eterno.

También Medjugorje tiene su dimensión profética como Fátima, La Salette o Akita: sus diez “secretos”. Pero no podemos perder el tiempo pensando en ellos con curiosidad y preocupación. Lo que importa y urge es convertir nuestro corazón y nuestra vida al amor. Abandonar de una vez el pecado y decidirnos por la santidad. Vivir bien cada momento según Nuestro Señor Jesucristo.

De otra suerte, conocemos por Revelación divina (la Escritura) y sabemos por experiencia que todo ocurre (y ocurrirá) para bien de los que aman a Dios. Que Dios es nuestro futuro eterno. Que lo mejor (lo que Dios nos ha preparado y nos espera) está aún por llegar. Como dijo hace cien años nuestra Madre en Fátima y ha repetido en Medjugorje, donde se ha de cumplir un día su promesa: “al final, Mi Corazón Inmaculado triunfará”. Saber y creer esto, nos basta. Anhelar Su triunfo y colaborar en él viviendo Sus Mensajes ha de convertirse en nuestra única ocupación y preocupación constante. De cada día. De todos los días.

Fuente: www.centromedjugorje.org

Adoración al Santísimo en Medjugorje

Compartimos el vídeo completo de la Adoración al Santísimo realizada en Medjugorje el día jueves 12 de abril de 2018. La Adoración fue dirigida por Fra. Marinko Šakota.

ROSAS PARA LA GOSPA