Mirjana explica cómo es su oración tras cada aparición

La vidente Mirjana frecuentemente en su testimonio ha explicado que tras cada aparición “discute” con Dios. Ella aclaró el sentido de esta “discusión” a los peregrinos que le preguntaban acerca de este tema.

“Yo siento a Jesús muy cercano”, “como un amigo” comenzó explicando Mirjana. Por eso cuando llega a casa tras la aparición y entra en su cuarto para poder orar largamente, siempre se dirige a Jesús y le pregunta: “¿hasta cuando crees que podré aguantar esto?” Se refiere al gran sufrimiento que le produce ver a la Reina de la Paz, sentir por unos momentos la alegría del Cielo y tener que volver a estar en la tierra. “En la oración encuentro la paz” dice Mirjana, “sin la ayuda de Dios no podría continuar”.

Mirjana siempre termina su testimonio pidiendo a los peregrinos que recen por ella, para que pueda llevar a cabo todo lo que Dios le pide. Oremos de corazón por ella y por su importante misión: interceder por los que no conocen el amor de Dios y ser portadora de los secretos, para que la Reina de la Paz la fortalezca y le ayude a cumplirla de la manera adecuada.

Fuente: Reina de la Paz TV

© Children of Medjugorje – 15 de enero de 2018

Para ver el boletín de enero de © Children of Medjugorje de Sor Emmanuel ingresar en el siguiente link © Children of Medjugorje – 15 de enero de 2018

Sor Emmanuel

“Viaje al Monte de la Fe”

Compartimos un programa de televisión argentino muy reciente dedicado exclusivamente a las apariciones de la Virgen en Medjugorje.

ROSAS PARA LA GOSPA

 

Veneración a la Santa Cruz en Medjugorje

Compartimos el vídeo completo de la Veneración a la Santa Cruz realizada en Medjugorje el día viernes 19 de enero de 2018.

ROSAS PARA LA GOSPA

¿Con quién sufrimos?

«¡La Virgen María nos ha dado un extraordinario mensaje! Intentaré explicarlo. Una herida se abre en nuestro interior cuando sufrimos, y esta herida nos hace vulnerables y muy sensibles. Demasiado satisfecho por vernos así debilitados, Satanás aprovecha la ocasión e intenta infectar aquella herida abierta, inyectándole sus propios venenos, sus propios pensamientos. Sugerirá a nuestra conciencia argumentos sutiles y perversos, sirviéndose de nuestra naturaleza dañada por el pecado. Nos hará creer que aquellas sugerencias provienen de nosotros mismos.

Por ejemplo, la desesperación: “¡Con todo lo que ya has padecido, no podrás soportar otro nuevo golpe; es mejor que te liquides!

La duda sobre el amor de Dios: “¿Crees que Dios te ama? ¡De ninguna manera! ¡Mira lo que te ha mandado! ¡Abandona la misa y tus oraciones: son una pérdida de tiempo; a ese Dios tú no le importas!”

La rebelión: “¿Por qué me cayó esta prueba? ¿Por qué Dios me robó a mi marido aún joven, cuando mi vecina que no cree en nada todavía tiene al suyo? ¡Qué injusticia!

La amargura: “Bueno, ahora, se terminó. Me cierro y me encierro en mí misma y que me dejen tranquila, mi vida ya no tiene sentido.

El odio: “A esta persona que te hizo tanto daño la debes odiar y vengarte a lo grande! ¡Así pagará todo lo que te hizo y se la verá negra!

La culpabilidad: “Si a mí me ocurrió esta desgracia es porque me la merecía! Es un castigo de Dios porque soy malo”.

La lista sería larga… Sobre todo, no debemos escuchar estas sugerencias, aun cuando se impongan con fuerza a nuestra conciencia. Satanás siempre siembra mucha confusión. Si lo escuchamos, sufriremos todavía más y no tendremos paz. ¿Cómo discernir? Comparando estos pensamientos con las palabras de Jesús en el Evangelio. ¿Acaso Jesús te sugeriría: “véngate” u “ódialo”, “échalo todo por la borda”, “termina con tu vida”, “el Padre no te ama”? ¡Por supuesto que no! Tenemos por lo tanto que cortar con todo esto y decirle a Jesús: “¡Desisto de esos pensamientos que no son míos y quiero estar contigo!”

Por el contrario, Jesús se acerca a nuestra herida de forma completamente diversa. En el profundo silencio de nuestro corazón nos susurra: “¡No temas! ¡Estoy contigo! Tu sufrimiento es también el mío. Mira mis manos, mis pies y mi costado abierto… También yo he padecido. Juntos, tú y yo, lo lograremos…” Después Jesús nos pide un favor: “¡Entrégame tu herida! ¡Regálame tu sufrimiento!” Si le ofrecemos nuestros males, Él los recibe con gratitud y ¿qué hace con ellos? ¡Los coloca sobre sus propias heridas y los hace suyos! ¿Y de las heridas de Cristo brotaron acaso la amargura, el odio, la desesperación? ¡No, por cierto! De sus heridas surgieron la sanación, la consolación, la paz, el perdón, todas las gracias como así también los sacramentos. Su sufrimiento es redentor. “Por sus heridas hemos sido sanados”, dice san Pablo. De manera que nuestros sufrimientos, cuando están unidos a los suyos, se vuelven corredentores y nosotros participamos en la obra redentora de Cristo. Sólo hay un Redentor, Cristo Jesús, pero al esconder nuestros padecimientos en las llagas de Cristo, lo ayudamos a extender la gracia de la salvación más lejos todavía. Por el bautismo nos convertimos verdaderamente en cuerpo de Cristo. “Completo en mi carne lo que falta a la pasión de Cristo para su cuerpo que es la Iglesia!, dice san Pablo (Col 1, 24). Nos convertimos en corredentores, así como María es corredentora. Y de esta forma nos inunda la alegría, no por amor al sufrimiento en sí (lo que sería una perversidad), sino por amor a Cristo y a los frutos de salvación obtenidos por medio de nuestro ofrecimiento. Es la profunda intimidad del amor a Cristo y nuestra colaboración a su obra lo que le proporcionan la mayor felicidad a nuestra alma. Todos los goces del mundo son como una nada ante semejante gozo. Entonces sí, “¡el Cielo entra en nosotros!”

“Apóstoles de mi amor, ustedes que sufren, sepan que sus dolores se convertirán en luz y en gloria. Hijos míos, mientras soportan el dolor, mientras sufren, el Cielo entra en ustedes, y dan un poco de Cielo y mucha esperanza a quienes tienen alrededor”.

Ahora la verdadera cuestión es: cuando sufro, ¿qué voz elijo escuchar? ¿voy a sufrir con el Enemigo que quiere destruirme o con Jesús que desea salvarme?»

© Children of Medjugorje del mes de septiembre de 2017

Sor Emmanuel

Testimonio del Padre Emiliano Tardif, profeta de Medjugorje

10711073_988616927822501_2484497005531356188_n‘Fue exactamente el 16 de mayo”. Para mejor ubicarnos en el tiempo, hacía apenas tres días que habían atentado contra el Santo Padre en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano.

El P. Tomislav Vlasic, de la Orden Franciscana, quien representaba a la Renovación de la entonces Yugoslavia, había pedido oración de sanación para la Iglesia de aquel país, seguramente en vista de los conflictos que existían con el gobierno comunista y mostraba preocupación por que habían construido una iglesia muy grande para cinco pequeñas aldeas, entre las cuales se encontraba Medjugorje. 

Entonces, le pedimos al P. Tomislav que se adelantara y se ubicara en el medio del grupo para poder orar sobre él. En el momento de la oración recibí las palabras del Señor. Con total nitidez decía: “No te preocupes, dentro de poco enviaré a mi Madre”. 

Quienes han conocido al P. Emiliano Tardif saben que el Señor le había regalado, entre muchos carismas y junto al de sanación, el don de la palabra de ciencia o de conocimiento, esto es, el mostrarle internamente, a veces en forma de locución -como fue en esa ocasión- lo que debía anunciar, fuese una sanación que Él estaba obrando en alguien, como una profecía. Esto último era lo que acababa de manifestar en su relato. 

Y agregaba, el Padre Emiliano: “En ese momento yo no tenía la menor noción del alcance de esa profecía. Lo único que hice fue transmitir dócilmente lo que había recibido”. Al mes siguiente, exactamente el 24 de junio de 1981, comenzaban las profetizadas Apariciones de la Santísima Virgen en Medjugorje, en donde se daría a conocer bajo el título de Reina de la Paz. 

Pero además, aquel franciscano que había pedido la oración de sanación para la Iglesia de Yugoslavia, el P. Tomislav Vlasic, habría de ser el párroco que sucedería al P. Jozo Zovko cuando éste, a raíz de su defensa de las Apariciones, fuese encarcelado por los comunistas. 

De aquel encuentro de Roma participaba, también, Sor Briege McKenna, otra gran carismática. Cuando oraban por el P. Tomislav tuvo la Hermana Briege una visión: lo vio sentado, rodeado de una multitud de jóvenes y una iglesia de donde fluía un río. Esto también se cumpliría. En efecto, la iglesia sería reconocida por la misma Sor McKenna años más tarde, en su visita a Medjugorje, como la parroquia de Santiago Apóstol. 

Por otra parte, el P. Tomislav tiene un gran ascendiente ante los jóvenes. Luego de haber sido guía espiritual de un grupo de oración -pedido por la Virgen- y constituido por gente
joven, fundó -a partir de ese mismo grupo- una comunidad mixta, de hombres y mujeres, que sigue la espiritualidad de Medjugorje, y en la que fluye abundante la gracia de Dios. 

Regresando a la entrevista al P. Tardif, las preguntas que siguieron fueron dirigidas a la visita que, dos años después, hizo a Medjugorje. Ya para ese entonces el párroco era el mismo P. Tomislav. En palabras del P. Emiliano: “el P. Tomislav nos invitó a concelebrar la Misa vespertina” (en ese viaje el P. Tardif estaba acompañado de Philippe Madre, diácono de la Comunidad de las Bienaventuranzas y de otro sacerdote canadiense).

MedjugorjeMás de 3.000 personas participaron de la Misa (era al tercer año de las Apariciones, en 1983). “Oramos por los enfermos y hubo muchas curaciones, las personas daban sus testimonios y al siguiente día los que participaban eran ya más del doble. Las noticias, de cómo estaba el Señor sanando, corrían rápidamente”. Pero, esas noticias llegaban también a los comunistas. 

El resultado: terminaron los tres en la cárcel acusados de ¡haber perturbado la paz! y de predicar sin autorización del gobierno y, finalmente, fueron expulsados de Yugoslavia. Cuando aún estaban en Medjugorje, la Madre de Dios, por medio de Marija, la vidente, le había dado su mensaje personal al P. Emiliano: “Donde vayas no dejes nunca de hablar de Jesús”. Concluyendo el relato, el padre Emiliano me decía: “Como has visto, soy obediente y no dejo de hablar de Él.” P. Emiliano Tardif, ministro del Señor por el Espíritu, estarás ahora ya no hablando de Él sino con Él. 

Con este recuerdo en homenaje del P. Tardif me uno a todos aquellos que dan gracias al Señor por tan gran sacerdote y celebran su victoria. El Padre Emiliano Tardif partió a la Casa del Padre el 8 de junio de 1999, cuando estaba en Córdoba impartiendo un retiro para 250 sacerdotes.

Tomado de la entrevista que el Reverendo Justo Antonio Lofeudo le hizo al Padre Tardif.

Fuente: Florida Center for Peace

¡Entraron ladrones!

«Todos los días nos son ofrecidos nuevos medios de comunicación con gran soporte publicitario a través de la televisión, radio, celulares: Twitter, WhatsApp, Internet, Youtube, Facebook, Instagram, Wechat, etc. ¿verdadera comunicación? ¿Por qué entonces la comunión fraterna y las relaciones interpersonales se deterioran? ¿Por qué cada vez hay más familias divididas? ¿Quiénes son estos ladrones que aparecen sutilmente para robarnos la escucha mutua, la alegría del compartir fraterno y la unión de los corazones?

Una trampa para las relaciones interpersonales. La familia debería ser “un lugar de comprensión y de ternura”, nos dice María (2 octubre). Lamentablemente a través de la televisión y todos estos diferentes medios, ladrones de tiempo, de diálogo familiar y de atención mutua se han infiltrado en numerosos hogares. Todas estas técnicas no son intrínsecamente nocivas. Frecuentemente resultan de gran utilidad, pero su utilización desenfrenada, sistemática y sin discernimiento las convierte en verdaderos tiranos domésticos que nos controlan. Estas nuevas formas de comunicación nos roban nuestra capacidad interior de escucha a Dios y al prójimo, nos quitan nuestra capacidad de adoración que hace la grandeza del hombre. Nos mantienen en una superficialidad lastimosa a la cual nos acostumbramos de manera lamentable y adictiva como si se tratara de una droga. Cuando adoramos a Dios, nos transformamos en lo que realmente somos a los ojos del Creador; por el contrario, estos impostores nos van sustrayendo de a poco nuestra hermosa identidad.

Muchas familias padecen una “crisis de falta de comunión. Allí donde el amor no se expresa, cada cual intenta sobrevivir a su encierro buscando compensaciones a través de comunicaciones por todos los medios posibles. ¡Si supiéramos cuánto Dios desea hablarnos! ¡No es por nada que su primer mandamiento comienza por Shema Israel, escucha Israel!

Una trampa para la relación con Dios. El Señor le dijo a santa Faustina: “En un alma habladora no hallo reposo. El ruido incesante me cansa y en ese tumulto el alma no discierne mi voz”. En efecto, Dios habla a todas las almas pero sólo un muy pequeño número de ellas percibe el murmullo de su voz. Hoy en día la gran mayoría de la gente le teme al silencio. Temor de encontrarse consigo misma. El ruido nos hace olvidar nuestro vacío interior, simulando llenarlo. ¡Es tan sólo una ilusión! ¡Pobre de aquel corazón que no encuentra la verdadera alegría! ¡Pobre de aquel corazón que no sabe que sólo Dios puede saciarlo y que olvida su capacidad de ser colmado!»

© Children of Medjugorje del mes de noviembre de 2017

Sor Emmanuel