Mensaje del 25 de abril de 2019 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina

“¡Queridos hijos! Este es un tiempo de gracia, un tiempo de misericordia para cada uno de ustedes. Hijitos, no permitan que el viento del odio y del desasosiego reinen en ustedes y a su alrededor. Ustedes, hijitos, son llamados a ser amor y oración. El diablo desea el desasosiego y el desorden, pero ustedes, hijitos, sean el gozo de Jesús Resucitado que murió y resucitó por cada uno de ustedes. Él ha vencido la muerte para darles la vida, la vida eterna. Por eso, hijitos, testimonien y siéntanse orgullosos de haber resucitado en Él. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Message 25 April 2019

“Dear children! This is a time of grace, a time of mercy for each of you. Little children, do not permit that the wind of hatred and peacelessness rule in you and around you. You, little children, are called to be love and prayer. The devil wants peacelessness and disorder, but you, little children, be the joy of the risen Jesus who died and resurrected for each of you. He conquered death to give you life, eternal life. Therefore, little children, witness and be proud that you have resurrected in Him. Thank you for having responded to my call.”

Messaggio 25 aprile 2019

“Cari figli! Questo è tempo di grazia, tempo di misericordia per ciascuno di voi. Figlioli, non permettete che il vento dell’odio e dell’inquietudine regni in voi e attorno a voi. Voi, figlioli, siete invitati ad essere amore e preghiera. Il diavolo vuole l’inquietudine e il disordine ma voi, figlioli, siate la gioia di Gesù Risorto il quale è morto e risorto per ciascuno di voi. Lui ha vinto la morte per donarvi la vita, la vita eterna. Perciò, figlioli, testimoniate e siate fieri di essere risorti in Lui. Grazie per aver risposto alla mia chiamata”

Botschaft 25 April 2019

„Liebe Kinder! Dies ist eine Zeit der Gnade, eine Zeit der Barmherzigkeit für jeden von euch. Meine lieben Kinder, erlaubt nicht, dass der Wind des Hasses und des Unfriedens in euch und um euch herum herrscht. Ihr, meine lieben Kinder, seid aufgerufen, Liebe und Gebet zu sein. Der Teufel will Unfrieden und Unordnung, ihr aber, meine lieben Kinder, seid die Freude des auferstandenen Jesus, der für jeden von euch gestorben und auferstanden ist. Er hat den Tod besiegt, um euch das Leben zu geben, das ewige Leben. Deshalb, meine lieben Kinder, bezeugt und seid stolz darauf, dass ihr in Ihm auferstanden seid. Danke, dass ihr meinem Ruf gefolgt seid.“

Message 25 avril 2019

«Chers enfants, ceci est un temps de grâce, un temps de miséricorde pour chacun de vous. Chers enfants, ne permettez pas que le vent de la haine et de l’inquiétude règne en vous et autour de vous. Petits enfants, vous êtes appelés à être amour et prière. Le diable désire l’inquiétude et le désordre, mais vous, petits enfants, soyez la joie de Jésus ressuscité qui est mort et ressuscité pour chacun d’entre vous. Il a vaincu la mort afin de vous donner la vie, la vie éternelle. C’est pourquoi, petits enfants, témoignez et soyez fiers d’être ressuscités en Lui. Merci d’avoir répondu à mon appel.»

Poruka 25 travanj 2019

„Draga djeco! Ovo je milosno vrijeme, vrijeme milosrđa za svakog od vas. Dječice, ne dopustite da vjetar mržnje i nemira vlada u vama i oko vas. Vi ste, dječice, pozvani da budete ljubav i molitva. Đavao želi nemir i nered, a vi, dječice, budite radost uskrsloga Isusa koji je umro i uskrsnuo za svakoga od vas. On je pobijedio smrt da bi vam dao život, život vječni. Zato, dječice, svjedočite i budite ponosni da ste u Njemu uskrsnuli. Hvala vam što ste se odazvali mome pozivu.“

Durante años intentó llenar su vacío con reiki y Nueva Era: un sólo viaje a Medjugorje le transformó

Juan Diego Fuentes encontró la felicidad en la Iglesia que durante años buscó en la New Age

Juan Diego Fuentes es adorador eucarístico y cada viernes de madrugada acude puntual a hacer su turno ante el Santísimo. Es también servidor de los retiros de Emaús y al cuello o en su mano tiene siempre un Rosario. Pero no hace mucho su vida giraba en torno a la New Age, especialmente a través del reiki, donde había ido realizando cursos hasta la maestría. ¿Qué ocurrió en su vida? Medjugorje. Ahí se produjo una fuerte conversión de su corazón en una peregrinación a la que fue ‘obligado’ por su mujer.

A la hora de relatar su testimonio reconoce que aunque estaba bautizado e hizo la comunión siendo niño, su familia no era ni practicante ni le dio una formación religiosa. Creció en Vallecas, un barrio obrero de Madrid con muchos problemas con la droga en ese momento, pero asegura que al volcarse en el deporte no se vio envuelto en grandes problemas durante su adolescencia.

De los libros de autoayuda al reiki

Pero con Dios ausente de su vida y una insatisfacción que no podía controlar se introdujo en la lectura de filosofía y psicología, paso previo a su introducción más adelante en los libros de autoayuda y de la Nueva Era.

“Tenía una vida que se suponía que tenía que estar bien. Independizado pronto, trabajaba, tenía pareja, pero había algo que fallaba, había un vacío en mi vida. Y buscando, apareció el reiki”, explica Juan en una entrevista en Cambio de Agujas de Euk Mamie.

Según explica, “la New Age es muy fácil de encontrar. Los temas de sanación me interesaban y encontré el reiki. Leí mucho sobre esto e hice cursos hasta la maestría”.

“El negocio de la New Age”

Tras años de experiencia, Juan Diego advierte que “uno de los grandes peligros de la New Age es que en un principio llena”. Lo explica asegurando que mucha gente que llega a ella lo hace estando totalmente vacía, buscando algo a lo que agarrarse. “Con un poquito que te den tienes un incremento de la felicidad enorme, pero esto se consume muy rápido y necesitas más”, afirma.

Sin embargo, esta felicidad es efímera, se evapora. Por ello, afirma convencido que “este es el negocio de la New Age, porque gastas esa felicidad y necesitas más New Age. Y siempre hay otro nieve del curso u otra terapia… Pero al final siempre vuelves a lo mismo”.

El “ángel” que apareció en su vida

Y donde menos lo esperaba “Dios me puso un ángel en mi vida”. Se trataba de Luz, la que ahora es su mujer y madre de sus dos hijos. La conoció precisamente en uno de estos cursos de Nueva Era. Ella era muy religiosa y aunque frecuentaba estos grupos no sabía entonces la incompatibilidad que tenían con el catolicismo.

“Había una cosa de ella que me sorprendía muchísimo y era su religiosidad. Era muy practicante, algo que a mí me parecía muy sorprendente. Cuando hablaba de Cristo me parecía una maravilla. ‘Quiero conocer esto’, me dije. Y empecé a acompañarla a misa”, cuenta.

Juan no había ido a misa desde su comunión, pero aunque iba con su novia la cosa seguía igual en él: “Estaba ahí pero en plan New Age, para sentir las sensaciones, pero no sentía nada así que desconectaba”.

Cuando todo iba a peor apareció Medjugorje

Al final se casaron y llegaron los hijos. Y entonces también los roces con respecto a la Iglesia. “Ir a misa todos los domingos para mí era un fastidio. Poco a poco empecé a estar enfadado con Dios”, relata este madrileño de Vallecas.

Pero un día, hace poco más de dos años apareció su mujer en casa diciendo que había oído hablar de Medjugorje y que quería ir allí con toda la familia. Lo primero que pensó es que se había vuelto loca queriendo ir a Bosnia y hacer un desembolso económico tan grande.

“De repente, un par de días después nos apareció un ingreso en la cuenta bancaria de una cantidad que era lo que nos costaba el viaje y la cantidad justa para los gastos para estar allí”, afirma. En aquel instante, “mis excusas para decir que no se acabaron”. Pero Juan insistió en que en la peregrinación se limitaría a hacer de niñero y a visitar Dubrovnik.

“Aquí ha pasado algo”

Pero nada salió como esperaba él. El grupo tenía varios sacerdotes, y en el aeropuerto hubo tal retraso que al llegar a Croacia no pudo visitar Dubrovnik y tuvo que partir directamente a Medjugorje. “El guía en el autobús –recuerda- empezó a contarnos la historia, yo no había mirado nada. Y alguien dijo que Medjugorje era el confesionario del mundo y nos recomendó que nos confesáramos. Y entonces se me pasó por la cabeza lo de confesarme”

Poco a poco su estado iba cambiando, e iba sintiendo una mayor paz. Primero fue una misa en la explanada con más de 3.000 personas. Luego tocó la Adoración, que resultó “una auténtica maravilla”.

Tras la cena les dijeron que subirían al monte de las apariciones a rezar el Rosario. Era de noche en un terreno pedregoso. Para más problemas, su hijo pequeño estaba muy cansado y se lo tuvo que echar encima. A la vuelta, ya abajo, pensó: “Aquí ha pasado algo”.

“Sentí que Dios está vivo”

A partir de ese momento la idea de confesar no se le iba de la cabeza. Al día siguiente se lo dijo a su mujer, que inmediatamente buscó un sacerdote. “No recuerdo mucho de la confesión, pero sí que lo que me salió es que estaba muy enfadado con Dios, me salió mucho rencor. Le responsabilizaba de todo lo malo”, asegura Juan.

Pero tras recibir la absolución este hombre sintió “un perdón enorme, como si me quitaran una mochila gigante. Me sentí liberado, ligero. Sentí que Dios está vivo y está con nosotros. A partir de ahí todo cambió”.

Misa diaria tras su vuelta a España

A su regreso a España habla de una escena cómica en la que escondido en la habitación buscaba con su teléfono cuál era la primera misa al día siguiente. A las siete de la mañana estaba en la iglesia, y tras la Eucaristía siguió allí hasta que cerraron el templo. Y así día tras día hasta hoy.

Además, descubrió la Adoración Perpetua en su actual ciudad, Bilbao. Y ahora está en uno de los turnos de adoración a las seis de la mañana. Al poco de volver de Medjugorje ya con una vida nueva y lleno de una felicidad que no se evaporaba como la New Age descubrió también los retiros de Emaús. “Ahí descubrí que Dios siempre había estado en mi vida”, insiste.

En la actualidad, ayudan en estos retiros y con su rosario como arma evangeliza en su trabajo y su entorno, que sorprendidos por su cambio también se interrogan sobre Dios.

Fuente: www.religionenlibertad.com

Publicado originariamente en Cari Filii News

¡Felices Pascuas de Resurrección!

¡Jesucristo ha resucitado! ¡El amor ha derrotado al odio, la vida ha vencido a la muerte, la luz ha desterrado a las tinieblas!

Les deseamos unas ¡MUY FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!

Dios los bendiga por medio de la Gospa,

El Equipo de ROSAS PARA LA GOSPA

© Children of Medjugorje – 19 de abril de 2019

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Sor Emmanuel

Novena a la Divina Misericordia

El Viernes Santo del año 1937, Jesús le pidió a Santa Faustina que rezara una novena especial antes de la Fiesta de la Misericordia

El Viernes Santo del año 1937, Jesús le pidió a Santa Faustina que rezara una novena especial antes de la Fiesta de la Misericordia, desde el Viernes Santo. Él mismo le dictó las intenciones para cada día. Por medio de una oración específica, ella traería a su Corazón a diferentes grupos de almas cada día y las sumergería en el mar de su misericordia. Entonces, suplicaría al Padre, por el poder de la Pasión de Jesús, que les concediera gracias a estas almas.

– Comienza el Viernes Santo –

Celebración de la Fiesta de la Misericordia

Para observar la Fiesta de la Misericordia, debemos:

1.- Celebrar la Fiesta el domingo después de la Pascua de Resurrección.

2.- Arrepentirnos sinceramente de todos nuestros pecados.

3.- Confiar por completo en Jesús.

4.- Confesarnos preferiblemente antes de ese domingo.

5.- Recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta.

6.- Venerar (hacer un acto o demostración de profundo respeto religioso hacia ella por la persona a quien representa, en este caso a nuestro Señor Jesucristo) la Imagen de la Divina Misericordia.

7.- Ser misericordioso con los demás a través de nuestras acciones, palabras y oraciones a nombre de ellos.

Deseo -dijo Jesús a Sor Faustina- que durante esos nueve días lleva a las almas a la fuente de mi Misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a mi Corazón a un grupo diferente de almas y las sumergirás en este mar de mi misericordia. Y a todas estas almas yo las introduciré en la casa de mi Padre (…) Cada día pedirás a mi Padre las gracias para estas almas por mi amarga Pasión.

NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA

Se recomienda que se recen las siguientes intenciones y oraciones de la novena junto con la Coronilla de La Divina Misericordia, ya que Nuestro Señor pidió específicamente una novena de Coronillas, especialmente antes de la Fiesta de la Misericordia.

Cómo rezar la Coronilla a la Divina Misericordia (en un rosario común)

1.- Un Padre nuestro.

2.- Un Ave María.

3.- Un Credo de los Apóstoles.

4.- En la cuenta grande antes de cada decena:

Padre Eterno,
te ofrezco
el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad
de tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo.
para el perdón de nuestros pecados
y los del mundo entero.

5.- En las diez cuentas pequeñas de cada decena:

Por su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.

6.- Al final después de las cinco decenas:

Santo Dios
Santo Fuerte
Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros
y del mundo entero.
(tres veces)

PRIMER DÍA

Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la pérdida de las almas.

Jesús tan misericordioso, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad infinita. Acógenos en la morada de tu muy compasivo Corazón y nunca los dejes escapar de él. Te lo suplicamos por tu amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasión y por su dolorosa Pasión muéstranos tu misericordia para que alabemos la omnipotencia de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

SEGUNDO DÍA

Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y sumérgelas en mi misericordia insondable. Fueron ellas las que me dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A través de ellas, como a través de canales, mi misericordia fluye hacia la humanidad.

Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el Cielo.

Padre Eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del Corazón de tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación y a una sola voz canten alabanzas a tu misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

TERCER DÍA

Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo del vía crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.

Jesús infinitamente compasivo, que desde el tesoro de tu misericordia les concedes a todos tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de tu clementísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con que tu Corazón arde por el Padre Celestial.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de tu Hijo y por su dolorosa Pasión, concédeles tu bendición y rodéalas con tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

CUARTO DÍA

Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi amarga pasión y su futuro celo consoló mi Corazón. Sumérgelos en el mar de mi misericordia.

Jesús compasivísimo, que eres la Luz del mundo entero, acoge en la morada de tu piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen. Que los rayos de tu gracia las iluminen para que también ellas, unidas a nosotros, ensalcen tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de tu compasivísimo Corazón.

Padre Eterno, vuelve tu mirada misericordiosa sobre las almas de aquellos que no creen en ti y de los que todavía no te conocen, pero que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

QUINTO DÍA

Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Durante mi amarga Pasión, desgarraron mi Cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, mis llagas cicatrizan y de este modo alivian mi Pasión.

Jesús sumamente misericordioso, que eres la bondad misma, tú no niegas la luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu muy compasivo Corazón a las almas de nuestros hermanos separados y llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y no las dejes escapar de la morada de tu compasivísimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de tu misericordia.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros hermanos separados, especialmente a aquellos que han malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de tu Hijo y su amarga Pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están acogidos en el compasivo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

SEXTO DÍA

Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes.

Jesús, tan misericordioso, Tú mismo has dicho: “Aprended de mí que soy manso y humilde de Corazón”. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre Celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

SÉPTIMO DÍA

Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia de modo especial y sumérgelas en mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron mi Pasión y penetraron más profundamente en mi Espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con una luz especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte.

Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el Amor mismo, acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en tu misericordia y unidas a ti, ellas cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Esta almas no serán juzgadas severamente, sino que tu misericordia las envolverá en la hora de la muerte.

Padre Eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran tu mayor atributo, es decir, tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones desbordantes de gozo cantan a ti, oh Altísimo, un canto de misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo que: “a las almas que veneren esta infinita misericordia mía, yo Mismo las defenderé como mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

OCTAVO DÍA 

Hoy, tráeme a las almas que están detenidas en el purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi Sangre refresquen el ardor del Purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi Justicia. Está en tu poder llevarles el alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi Justicia.

Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la misericordia, he aquí que yo llevo a la morada de tu muy compasivo Corazón a las almas del Purgatorio, almas que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adecuada a tu Justicia. Que los torrentes de Sangre y Agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del Purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de tu misericordia.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa Pasión de Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen límites. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

NOVENO DÍA

Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja de mí este Cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi misericordia.

Jesús piadosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas tibias a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh Jesús tan compasivo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo, porque tú lo puedes todo.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la Misericordia, te suplico por la amarga Pasión de tu Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu misericordia (1209-1229).

Coronilla de la Divina Misericordia

Por Santa Faustina Kowalska

Fuente: Catholic.net 

El éxodo de nuestros corazones egoístas

Mensaje del 2 de noviembre de 2011: “Queridos hijos, el Padre no los ha dejado solos. Su amor es inmenso, es el amor que me lleva hasta ustedes para ayudarlos a conocerlo, para que todos, a través de mi Hijo, puedan llamarlo “Padre” con la plenitud de su corazón, para que puedan ser un miembro de la familia de Dios. Pero, hijos míos, no olviden que no están en este mundo solo por ustedes mismos, y que no los estoy llamando solo por su propio bien. Los que siguen a mi Hijo piensan en el hermano en Cristo como en uno mismo y no conocen el egoísmo. Por eso deseo que sean la luz de mi Hijo, que iluminéis el camino a todos los que no han conocido al Padre, a todos los que vagan en la oscuridad del pecado, la desesperación, el dolor y la soledad y que con sus vidas puedan mostrarles el amor de Dios. Estoy con ustedes. Si abren sus corazones, los guiaré. Nuevamente os invito: oren por sus pastores. Gracias”.

Cada año, durante las dos primeras semanas de Cuaresma, la liturgia de la Iglesia ofrece los relatos de las tres tentaciones de Jesús en el desierto y su transfiguración. Ambos eventos nos enseñan una verdad fundamental en nuestro viaje hacia Dios, a saber, que el mayor obstáculo para amar a Dios y a los demás es nuestro propio orgullo, autocomplacencia y ego, y esa la razón por la que María, en su mensaje del 25 de julio de 2000 nos animó a “estar abiertos al amor de Dios y a dejar el egoísmo y el pecado”.

Cuando Jesús está en el desierto, se enfrenta a la primera tentación de usar sus habilidades para alimentarse a sí mismo convirtiendo la piedra en pan, en lugar de alimentar a otros consigo mismo en la Eucaristía. Todos tenemos que superar la tentación de utilizar nuestros recursos y cuidar solo de nosotros mismos. Esta tentación es básica y además se ve reforzada por la lógica egoísta del mundo que nos advierte que debemos cuidarnos a nosotros mismos ante todo y proveer a nuestras propias familias. Esta conclusión enmascara la falta de confianza en Dios y en realidad se basa en el miedo y la inseguridad. Muchos continúan en este camino toda su vida, nunca cuestionan esta codicia y continúan acumulando grandes riquezas y recursos bajo el falso pretexto de que “tienen que” proveer primero a sus propios hijos; Todo el tiempo, sintiéndose justificado para omitir ayudar a los otros. Además, la obsesión por apaciguar nuestra hambre física a través de la acumulación de bienes materiales nos distrae efectivamente de saciar el deseo más profundo de nuestra alma, que, como dice Jesús, solo puede venir a través de cada palabra de la boca de Dios.

La segunda tentación es “tenerlo todo”, ser obediente, honrado y respetado según el mundo, y así servir a las maquinaciones del Príncipe del mundo. Se trata de jugar el juego del mundo en beneficio propio. Al usar todos los males sistémicos para nuestro propio beneficio, estamos en efecto, adorando no solo a las instituciones malignas que explotan a los pobres y perpetúan la injusticia, sino que en última instancia adoramos al maligno mismo. La triste y trágica verdad, sin embargo, nos confronta cuando, al lograr finalmente “tenerlo todo”, nos damos cuenta de que eso es todo lo que tenemos. La naturaleza insípida y transitoria de todos los bienes materiales y su incapacidad para satisfacer nuestros corazones se resume mejor en la intuición de C. S. Lewis: “Lo que no es eterno es eternamente inútil”.

La tercera tentación es hacer un gran espectáculo de nosotros mismos en nuestras acciones religiosas y caritativas para glorificarnos. Es fácil ver cómo aquellos que gritan sus buenas obras a otros y publicitan su llamada caridad para alimentar a los pobres en realidad solo están alimentando sus propios egos. Ya han recibido su recompensa. Esta tentación contiene una presunción que es similar a lo que los psicólogos describen como el “efecto Halo” por el cual nuestras verdaderas acciones nos llevan a creer que somos tan especiales que podemos tomarnos todas las libertades sin consecuencias; que Dios nos protegerá y nos “guardará” y nos evitará cualquier sufrimiento. Esta es la mentira detrás del evangelio de la prosperidad, que promueve el diezmo público como una garantía y un medio para el favor de Dios. De hecho, Dios no promete ahorrarnos el sufrimiento, ni envió a su Hijo para destruirlo, sino que vino a transformarlo.

Esto se destaca en el relato de Lucas sobre la transfiguración, que nos brinda un detalle único sobre la presencia de Moisés y Elías. En su conversación, solo Lucas relata de qué hablaban durante su reunión, a saber, la futura partida de Jesús a Jerusalén. Esto está en el corazón mismo de la misión de Jesús y es el antídoto para todas las tentaciones hacia el egoísmo. De hecho, cada momento es una nueva elección, seguir a Dios o seguirnos a nosotros mismos. Es de nuevo C. S. Lewis  quien acertadamente declara que al final solo hay dos tipos de personas, aquellos que le dicen a Dios “hágase tu voluntad” y aquellos a quienes Dios dice, al final, “hágase tu voluntad”. La dificultad es que al elegir seguir a Dios y hacer su voluntad, nosotros debemos, como Cristo, elegir abrazar la cruz.

Así como Jesús tuvo que reprender a San Pedro por aconsejarle que evitara la cruz del calvario, nosotros también debemos reflexionar sobre el significado de la cruz y su poder para revelar el amor verdadero. Benedicto XVI nos ayuda a comprender que la cruz en sí misma revela la esencia del amor cuando escribe que el amor es “un éxodo continuo hacia el interior que mira hacia adentro hacia su liberación a través de la entrega”. Esto hace referencia a nuestro egoísmo como el mayor obstáculo para amar con autenticidad, que es fundamentalmente un éxodo de nuestra concupiscencia, o forma de ser autorreferencial. El pecado como se ha dicho se deletrea en inglés “s-i-n” porque siempre tiene una “I” en el centro. No es de extrañar que María, el 2 de febrero de 2012, declarara “vuestros corazones están cerrados y no me están escuchando … Mis hijos, el orgullo ha venido a gobernar”.

Esta Cuaresma es una oportunidad para que nos desprendamos de nuestro ego, orgullo y egoísmo. ¿Cómo? Al salir de nuestro interior y mirar hacia adentro y así superar la tentación de vivir solo para nosotros mismos y, por el contrario, elegir hacer un esfuerzo consciente para buscar el bien del otro. Esto es paralelo al viaje del éxodo en el que Moisés guió a los hebreos, desde la esclavitud hasta la libertad. Esto prefigura la mayor libertad hacia la cual Jesús nos guía, a saber, la libertad de la esclavitud del pecado. María dijo una vez, el 25 de febrero de 2007, que “El Padre celestial desea liberarlos a cada uno de ustedes de la esclavitud del pecado”. Estas son las buenas nuevas que Jesús vino a anunciar, que al renunciar a nosotros mismos es cuando nos encontramos a nosotros mismos, es muriendo que vivimos. Este es el camino para que cada uno de nosotros descubramos una vida nueva, una vida verdadera, una vida eterna, no solo en el cielo sino en la tierra. De esta manera estamos invitados a disfrutar de una fecundidad que nunca hubiéramos creído posible.

Autor: Fray Michael Della Penna

“El objetivo de una peregrinación para todo hombre es aspirar a una mayor divinidad”, declaró el Arzobispo Hoser

El XXVI Retiro Espiritual de Organizadores de Peregrinaciones comenzó la noche anterior con la inscripción de los participantes y la participación en el programa vespertino de oración en la Parroquia de San Santiago Apóstol. El tema del retiro es: “¡Sígueme!” (Marcos 10,21).

El retiro continua hoy, día 19 de marzo, Solemnidad de San José, con la Adoración al Santísimo y las palabras de bienvenida del P. Marinko Sakota, párroco de Medjugorje, que saludó a los 360 participantes procedentes de 28 países con un “¡Bienvenidos a casa!”. El P. Marinko declaró también que el Arzobispo Hoser celebraba ese día el 14 aniversario de su ordenación como obispo. A continuación, Mons. Hoser les habló del papel de los guías de peregrinación, así como de la historia y el significado de las peregrinaciones.

Monseñor Hoser destacó que estamos inmersos en un mundo secularizado, pero que existe otro mundo que nos espera al finalizar las peregrinaciones, el mundo de Dios.

“En una peregrinación encontramos lo que hemos perdido: ese contacto intenso con Dios, el Salvador. Se trata de descubrir de lo que sólo un hombre es capaz, en esta dimensión trascendente: el ponerse en contacto con Dios. Esto es lo que a menudo sucede en Medjugorje, que Dios es Amor y que nos Ama. Si estamos en contacto con Él, nuestra relación con los demás mejorará también, amaremos al prójimo y descubriremos que todos están hechos a imagen y semejanza de Dios. El objetivo de la peregrinación para el hombre es aspirar a una mayor divinidad, adentrarnos en la naturaleza de Dios y hacernos más como Él. Ese tiempo y espacio transformarán tu interior y tu corazón: dejará de ser un corazón de piedra para convertirse en un corazón sensible. A ese proceso de cambio se le llama conversión”, declaró Mons. Hoser en su catequesis, afirmando a su vez que el fenómeno de Medjugorje es la conversión a través del Sacramento de la Confesión, algo que en muchos países ya ha dejado de suceder.

“La conversión, en Medjugorje, está relacionada con el Sacramento de la Reconciliación y la Santa Eucaristía. Aquí también podemos observar el papel que desempeña la Madre de Dios en la salvación del mundo”, declaró Mons. Hoser, para después felicitar a los que celebraban su onomástica en ese día.

Mojca Carapina, Presidenta de la Asociación de Guías de Medjugorje, presentó su asociación y a  continuación Marijana Juricic habló sobre la actividad que desarrolla la  Oficina para los Peregrinos que pertenece a la Oficina Parroquial. Para finalizar, el Director del Centro de Información ´Mir´ Medjugorje, Vedran Vidovic, hizo una exposición sobre el centro que dirige. El retiro finalizará el próximo viernes, si bien durante la tarde de hoy, continuará con la participación en el programa vespertino de oración en la Iglesia de San Santiago.

Fuente: http://www.centromedjugorje.com