Mensaje del 25 de junio de 2019 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina, con motivo del 38° aniversario de las apariciones de la Virgen

“¡Queridos hijos! Le doy gracias a Dios por cada uno de ustedes. De manera particular, hijitos, ¡gracias por haber respondido a mi llamado! Los estoy preparando para nuevos tiempos, para que sean firmes en la fe y perseverantes en la oración, para que el Espíritu Santo obre a través de ustedes y renueve la faz de la tierra. Oro con ustedes por la paz, que es el don más precioso, aunque Satanás quiere la guerra y el odio. Ustedes, hijitos, sean mis manos extendidas y caminen orgullosos con Dios. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Message 25 June 2019

“Dear children! I am thanking God for each of you. In a special way, little children, thank you for having responded to my call. I am preparing you for the new times that you may be firm in faith and persevering in prayer, so that the Holy Spirit may work through you and renew the face of the earth. I am praying with you for peace which is the most precious gift, even though Satan wants war and hatred. You, little children, be my extended hands and proudly go with God. Thank you for having responded to my call.”

Messaggio 25 giugno 2019

“Cari figli! Ringrazio Dio per ciascuno di voi. In modo particolare, figlioli, grazie per aver risposto alla mia chiamata. Io vi preparo per i tempi nuovi affinché siate saldi nella fede e perseveranti nella preghiera, affinché lo Spirito Santo operi attraverso di voi e rinnovi la faccia della terra. Prego con voi per la pace, il dono più prezioso, anche se satana vuole la guerra e l’odio. Voi, figlioli, siate le mie mani tese e camminate fieri con Dio. Grazie per aver risposto alla mia chiamata.”

Botschaft 25 Juni 2019

„Liebe Kinder! Ich danke Gott für jeden von euch. Auf besondere Weise, meine lieben Kinder, danke euch, dass ihr meinem Ruf gefolgt seid. Ich bereite euch für neue Zeiten vor, damit ihr fest im Glauben und beständig im Gebet seid, so dass der Heilige Geist durch euch wirken und das Angesicht der Erde erneuern kann. Ich bete mit euch für den Frieden, der das wertvollste Geschenk ist, auch wenn Satan Krieg und Hass wünscht. Ihr, meine lieben Kinder, seid meine ausgestreckten Hände und geht stolz mit Gott. Danke, dass ihr meinem Ruf gefolgt seid.“

Message 25 juin 2019

«Chers enfants, je remercie Dieu pour chacun de vous. De façon spéciale, petits enfants, je vous remercie d’avoir répondu à mon appel. Je vous prépare aux temps nouveaux pour que vous soyez fermes dans la foi et persévérants dans la prière, de sorte que le Saint Esprit puisse agir à travers vous et renouveler la face de la terre. Je prie avec vous pour la paix qui est le don le plus précieux, bien que Satan veuille la guerre et la haine. Vous, petits enfants, soyez mes mains étendues et marchez fièrement avec Dieu. Merci d’avoir répondu à mon appel.»

Poruka 25 lipanj 2019

„Draga djeco! Zahvaljujem Bogu za svakoga od vas. Na poseban način, dječice, hvala vam što ste se odazvali mome pozivu. Ja vas pripremam za nova vremena da budete čvrsti u vjeri i ustrajni u molitvi kako bi preko vas Duh Sveti djelovao i obnovio lice zemlje. Molim s vama za mir koji je najdragocjeniji dar, iako sotona želi rat i mržnju. Vi, dječice, budite moje ispružene ruke i ponosno idite s Bogom. Hvala vam što ste se odazvali mome pozivu.“

Aparición anual de la Virgen a la vidente Ivanka el 25 de junio de 2019

La vidente Ivanka Ivankovic-Elez tuvo su aparición anual regular el día 25 de junio del 2019. Según el testimonio de los videntes, Vicka, Marija, Ivan todavía tienen apariciones cotidianas, mientras que Mirjana, Ivanka y Jakov tienen apariciones una vez al año.

Con ocasión de la última aparición cotidiana a Ivanka, el día 7 de mayo de 1985, la Virgen, después de confiarle el último y décimo secreto, le dijo a ella que durante todo el resto de su vida tendría apariciones una vez al año, en el aniversario de las apariciones.

Ivanka tuvo la aparición en su casa y duró 3 minutos (18:39h – 18:42h), estuvo presente sólo la familia de Ivanka. Después de la aparición, la vidente Ivanka dijo: La Virgen dio el siguiente mensaje: “Hijitos, oren, oren, oren.” La Virgen estaba alegre y nos bendijo a todos con su bendición maternal.

María, Reina de los Profetas: Noveno Día de la Novena – 24 de junio

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo un

rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven, dador de los dones,

ven, luz de los corazones.

Consolador magnífico,

dulce huésped del alma,

suave alivio.

Descanso en la fatiga,

brisa en el ardiente estío,

consuelo en el llanto.

¡Oh, luz santísima,

llena lo más íntimo

de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda

nada hay en el hombre,

nada que sea bueno.

Lava lo que está sucio,

riega lo que está seco,

sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,

calienta lo que está frío,

endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles

que en Ti confían,

Tus sagrados dones.

Dales el premio de la virtud,

dales el puerto de la salvación,

dales la felicidad eterna.

Amén. Aleluya, Aleluya.

V. Envía Tu Espíritu Señor y será Una nueva creación.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén

NOVENO DIA (16)

MARÍA, REINA DE LOS PROFETAS

El día que la Virgen escogió para aparecer en Medjugorie por primera vez, fue el día de la Solemnidad del Nacimiento de San Juan Bautista, el más grande de los profetas. Tal día conmemoramos el alumbramiento de santa Isabel, pariente cercana de la Madre de Dios. Y María, como la tradición indica, asistió la venida al mundo del Precursor (Cf. Lc 1,56). Entonces, la Solemnidad del nacimiento de Juan el Bautista tiene, además, una clara dimensión mariana. María es la Reina de los Profetas y Ella nos invita ahora a construir la paz en el día del nacimiento del más grande de los profetas; a quien Ella asistió en su nacimiento.

La paz que la Virgen espera que construyamos, no tiene nada que ver con negociaciones políticas sino con la conversión, la oración y el ayuno. La Reina de los Profetas como Precursora hoy nos muestra el camino seguro para la reconciliación, la armonía y la paz entre los hombres.

La Virgen recuerda, que ha venido, “a invitarnos a alguna renuncia.., para que, con nuestra ayuda se cumpla todo lo que quiere realizar según los secretos que comenzó en Fátima.” (Cf. 25-8-9 1). Por tanto, las apariciones actuales de Medjugorie: son la continuidad y la conclusión de las de Fátima. Afirma. además, que “son las últimas apariciones suyas para la humanidad”. Quizá por ello, son tan largas y continuas.

Como en Fátima, el mensaje de María en Medjugorie, construye la paz del mundo. La Virgen ha prometido: “que cuando se realicen los 10 secretos que les ha confiado a los videntes, la vida del mundo cambiará y la humanidad volverá a Dios”. “Muchos – sostiene- se tirarán hasta de los cabellos y maldecirán los días que vivieron sin Dios”. Sin embargo, cabe destacar, que, su presencia prolongada intenta anticipar en cierta manera, el Triunfo final de su Corazón Inmaculado. Por tal razón, continúa invitándonos a la conversión, a fin de conquistar para Dios cuántos más corazones sea posible. El mensaje, más relevante, por tanto, no es otro que: la presencia prolongada de Nuestra Señora. Si acogemos de corazón su invitación, podremos esperar para el futuro “un jardín”. De lo contrario, como advertiría Juan Pablo II, en el acto de Consagración a María del Nuevo Milenio, en el año del Gran Jubileo: “la humanidad podrá perecer en un cúmulo de escombros.” Por eso, a María, aurora de la salvación, confiemos nuestro camino en elnuevo milenio, para que bajo su guía todos los hombres descubran a Cristo, Luz del mundo y único Salvador, que reina con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos”.

Ella nos dice: “¡Queridos hijos!: Hoy los invito a que se hagan misioneros de los mensajes que les doy aquí, a través de este lugar tan querido por mí. Dios me ha permitido permanecer de esta manera por tanto tiempo con ustedes. Y por eso hijitos, los invito a vivir con amor los mensajes que les doy y a transmitirlos en todo el mundo; para que así un río de amor fluya entre la gente llena de odio y sin paz. Los invito, hijitos, a que sean paz donde no hay paz, y luz donde hay tinieblas; de manera que cada corazón acepte la luz y el camino de la salvación. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” 25-2-95.

PRECES

Oremos, hermanos, al que hizo obras grandes en María, y pidámosle que haga también proezas con su brazo realizando nuestras peticiones:

  1. Para que el Señor que quiso que la perfección de la Iglesia se prefigurara y culminara en la Madre de su Hijo, conceda a todos los fieles ser reflejo de la santidad que brilla en María. Roguemos al Señor.
  1. Para que el Todopoderoso, que en su reino ha colmado a María de felicidad, ponga sus ojos en la familia humana y le conceda la esperanza de aquella vida eternamente feliz por la que, aun sin saberlo, suspiran todos los hombres. Roguemos al Señor.
  1. Para que el Padre del cielo, que dispuso que en la realeza de María se anunciara en la Iglesia un signo seguro de la felicidad de los bienaventurados, se compadezca de quienes lloran y miran este mundo únicamente como un valle de lágrimas. Roguemos al Señor.
  1. Para que el Rey de la gloria, que hizo de María la Virgen fidelísima, otorgue a los que hoy recordamos a la Madre de su Hijo ser plenamente fieles a la vocación a la que hemos sido llamados. Roguemos al Señor.

Oración

Por la gloria de tu nombre y por la intercesión de Santa María Reina de todos los Santos, compadécete, Señor, de nosotros y concédenos lo que te hemos pedido. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


El Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo por Ti. Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado, Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón haz que nos convirtamos. Amén.

Instrumento de Paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: Donde haya odio, lleve yo tu amor, donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error lleve yo la verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría.

Oh Maestro, haz que yo no busque: Ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque, dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

Invocaciones a María Reina de la Paz (Para todos los días)

María Santísima, que al recibir el anuncio del Ángel Gabriel concebiste en tu seno virginal a Jesucristo “Rey de la Paz”, concédenos bajo tu protección y auxilio, ser en el mundo auténticos instrumentos de paz:

Para que la paz reine en el corazón de todos los hombres, especialmente, en quienes procuran la violencia,

R/. María Reina de la Paz, Ruega por nosotros.

Para que la paz reine en todos aquellos que no han experimentado en sus vidas el amor de Dios, R/

Para que la paz reine en todas las familias, R/

Para que la paz reine siempre en la Iglesia de Cristo y se empeñe en difundirla, R/

Para que la paz reine en las parroquias y comunidades cristianas, R/

Para que la paz reine en nuestros planteles educativos y lugares de trabajo, R/

Para que la paz reine siempre en nuestro país, R/

Para que la paz reine en todo el universo. R/

Oración

Concédenos, Señor, a tu hijos el don de tu gracia, para que cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la poderosa intercesión de la Virgen María, consigamos aumentar tu paz en nuestros corazones, nuestras familias y en el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Mensaje extraordinario dado por la Virgen a Iván el 21 de junio de 2019 en Medjugorje

“Queridos hijos, también hoy deseo invitarlos de manera particular a renovar mis mensajes. ¡Vivan mis mensajes, queridos hijos! Hablen menos de los mensajes y vivan más mis mensajes: ¡hablen menos y vivan más! Queridos hijos, estoy con ustedes así mucho tiempo, y también hoy deseo invitarlos: oren por mis intenciones, por mis proyectos que deseo realizar en el mundo: particularmente proyectos de paz. También hoy, queridos hijos, deseo decirles que oro por todos ustedes, y que por todos ustedes intercedo delante de mi Hijo. ¡Gracias queridos hijos, por haber respondido también hoy a mi llamado!”

La Eucaristía: Octavo Día de la Novena – 23 de junio

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo un

rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven, dador de los dones,

ven, luz de los corazones.

Consolador magnífico,

dulce huésped del alma,

suave alivio.

Descanso en la fatiga,

brisa en el ardiente estío,

consuelo en el llanto.

¡Oh, luz santísima,

llena lo más íntimo

de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda

nada hay en el hombre,

nada que sea bueno.

Lava lo que está sucio,

riega lo que está seco,

sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,

calienta lo que está frío,

endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles

que en Ti confían,

Tus sagrados dones.

Dales el premio de la virtud,

dales el puerto de la salvación,

dales la felicidad eterna.

Amén. Aleluya, Aleluya.

V. Envía Tu Espíritu Señor y será Una nueva creación.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén

OCTAVO DIA (23)

LA EUCARISTÍA

La Eucaristía siempre ha sido el centro de la espiritualidad en Medjugorie. La Virgen desde el inicio introdujo a los videntes y a la parroquia en una profunda espiritualidad eucarística. A tal punto, que su aparición diaria ocurre, precisamente, veinte minutos antes de la gran concelebración eucarística; con todos los sacerdotes y peregrinos que llegan al Santuario. De esta manera, la aparición de la “Gospa” viene a ser una preparación para un encuentro más significativo de los fieles: el de la presencia de Jesús en el Altar. En Medjugorie todos entienden que la Eucaristía es lo primero. La misma Virgen recomienda que “es mejor para los fieles permanecer en la iglesia preparándose para la Eucaristía, que estar con los videntes en el momento de la aparición”. Y a ellos les ha enseñado que “comulgar vale más que ser vidente”. También les ha dicho que: “Si tienen que escoger entre ir a Misa y encontrarse conmigo en la aparición prefieran la Eucaristía porque en ella está presente mi Hijo y en la aparición estoy yo”.

La Madre de Dios también se lamenta porque muchos católicos no entienden lo que es la Eucaristía. Un día apareció llorando, y al preguntarle: “por qué lo hacía” respondió: “Porque muchos no saben el valor que tiene la Eucaristía” Fue entonces cuando pidió que antes de participar en Misa los fieles se prepararan, al menos, con 15 minutos de oración y al finalizar hicieran otro tanto “para agradecer a Dios por los múltiples beneficios recibidos”. Por tal razón en Medjugorie, antes de iniciar cada día la Misa vespertina, se rezan 10 misterios del Rosario y al concluir el Credo, siete Padrenuestros, siete Avemarías y siete Glorias; para dar paso después a la tercera parte del Rosario. La Virgen ha mencionado, además, que “el momento más solemne de la Eucaristía y donde más gracias se pueden recibir, es durante la Consagración”.

Y en relación al culto de la Eucaristía fuera de Misa la “Gospa” recomienda: “Que se Adore sin interrupción el Santísimo Sacramento del Altar. Yo estoy siempre presente cuando los fieles están en Adoración. En ese momento se obtienen gracias particulares”. Es incomprensible, pues, el mensaje de Medjugorie sin la referencia explícita a la Eucaristía. La Virgen pide a los fieles “de ser posible asistir a Misa todos los días”. Y ha dicho “que la Eucaristía es la mejor y mas completa de todas las oraciones”

El 25 de abril de 1988 dió el siguiente mensaje que nos enseñará a valorar el gran tesoro que tenemos los católicos en nuestras iglesias:

“¡Queridos hijos!: Dios desea hacerlos santos y por eso a través de mí los invita al abandono total. ¡Que la Santa Misa sea para ustedes la vida! Trabajen para comprender que la iglesia es la casa de Dios; el lugar donde yo los reúno y deseo mostrarles el camino que los conduce a Dios. ¡Vengan y oren! No estén fijándose en las demás y no los critiquen. Que su vida sea, por el contrario, un testimonio en el camino de la santidad. Las iglesias son dignas de respeto y consagradas, porque Dios que se hizo hombre permanece en ellas día y noche. Por lo tanto, hijitos, crean y oren, para que el Padre les acreciente la fe, y luego, pidan lo más conveniente. Yo estoy con ustedes y me alegro por su conversión. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” 25-4-88

PRECES

Celebrando la memoria de la que es bienaventurada por todas las generaciones, presentemos nuestras voces suplicantes al Padre, que la llenó de gracia.

  1. Por la Iglesia: para que, a ejemplo de María, acoja con fe la Palabra de Dios la proclame con fuerza y la distribuya a todos los fieles como pan de vida. Roguemos al Señor.
  1. Por todas las almas consagradas: para que, a ejemplo de María, presenten cada día a Dios Padre las necesidades de todos los hombres e intercedan por la salvación del mundo. Roguemos al Señor
  1. Por los hombres de buena voluntad: para que la honestidad y la bondad de sus vidas sean semilla de esperanza en Cristo salvador. Roguemos al Señor.
  1. Por los enfermos y por todos los que sufren: para que, unidos a Cristo y a María, ofrezcan sus dolores por la reconciliación de todos los hombres. Roguemos al Señor.
  1. Por nuestra comunidad, reunida para celebrar el culto divino: para que aprenda de María a amar la Eucaristía y hacer de la propia vida una ofrenda agradable a Dios y del culto un compromiso de vida. Roguemos al Señor.

Oración

Dios todopoderoso y eterno, que acogiste complacido la disponibilidad de la Virgen María para ser Madre de tu Hijo, ayúdanos a ser como Ella, creyente y modelo del culto divino, en todos los momentos de nuestra vida. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


El Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo por Ti. Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado, Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón haz que nos convirtamos. Amén.

Instrumento de Paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: Donde haya odio, lleve yo tu amor, donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error lleve yo la verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría.

Oh Maestro, haz que yo no busque: Ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque, dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

Invocaciones a María Reina de la Paz (Para todos los días)

María Santísima, que al recibir el anuncio del Ángel Gabriel concebiste en tu seno virginal a Jesucristo “Rey de la Paz”, concédenos bajo tu protección y auxilio, ser en el mundo auténticos instrumentos de paz:

Para que la paz reine en el corazón de todos los hombres, especialmente, en quienes procuran la violencia,

R/. María Reina de la Paz, Ruega por nosotros.

Para que la paz reine en todos aquellos que no han experimentado en sus vidas el amor de Dios, R/

Para que la paz reine en todas las familias, R/

Para que la paz reine siempre en la Iglesia de Cristo y se empeñe en difundirla, R/

Para que la paz reine en las parroquias y comunidades cristianas, R/

Para que la paz reine en nuestros planteles educativos y lugares de trabajo, R/

Para que la paz reine siempre en nuestro país, R/

Para que la paz reine en todo el universo. R/

Oración

Concédenos, Señor, a tu hijos el don de tu gracia, para que cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la poderosa intercesión de la Virgen María, consigamos aumentar tu paz en nuestros corazones, nuestras familias y en el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

La Confesión: Séptimo Día de la Novena – 22 de junio

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo un

rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven, dador de los dones,

ven, luz de los corazones.

Consolador magnífico,

dulce huésped del alma,

suave alivio.

Descanso en la fatiga,

brisa en el ardiente estío,

consuelo en el llanto.

¡Oh, luz santísima,

llena lo más íntimo

de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda

nada hay en el hombre,

nada que sea bueno.

Lava lo que está sucio,

riega lo que está seco,

sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,

calienta lo que está frío,

endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles

que en Ti confían,

Tus sagrados dones.

Dales el premio de la virtud,

dales el puerto de la salvación,

dales la felicidad eterna.

Amén. Aleluya, Aleluya.

V. Envía Tu Espíritu Señor y será Una nueva creación.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén

SÉPTIMO DIA (22)

LA CONFESIÓN 

La Confesión es otro de los mensajes principales de La Virgen. Ella ha dicho que los fieles deben acudir a la Santa Confesión cada mes, y siempre que se tenga conciencia de haber pecado gravemente. También ha dicho: “No se confiesen por rutina para continuar siendo los mismos. No, así no está bien. La Confesión debe darles un nuevo impulso a su vida de fe. Debe estimularlos y acercarlos a Jesús. Si para ustedes la Confesión no significa nada, en verdad, difícilmente se convertirán.” 7-11-83 “La Confesión mensual será remedio eficaz para la Iglesia de Occidente. Porciones enteras de la Iglesia podrán sanarse si los fieles se confiesan una vez al mes” 12-83 “Cuando acudan a confesarse, no se preparen con cinco minutos antes, sino durante toda la jornada; aprovechen el momento de la Confesión para pedir del sacerdote un consejo práctico para su vida espiritual.” El 2 de agosto de 1981, los videntes narran la siguiente anécdota que nos hará reconocer cuán grave es el pecado ante Dios y la necesidad que todos tenemos de confesarnos frecuentemente: La Virgen se le apareció a la vidente María Pavlovic en su habitación y le dijo: “Vayan todos juntos a la llanura de Gumno, pues, se está llevando a cabo una gran batalla, Una batalla entre mi Hijo y Satanás; la puesta en juego son las almas.”

Ese día, siguieron a los videntes unas cuarenta personas a la llanura indicada, unos 200 metros de la casa de Vicka. Antes que la Virgen apareciera, algunos fieles dijeron a los videntes: “ya que no podemos verla, pregúntenle si la podemos tocar.” Cuando la Virgen apareció le remitieron la inquietud y contestó”: “Siempre hay incrédulos. Díganles que me pueden tocar.” Entonces, los muchachos alargaron la mano de cada uno de ellos, hacia el sitio donde veían suspendida la aparición. Cuando ésta terminó la mayoría afirmó: “haber sentido algo extraño al tocar los vestidos de la Virgen”. Unos, una especie de corriente, otros, un calor o algo parecido a una tela de vestir. Los videntes luego se retiraron mientras María Pavlovic permanecía llorando sentada en una piedra. Cuando le preguntaron: “¿por qué lloraba?” Respondió: Porque ustedes han manchado el vestido de la Virgen. Mientras imponían las manos sobre sus vestidos, vimos aparecer unas manchas negras. Le preguntamos “¿por qué aparecían esas manchas?” y nos dijo: “Porque me han tocado en pecado. Díganles que se confiesen.” Entonces, todos se fueron a confesar. Algunos tenían muchos años sin hacerlo. Para la Virgen, era obvio, más importante que tocarla a Ella era la Confesión. La batalla en curso que se libraba era que el demonio hacía ver a muchos que no era necesario confesarse. Sin embargo, Cristo venció valiéndose de la curiosidad humana a través de María. Recordemos que la Confesión es el sacramento más importante después del Bautismo el único que anticipa en cierta manera, el juicio a que será sometido el fiel al fin de su vida terrena.

Menciona el Catecismo de la Iglesia Católica: “Porque es ahora, en esta vida, cuando nos es ofrecida la elección entre la vida y la muerte, y sólo por el camino de la conversión podemos entrar en el Reino del que el pecado grave nos aparta” CIC 1470. La Virgen dice: “¡Queridos hijos!: Los invito a abrir la puerta de su corazón a Jesús, como una flor se abre al sol. Jesús desea colmar sus corazones de paz y de alegría. No podrán, hijitos, realizar la paz si no están en paz con Jesús. Por eso, los invito a la Confesión, para que Jesús sea su verdad y su paz. Por lo tanto, hijitos, oren para tener la fuerza de realizar lo que les digo. Yo estoy con ustedes y los amo. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” 25-1-95

PRECES

Oremos, hermanos, al Señor, que ha querido ensalzar a la Virgen María por encima de los coros de ángeles y de los santos, y pidámosle que escuche nuestra oración:

  1. Para que los hijos de la Iglesia, unidos a la gloriosa y santa María, Madre de Dios proclamen la grandeza del Señor y se alegren en Dios, su salvador. Roguemos al Señor.
  1. Para que la misericordia del Señor llegue a sus fieles de generación en generación, y todos los pueblos feliciten a Aquella en la cual Dios ha hecho obras grandes. Roguemos al Señor.
  1. Para que el Señor, con las proezas de su brazo, enaltezca a los humildes, colme de bienes a los pobres y auxilie a Israel, como lo había prometido a los antiguos padres. Roguemos al Señor.
  1. Para que Cristo, el rey que ha coronado a María Reina de la Paz, cuando entregue la creación al Padre, nos conceda, como a María, la posesión del reino preparado desde la creación del mundo. Roguemos al Señor.

Oración

Dios nuestro, que constituiste a la Madre de tu Hijo Madre y Reina nuestra; escucha nuestra oración y haz que, ayudados por la intercesión de María, participamos un día de la felicidad eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


El Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo por Ti. Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado, Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón haz que nos convirtamos. Amén.

Instrumento de Paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: Donde haya odio, lleve yo tu amor, donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error lleve yo la verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría.

Oh Maestro, haz que yo no busque: Ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque, dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

Invocaciones a María Reina de la Paz (Para todos los días)

María Santísima, que al recibir el anuncio del Ángel Gabriel concebiste en tu seno virginal a Jesucristo “Rey de la Paz”, concédenos bajo tu protección y auxilio, ser en el mundo auténticos instrumentos de paz:

Para que la paz reine en el corazón de todos los hombres, especialmente, en quienes procuran la violencia,

R/. María Reina de la Paz, Ruega por nosotros.

Para que la paz reine en todos aquellos que no han experimentado en sus vidas el amor de Dios, R/

Para que la paz reine en todas las familias, R/

Para que la paz reine siempre en la Iglesia de Cristo y se empeñe en difundirla, R/

Para que la paz reine en las parroquias y comunidades cristianas, R/

Para que la paz reine en nuestros planteles educativos y lugares de trabajo, R/

Para que la paz reine siempre en nuestro país, R/

Para que la paz reine en todo el universo. R/

Oración

Concédenos, Señor, a tu hijos el don de tu gracia, para que cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la poderosa intercesión de la Virgen María, consigamos aumentar tu paz en nuestros corazones, nuestras familias y en el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

La Biblia: Sexto Día de la Novena – 21 de junio

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo un

rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven, dador de los dones,

ven, luz de los corazones.

Consolador magnífico,

dulce huésped del alma,

suave alivio.

Descanso en la fatiga,

brisa en el ardiente estío,

consuelo en el llanto.

¡Oh, luz santísima,

llena lo más íntimo

de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda

nada hay en el hombre,

nada que sea bueno.

Lava lo que está sucio,

riega lo que está seco,

sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,

calienta lo que está frío,

endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles

que en Ti confían,

Tus sagrados dones.

Dales el premio de la virtud,

dales el puerto de la salvación,

dales la felicidad eterna.

Amén. Aleluya, Aleluya.

V. Envía Tu Espíritu Señor y será Una nueva creación.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén

SEXTO DIA (21)

LA BIBLIA

La Virgen propone a las familias que tengan en su hogar, un espacio reservado a la oración, denominado, en la tradición cristiana: “altar familiar.” Al centro del mismo un Crucifijo y delante de él la Biblia abierta, a fin de estimular a todos a la lectura y meditación. También puede incluir la imagen de la Virgen, agua bendita y el Santo Rosario. El altar familiar es un lugar privilegiado para el encuentro de oración diario o semanal. En él se reza el Rosario y se medita la Sagrada Escritura de acuerdo al calendario litúrgico. La Virgen hablando de la importancia de la meditación diaria de la Palabra de Dios dijo: “¡Queridos hijos!: Les revelo un secreto espiritual: si quieren estar más fuertes contra el mal, háganse una conciencia activa. Para esto, oren mucho en la mañana y lean un texto del Evangelio. Graben la Palabra divina en su corazón y vívanla durante la jornada, sobre todo en las pruebas y en la noche estarán más fuertes” 3-8-84

La Madre de Dios espera también, que los padres enseñen a sus hijos a leer y meditar la Biblia. Que oren con ellos y le den buenos consejos. Advierte, además, que “la televisión es un peligro moral para las familias”: Por culpa de la televisión, muchos ya no saben orar. Sería muy bueno renunciar a la televisión, porque después de haber visto los programas están distraídos y no logran entrar en oración. Pueden renunciar al alcohol, al cigarrillo y a otros placeres. Cada uno de ustedes sabe a qué pueden renunciar. 8-12-81

Cuando le abrimos el corazón a María es fácil renunciar a los placeres y encontrar el tiempo para orar en familia. También el Papa ha dicho: “La familia que reza unida, permanece unida”. El Santo Rosario, por antigua tradición, es una oración que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesús, cada uno de sus miembros recupera también la capacidad de volverse a mirar a los ojos, para comunicar, solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espíritu de Dios. Muchos problemas de las familias contemporáneas, especialmente en las sociedades económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente dificultad para comunicarse. No se consigue estar juntos y a veces los raros momentos de reunión quedan absorbidos por las imágenes de un televisor. Volver a rezar el Rosario en familia significa introducir en la vida cotidiana otras imágenes muy distintas, las del misterio que salva: la imagen del Redentor, la imagen de su Madre santísima”. RVM 41

La Biblia y el Rosario, pues, son medios apropiados para que la familia cristiana recupere su vocación al amor y esté más abierta a la voluntad de Dios. Ya Jesús había indicado: “Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó porque estaba cimentada sobre roca.” Mt 7,24-26 La Virgen en Medjugorie recuerda que la Palabra de Dios y la oración son “roca” del hogar. En un mensaje dijo: “¡Queridos hijos!: Escuchen: Yo deseo hablarles e invitarlos a tener más fe y confianza en Dios que los ama sin medida. Hijitos, ustedes no saben vivir en la gracia de Dios. Por eso, nuevamente los llamo a todos a llevar la Palabra de Dios en el corazón y en sus pensamientos. Hijitos: Pongan la Biblia en un lugar visible en sus familias; léanla y vívanla. Instruyan a sus hijos, porque si ustedes no son ejemplo para ellos se encaminarán por el ateísmo. Reflexionen y oren; entonces Dios nacerá en sus corazones y sus corazones estarán alegres. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” 25-8-96.

 PRECES

Dios ha querido que la Madre de su Hijo fuese Santísima, llena de gracia y de bendición. Oremos para que haga partícipe a la Iglesia y a la humanidad de esta misma riqueza.

  1. Por la Iglesia, peregrina en el mundo: para que medite, como María, la Palabra de Dios y conforme su vida al mensaje que anuncia. Roguemos al Señor.
  1. Por los discípulos del Señor: para que aprendan a valorar la pobreza y la riqueza con la sabiduría del “Magníficat”. Roguemos al Señor.
  1. Por los cristianos que viven en la incertidumbre para que, a ejemplo de la Virgen María, se fíen totalmente del Señor, Roguemos al Señor.
  1. Por los que de manera particular están viviendo el misterio del dolor: para que, en comunión con la Virgen María, saquen consuelo y esperanza de las fuentes del Salvador. Roguemos al Señor.
  1. Por nosotros: para que, como María, la mujer fuerte, seamos adultos en la fe y cooperemos al misterio de la redención, Roguemos al Señor.

Oración

Dios de la salvación, que en María has escuchado las expectativas y súplicas de la humanidad; haz que esta generación nuestra, libre de toda forma de orgullo y violencia, construya con la fuerza de tu Espíritu la nueva civilización del amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


El Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo por Ti. Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado, Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón haz que nos convirtamos. Amén.

Instrumento de Paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: Donde haya odio, lleve yo tu amor, donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error lleve yo la verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría.

Oh Maestro, haz que yo no busque: Ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque, dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

Invocaciones a María Reina de la Paz (Para todos los días)

María Santísima, que al recibir el anuncio del Ángel Gabriel concebiste en tu seno virginal a Jesucristo “Rey de la Paz”, concédenos bajo tu protección y auxilio, ser en el mundo auténticos instrumentos de paz:

Para que la paz reine en el corazón de todos los hombres, especialmente, en quienes procuran la violencia,

R/. María Reina de la Paz, Ruega por nosotros.

Para que la paz reine en todos aquellos que no han experimentado en sus vidas el amor de Dios, R/

Para que la paz reine en todas las familias, R/

Para que la paz reine siempre en la Iglesia de Cristo y se empeñe en difundirla, R/

Para que la paz reine en las parroquias y comunidades cristianas, R/

Para que la paz reine en nuestros planteles educativos y lugares de trabajo, R/

Para que la paz reine siempre en nuestro país, R/

Para que la paz reine en todo el universo. R/

Oración

Concédenos, Señor, a tu hijos el don de tu gracia, para que cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la poderosa intercesión de la Virgen María, consigamos aumentar tu paz en nuestros corazones, nuestras familias y en el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén