Él no sabía casi de Cristo, ella era tibia… hoy quieren contagiar el gozo del matrimonio cristiano

¿Cuánto tiempo sobrellevaron una crisis Marcus y Maribel Kallembach en su matrimonio? Muchos años, y a distintos niveles. Ella era de Gerona, él de Suecia, se conocieron en Inglaterra, se casaron en España, volvieron a Inglaterra y ya, embarazada ella del tercer niño, se establecieron en Barcelona. Hoy tienen 6 hijos.

Habían visto mundo, tenían formación, pero en la vida matrimonial vivían cegueras que les entorpecían y dañaban. Una de ellas: “yo tengo que cambiar a mi cónyuge”. Otra: “me falta felicidad, y la culpa es suya, él/ella debería hacerme feliz”. Y unas cuantas más.

Durante unos años fueron dando pasos que les acercaron a Dios. Y, recientemente, resonó como una campana un encuentro que ha transformado su matrimonio y que quieren dar a conocer ahora en Barcelona: los encuentros de Proyecto Amor Conyugal (proyectoamorconyugal.es) que se presentan este miércoles 19 de julio en la parroquia Santa María Reina, en el barrio de Pedralbes.

Lejos de Dios… y sin darse cuenta
Maribel explica que aunque su familia era muy católica y ella siempre tuvo fe, en sus años jóvenes en Inglaterra se había alejado de Dios. “A veces aún iba a misa, pero en realidad me había enfriado del todo y ni me daba cuenta”, recuerda. Allí, encontró a Marcus, un joven sueco, que de hecho estudiaba ESADE en Barcelona y estaba en Londres de prácticas. Congeniaron y se enamoraron.

Maribel tenía muy claro que quería una boda católica y él accedió, comprometiéndose a que los niños serían educados en la fe católica. La familia de él lo había bautizado como protestante en Suecia, pero nunca le dio ninguna formación religiosa. Maribel recuerda que de novios ella, pese a su alejamiento de la fe, le hablaba de Jesús, le contaba cosas muy básicas que él desconocía del todo.

Grietas en la vida de casados
“Nos casamos con 30 años pero sin saber lo que era el matrimonio”, explica Maribel. “Ni idea de cómo convivir, de cómo apoyarnos…” Se refiere, sobre todo, a expectativas exageradas, a proyectar en el otro cosas poco o nada realizables.

“Queríamos del otro que cumpliese un papel que no encajaba con su personalidad. Puede suceder que queramos que el otro sea como el padre o madre de familia que hemos conocido, es decir, como nuestros padres. Él, resolutivo y activo, hijo de una mujer muy activa, puede querer que yo sea así, pero yo soy más bien pausada, reflexiva, como mi padre, que es muy prudente… De novios, y siendo de países distintos, nos perdonábamos más el ser ‘distintos’, que el otro haga cosas ‘peculiares’… pero al pasar los años de matrimonio pierdes esa comprensión o cuidado”.

El Camino Neocatecumenal y la Primera Comunión
Estando en su tercer embarazo, Maribel entendió que necesitaba la ayuda de Dios. Empezó a acudir a unas catequesis del Camino Neocatecumenal, a ser regular en ir a misa los domingos y a rezar con sus hijos. Marcus la acompañaba a menudo a las eucaristías, aunque, como protestante, no podía comulgar. También veía a su mujer rezar con los niños.

Pero el deseo de Dios se despertó en Marcus en la Primera Comunión de su hija mayor. Fue en un convento de hermanas carmelitas, con monjas alrededor, en una ceremonia muy hermosa. Y pensó: “Aquí hay pureza, hay belleza, yo habría querido esto para mí de niño y desde luego lo quiero para mis hijos”.

Una señal de la Virgen
En 2011 el matrimonio fue a Medjugorje, la iglesia en Bosnia-Hercegovina donde se dice que la Virgen se aparece a unos videntes, un caso que la Iglesia todavía está investigando. Allí Marcus el pudo dejar atrás algunos impedimentos. Por ejemplo, como protestante siempre había visto al sacerdote como una interferencia, una molestia en el trato con Dios. “Yo ya me trato con Dios directamente”, decía. En realidad era un bloqueo a tratarse con la Iglesia. Pero esta idea, y otras de su pasado, que le pesaban como una mochila, las dejó allí, a los pies de la Virgen.

La Virgen le dio una señal de que era el momento de asumir plenamente la vida católica. Y cuando volvió, después de esperar un par de semanas, dio el paso de pedir la admisión en la Iglesia. Un sacerdote quedaba a comer con él y así, hablando, le enseñaba la catequesis necesaria. Hizo la Primera Comunión y Confirmación en la misma iglesia de carmelitas a la que iban sus hijas.

Dos pasitos adelante, uno atrás… y humor en la dificultad
“Nuestra fe crecía con dos pasitos adelante y otro atrás… él dejó las catequesis del Camino antes, y yo lo hice después de 10 años. El Camino Neocatecumenal me ayudó mucho. Después vimos avivada nuestra fe en los Retiros de Emaús, que fue como un tercer paso de crecimiento, tras el Camino y Medjugorje. Habían pasado 10 años entre mi conversión y la de Marcus, y en ese tiempo habíamos aprendido a conllevar nuestras crisis matrimoniales con humor”.

Un retiro “muy bueno para tu matrimonio”

Hace unos meses, Marcus y Maribel acudieron a Madrid a un retiro de Proyecto Amor Conyugal (proyectoamorconyugal.es) porque unos primos de ella insistieron: “Esto te va a encantar, Maribel, es muy bueno para tu matrimonio”.

“Marcus llegó con menos ganas que yo, y en el tren se iba poniendo de mal humor, pero una vez en el retiro no se cerró, trató a la gente… Y el retiro nos tocó. Hay un momento en el retiro que ves a lo que has renunciado en tu vida familiar, y ves a lo que ha renunciado el otro, y nos lo echamos en cara, aunque sea con educación. Después llega otro momento en el que se trata el perdón, y ahí ves lo que ha hecho el otro, lo que has hecho tú, y pides perdón por las cosas que has hecho mal tú. Y todo esto ayuda porque se ve desde el punto de vista de Dios”.

¿Cómo explicarlo mejor?

“A mis amigas les digo que nos ha ayudado muchísimo, que es más sencillito que un Retiro de Emaús, por ejemplo, pero que precisamente por eso ves que actúan Dios y la Virgen: porque en esa sencillez hay unos frutos de alegría que sólo se explican si son de Dios. En este encuentro creímos realmente lo que nos explicaban el matrimonio anfitrión, José Luis y Magüi, que es posible tener un matrimonio que sea reflejo del amor trinitario”.

José Luis Gadea y su esposa Magüi son el matrimonio de Andalucía que inició el Proyecto Amor Conyugal a partir de su crisis matrimonial y de una experiencia de amor de Dios en una peregrinación en Fátima, nutriéndose de las catequesis sobre el cuerpo, el amor matrimonial y la familia de Juan Pablo II. (Lea aquí su testimonio completo).

“ Vimos que ellos son un matrimonio muy normal, que han pasado sus crisis y dificultades. Pero han visto que Dios nos ha pensado el uno para el otro. ¡Es Dios quien quiere juntarnos al esposo y la esposa! Lo que parecen cosas para distanciarnos en realidad son oportunidades para unirnos. Si mi marido es incansable y agotador, y yo soy pausada y tranquila, pues bien, eso es para complementarnos, no para desanimarnos”, detalla Maribel.

¿Para quién son estos encuentros?
Maribel cree que todo tipo de matrimonios se pueden beneficiar de un encuentro de este tipo. Invitan a matrimonios de Cataluña a acudir este miércoles 19 de julio a la parroquia de Santa María Reina, en el barrio de Pedralbes, a un encuentro de matrimonios después de la misa de las 19.30. Uno de los impulsores del encuentro en el sacerdote Jordi Peña, que aunque ejerce habitualmente en el pueblo de Sant Celoni es un entusiasta de las catequesis matrimoniales de Juan Pablo II que se usan en Proyecto Amor Conyugal.

“Lo presentamos como una Charla-Anuncio del Proyecto Amor Conyugal y será como un caramelo en la boca: cuando lo pruebas te gusta. Ayudará a matrimonios novatos o veteranos. Conflictos y días malos siempre habrá en la vida de pareja, pero no tienen por qué convertirse en una crisis, ni alargarse años y años… En estos retiros aprendes a ver con los ojos del otro, y desde la mirada de Dios. Si viene sólo un esposo para ver, bien, es factible, pero vale la pena pagar a un canguro que se quede con los niños y venir los dos a esta sesión, y vivir juntos cómo despierta un deseo de crecer en el matrimonio. No conozco a nadie que diga que su matrimonio está tan bien que no necesita mejorar y crecer… es como la santidad, siempre a más”.

“Esto sirve para todo tipo de matrimonios: para el que está fatal es como una tabla de salvación; y si no estás muy mal, te hace crecer en amor de pareja, y también en amor hacia Dios… No es “nosotros dos y ya” sino “con Dios. No hay que conformarse, el camino de conversión nunca acaba, y el de crecimiento matrimonial tampoco, y eso luego beneficia a toda tu familia, a tus hijos. Vale la pena”, insisten.

Fuente: www.religionenlibertad.com

Veneración a la Santa Cruz en Medjugorje

Compartimos el vídeo completo de la Veneración a la Santa Cruz realizada en Medjugorje el día viernes 21 de julio de 2017.

ROSAS PARA LA GOSPA

Las apariciones marianas. Transparencia y discernimiento: especialmente para la Iglesia acerca de Medjugorje

El Krizevac, el monte de la Cruz en Medjugorje, en Bosnia (Ansa)

Verdaderamente el caso de las “apariciones marianas” arroja una luz particular sobre la transparencia del estilo católico, de cuya belleza podemos estar realmente orgullosos. Todos saben, hasta el papa Francisco lo ha confirmado al regresar de Fátima hablando de Medjugorje, que estos eventos –incluso si la Iglesia dedica algún tipo de reconocimiento que los acredite como auténtica experiencia de gracia que viene de Dios– no pertenecen a las revelaciones que fundan y vinculan la fe de los creyentes.  Dicho de otra forma, no estamos obligados a creer, ni en el caso de autenticidad reconocida, como si la aceptación fuera esencial para la profesión de nuestra fe católica.  Por esta razón no les es lícito a los creyentes tratar con superficialidad la eventualidad de esta gracia especial, junto con los frutos espirituales que se puedan otorgar por parte de la Iglesia y del mundo.  En otras palabras, a nadie de la Iglesia se le permite despreciar el regalo que nos llega de lo alto a través de esta experiencia carismática de manifestación de la Madre de Dios.

En cualquier caso, debemos procurar que nuestra opinión personal no haga sombra a nuestra fe y a nuestra veneración a la Madre de Dios, que pertenece indudablemente al dogma de la fe que profesamos.  Ni siquiera se debe herir la aceptación sincera del Magisterio de la Iglesia, cuando se insiste en el reconocimiento de un auténtico regalo de gracia que sostiene la devoción cristiana de los creyentes y la conversión evangélica de la vida.  De esta apreciación acerca del carisma genuino y de los frutos espirituales que se derivan, es una parte esencial el rigor adecuado con el que el Magisterio de la Iglesia procede al discernimiento acerca de los hechos, las personas y los efectos. En el ámbito de la doctrina católica, ni siquiera se puede excluir, como todo el mundo sabe, la posibilidad de que un carisma ciertamente auténtico no siempre sea honrado de forma adecuada y coherente por parte del que lo recibe.  El apóstol san Pablo es clarísimo en este punto.  Por tanto, el discernimiento comporta la posibilidad de un juicio muy diferenciado, como también la recomendación de ulteriores verificaciones.

La seriedad de este compromiso, que está encomendado a la responsabilidad del Magisterio oficial de la Iglesia, es ciertamente un rasgo brillante de su ejercicio, que se puede apreciar en los creyentes y también en los no creyentes.  Su finalidad, de hecho, es la de custodiar la integridad de la fe y la verdad de la devoción, protegiendo al pueblo entero de Dios (y a todos los demás) de toda forma de credulidad, superstición, manipulación e instrumentalización del sentimiento religioso.  Del resto, la prudencia sabia de la Iglesia, en lo que se refiere a las apariciones, milagros, éxtasis y profecías, es la habitual.  Ni un entusiasmo precipitado de alabanza, ni tampoco una desconfianza racionalista preliminar, deben contaminar la honestidad intelectual del discernimiento eclesial: en interés de la auténtica fe.  Hablaba, con respecto a este estilo católico del Magisterio, de una belleza de la que estar incluso orgulloso.  En el momento preciso en el que la Iglesia ratifica que la aceptación de las revelaciones llamadas “privadas” no pertenece a la esencia de las revelaciones “públicas” que vinculan la fe, estas no escapan al discernimiento  meticuloso de los hechos potencialmente carismáticos que acompañan la vitalidad espiritual.

De esta forma se protege la integridad de la fe de los excesos de sentimentalismo religioso, al igual que la protección contra los prejuicios del racionalismo irreligioso.  Esta seriedad se honra y defiende, se sostiene y se ama: en primer lugar por todos los creyentes.  El Magisterio eclesiástico que se ha comprometido, en la forma correcta y al más alto nivel, debe estar rodeado de gran respeto y gratitud.  (Su competencia y su autoridad, en consideración, pertenecen ciertamente al dogma de fe).  Cada uno puede entender que su proceso de discernimiento tiene derecho a estar protegido con toda la discreción necesaria. Para ser justamente “reservado”, sin embargo, este proceso no debe ser percibido como “clandestino”: como si se hubiera inspirado en movimientos oscuros y criterios inaccesibles.  En su estilo simple y directo, el papa Francisco ha intentado disipar estas sombras y restituir al pueblo de Dios la percepción de esta transparencia.  Por eso, ha considerado el hecho de que efectivamente ha recibido los resultados de la adecuada Comisión pontificia sobre Medjugorje, decidida por Benedicto XVI, los cuales están siendo examinados de cerca por la Congregación para la Doctrina de la Fe. (Y lo ha hecho –sin olvidarse– al término de una verdadera peregrinación mariana del Papa, donde ¡ha honrado y exaltado a la Virgen de las apariciones de Fátima!)”

Por tanto, el Papa ha confirmado, en términos coloquiales y por ahora –de forma personal– que el tema no está de ninguna manera desatendido, al más alto nivel magisterial. Ha indicado simplemente los datos  relevantes que, según su percepción actual, orientan sus consideraciones: el origen carismático de esta devoción es ciertamente digno de estudio, la historia de su recepción e interpretación suscita una cierta perplejidad, los efectos de conversión y de vida cristiana que lo acompañan continuamente son un hecho que no puede negarse.  Es, por tanto, un tema pastoral auténtico, que merece a partir de ahora la preocupación y el cuidado de la misma Sede Apostólica.  El envío del Arzobispo Hoser, con este preciso mandato, ya tenía la confirmación por parte del resto acerca de esta evaluación.

La transparencia es, pues, valiosa en esta clave: y ciertamente no se puede poner en duda al Papa, que es el destinatario directo, ni a su derecho de comunicar, incluso de modo informal, su percepción de los elementos de interés que se han recogido en los actos de la Comisión presidida por el cardenal Ruini (que incluye cardenales y obispos, no solo teólogos y expertos).  Es realmente comprensible que el pueblo de Dios y la opinión pública extraigan argumentos de esta sencilla comunicación para comprender mejor los términos de discernimiento que se siguen indicando como necesarios.  Como ya se sabe, este Papa es el último que quiere meterse en esta confrontación.  Sin olvidarse, no obstante, que no es competencia del Papa  pronunciarse (en la forma y condiciones oficiales del Magisterio, que consideren relevantes) ni entrar en discusiones.  Los mensajes de Medjugorje no tienen que decidirlos la autoridad del Magisterio de san Pedro, el cual confirma la fe y guía a la Iglesia: esta ya está a salvo del dogma católico, que se une al tratamiento de los católicos practicantes (se recomienda también mantener una actitud espiritual de simpatía y respeto que debe favorecer la aceptación compartida, en la paz y la caridad eclesial)

En primer lugar y por tanto, esta actitud se compartirá con aquellos que, adhiriéndose con fe sincera al misterio único y bendito de la Virgen María, estén listos para aceptar también los signos carismáticos de su amor, mediante el cual la Madre del Señor dirige, cada vez y siempre, nuestra devoción hacia la fe auténtica en el Hijo de Dios.  No por la curiosidad de los secretos y mensajes – aunque tampoco decisivo para la fe cristiana en el misterio de María– que deberían hacer más excitante y espectacular la devoción.  Sino únicamente por la conversión de nuestra vida al amor de Dios y por el gozo de cada regalo recibido para su provecho (1 Cor 12, 7)

Fuente: www.avvenire.it

Traducción del italiano a cargo del equipo de Virgen de Medjugorje

No es positividad, es el Espíritu Santo

Recientemente en Radio María Italia, la vidente Marija nos prevenía de que algunas veces “usamos un lenguaje pagano” cuando damos testimonio. Dejamos así de ser fieles a la verdad y de ser verdaderos evangelizadores.

Marija puso como ejemplo hablar de “positividad”, de sentir cosas positivas o buenas vibraciones cuando hablábamos de una experiencia intensa de oración. “¡No es positividad!” decía Marija, “es el Espíritu Santo, Dios que obra a través de María”.

Marija explicaba así el daño que hacemos cuando, tratando de agradar a aquellos que nos escuchan y pueden tener una opinión contraria, hablamos de la paz que sentimos rezando en las colinas de Medjugorje pero omitimos decir que es la presencia especial de la Virgen María, que es un lugar bendito por sus apariciones.

Sin darnos cuenta convertimos Medjugorje en una experiencia subjetiva, en un sentimiento bonito y etéreo y no llegamos a descubrir y a dar testimonio de lo que ocurre verdaderamente: que la Virgen María se está apareciendo y nos comunica sin medida la paz y el amor de Dios.

Fuente: Reina de la Paz TV

Advertencia en Fátima

«El 13 de julio de 1917, hace justo 100 años, la Virgen mostró el Infierno a los pastorcitos. Después les dijo: “Han visto el Infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlos Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Corazón Inmaculado. Si hacen lo que les diré, muchas almas se salvarán y habrá paz. La guerra terminará. Pero si no se cesa de ofender a Dios, bajo el reinado de Pío XI comenzará una guerra aún peor… Para impedirlo, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Corazón Inmaculado y la comunión reparadora de los primeros sábados de mes. Si se escuchan mis peticiones, Rusia se convertirá y habrá paz. Si no, difundirá sus errores por el mundo… El Santo Padre sufrirá mucho, muchas naciones serán aniquiladas. Al final mi Corazón Inmaculado triunfará…

¿Al final de qué? Treinta y seis años de apariciones en Medjugorje nos han enseñado a vivir en la gracia de Dios y a dejar de ofenderlo. ¡No corramos el riesgo de ignorar durante más tiempo esta voz maternal que intenta evitarnos lo peor! Cada uno de nosotros puede apresurar este triunfo y evitar así muchos sufrimientos.

Querida Gospa, ¡Perdón, perdón, perdón! por haber escuchado tan poco tu voz maternal y haber despreciado tus mensajes de paz. Felizmente, ¡nunca es demasiado tarde contigo! ¡Infúndenos valor!»

© Children of Medjugorje del mes de julio de 2017

Sor Emmanuel

© Children of Medjugorje – 13 de julio de 2017

Para ver el boletín de junio de © Children of Medjugorje de Sor Emmanuel ingresar en el siguiente link © Children of Medjugorje – 13 de julio de 2017

Sor Emmanuel

Un año en el que Satanás quiere destruir todo

La vidente Marija, en su habitual entrevista en Radio María Italia con motivo del mensaje que recibió el pasado 25 de mayo, afirmaba que “este es un año en el que satanás desea destruir todo”.

“¿Cuánto no tuvieron que sufrir los niños de Fátima?”, se preguntaba Marija, “¿cuántos sacrificios hicieron?¿cuántos no les creyeron? Sin embargo al final hoy son ya santos”.

“También nosotros debemos pasar todo eso en nuestra vida”, continúa Marija, “no solo nosotros los videntes, también todos nosotros”. “Si ofrecemos todo esto a Dios, la desgracia se convertirá en gracia”, concluyó la vidente.

Marija nos invitaba así a reflexionar sobre las apariciones de Fátima en este año del centenario, porque la relación con Medjugorje es muy clara, para aprender que el sufrimiento de los apóstoles de María tiene mucho fruto y una gran recompensa, y que toda obra que merece la pena es perseguida por satanás.

Marija quiso recordar que en los momentos de prueba la Reina de la Paz está con nosotros y nos dice: «acercaos a mi Corazón Inmaculado»”.

Acerquémonos al Corazón de Nuestra Madre para que todo aquello que Ella ha plantado y cuidado con tanto amor permanezca en nosotros, a salvo de los ataques de satanás, creciendo y fortaleciéndose día a día.

Fuente: Reina de la Paz TV