Mi experiencia de Medjugorje

Llevo ya cinco años yendo a Medjugorje a confesar unos cuantos días (dos semanas y media). El motivo son dos textos bíblicos. El primero es Lucas 5, 4-8, el episodio de la pesca milagrosa, y el segundo es la Carta de Santiago 5, 19-20: “Hermanos míos, si alguno de vosotros se desvía de la verdad y otro lo convierte, sepa que quien convierte a un pecador de sus extravío se salvará de la muerte y sepultará un sinfín de pecados”.

Allí suelo empezar el día con la Misa de nueve, que en los días de labor es en alemán (por cierto, ¡qué bien cantan los alemanes) y los domingos en italiano. La Misa a esa hora tiene la ventaja de que como las confesiones empiezan a las diez, no tienes que levantarte a media mañana para decirle a gente que posiblemente lleve una hora haciendo la cola que lo sientes mucho, pero que tienes que decir Misa. En cuanto te sientas en el confesonario, se te forma inmediatamente una cola que te tiene ocupado hasta las doce y media o una. Por eso no puedo por menos de acordarme del episodio de la pesca milagrosa.

Por la tarde la situación es parecida. Solía sentarme en el confesonario hacia las cinco y algo y tienes gente por lo menos hasta las ocho y, algún día, hasta las once.

Como todos los años, siempre hay algo que te llama poderosamente la atención. El año pasado presencié, por primera vez en mi vida, varios casos de posesión diabólica. Este año fue un asunto tal vez menor, pero que me preocupa porque indica cómo nuestra sociedad se está desquiciando. Confesé a varias maestras alemanas -repito, alemanas- y se me quejaban de lo mismo: la pérdida del principio de autoridad y de lo indisciplinados que eran los niños, aunque hace ya algún tiempo unas monjas españolas que trabajaban en Colonia me hablaban de cómo se estaba deteriorando la educación en ese país (y en el resto de Europa, creo se puede añadir).

Suele decirse de Medjugorje que es el confesionario del mundo. Entre los penitentes, al haber tan gran número es evidente que te encuentras de todo. En algunos casos he tenido la sensación de que acababa de confesar a un santo. Es relativamente frecuente que te encuentres con parejas de novios que intentan vivir un noviazgo cristiano en castidad, a fin de formar una verdadera familia cristiana. O los casos, relativamente numerosos, de jóvenes que están allí buscando su discernimiento vocacional, es decir, pidiendo luz a la Virgen sobre cuál es su puesto en la vida: una vocación religiosa o una vocación matrimonial. Como también te encuentras con divorciados reesposados, y por tanto sin acceso a la absolución y a la comunión, pero que consideran con razón que esa confesión, aun sin absolución, es un paso en la buena dirección; e incluso, con relativa frecuencia -sobre todo si tienen una cierta edad-, intentan vivir, y lo consiguen, como hermano y hermana, a fin de poder recibir los sacramentos.

Personalmente, como confesor, me gusta insistir en estos cinco puntos:

Fe: si “los apóstoles le dijeron al Señor: ‘Auméntanos la fe’”, ¿qué hemos de pedir nosotros?;

Oración: sin oración no hay vida cristiana;

Paz, que es lo que la gente más pide en Medjugorje a una Virgen que se presenta como Reina de la Paz;

Alegría, haciendo caso a la orden de San Pablo: “Estad siempre alegres” (1 Tes 5,16), porque cuando estamos contentos y de buen humor nos es fácil hacer el bien, mientras que, cuando estamos enfadados, ni somos encantadores, ni hacemos el bien;

-y por último, Confianza: ojalá tengamos cada día más confianza en Ella y en su Hijo.

Pero al ser Medjugorje un lugar de peregrinación, es relativamente fácil encontrarte con personas cuya última confesión fue hace varias decenas de años. Como para muchos es un momento muy importante y emocionante de sus vidas, en los confesionarios hay paquetitos con pañuelos de papel, porque las lágrimas, aunque con frecuencia son de felicidad, suelen ser bastante frecuentes.

Lo que en cambio sí se nota, confesando a tanta gente de tan diversos países, es el progresivo deterioro de nuestra sociedad. Una sociedad que prescinde de Dios acaba por ser una sociedad sin principios morales, con gente que se siente infeliz y que no tiene ni idea de cómo encontrar sentido a su vida. Ello se nota especialmente en dos casos: las relaciones prematrimoniales y el aborto.

Sobre las relaciones prematrimoniales mi experiencia sobre ellas es tan negativa que suelo decir a las parejas que si quieren romper su relación, un método muy bueno es irse a la cama. Y ello por dos razones: una, sobrenatural, porque Dios es Amor y, por tanto, lo que es pecado sencillamente nos aleja de Dios y en consecuencia del amor. La otra es de tipo natural: las estadísticas de varios países, entre ellos España, Francia, Suecia y Estados Unidos, nos señalan que la cohabitación previa, con sus correspondientes relaciones sexuales, aumenta el número de rupturas y perjudica la estabilidad matrimonial. Pero decir esto es políticamente incorrecto, aunque ello signifique que muchos jóvenes, víctimas de este colosal engaño, se aperciban de él cuando ya no pueden formar una familia.

Otro de los grandes problemas es el aborto. Como hoy se realizan tantos, es lógico que cada vez nos lleguen más casos. No hay que olvidar que es una industria que mueve muchos millones y que hace muy ricos a algunos que, por tanto, tienen gran interés en ocultar los aspectos desagradables de este infame negocio. Muchísimas mujeres e incluso algunos hombres vienen muy afectados por el síndrome postaborto. Como sacerdotes podemos y debemos decirle a quienes nos vienen en confesión que Dios, puesto que están arrepentidas, les perdona, pero queda un segundo problema: el de perdonarse a sí mismas y el de perdonar a las personas que les han empujado a tomar esa desastrosa decisión, pues nuestro objetivo es sanar a esa persona en todas sus dimensiones, devolviéndoles la esperanza. Pues, como dice Juan Pablo II en su encíclica Evangelium Vitae, el perdón y la paz están abiertos a ellas en el Sacramento de la Reconciliación, e incluso el perdón de su hijo que ahora vive en el Señor.

Para terminar, no olvidemos que la tarea de María es acercarnos a Jesús. No nos extrañe por ello que las funciones más importantes de Medjugorje sean la Santa Misa y la adoración al Santísimo.

Fuente: www.religionenlibertad.com

En Medjugorje encontró la felicidad que no logró ni ganando Roland Garros: allí llenó su gran vacío

La extenista Mara Santangelo explica exultante su nueva vida desde su conversión

Mara Santangelo ganó también la Copa Federación con Italia y fue semifinalista en Wimbledon

Mara Santangelo ha sido una de las tenistas italianas más destacadas en las últimas décadas. En su carrera, que acabó precipitadamente en 2011 con tan sólo 30 años, ganó numerosos torneos de dobles y también alguno individual. De hecho, donde verdaderamente destacó fue en la modalidad de dobles donde en 2007 ganó Roland Garros, y fue semifinalista en Wimbledon y el Open de Australia. Pero además fue campeona con Italia de la Copa Federación, la versión femenina de la Copa Davis. Todos estos logros hicieron que fuera galardonada con la Orden al Mérito de la República Italiana.

Su vida sigue en buena parte vinculada al tenis y al mundo del deporte. Ahora dirige el equipo italiano de la FedCup, preside el comité de atletas de la Federación Italiana de Tenis y es representante de los deportistas en el Consejo nacional del Comité Olímpico Italiano.

Un vacío que se llenó en Medjugorje

Pero no siempre su historia ha estado centrada por el éxito. Durante su vida ha sufrido mucho y experimentó un vacío interior que se le hacía insoportable y que cambió por completo gracias a una inesperada peregrinación a Medjugorje. Su vida dio un giro, y encontró paz. Incluso supo en esta peregrinación que debía retirarse.

En una entrevista con el semanario Credere, Mara Santangelo habla de su vida de fe y cómo la luz acabó con las tinieblas de su vida pese al dinero que ganaba o el éxito que cosechaba. Su historia empieza de niña. Su madre era una devota de la Virgen María, al igual que su abuela. Y esto fue transmitido a aquella niña que no paraba de jugar con la raqueta y las pelotas de tenis en el hotel que sus padres regentaban en la montaña.

La muerte de su madre

Su gran referente a seguir era la tenista Martina Navratilova, y Mara prometió a su madre que se cumpliría su sueño de verla jugar en la hierba de Wimbledon. Esta fue la motivación que la llevó a practicar durante horas y horas cada día, sacrificando una niñez y adolescencia que sería muy distinta a la del resto de jóvenes de su entorno. Pero cuando se iba a poder cumplir su sueño ocurrió un suceso que marcaría su vida.

“Tenía sólo 16 años cuando perdí a mi madre a causa de un accidente, y sólo por una ‘incidencia de Dios’ no subí al mismo automóvil en el que ella murió”, recuerda Mara.

Este hecho provocó un dolor inmenso en ella que difícilmente lograba superar. Además había que sumar los problemas físicos que experimentaría en un pie y que los médicos le dijeron que le impedirían rendir a nivel profesional. Pero al final las victorias acabaron llegando.

Aquella peregrinación que cambió su vida

Sin embargo, Santangelo confiesa que el mayor y mejor triunfo de su carrera fue encontrarse con la Virgen, pues le cambió la vida.

La extenista confiesa que este encuentro se llevó a cabo en Medjugorje, que “junto al santuario de Lourdes representan el lugar en mi corazón”.

Recuerda perfectamente aquel momento que cambió su vida: “Era 2010 y sabía poco o nada de las videntes y las apariciones”, pero sin saber cómo veía algo diferente en ella. Además, en este ambiente conoció Paolo Brosio, un conocido presentador italiano con una vida muy turbulenta que tuvo una profunda conversión en Medjugorje, y al principio con “curiosidad” y algo de “escepticismo” enfiló este camino, también ayudada por la comunidad de Renovación en el Espíritu.

“A través de María me encontré a mí y a Dios”

Se encendió una luz que me permitió entender  que era hora de colgar la raqueta”, cuenta. El Señor le había mostrado este camino, que no era fácil para ella puesto que suponía retirarse con apenas 30 años. Pero está convencida de que era lo mejor.

En otra entrevista, Mara explicaba que acudió a aquella peregrinación a Medjugorje “era una manera de volver a conectar con mi madre; en cambio, a través de María, nuestra verdadera Madre, me encontré a mí misma y a Dios. Hasta ese momento, mi fe era muy tibia y cómoda, como le sucede a muchas personas.  Sin embargo, en Medjugorje, el 2 de noviembre de 2010, el día de los fieles difuntos, renací. Antes de la aparición de Nuestra Señora a la vidente participé en una larga noche de oración y luego tuve fuertes signos de la presencia de Dios”.

Hay un antes y un después en su vida desde aquella peregrinación. La extenista italiana asegura que “en esa colina hubo un punto de inflexión. Antes no miraba al prójimo ni al amor. En las siguientes semanas cogí fuerzas y comencé a asistir a un grupo católico. Al principio fue difícil, también porque mis amigos no lo entendían. Al mismo tiempo dejé el tenis renunciando al dinero y a los éxitos que podría haber obtenido  durante varios años más. Bajé del pedestal y de la gloria que me dio el deporte. Lo tenía todo pero no era feliz, y dejando todo encontré paz y alegría. Ahora vivo una vida cotidiana, una fe a la que ya no podría renunciar con la oración, la misa y los sacramentos, cosas que me dan felicidad”.

Varios años después de su conversión también puede ver la importancia de la semilla que sembró su familia. “Mi abuela es creyente, cuando era niña nos hacía ir a misa y nos contaba cómo se recitaba el Rosario durante la guerra. Como adolescente, sin embargo, me alejé de la fe: ¿cómo puede el Padre del Amor arrebatar a su madre a una chica como yo? Por mi parte, hubo un cierre total y sólo después comenzó la larga búsqueda de la serenidad que sólo Cristo, con su paz, puede dar”.

Fue precisamente la Virgen la que ablandó su corazón y se presentó a ella como su Madre, llenando así ese vacío que experimentaba. La preparó para el encuentro con Cristo. Por ello ahora considera  que su pasaje favorito de la Escritura es sin duda “el mandamiento del amor mencionado en el Evangelio de San Juan. Para mí, el ‘amaros los unos a los otros como yo os he amado’, es una especie de brújula”.

Fuente: Cari Filii News

Entrevista a Marija Pavlovic

Entrevista del Padre Verar a Marija Pavlovic donde comentan el Mensaje de la Virgen de Medjugorje del día 25 de septiembre de 2019

Fuente: http://www.centromedjugorje.org

© Children of Medjugorje – 7 de octubre de 2019

Para ver el boletín de octubre de © Children of Medjugorje de Sor Emmanuel ingresar en el siguiente link © Children of Medjugorje – 7 de octubre de 2019

Sor Emmanuel

Jesús García prepara un documental sobre Medjugorje: «Era inevitable, es el proyecto de mi vida»

Es el autor del documental «Hospitalarios» y de los libros «Medjugorje» y «Estamos de vuelta»

Jesús García, uno de los mayores expertos en Medjugorje ya está trabajando en un documental sobre el tema

Jesús García puso en el mapa Medjugorje para miles de españoles. Fue con la publicación de su libro titulado Medjugorje, sobre las supuestas apariciones de la Virgen en Bosnia y Herzegovina, que fue un Bestseller. Nueve años después, tras un sorprendente debut en el cine con el documental Hospitalarios, que versa sobre las peregrinaciones de enfermos al santuario de Lourdes, cuenta a ReL su proyecto de convertir aquel libro en un documental a través de su productora Gospa Arts. En esta ocasión, le acompaña en la dirección Borja Martínez-Echevarría.

—Dicen que Jesús García una enciclopedia viviente sobre Medjugorje. ¿Exageran?

—Sí, mucho. Seguramente eso se lo dice gente a la que gustó mi libro o me vio hablando sobre Medjugorje en YouTube. Fray Ljubo Kurtovic en 2007 me dijo: “Medjugorje se conoce rezando de rodillas”, y yo ahí, hago lo que puedo. Otra cosa es que Medjugorje sea mi vida, como la de tanta gente, y yo me dedico a esto. He peregrinado allí más de 30 veces y he pasado algunas épocas del año, allí conocí a mi esposa, tengo muy buenos amigos allí… Podría decir que este documental es el proyecto de mi vida, pero eso no tiene que ver con “saber de Medjugorje”, sino con “vivir Medjugorje”. En este sentido, sí, diría que es el proyecto de mi vida, y, además, mi mujer, que ama Medjugorje, está encantada con la idea y me empuja desde casa.

— ¿Puede contarnos cómo fue ese flechazo?

—Pues no fue un flechazo, fue más bien una certeza, al conocernos, que además no se concretó hasta un año después. La historia es muy bonita, nunca la había contado. Yo había escrito el libro de Medjugorje que tanta gente conoce y empezó a pasar una cosa que me molestaba en mi relación con Dios: empecé a conocer a gente a la que mi libro cambió la vida. Mejor dicho, a la que Dios cambió la vida a través del libro. Pero mi vida, que en aquella época era tremendamente confusa, seguía igual. Entonces, yo le decía a Dios: “Esto está genial, yo te escribo un libro de Tu Madre, por cierto, con bastante hostilidad del entorno, a la gente le cambia la vida, pero ¿y la mía?”. Porque mi vida seguía siendo muy confusa y con más sufrimientos que alegría, la verdad.

» Mientras yo tenía esta disputa con Dios y, por supuesto, sin yo saberlo, un buen día, un señor compró el libro, lo llevó a su casa y lo dejó encima de la mesa. Lo cogió una de sus hijas, la mayor, de 21 años, y se le leyó de una sentada. Al terminar, le dijo a su padre: “Este verano me voy a Medjugorje”. Su padre alucinó un poco, pero le dijo que adelante. Esta chica buscó un viaje en internet, de los muchos que puede haber, y se apuntó a uno que iba desde Madrid a Medjugorje en autobús. Tres días de viaje. Era el viaje en el que iba yo.

» Era el verano de 2010 y como digo mi vida era muy confusa, no en vano, estaba metido en medio de un proceso de nulidad, como he contado varias veces. Bueno, aquel año pasó, la chica cumplió 22, yo 34 y mi nulidad acabó. Cuando aquella locura imposible se concretó en un noviazgo, en un rato de oración, vi claro como el Señor me decía: “¿Qué decías tú de que tu libro no te iba a cambiar la vida?”. Fue una enseñanza brutal sobre los planes y los cuidados de Dios para nosotros, de que si vives en clave de Dios, nada se le escapa, su amor y su cuidado por ti son más allá que inimaginables. Hoy llevamos 6 años casados, tenemos 3 hijos preciosos con nosotros y otro en el Cielo, y ya no le puedo echar ni un solo reproche a Dios cuando no entiendo sus planes. Se que, más allá de mi entendimiento o gustos y comodidades, hay un plan perfecto. Dios no se despista.

—Medjugorje es hoy menos conflictivo que hace unos años, pero no siempre ha sido así.

—No, todo lo contrario. Como ya pasó en Lourdes en tiempos de Bernadette, o en Fátima en 1917. A los niños de Fátima los amenazaron de muerte. ¡A unos críos! A Santa Bernadette, le hicieron la vida imposible, y ella siempre lo sufrió en silencio, sin protestar. Sobre Medjugorje siempre ha sido así, pero parece que todo ha cambiado este verano. El obispo de Mostar ya se ha jubilado, que es la persona que más hostil fue siempre a Medjugorje.

—¿Por qué esa hostilidad del clero local?

—Lo que ha pasado es que se mezcló un problema local, el llamado “Asunto de Herzegovina”, con un asunto universal , que es Medjugorje. El “Asunto de Heregovina” es un problema histórico, con más de 100 años, entre los franciscanos y los diocesanos: nunca lo resolvieron, se enquistó y más tarde usaron Medjugorje como arma arrojadiza. Para el obispo del momento, que además estaba bajo las presiones de las autoridades comunistas, era imposible aceptar que la Virgen se apareciera en una parroquia de pastoral franciscana, ya que para él, los franciscanos eran “los malos” en su conflicto, si se puede decir así. En mi libro de Medjugorje ya expliqué con detalle un dato curioso, llamativo para el observador neutral, es que al final, los comunistas encarcelaron y torturaron a tres frailes franciscanos a causa de las apariciones, y a ninguno diocesano, de lo cual me alegro mucho, pero a mí, como observador lejano en la tiempo, me da indicios de algo.

» Pero en 2019, año de jubilación del obispo, el Papa ha enviado allí a una persona de su confianza que trabaja como visitador apostólico permanente. Los frutos y las bendiciones de Medjugorje son una bendición y la Iglesia empieza a reconocerlo. Pero como dices, ha sido impresionante la hostilidad en lo que se refiera a Medjugorje. Primero, de los comunistas, y después, de parte de la propia Iglesia.

—¿En qué sentido?

—De los comunistas de entonces, obviamente, en el rechazo a la fe. Por parte de la Iglesia, en la falta de capacidad de escucha, yo creo. La pregunta que se hace la mayoría de la gente es: ¿Y si es mentira? Cuando la pregunta acertada yo creo que sería: “¿Y si es verdad?Vamos a verlo…”. No se por qué, pero contar que habías ido a Medjugorje hasta no hace mucho tiempo ponía enferma a un buen número de personas, y sin embargo, si decías que habías estado en La Vegas o donde fuera, no pasaba nada. Era un absurdo que, en ocasiones, llegó demasiado lejos, incluso en lo personal.

—¿Cómo de lejos?

—No hace muchos años, una persona me postuló para dirigir un proyecto audiovisual. Era la persona que ponía el dinero y conocía bien mi trabajo. Yo era su candidato, pero entonces llegó un sacerdote y dijo: “García no, que es el que escribió el libro de Medjugorje”. Me dolió porque el libro de Medjugorje fue un esfuerzo ímprobo, descomunal, por explicar meticulosamente bien cada cosa, cada asunto, por llegar lo más lejos posible en busca de la verdad, por respetar la visión de todos. Por tres veces pedí una entrevista al obispo de Mostar y tres veces me la negó. Pude entrevistar al presidente de la Conferencia episcopal de Bosnia y Herzegovina, rebusqué en los informes psiquiátricos hechos a los videntes en los años 80 y en los 2000, tuve en mis manos escritos de los videntes hechos en los inicios, me gasté mis vacaciones en hacer un buen trabajo…

» Es un libro que a nadie, nunca, jamás ha hecho o ha podido hacerle daño ni a la fe, ni a la moral, ni a la doctrina, a nadie. En todo caso, ha hecho bien. Me habría encantado que me descartasen porque había otro mejor para desarrollar el puesto, que seguro que fue el caso y me alegro, pero el criterio de este hombre no fue un criterio profesional, y me dolió porque no era un motivo para quitarle la oportunidad de trabajar a un profesional, padre de familia, y que además es “de los nuestros”, pero bueno.

» Medjugorje ha sido siempre una piedra de sufrimiento. A la escritora María Vallejo-Nágera, la trataban de loca cuando contaba su conversión en Medjugorje, y los pioneros de las peregrinaciones, como Margarita Cazorla, Charo Lafita y tantos otros, son gente a la que se trató con dureza. Pero bueno, todo esto es agua pasada y fíjate tú ahora, haciendo un documental sobre ese Medjugorje perseguido.

—¿Qué vamos a poder ver en tu documental sobre Medjugorje?

—Cualquiera que haya leído mis dos libros sobre Medjugorje, intuye lo que vamos a contar, pero con alguna sorpresa impresionante, de verdad, porque lo estamos haciendo muy abiertos a dejarnos sorprender. En esta ocasión trabaja conmigo en la dirección y el guión Borja Martínez-Echevarría, que tiene una capacidad creativa y una facilidad para la comunicación fuera de serie. Yo me sé Medjugorje muy bien, y Borja es muy creativo, tiene golpes de genialidad y una capacidad de trabajo descomunal. Ya hemos trabajado juntos más veces y, de hecho, este documental ya lo empezamos a soñar hace 10 años. Ha llegado el momento.

—¿Entrevistáis a los videntes, por ejemplo?

—Como digo, cualquiera que haya leído mi libro, intuye cómo es el documental. Una vez dicho esto, quiero decir una cosa. Obviamente, ellos son interesantes, pero no tienen tanta importancia. Lo explico. La primera vez que yo viajé a Medjugorje estuve una semana allí. Me había enviado mi jefe del periódico para hacer una investigación, un reportaje. Obviamente, quería conocerles, verles, preguntarles. Sin embargo, en una semana entera no vi a ninguno de ellos ni pude estar con ellos en ninguna aparición. Sin embargo, entendí y conocí perfectamente lo que es hoy Medjugorje, que tiene que ver mucho más con un acontecimiento de la gracia, que con una persona concreta. El verdadero reto de un documental sobre Medjugorje es contar Medjugorje como acontecimiento de Dios en la vida de la Iglesia, como acontecimiento de Dios y su impacto en el mundo, más que como una crónica de los sucesos acaecidos allí, que es la gran tentación: hacerlo fácil y quedarte en la superficie. No, Medjugorje tiene un mensaje, un mensaje para el mundo de hoy, un mensaje profundo, concreto, no abstracto ni general.

» Para contarlo, tienes que haberlo hecho vida, y eso no se hace vida de un día para otro, es a lo largo de los años bebiendo y viviendo en tu interior. Puedes hacer un mensaje de Medjugorje y quedarte con que el sol da vueltas y sacar una aparición de la Virgen. Sí, vale, pero eso no es lo que cambia la vida de las personas. Lo que cambia la vida de las personas en Medjugorje es un acontecimiento de la gracia que se vive allí, tangible, concreto, y llevar eso a la gente a través de una pantalla es el verdadero reto no audiovisual, sino espiritual. Es muy fácil sacar a un vidente en éxtasis y poner música celestial y que la gente se emocione. O contar que fueron perseguidos y maltratados por los comunistas y poner música de película de campo de concentración, y sí, le sacas una lágrima fácil al espectadores. Pero esto es otra cosa. Es lo que he vivido que pasa con aquel libro, y para eso hay que rezar mucho, luego, rezar más, luego ayunar y seguir rezando durante años, y después, ya, llevarte una cámara.

—Pero en tu libro entrevistaste a varios videntes de Medjugorje…

—A tres. Fue un regalo y un milagro, que se fraguó por la generosidad de muchas personas.

—¿Cómo son ellos?

—No son importantes, insisto. Sí, su testimonio es importante, porque el Dios que ha acontecido en ellos es importante, pero hay que transmitir que ese Dios que acontece en ellos, puede acontecer en ti y en mí. ¡Ese es el milagro de Medjugorje! Y no hablo de esas confesiones asombrosas que se dan. Hablo de esa persona que simplemente por estar allí, su vida, que sigue igual, con los mismo problemas y dificultades, parece distinta, porque lo que ha cambiado, sin que nadie se de cuenta, es su mirada. Esto es lo importante, la esencia de Medjugorje. Por encima incluso de las apariciones, que, dicho sea de paso, es un milagro precioso.

» Ellos son gente sencilla, cercana, de verdad. No sé si porque ven a la Virgen o no, pero son unos santos en vida solo por la paciencia que tienen. Llevan toda su vida con una carga brutal. Pero tan pronto estás con ellos hablando sobre cómo es el purgatorio, porque algunos lo han visto, como que de pronto se levantan y te hacen un sandwich de choped con una limonada, o te los encuentras en el súper comprando fregasuelos. Yo les estimo mucho, de verdad, y hemos logrado que ellos aprecien nuestro trabajo y nos animen, pero no te puedo contar más. Tendrás que esperar a ver lo que sucede.

—¿Puedes adelantar alguna de esas sorpresas que dices que os habéis encontrado haciendo el documental?

—No podemos contarlo aún , aunque muero de ganas, pero poco a poco iremos dando pistas a través de redes sociales y canales como este de Religion en Libertad, que, todo hay que decirlo, siempre me ha apoyado en mi trabajo con respecto a Medjugorje, y todos los demás.

—Es tu segundo documental y en menos de un año. ¿Cómo lo haces?

—Lo hago con mucha pasión y con mucha, muchísima fe y devoción por la Virgen. Y además me acompaña un equipazo, que es todo entrega y ganas de empujar el carro. En esta ocasión, Borja Martínez-Echevarría lleva conmigo la dirección y el guión. Pero no se hacen los dos documentales en un año. Hospitalarios se hizo durante 5 años, y con Medjugorjellevamos ya desde marzo. Bueno, en realidad llevo desde 2006, pero en concreto desde marzo. En 2020 verá la luz, si Dios quiere en primavera.

—¿Por qué Medjugorje?

—Por dos razones. Una, obvia, lo he dicho: es el proyecto de mi vida. Llevo 14 años trabajando sobre Medjugorje, es mi casa, mi vida. El otro motivo es, sencillamente, porque tanto yo como Borja Martínez-Echevarría, Carlos Solís y el resto del equipo de Gospa Arts, vemos claramente que Dios lo quiere. Medjugorje es importante para la gente, para el mundo y para la Iglesia. Esto no lo digo hoy que Medjugorje viene con viento a favor. Esto lo dije ya hace 13 años, en el despacho de mi director del periódico para el que trabajaba, cuando no era nada fácil y todo eran sospechas y controversia. “¡Hay que contarlo!”, le grité a mi jefe en su despacho cuando yo aún no sabía ni pronunciar el nombre del pueblo. Y ahora toca introducirlo en el mundo del Cine.

—¿Qué le falta a vuestro documental de Medjugorje?

—La industria del Cine, por ahora, en España, no se involucra en estos proyectos. Crear cultura cuesta dinero, mucho dinero si es cine. Ahora necesitamos ayuda para terminar el trabajo bien. Y ofrecemos dos vías: Por un lado, benefactores que nos ayuden a través de una campaña de Crowdfunding, gente que quiera aportar 5, 10, 25, 100 euros o más y echarnos un cable para terminar y distribuir la película, y personas que quieran participar con una inversión comprando una participación y, de este modo, convertirse en productores. Necesitamos de los dos y estamos en disposición de invitar a todo el mundo a apoyarnos.

—¿Cómo se puede ayudar, más en concreto? 

—Los benefactores, gente que quiera a portar un donativo, a través de la campaña de Crowdfunding. Los inversores o socios co productores, contactando con nosotros a través del email contacto@gospaarts.com . Estos últimos, por cierto, con una condiciones fiscales muy beneficiosas por las desgravaciones de la Ley del Cine. Así nos ayudan haciendo una cosa buena, no pierden su dinero porque es una inversión, y además se desgravan un mínimo de un 18% de lo invertido. Obviamente ya estamos un grupo movido por la devoción y el cariño a Medjugorje, pero invitamos aún a un grupo de personas que sientas y quieran formar parte del proyecto.

Fuente: www.religionenlibertad.com

Entrevista a Marija Pavlovic por P. Livio con motivo del mensaje del 25 de septiembre de 2019

P. Livio: Buenas tardes a todos. Aquí tenemos en directo a Marija de Medjugorje que nos transmitirá el mensaje de la Reina de la Paz del día de hoy 25 de septiembre 2019.

P. Livio: ¡Hola Marija!

Marija: ¡Hola Padre Livio! El mensaje es el siguiente:

“Queridos hijos, Hoy los invito a orar por mis intenciones a fin de que los pueda ayudar. Hijitos, recen el Rosario y mediten los misterios del Rosario, porque también ustedes en su vida atraviesan por alegrías y tristezas. De ese modo, convierten los misterios en su vida, porque la vida es un misterio hasta que no la ponen en las manos de Dios. Así tendrán la experiencia de la fe, como cuando Pedro encontró a Jesús, y el Espíritu Santo le llenó su corazón. También ustedes, hijitos, están llamados a testimoniar viviendo el amor con que Dios los envuelve día a día con mi presencia. Por eso, hijitos, sean abiertos y oren con el corazón en la fe. Gracias por haber respondido a mi llamado.”

P. Livio: Marija, es ya la segunda o tercera vez seguidas que la Virgen nos pide con ardor que recemos el Santo Rosario. Obviamente, en pocos días estamos en octubre y ya sabemos que es un mes mariano, pero el hecho de que lo esté pidiendo desde hace algunos meses, ¿te parece que nos quiere decir algo en particular?

Marija: No lo sé, pero lo cierto es que la Virgen quiere que el rezo del Rosario forme parte de nuestra vida. Porque como dice muy bien, también nosotros estamos pasando alegrías y dolores en nuestra vida, como Pedro. También él eligió, con la ayuda del Espiritu Santo, el cambio a una vida nueva. Así pues, también la Virgen quiere ese cambio del corazón para nosotros para que tengamos la experiencia de la fe y del Amor de Dios a través de la presencia de la Virgen.

P. Livio: Me ha sorprendido esta invitación de la Virgen de transformar los misterios del Rosario en nuestra vida. Esto es porque los misterios del Rosario nos cuentan los misterios de la vida de Jesús. Es precisamente la vida de Jesús, la manifestación de Su misión de salvación que se manifiesta en el Rosario. Por lo tanto, nosotros, de alguna manera, vivímos la vida de Jesús en nuestra vida.

Marija: Sí, así es. Yo creo que la Virgen nos está llevando, cada vez más, a vivir la vida con Dios, porque solo si vivimos con Dios, nuestra vida tendrá sentido.

P. Livio: En general, la Virgen nos invita a rezar el Rosario, pero en esta ocasión subraya que debemos meditar los misterios. ¿Cómo debemos hacerlo? ¿Meditamos mientras los recitamos, o bien rezamos una decena y lo meditamos después?

Marija: No lo sé padre Livio. La Virgen propone hacerlo con amor y con el corazón, probablemente no sea tan importante la forma de cada uno mientras lo viva y haga suya esa relación con Dios. Me ha impresionado mucho que haya dicho: “Como Pedro”, es decir, que cuando tenemos experiencia del Amor de Dios, lo seguimos. Pedro dejó su barca de pescar y su familia para seguir a Jesús. Yo no creo que la Virgen quiera que dejemos todo, pero sí que debemos estar preparados, sobre todo para dar testimonio. Hoy en día, somos cristianos muy tibios y la Virgen quiere que seamos más radicales, más decididos.

P. Livio: Marija, a mí, me ha impresionado que haya dicho que nuestra vida es como un misterio hasta que la ponemos en manos de Dios. Es decir, que sin la fe, nuestra vida está llena de interrogantes a los cuales no sabemos dar respuesta. En cambio, con la fe al menos tenemos la respuesta de donde venimos y a dónde vamos. Solo la fe nos hace entender que venimos de Dios y volvemos a Dios.

Marija: Exactamente. Porque con Dios encontramos el sentido de la vida, de este pasar por la Tierra, pero también en la vida cotidiana. Es decir, el sentido del sacrificio, de la alegría y del dolor, porque si en el dolor nos unimos al dolor de Jesús, también el dolor adquiere sentido. En cambio, sin fe, nos enfrentamos a la desesperación y nuestra vida se empobrece.

P. Livio: Fijate Marija que es la primera vez que la Virgen nos habla de Pedro en sus mensajes. Creo que es algo bastante peculiar. Esta experiencia de la fe de Pedro, ¿crees que fue en el momento en que Jesús llamó a los apóstoles que eran pescadores y los hizo pescadores de hombres, o bien ocurrió cuando Pedro hizo su profesión de fe diciendo: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente”?

Marija: No lo sé padre Livio. Reflexionando, he pensado más en el principio, en la llamada. Pedro encontró a Jesús y del modo en que le habló, tocó su corazón. También nosotros tenemos la experiencia de la Virgen, que todavía ahora, nos toca el corazón de manera increíble. Hoy mismo, ha llegado un matrimonio que ha venido a Medjugorje para agradecer a la Virgen por la vida del marido. Poco tiempo antes, a ese señor le había caído encima un árbol de trescientos kilos rompiéndole el cráneo. Mientras esperaban al médico, la familia rezaba con mucho fervor a la Virgen y ese hombre se salvó. ¿Lo ves? ¡Es un milagro viviente! Pero también hay muchos casos de conversión y que después se preguntan qué sentido tenían sus vidas hasta ese momento. La presencia de la Virgen aquí en Medjugorje, nos da la oportunidad de empezar una nueva vida, una vida de santidad en el amor de Dios, de la Virgen y de todos los santos con la esperanza del Paraíso. Debemos recordar que la Virgen dice que sin Dios no tenemos ni futuro, ni vida eterna.

P. Livio: Marija, me ha impresionado mucho el hecho de que la Virgen diga que sus apariciones cotidianas no son solamente una presencia entre nosotros, sino que es Dios quien nos envuelve con su presencia. Es como si la Virgen irradiase sobre toda la Tierra, sobre todos los corazones, sobre toda la humanidad esta presencia de Luz, esta presencia de Amor maternal. ¡Es muy bella esta expresión: “Dios os envuelve con mi presencia”. ¡Esto es mucho más que decir que la Virgen se aparece!

Marija: Sí, es una expresión bellísima y nueva para mí. Cuando escribía el menaje, me sentía como una niña en los brazos de la Virgen, así como se siente seguro un niño en los brazos de su madre. No hay nada más bonito que sentirse amado, sentirse abrazado y envuelto por el Amor de la Virgen. Cuando una persona se siente enamorada, se siente segura porque hay alguien que la protege. Igual pasa con nosotros cuando la Virgen está con nosotros y nos protege con su manto y su Amor. En este caso, podemos alegrarnos y sentir orgullo y felicidad en el corazón.

P. Livio: En este mensaje, hay dos veces la palabra fe. La primera vez cuando habla de la fe de Pedro, la segunda cuando nos pide orar con el corazón abierto a la fe. La Virgen insiste en el mensaje de la fe porque es precisamente esa luz la que debemos testimoniar, ya que hay mucha incredulidad en nuestros días. Muchas personas viven sin Dios, sin esperanza, sin esa Luz que ilumina la vida.

Marija: Exactamente. Por esto, la Virgen nos quiere ayudar. Nosotros tenemos la experiencia de esa Luz de la vida, de esa felicidad que nos da la presencia de la Virgen y así, la podemos pasar a otros. Esto es un don. Yo siempre se lo digo a las personas que llegan por primera vez a Medjugorje. Se sienten llamados de un modo especial, elegidos y predilectos. Esta llamada que la Virgen está dando a tantas personas, a pesar de que algunas permanezcan indiferentes, es para prepararlas para un mundo nuevo. Un mundo que ama, un mundo que ama a Dios, que ama la oración, que ama vivir la fe y también ama testimoniar, porque cuando se descubre el Amor, se tiene que testimoniar. Esto es a lo que nos llama la Virgen.

P. Livio: ¡Si se pudiera hacer como dice la Virgen, sería una cosa maravillosa! ¿Qué te parece que debemos hacer para poner la vida en manos de Dios? Normalmente, queremos tener la vida en nuestras manos y ponerla en manos de Dios requiere un gran esfuerzo y una gran fe.

Marija: Sí, la Virgen dice que debemos orar, ser abiertos de corazón en la oración, pero con fe. Es decir, cada vez que nos arrodillamos, hacemos un acto de fe, también cuando somos vulnerables, hacemos un acto de fe si confiamos en el Señor. Cuando seguimos los Mandamientos, cuando vamos a la Adoración hacemos acto de fe. A veces encuentro a protestantes que no tienen Adoración y tampoco la entienden.  Aquí, en Medjugorje, cuando vas a la Adoración, ves esa belleza, sientes la presencia de Dios en el Santísimo Sacramento del Altar que irradia esa felicidad, ese perfume del Cielo, ese perfume de eternidad.

P. Livio: Dime Marija, ahora que viene el mes de octubre, me gustaría que nos dijeras si la Virgen te ha pedido que recemos el Rosario en familia.

Marija: Muchas veces. Ya al inicio, en el grupo de oración, la Virgen nos pedía rezar el Rosario en familia. La Virgen dice que debemos decidirnos a testimoniar, es decir, si no tenemos experiencia de oración, no podemos testimoniar, pero si nos decidimos, entonces sí tendremos experiencia de oración, sobre todo, como ha dicho la Virgen esta tarde, en los momentos de dolor. Yo he visto muchas personas que han encontrado la fe en los momentos de dolor y sus vidas han cambiado. Al principio de las apariciones, nosotros sentíamos una felicidad inmensa, pero no sabíamos qué debíamos hacer para agradecer su presencia, así pues, rezábamos el Rosario que era la cosa más simple, más bella, más profunda ya que se contempla la vida de Jesús. Un cristiano mariano, es un cristiano más sensible, un cristiano positivo, un cristiano que tiene al lado a la Virgen, un cristiano que lleva a la Virgen en el corazón y en los pequeños gestos de la vida cotidiana.

P. Livio: Marija, ¿Nos podrías describir la aparición de esta tarde?

Marija: Como siempre. Estábamos en oración cuando la Virgen ha llegado y hemos empezado con el mensaje, que ha sido tan largo, que cuando empecé a escribir temía no poder recordarlo todo bien, pero a pesar de esto, recordaba el amor con que la Virgen hablaba.

P. Livio: A ver, te quiero preguntar un detalle. Una vez me dijiste que el mensaje se lo pedías tú. ¿Ha sido así también esta tarde?

Marija: Siempre.

P. Livio: ¿No ha pasado nunca que a ti se te haya olvidado y Ella no te lo haya dado?

Maria: Sí, si que ha sucedido.

P. Livio: Es decir, que la iniciativa es tuya. ¿A quién pide el mensaje, se lo da?

Marija: Sí, porque la Virgen empezó a guiar el grupo de oración, aquí en Medjugorje, después empezó a darlos para aquellos que querían vivir sus mensajes. Yo creo que si la gente de la parroquia hubiese dicho que no quería vivir esos mensajes, la Virgen no hubiera dado ninguno más. En cambio, la gente acogió esos mensajes con fe y gran entusiasmo. Por esto, la Virgen dijo que se aparecía en Medjugorje porque aquí había encontrado una fe viva. Yo ruego para que en nuestras parroquias y en nuestras familias la fe sea viva y vivida. Que el Señor nos ayude a ello y que la Virgen nos cubra con su manto para poder ser verdaderos portadores del amor y la fe a nuestros hijos y a las generaciones venideras.

P. Livio: Con todas las cosas que suceden en el mundo, ¿la Virgen está siempre serena, o a veces está seria?

Marija: Hay momentos en que la Virgen está seria y otros en que está serena, depende. Esta tarde estaba serena.

P. Livio: Pero una vez la viste llorar.

Marija: Sí, y no solo una vez, tantas veces la hemos visto llorar, tantas veces seria o preocupada y nos ha pedido, como esta tarde, que recemos por sus intenciones.

P. Livio: Y a tu parecer, ¿cuáles son sus intenciones?

Marija: Somos nosotros. Porque la Virgen quiere ayudar a esta pobre humanidad que tiene tanta necesidad de Dios. Quiere que respondamos con la sinceridad y el impulso con que lo hizo Pedro. La Virgen quiere que vivamos en la humildad, en la santidad cotidiana, caminando hacia los picos altos, viviendo en el mundo, pero fuera del mundo.

P. Livio: Bien Marija, te agradecemos de todo corazón tus palabras y te encomendamos a toda la familia de Radio María en tus oraciones a la Reina de la Paz.

Marija: Como siempre padre Livio.

Traducción: Equipo de la Asociación Amor de Déu

Mensaje extraordinario dado por la Virgen a Iván el 4 de octubre de 2019 en Medjugorje

“Queridos hijos, también hoy los invito, de manera particular, a la renovación de la oración familiar. Oren, queridos hijos, y crezcan en la santidad. Para que la santidad de ustedes sea completa, ¡oren! Dejen la transitoriedad del mundo, porque ella los aleja del amor de mi Hijo. Él los ama, y yo, con aquel Amor, los guío hacia Él. Oren, ¡sean perseverantes en la oración! Sepan, queridos hijos, que cuando ustedes atraviesan los momentos más difíciles, estoy con ustedes, estoy cerca. ¡Gracias queridos hijos por haber respondido también hoy a mi llamado!”