¡Felices Pascuas de Resurrección!

¡Jesucristo ha resucitado! ¡El amor ha derrotado al odio, la vida ha vencido a la muerte, la luz ha desterrado a las tinieblas!

Les deseamos unas ¡MUY FELICES PASCUAS DE RESURRECCIÓN!

Dios los bendiga por medio de la Gospa,

El Equipo de ROSAS PARA LA GOSPA

© Children of Medjugorje – 19 de abril de 2019

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Sor Emmanuel

Novena a la Divina Misericordia

El Viernes Santo del año 1937, Jesús le pidió a Santa Faustina que rezara una novena especial antes de la Fiesta de la Misericordia

El Viernes Santo del año 1937, Jesús le pidió a Santa Faustina que rezara una novena especial antes de la Fiesta de la Misericordia, desde el Viernes Santo. Él mismo le dictó las intenciones para cada día. Por medio de una oración específica, ella traería a su Corazón a diferentes grupos de almas cada día y las sumergería en el mar de su misericordia. Entonces, suplicaría al Padre, por el poder de la Pasión de Jesús, que les concediera gracias a estas almas.

– Comienza el Viernes Santo –

Celebración de la Fiesta de la Misericordia

Para observar la Fiesta de la Misericordia, debemos:

1.- Celebrar la Fiesta el domingo después de la Pascua de Resurrección.

2.- Arrepentirnos sinceramente de todos nuestros pecados.

3.- Confiar por completo en Jesús.

4.- Confesarnos preferiblemente antes de ese domingo.

5.- Recibir la Santa Comunión el día de la Fiesta.

6.- Venerar (hacer un acto o demostración de profundo respeto religioso hacia ella por la persona a quien representa, en este caso a nuestro Señor Jesucristo) la Imagen de la Divina Misericordia.

7.- Ser misericordioso con los demás a través de nuestras acciones, palabras y oraciones a nombre de ellos.

Deseo -dijo Jesús a Sor Faustina- que durante esos nueve días lleva a las almas a la fuente de mi Misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a mi Corazón a un grupo diferente de almas y las sumergirás en este mar de mi misericordia. Y a todas estas almas yo las introduciré en la casa de mi Padre (…) Cada día pedirás a mi Padre las gracias para estas almas por mi amarga Pasión.

NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA

Se recomienda que se recen las siguientes intenciones y oraciones de la novena junto con la Coronilla de La Divina Misericordia, ya que Nuestro Señor pidió específicamente una novena de Coronillas, especialmente antes de la Fiesta de la Misericordia.

Cómo rezar la Coronilla a la Divina Misericordia (en un rosario común)

1.- Un Padre nuestro.

2.- Un Ave María.

3.- Un Credo de los Apóstoles.

4.- En la cuenta grande antes de cada decena:

Padre Eterno,
te ofrezco
el Cuerpo y la Sangre,
el Alma y la Divinidad
de tu Amadísimo Hijo,
nuestro Señor Jesucristo.
para el perdón de nuestros pecados
y los del mundo entero.

5.- En las diez cuentas pequeñas de cada decena:

Por su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.

6.- Al final después de las cinco decenas:

Santo Dios
Santo Fuerte
Santo Inmortal,
ten piedad de nosotros
y del mundo entero.
(tres veces)

PRIMER DÍA

Hoy, tráeme a toda la humanidad y especialmente a todos los pecadores, y sumérgelos en el mar de mi misericordia. De esta forma, me consolarás de la amarga tristeza en que me sume la pérdida de las almas.

Jesús tan misericordioso, cuya naturaleza es la de tener compasión de nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en tu bondad infinita. Acógenos en la morada de tu muy compasivo Corazón y nunca los dejes escapar de él. Te lo suplicamos por tu amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre Eterno, mira con misericordia a toda la humanidad y especialmente a los pobres pecadores que están encerrados en el Corazón de Jesús lleno de compasión y por su dolorosa Pasión muéstranos tu misericordia para que alabemos la omnipotencia de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

SEGUNDO DÍA

Hoy, tráeme a las almas de los sacerdotes y los religiosos, y sumérgelas en mi misericordia insondable. Fueron ellas las que me dieron fortaleza para soportar mi amarga pasión. A través de ellas, como a través de canales, mi misericordia fluye hacia la humanidad.

Jesús misericordiosísimo, de quien procede todo bien, aumenta tu gracia en nosotros para que realicemos dignas obras de misericordia, de manera que todos aquellos que nos vean, glorifiquen al Padre de misericordia que está en el Cielo.

Padre Eterno, mira con misericordia al grupo elegido de tu viña, a las almas de los sacerdotes y a las almas de los religiosos; otórgales el poder de tu bendición. Por el amor del Corazón de tu Hijo, en el cual están encerradas, concédeles el poder de tu luz para que puedan guiar a otros en el camino de la salvación y a una sola voz canten alabanzas a tu misericordia sin límite por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

TERCER DÍA

Hoy, tráeme a todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Estas almas me consolaron a lo largo del vía crucis. Fueron una gota de consuelo en medio de un mar de amargura.

Jesús infinitamente compasivo, que desde el tesoro de tu misericordia les concedes a todos tus gracias en gran abundancia, acógenos en la morada de tu clementísimo Corazón y nunca nos dejes escapar de él. Te lo suplicamos por el inconcebible amor tuyo con que tu Corazón arde por el Padre Celestial.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas fieles como herencia de tu Hijo y por su dolorosa Pasión, concédeles tu bendición y rodéalas con tu protección constante para que no pierdan el amor y el tesoro de la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y los santos, glorifiquen tu infinita misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

CUARTO DÍA

Hoy, tráeme a aquellos que no creen en Dios y aquellos que todavía no me conocen. También pensaba en ellos durante mi amarga pasión y su futuro celo consoló mi Corazón. Sumérgelos en el mar de mi misericordia.

Jesús compasivísimo, que eres la Luz del mundo entero, acoge en la morada de tu piadosísimo Corazón a las almas de aquellos que no creen en Dios y de aquellos que todavía no te conocen. Que los rayos de tu gracia las iluminen para que también ellas, unidas a nosotros, ensalcen tu misericordia admirable y no las dejes salir de la morada de tu compasivísimo Corazón.

Padre Eterno, vuelve tu mirada misericordiosa sobre las almas de aquellos que no creen en ti y de los que todavía no te conocen, pero que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Atráelas hacia la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellas ensalcen la generosidad de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

QUINTO DÍA

Hoy, tráeme a las almas de los hermanos separados y sumérgelas en el mar de mi misericordia. Durante mi amarga Pasión, desgarraron mi Cuerpo y mi Corazón, es decir, mi Iglesia. Según regresan a la Iglesia, mis llagas cicatrizan y de este modo alivian mi Pasión.

Jesús sumamente misericordioso, que eres la bondad misma, tú no niegas la luz a quienes te la piden. Acoge en la morada de tu muy compasivo Corazón a las almas de nuestros hermanos separados y llévalas con tu luz a la unidad con la Iglesia y no las dejes escapar de la morada de tu compasivísimo Corazón, sino haz que también ellas glorifiquen la generosidad de tu misericordia.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de nuestros hermanos separados, especialmente a aquellos que han malgastado tus bendiciones y han abusado de tus gracias por persistir obstinadamente en sus errores. No mires sus errores, sino el amor de tu Hijo y su amarga Pasión que sufrió por ellos, ya que también ellos están acogidos en el compasivo Corazón de Jesús. Haz que también ellos glorifiquen tu gran misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

SEXTO DÍA

Hoy, tráeme a las almas mansas y humildes y las almas de los niños pequeños y sumérgelas en mi misericordia. Estas son las almas más semejantes a mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante mi amarga agonía. Las veía como ángeles terrestres que velarían al pie de mis altares. Sobre ellas derramo torrentes enteros de gracias. Solamente el alma humilde es capaz de recibir mi gracia; concedo mi confianza a las almas humildes.

Jesús, tan misericordioso, Tú mismo has dicho: “Aprended de mí que soy manso y humilde de Corazón”. Acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas mansas y humildes y a las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan a todo el cielo al éxtasis y son las preferidas del Padre Celestial. Son un ramillete perfumado ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios mismo. Estas almas tienen una morada permanente en tu compasivísimo Corazón y cantan sin cesar un himno de amor y misericordia por la eternidad.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas de los niños pequeños que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra y alcanza tu trono. Padre de misericordia y de toda bondad, te suplico por el amor que tienes por estas almas y el gozo que te proporcionan, bendice al mundo entero para que todas las almas canten juntas las alabanzas de tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

SÉPTIMO DÍA

Hoy, tráeme a las almas que veneran y glorifican mi misericordia de modo especial y sumérgelas en mi misericordia. Estas almas son las que más lamentaron mi Pasión y penetraron más profundamente en mi Espíritu. Ellas son un reflejo viviente de mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán con una luz especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte.

Jesús misericordiosísimo, cuyo Corazón es el Amor mismo, acoge en la morada de tu compasivísimo Corazón a las almas que veneran y ensalzan de modo particular la grandeza de tu misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de Dios mismo. En medio de toda clase de aflicciones y adversidades siguen adelante confiadas en tu misericordia y unidas a ti, ellas cargan sobre sus hombros a toda la humanidad. Esta almas no serán juzgadas severamente, sino que tu misericordia las envolverá en la hora de la muerte.

Padre Eterno, mira con misericordia a aquellas almas que glorifican y veneran tu mayor atributo, es decir, tu misericordia insondable y que están encerradas en el compasivísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un Evangelio viviente, sus manos están llenas de obras de misericordia y sus corazones desbordantes de gozo cantan a ti, oh Altísimo, un canto de misericordia. Te suplico, oh Dios, muéstrales tu misericordia según la esperanza y la confianza que han puesto en ti. Que se cumpla en ellas la promesa de Jesús quien les dijo que: “a las almas que veneren esta infinita misericordia mía, yo Mismo las defenderé como mi gloria durante sus vidas y especialmente en la hora de la muerte. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

OCTAVO DÍA 

Hoy, tráeme a las almas que están detenidas en el purgatorio y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Que los torrentes de mi Sangre refresquen el ardor del Purgatorio. Todas estas almas son muy amadas por mí. Ellas cumplen con el justo castigo que se debe a mi Justicia. Está en tu poder llevarles el alivio. Haz uso de todas las indulgencias del tesoro de mi Iglesia y ofrécelas en su nombre. Oh, si conocieras los tormentos que ellas sufren ofrecerías continuamente por ellas las limosnas del espíritu y saldarías las deudas que tienen con mi Justicia.

Jesús misericordiosísimo, tú mismo has dicho que deseas la misericordia, he aquí que yo llevo a la morada de tu muy compasivo Corazón a las almas del Purgatorio, almas que te son muy queridas, pero que deben pagar su culpa adecuada a tu Justicia. Que los torrentes de Sangre y Agua que brotaron de tu Corazón, apaguen el fuego del Purgatorio para que también allí sea glorificado el poder de tu misericordia.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas que sufren en el purgatorio y que están encerradas en el muy compasivo Corazón de Jesús. Te suplico por la dolorosa Pasión de Jesús, tu Hijo, y por toda la amargura con la cual su sacratísima alma fue inundada, muestra tu misericordia a las almas que están bajo tu justo escrutinio. No las mires sino a través de las heridas de Jesús, tu amadísimo Hijo, ya que creemos que tu bondad y tu compasión no tienen límites. Amén.

Coronilla de la Divina Misericordia

NOVENO DÍA

Hoy, tráeme a las almas tibias y sumérgelas en el abismo de mi misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren mi Corazón. A causa de las almas tibias, mi alma experimentó la más intensa repugnancia en el Huerto de los Olivos. A causa de ellas dije: Padre, aleja de mí este Cáliz, si es tu voluntad. Para ellas, la última tabla de salvación consiste en recurrir a mi misericordia.

Jesús piadosísimo, que eres la compasión misma, te traigo a las almas tibias a la morada de tu piadosísimo Corazón. Que estas almas heladas que se parecen a cadáveres y te llenan de gran repugnancia se calienten con el fuego de tu amor puro. Oh Jesús tan compasivo, ejercita la omnipotencia de tu misericordia y atráelas al mismo ardor de tu amor y concédeles el amor santo, porque tú lo puedes todo.

Padre Eterno, mira con misericordia a las almas tibias que, sin embargo, están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la Misericordia, te suplico por la amarga Pasión de tu Hijo y por su agonía de tres horas en la cruz, permite que también ellas glorifiquen el abismo de tu misericordia (1209-1229).

Coronilla de la Divina Misericordia

Por Santa Faustina Kowalska

Fuente: Catholic.net 

El éxodo de nuestros corazones egoístas

Mensaje del 2 de noviembre de 2011: “Queridos hijos, el Padre no los ha dejado solos. Su amor es inmenso, es el amor que me lleva hasta ustedes para ayudarlos a conocerlo, para que todos, a través de mi Hijo, puedan llamarlo “Padre” con la plenitud de su corazón, para que puedan ser un miembro de la familia de Dios. Pero, hijos míos, no olviden que no están en este mundo solo por ustedes mismos, y que no los estoy llamando solo por su propio bien. Los que siguen a mi Hijo piensan en el hermano en Cristo como en uno mismo y no conocen el egoísmo. Por eso deseo que sean la luz de mi Hijo, que iluminéis el camino a todos los que no han conocido al Padre, a todos los que vagan en la oscuridad del pecado, la desesperación, el dolor y la soledad y que con sus vidas puedan mostrarles el amor de Dios. Estoy con ustedes. Si abren sus corazones, los guiaré. Nuevamente os invito: oren por sus pastores. Gracias”.

Cada año, durante las dos primeras semanas de Cuaresma, la liturgia de la Iglesia ofrece los relatos de las tres tentaciones de Jesús en el desierto y su transfiguración. Ambos eventos nos enseñan una verdad fundamental en nuestro viaje hacia Dios, a saber, que el mayor obstáculo para amar a Dios y a los demás es nuestro propio orgullo, autocomplacencia y ego, y esa la razón por la que María, en su mensaje del 25 de julio de 2000 nos animó a “estar abiertos al amor de Dios y a dejar el egoísmo y el pecado”.

Cuando Jesús está en el desierto, se enfrenta a la primera tentación de usar sus habilidades para alimentarse a sí mismo convirtiendo la piedra en pan, en lugar de alimentar a otros consigo mismo en la Eucaristía. Todos tenemos que superar la tentación de utilizar nuestros recursos y cuidar solo de nosotros mismos. Esta tentación es básica y además se ve reforzada por la lógica egoísta del mundo que nos advierte que debemos cuidarnos a nosotros mismos ante todo y proveer a nuestras propias familias. Esta conclusión enmascara la falta de confianza en Dios y en realidad se basa en el miedo y la inseguridad. Muchos continúan en este camino toda su vida, nunca cuestionan esta codicia y continúan acumulando grandes riquezas y recursos bajo el falso pretexto de que “tienen que” proveer primero a sus propios hijos; Todo el tiempo, sintiéndose justificado para omitir ayudar a los otros. Además, la obsesión por apaciguar nuestra hambre física a través de la acumulación de bienes materiales nos distrae efectivamente de saciar el deseo más profundo de nuestra alma, que, como dice Jesús, solo puede venir a través de cada palabra de la boca de Dios.

La segunda tentación es “tenerlo todo”, ser obediente, honrado y respetado según el mundo, y así servir a las maquinaciones del Príncipe del mundo. Se trata de jugar el juego del mundo en beneficio propio. Al usar todos los males sistémicos para nuestro propio beneficio, estamos en efecto, adorando no solo a las instituciones malignas que explotan a los pobres y perpetúan la injusticia, sino que en última instancia adoramos al maligno mismo. La triste y trágica verdad, sin embargo, nos confronta cuando, al lograr finalmente “tenerlo todo”, nos damos cuenta de que eso es todo lo que tenemos. La naturaleza insípida y transitoria de todos los bienes materiales y su incapacidad para satisfacer nuestros corazones se resume mejor en la intuición de C. S. Lewis: “Lo que no es eterno es eternamente inútil”.

La tercera tentación es hacer un gran espectáculo de nosotros mismos en nuestras acciones religiosas y caritativas para glorificarnos. Es fácil ver cómo aquellos que gritan sus buenas obras a otros y publicitan su llamada caridad para alimentar a los pobres en realidad solo están alimentando sus propios egos. Ya han recibido su recompensa. Esta tentación contiene una presunción que es similar a lo que los psicólogos describen como el “efecto Halo” por el cual nuestras verdaderas acciones nos llevan a creer que somos tan especiales que podemos tomarnos todas las libertades sin consecuencias; que Dios nos protegerá y nos “guardará” y nos evitará cualquier sufrimiento. Esta es la mentira detrás del evangelio de la prosperidad, que promueve el diezmo público como una garantía y un medio para el favor de Dios. De hecho, Dios no promete ahorrarnos el sufrimiento, ni envió a su Hijo para destruirlo, sino que vino a transformarlo.

Esto se destaca en el relato de Lucas sobre la transfiguración, que nos brinda un detalle único sobre la presencia de Moisés y Elías. En su conversación, solo Lucas relata de qué hablaban durante su reunión, a saber, la futura partida de Jesús a Jerusalén. Esto está en el corazón mismo de la misión de Jesús y es el antídoto para todas las tentaciones hacia el egoísmo. De hecho, cada momento es una nueva elección, seguir a Dios o seguirnos a nosotros mismos. Es de nuevo C. S. Lewis  quien acertadamente declara que al final solo hay dos tipos de personas, aquellos que le dicen a Dios “hágase tu voluntad” y aquellos a quienes Dios dice, al final, “hágase tu voluntad”. La dificultad es que al elegir seguir a Dios y hacer su voluntad, nosotros debemos, como Cristo, elegir abrazar la cruz.

Así como Jesús tuvo que reprender a San Pedro por aconsejarle que evitara la cruz del calvario, nosotros también debemos reflexionar sobre el significado de la cruz y su poder para revelar el amor verdadero. Benedicto XVI nos ayuda a comprender que la cruz en sí misma revela la esencia del amor cuando escribe que el amor es “un éxodo continuo hacia el interior que mira hacia adentro hacia su liberación a través de la entrega”. Esto hace referencia a nuestro egoísmo como el mayor obstáculo para amar con autenticidad, que es fundamentalmente un éxodo de nuestra concupiscencia, o forma de ser autorreferencial. El pecado como se ha dicho se deletrea en inglés “s-i-n” porque siempre tiene una “I” en el centro. No es de extrañar que María, el 2 de febrero de 2012, declarara “vuestros corazones están cerrados y no me están escuchando … Mis hijos, el orgullo ha venido a gobernar”.

Esta Cuaresma es una oportunidad para que nos desprendamos de nuestro ego, orgullo y egoísmo. ¿Cómo? Al salir de nuestro interior y mirar hacia adentro y así superar la tentación de vivir solo para nosotros mismos y, por el contrario, elegir hacer un esfuerzo consciente para buscar el bien del otro. Esto es paralelo al viaje del éxodo en el que Moisés guió a los hebreos, desde la esclavitud hasta la libertad. Esto prefigura la mayor libertad hacia la cual Jesús nos guía, a saber, la libertad de la esclavitud del pecado. María dijo una vez, el 25 de febrero de 2007, que “El Padre celestial desea liberarlos a cada uno de ustedes de la esclavitud del pecado”. Estas son las buenas nuevas que Jesús vino a anunciar, que al renunciar a nosotros mismos es cuando nos encontramos a nosotros mismos, es muriendo que vivimos. Este es el camino para que cada uno de nosotros descubramos una vida nueva, una vida verdadera, una vida eterna, no solo en el cielo sino en la tierra. De esta manera estamos invitados a disfrutar de una fecundidad que nunca hubiéramos creído posible.

Autor: Fray Michael Della Penna

“El objetivo de una peregrinación para todo hombre es aspirar a una mayor divinidad”, declaró el Arzobispo Hoser

El XXVI Retiro Espiritual de Organizadores de Peregrinaciones comenzó la noche anterior con la inscripción de los participantes y la participación en el programa vespertino de oración en la Parroquia de San Santiago Apóstol. El tema del retiro es: “¡Sígueme!” (Marcos 10,21).

El retiro continua hoy, día 19 de marzo, Solemnidad de San José, con la Adoración al Santísimo y las palabras de bienvenida del P. Marinko Sakota, párroco de Medjugorje, que saludó a los 360 participantes procedentes de 28 países con un “¡Bienvenidos a casa!”. El P. Marinko declaró también que el Arzobispo Hoser celebraba ese día el 14 aniversario de su ordenación como obispo. A continuación, Mons. Hoser les habló del papel de los guías de peregrinación, así como de la historia y el significado de las peregrinaciones.

Monseñor Hoser destacó que estamos inmersos en un mundo secularizado, pero que existe otro mundo que nos espera al finalizar las peregrinaciones, el mundo de Dios.

“En una peregrinación encontramos lo que hemos perdido: ese contacto intenso con Dios, el Salvador. Se trata de descubrir de lo que sólo un hombre es capaz, en esta dimensión trascendente: el ponerse en contacto con Dios. Esto es lo que a menudo sucede en Medjugorje, que Dios es Amor y que nos Ama. Si estamos en contacto con Él, nuestra relación con los demás mejorará también, amaremos al prójimo y descubriremos que todos están hechos a imagen y semejanza de Dios. El objetivo de la peregrinación para el hombre es aspirar a una mayor divinidad, adentrarnos en la naturaleza de Dios y hacernos más como Él. Ese tiempo y espacio transformarán tu interior y tu corazón: dejará de ser un corazón de piedra para convertirse en un corazón sensible. A ese proceso de cambio se le llama conversión”, declaró Mons. Hoser en su catequesis, afirmando a su vez que el fenómeno de Medjugorje es la conversión a través del Sacramento de la Confesión, algo que en muchos países ya ha dejado de suceder.

“La conversión, en Medjugorje, está relacionada con el Sacramento de la Reconciliación y la Santa Eucaristía. Aquí también podemos observar el papel que desempeña la Madre de Dios en la salvación del mundo”, declaró Mons. Hoser, para después felicitar a los que celebraban su onomástica en ese día.

Mojca Carapina, Presidenta de la Asociación de Guías de Medjugorje, presentó su asociación y a  continuación Marijana Juricic habló sobre la actividad que desarrolla la  Oficina para los Peregrinos que pertenece a la Oficina Parroquial. Para finalizar, el Director del Centro de Información ´Mir´ Medjugorje, Vedran Vidovic, hizo una exposición sobre el centro que dirige. El retiro finalizará el próximo viernes, si bien durante la tarde de hoy, continuará con la participación en el programa vespertino de oración en la Iglesia de San Santiago.

Fuente: http://www.centromedjugorje.com

“En estos días, hemos intentado conocer a Jesús” – P. Marinko Sakota, Retiro Espiritual Internacional para Guías de Peregrinación

El 22 de marzo de 2019, finalizó el XXVI Retiro Espiritual Internacional para Guías de Peregrinación con la Santa Misa, celebrada por el P. Marinko SaKota, párroco de Medjugorje. El retiro comenzó el 18 de marzo y congregó a unos 360 participantes procedentes de 28 países. El P. Marinko fue el ponente del retiro y en su homilía final destacó que la Virgen nos invita a leer la Sagrada Escritura, pero con el corazón.

“En estos días, hemos intentado conocer a Jesús: conocerlo en la Adoración, en la Santa Misa, en la Veneración de la Cruz, en la Sagrada Escritura. Llegar a conocer a Jesús significa preguntarnos a nosotros mismos qué quiere Jesús. Es ahí donde podemos confundir ciertos detalles: debemos distinguir entre qué quiere realmente Jesús y qué pienso yo que Jesús dice o quiere realmente. Recordemos a los discípulos, que tuvieron este mismo problema: ellos entendían a Jesús a su manera y creían conocerle, creían conocer Sus intenciones”, declaró el P. Marinko, citando también a dos hermanos, los hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, que estaban pensando que Jesús iba a fundar un Reino y los dos querían estar a Su lado, antes que todos los demás. Querían sentarse junto a Él, pero de manera equivocada, uno a su derecha y el otro a su izquierda. Para que veáis cómo se puede estar a Su lado, pero de manera equivocada. Tardaron un tiempo en comprender cómo pensaba de verdad Jesús y cómo la voluntad de Dios era algo muy distinto. Es así cómo deberíamos leer la Palabra de Dios: penetrando en ella, meditándola. Escuchar es muy importante, pero hemos de hacerlo con el corazón, preguntándonos qué quiere Dios, no qué quiero yo y qué es lo que Él realmente desea. Dios quiere transformar y cambiar todo lo que hay en nuestro interior; como la piedra desechada por los arquitectos que Dios toma como pieza clave sobre la que construir Su Reino. Esto es algo que ha sucedido con mucha frecuencia. Tenemos el ejemplo de José, rechazado por sus hermanos, pero convertido en el fundamento que hace que sobrevivan sus hermanos, su nación y su gente. Lo mismo sucede con los discípulos de Jesús: tal vez nosotros nunca los hubiéramos elegido, no sólo a Judas, sino tampoco a los demás. Pero Jesús los escogió expresamente a ellos”, concluyó el P. Marinko en su homilía.

En el transcurso del retiro, el Visitador Apostólico, el Arzobispo Henryk Hoser, habló sobre la historia de las peregrinaciones y del papel de los organizadores y guías.

El tema de este retiro, al igual que el de otros que tendrán lugar a lo largo de este año, ha sido: “¡Sígueme!” (Mc 10, 21). El próximo encuentro que se celebrará en Medjugorje será el VII Retiro Internacional por la Vida, que tendrá lugar del 29 de mayo al 1 de junio de 2019.

Fuente: http://www.centromedjugorje.org

Creía que iba a la playa, pero acabó en Medjugorje: allí dejó la heroína y ahora es padre de 10 hijos

“Desde la oscuridad de la adicción hasta la alegría de la familia”. Así define esta familia la obra de Dios en su vida, de haber pasado de jóvenes drogadictos a ser evangelizadores y padres de 10 hijos.

Alcohol, cannabis, éxtasis, heroína…

Damien, natural de Dublín, explica al Irish Catholic que dejó la escuela cuando tenía 15 años. “En ese momento me pasaban muchas cosas por la cabeza. Tuve pequeños trabajos, nada serio, y entonces me metí en el mundo de las drogas, a beber un poco y a fumar cannabis”, cuenta este padre de familia.

Sin embargo, con los años el consumo fue a más e inmerso en la cultura rave de festivales de música electrónica empezó con el éxtasis, y de ahí rápidamente pasó a fumar heroína. En pocos meses se convirtió en un verdadero adicto. Y para conseguir las dosis que su cuerpo le pedía se inició en la delincuencia por lo que acabó hasta en cuatro ocasiones en prisión.

Las drogas simplemente pasaron a ser una parte más de su vida. Reconoce que “llegué a pensar que la vida era así, tener estos sentimientos, esta estimulación y toda esa droga en mí”.

El empeño de su padre para llevarle a Medjugorje

Pero en 1996, cuando tenía 23 años, algo empezó a cambiar: “Mi padre era un hombre santo, siempre estaba rezando por mí. Estaba en un grupo de oración, y alguien le mostró un vídeo en el que salían dos chicas estadounidenses que hablaban sobre cómo habían estado en Medjugorje en una peregrinación y habían dejado de consumir drogas, eso cambió por completo sus vidas. Mi padre dijo: ‘bien, tengo que llevar a Damien a Medjugorje”.

Su padre le pidió que le acompañara y como este joven sentía que le había decepcionado tantas veces decidió ir. Pero lo que le convenció en realidad fueron las fotos de las playas de Croacia y  de las mujeres que salían en los folletos. De hecho, creía que en realidad iría ahí y no a un santuario mariano.

Pronto la realidad le puso en su lugar en Medjugorje. “Odié aquel lugar durante los primeros tres días, me odié a mí mismo, odié a mi padre, y durante esas tres noches no pude dormir debido a los efectos de la droga y el calor”, rememora. A pesar de ello, este irlandés asegura que sintió a Dios en su corazón una mañana cuando se quedó dormido brevemente en un banco junto a una estatua de la Virgen.

La “iluminación de la conciencia”

Finalmente, pasó en este santuario dos semanas y explica que sucedió lo que él llama “una iluminación de la conciencia” pues aunque a la vuelta a Irlanda siguió luchando contra su adicción “nunca robé después de ese momento. Algo pasó en mi interior”.

Tras la vuelta empezó a salir con Mary, aunque inicialmente de manera intermitente. Ella también era adicta a la heroína, y fue un amigo común quien los presentó. Tuvieron su primer hijo, Tammie, y empezaron juntos un programa de metadona. Sin embargo, seguían recayendo.

Una nueva ayuda en Medjugorje

Damien empezó a tener además comportamientos suicidas. Quería dejar las drogas pero no lo conseguía así que llegó a pensar que la solución pasaba por acabar con su vida. “En 2002 una de mis hermanas me llevó nuevamente a Medjugorje, y después de estar ahí unos tres días recuperé mis fuerzas”, cuenta. Ya con Mary había estado en este lugar en el pasado, santuario que ha acabado marcando la vida de esta familia.

En Medjugorje había una casa de la Comunidad del Cenáculo, que desde la fe ayuda a personas con adicción, pero Damien nunca los había tenido en cuenta. Pero en este viaje fue diferente. “Me acerqué  a uno de los jóvenes –explica- y le dije que era de Dublín, que había estado tomando drogas durante 14 años, que tenía tendencias suicidas y que había perdido la voluntad para vivir”.

Nunca olvidará la reacción del joven. Le miró fijamente a los ojos y le dijo: “Damien, las drogas siempre estarán ahí, eres tú el que tienes que cambiar y volver a Dios”. Entonces le informó que junto al santuario mariano de Knock, en Irlanda, se había abierto una casa de esta comunidad.

El cambio y conversión de ambos

En Knock estuvo durante un año, y luego le enviaron a la de Medjugorje durante otros cinco meses más. Su cambió era notable. Mientras tanto, Mary se había quedado con su padre y había empezado otro curso de desintoxicación. “Cuando salí estaba viviendo un estilo de vida de oración y comenzamos a rezar juntos”, asegura.

Damien afirma además que “lo primero que quería hacer era ser bueno con Dios y casarme con María. Tuvimos una boda maravillosa y nos casamos en 2005”. Como no podía ser de otro modo en este matrimonio decidieron ir de luna de miel a Medjugorje para agradecer a la Virgen su ayuda durante todo ese tiempo.

Un matrimonio abierto a la vida

Desde entonces la fe no ha abandonado a este matrimonio. “La Adoración es clave, y la oración es para mí una gran parte de mi vida”, destaca el padre, que incide en la importancia del Rosario, el cual ha rezado siempre “en los últimos 16 años, y llevo sin la heroína desde hace 16 años. Esto es gran parte gracias a nuestra vida de oración”.

Una de las consecuencias de abandonarse en manos de Dios es el haber tenido otros nueve hijos más, todos menores de 15 años excepto Tammie, que nació cuando ambos eran adictos. “Estamos abiertos a la vida. Volvimos a la fe, y Mary y yo tenemos muchas experiencias vividas que la mayoría de las personas no han tenido. Hemos estado en la oscuridad de la adicción que no mucha gente experimenta, y cuando tuvimos una segunda oportunidad la agarramos con ambas manos”, concluye este matrimonio.

Fuente: www.carifilii.es