María que desata los nudos

«Muchos conocen la renombrada novena a “María desatanudos”, poderosa oración a la Virgen María que permite desarmar situaciones aparentemente sin salida. ¿Saben de dónde proviene este nombre?

Tiene sus raíces en la historia de la Iglesia primitiva y aparece a principios del siglo III en los escritos de San Ireneo de Lyon. Este Padre de la Iglesia, en uno de los primeros tratados de teología redactado para oponerse a las herejías que amenazaban la fe cristiana, evoca el rol capital de María, la “nueva Eva” en el plano de la salvación. Y detalla la manera absolutamente prodigiosa con la cual Dios ha procedido para restablecerle al hombre su dignidad primera: encontró en María, la nueva Eva, la pionera de una humanidad reconciliada con Dios. María es una mujer que, al igual que Eva, tiene un esposo. Pero la similitud finaliza allí. Mientras Eva, al desobedecer, se transformó en causa de muerte para sí misma y para todo el género humano; María, obedeciendo al pronunciar su “sí” a Dios, fue causa de salvación para todo el género humano. De esta forma, por esta semejanza de situaciones como si fuera un espejo invertido, revierte completamente la situación.

San Ireneo devela su causa más profunda, “porque lo que ha sido atado sólo puede ser desatado si las lazadas del nudo son hechas al revés, de manera que las primeras lazadas sean desatadas por los segundas, y que inversamente las segundas liberen a las primeras. Es así que un primer lazo es desatado por un segundo y el segundo da origen a que se deshaga el primero.

¡Así se completa el círculo o más bien se desata el nudo! Con una nueva Eva, María, y un nuevo Adán, Jesucristo, Dios ha creado un nuevo camino para sacar al hombre del infierno del pecado. Deshace para siempre nuestras ataduras volviendo a transitar por todos los nudos en los cuales las mentiras del Maligno nos habían encerrado. De esta forma comprendemos mejor la fuerza y la eficacia tan particular de esta novena a la bien nombrada “María que desata los nudos”

Experimenté personalmente el poder de esta novena y es por ello que la recomiendo.»

© Children of Medjugorje del mes de enero de 2019

Sor Emmanuel

© Children of Medjugorje – 12 de diciembre de 2020

Para ver el boletín de enero de © Children of Medjugorje de Sor Emmanuel ingresar en el siguiente link © Children of Medjugorje – 12 de enero de 2020

Sor Emmanuel

¿Qué les dirías tú a todas esas personas que han empezado con fervor y después, quizá porque les llevaba más la curiosidad que la conversión, se han cansado?

P. Livio: Marija, ¿Qué les dirías tú a todas esas personas que han empezado con fervor y después, quizá porque les llevaba más la curiosidad que la conversión, se han cansado? ¿Qué dirías a esas personas para que redescubran en su mente esta gracia que es la presencia de María?

Marija: Verás, yo siempre digo: Oren, oren, oren, como dice la Virgen. Si hay oración, se siente a Dios. El Señor espera que abramos el corazón. Muchas veces, las dificultades de la vida, las enfermedades, tantas preocupaciones diarias, sirven para acercarnos a Dios. Pero esto no quiere decir que solamente en los momentos de dificultad nos acerquemos a Dios para pedirle ayuda. La Virgen dice: “Oren, oren, oren hasta que la oración se convierta en gozo para vosotros. A mi me gustaría que todos hicieran esta experiencia de la oración. Seguramente, aquí en Medjugorje, se siente esta presencia, la Adoración que se hizo ayer por la noche, como también será la de hoy en el altar de fuera, donde la gente canta, reza, adora al Santísimo. La Virgen nos ha hecho entender que es a través de Ella, enamorándonos de Ella, que nos lleva a Jesús. Ella dice: “El centro de su vida, debe ser Jesús”. Nos llama a la adoración, nos llama al amor hacia el Santísimo Sacramento del Altar. Esto es lo que estamos viviendo aquí en Medjugorje: La Eucaristía, la Santa Misa, donde se oyen muchas lenguas, donde todas las naciones se sienten una sola cosa. Esta es la belleza de nuestra fe, la belleza de poder compartir y de ayudarnos unos a otros para seguir adelante en este camino de conversión al que la Virgen nos llama.

Entrevista del Padre Livio a Marija el 25 de junio de 2018

El peor enemigo

Tenemos enemigos fuertes que nos combaten en nuestro caminar y en nuestros apostolados. Muchos son también los obstáculos que se nos ponen a la hora de compartir nuestro testimonio de las gracias recibidas en Medjugorje. Y aunque estas barreras no hacen otra cosa que confirmarnos en los caminos del Señor, es muy importante reconocer al enemigo más peligroso y más difícil de enfrentar o vencer.

Y este feroz enemigo no es la incredulidad ante las apariciones, la desacreditación de los mensajes,  los cuestionamientos del clero, la multitud de fraudes dispersos por el mundo, el ataque del islam o el comunismo y la indiferencia del mundo a la voluntad de Dios.

En realidad, el más despiadado enemigo no actúa principalmente desde fuera sino que ataca dentro de nosotros mismos.

«Porque nuestra lucha no es contra la carne y la sangre, sino contra los Principados, contra las Potestades, contra los Dominadores de este mundo tenebroso, contra los Espíritus del Mal…»   (Efesios 6, 12)

Es la soberbia, nuestro peor enemigo, que hace al alma sucumbir ante la tentación de brillar o resplandecer. Con el fin de sobresalir,  nos seduce con los primeros puestos, el afán de  mando, el protagonismo, llegar primero, conocer las novedades, las eficacias y exclusividades. Ser preferidos, reconocidos y buscar las alabanzas. Y que nadie intente  hacernos sombra. De ahí que Santo Tomás afirme que la soberbia, más que pecado capital es raíz y madre de todos los pecados, incluso de los capitales. La soberbia fue el pecado de los ángeles y el de Adán y Eva. El pecado de los fariseos que rechazaron a Cristo y que fueron descritos por el Señor en la parábola  de los dos hombres que subieron al Templo a orar, el fariseo y el publicano, como nos refiere San Lucas (Lc 1,8).

El fariseo en su oración no pone a Dios como autor de sus bienes: «Yo no soy como los demás”… Desde esa miseria surge el  Lucifer que profirió el non serviam… Se vanagloria, lo lleva a mirarse como  acreedor de Dios, que obra por su cuenta y puede exigirle el premio a sus méritos. Puede incluso que la soberbia nos haga  prescindir de las alabanzas, los reconocimientos y las ganancias, prefiriendo el anonimato, pero con el fin de sentirnos mejores, superiores o importantes respecto al resto.

De la soberbia nacen también la envidia, los rencores y la venganza, el desprecio, la jactancia y la vanagloria. Cada éxito de los demás es un suplicio para los soberbios.  La soberbia hace al alma juguete del demonio. La pequeña tendencia orgullosa de hoy, se convertirá mañana en resentimiento; y más tarde en pérdida de la Fe.

Dice la Reina de la Paz:

“…Están renunciando a Él, y Él es la fuente de todas las gracias. Me escuchan mientras hablo, pero sus corazones están cerrados y no me prestan atención. No están orando al Espíritu Santo para que los ilumine. Hijos míos, la soberbia se está imponiendo. Yo les muestro la humildad. Hijos míos, recuerden: sólo un alma humilde resplandece de pureza y belleza, porque ha conocido el amor de Dios. Sólo un alma humilde se convierte en un paraíso porque en ella está Mi Hijo. ¡Les agradezco! De nuevo les pido: oren por aquellos que Mi Hijo ha escogido, es decir, sus pastores.” (Mensaje 2 de Febrero, 2012)

Reprenden a la soberbia las palabras del Apóstol San Pablo (I Corintios IV, 7): “¿Qué tienes que no hayas recibido?” Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si nada recibieras? Las buenas obras que sin obligación y para más perfección haces  trabaja por esconderlas de tal manera que no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha (Mateos VI, 3).

Cuando veamos que nuestro corazón se comienza a “levantar” tenemos que traer a nuestra memoria nuestros pecados, tibiezas y negligencias.

Una pequeña doncella de Nazaret aplastó la cabeza del enemigo, sin cobertura ni resonancia popular, sin reconocimiento público e incluso sin la estima y admiración de los círculos creyentes contemporáneos. Sólo su familia, San José, los pastores, algunos justos como el anciano Simeón y  los ángeles, fueron testigos del poder de la humildad de la Esclava del Señor, que con la misma humildad camina entre las montañas y piedras de Medjugorje, para ayudarnos a vencer nuestros crueles enemigos internos:

“¡Queridos hijos! Hoy los invito a vivir con humildad todos los mensajes que Yo les estoy dando. Queridos hijos, no se ensorberbezcan por el hecho de vivir los mensajes. No anden por ahí diciendo: ‘Nosotros los vivimos!’ Si llevan los mensajes en el corazón y los viven, todos se darán cuenta y no habrá necesidad de palabras las cuales sirven sólo a aquellos que no escuchan. Ustedes no tienen necesidad de decirlo con palabras. Ustedes, queridos hijos, sólo tienen que vivir y dar testimonio con su vida. Gracias por haber respondido a mi llamado!”  (Mensaje 20 de Septiembre, 1985)

“María, Tú consentiste de inmediato en ser la esclava del Señor, habiéndote sentido turbada en un principio, pero impulsada después a aceptar la invitación celestial. María, Tú eres la virgen de la que habla el profeta Isaías. Conocías tan bien a Dios, caminabas desde siempre ante Su presencia. Le entregaste Tu vida, porque estabas en espera del Mesías prometido. No podías creer que fueras Tú la virgen sobre la cual descendería el Espíritu Santo para engendrar en su seno al Emmanuel, a «Dios con Nosotros» y esto fue la causa de tu turbación primera.

Al mismo tiempo, Tu temor no fue el de los hombres egoístas y orgullosos, sino aquel de los pobres de Dios, que humildemente desean hacer siempre la voluntad del Señor, sin alardes ni presunción alguna.

María, no es de sorprenderse que Te sintieras regocijada también, en Tu seno había fecundado la aurora que pondría fin a las tinieblas de la condenación, dando principio al tan esperado Día de la Salvación.

Pudiera ser que fueran otros tus planes, cuando Dios irrumpió en tu vida con Su plan maravilloso. Y, sin embargo, Tú, la más humilde de Sus esclavas, le abriste de inmediato la puerta de Tu corazón. Tu ejemplo, María, me impulsa a volverme yo también a Dios y decirle: «Oh, Señor, ¡Ven a mí, mi alma te espera generosa y mi corazón está dispuesto a darte la bienvenida! Entra en mi vida y seré siempre tu esclavo. Yo sé que no soy digno de que mores en mí, pero estoy cierto también de que Tú amas a los pecadores y siempre andas en busca de ellos. Por eso, Señor, entra en mi oscuridad, en mis problemas, en mis penas. Entra en aquellas áreas donde mi pecado Te ha expulsado. Entra asimismo en todas partes de mi vida, donde he preferido hacer lo que he querido, en lugar de Tu Divina voluntad. Entra ya, hazlo ahora mientras oro y medito ante la Cruz de Tu Hijo Jesús y ante la imagen de Su Madre, que lo concibió por obra y gracia del Espíritu Santo.” (Del libro «Ora con el Corazón» del Padre Slavko Barbaric).

Autor: Padre Patricio Romero

Fuente: www.centromedjugorje.com

Fotos de la aparición de la Virgen a Mirjana el 2 de enero de 2020

Compartimos con ustedes algunas fotos de la aparición de la Virgen a Mirjana el pasado 2 de enero de 2020.

Recordemos que el día 2 de cada mes la vidente Mirjana reza con la Virgen por los no creyentes. El día 2 de enero Mirjana tuvo la aparición de la Virgen ante miles de peregrinos que se hicieron presente en Medjugorje y luego le dio el siguiente mensaje:

Mensaje del 2 de enero de 2020 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina

“Queridos hijos, sé que estoy presente en sus vidas y en sus corazones. Siento su amor, escucho sus oraciones y las dirijo a mi Hijo. Pero, hijos míos, mediante mi amor maternal, yo deseo estar en la vida de todos mis hijos. Quiero reunir a todos mis hijos a mi alrededor, bajo mi manto maternal. Por eso, los invito y los llamo a ustedes, apóstoles de mi amor, para que me ayuden. Hijos míos, mi Hijo pronunció las palabras “Padre Nuestro”, Padre Nuestro que estás en todas partes y en nuestros corazones, porque Él quiere enseñarles a orar con palabras y sentimientos. Desea que siempre sean mejores, que vivan el amor misericordioso que es oración y sacrificio ilimitado por los demás. Hijos míos, denle a mi Hijo amor por el prójimo, denle a su prójimo palabras de consuelo, de compasión y obras de justicia. Todo lo que dan a los demás, apóstoles de mi amor, es acogido por mi Hijo como un regalo. Y estoy con ustedes porque mi Hijo desea que mi amor, como un rayo de luz, reanime sus almas y los ayude en la búsqueda de la paz y de la felicidad eterna. Por eso, hijos míos, ámense los unos a los otros, permanezcan unidos por medio de mi Hijo. Sean hijos de Dios que, todos unidos, pronuncian el Padre Nuestro con un corazón pleno, abierto y puro. ¡Y no teman! Les doy las gracias.”

Fotos: Medjugorje Info

ROSAS PARA LA GOSPA

Mensaje del 2 de enero de 2020 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina

“Queridos hijos, sé que estoy presente en sus vidas y en sus corazones. Siento su amor, escucho sus oraciones y las dirijo a mi Hijo. Pero, hijos míos, mediante mi amor maternal, yo deseo estar en la vida de todos mis hijos. Quiero reunir a todos mis hijos a mi alrededor, bajo mi manto maternal. Por eso, los invito y los llamo a ustedes, apóstoles de mi amor, para que me ayuden. Hijos míos, mi Hijo pronunció las palabras “Padre Nuestro”, Padre Nuestro que estás en todas partes y en nuestros corazones, porque Él quiere enseñarles a orar con palabras y sentimientos. Desea que siempre sean mejores, que vivan el amor misericordioso que es oración y sacrificio ilimitado por los demás. Hijos míos, denle a mi Hijo amor por el prójimo, denle a su prójimo palabras de consuelo, de compasión y obras de justicia. Todo lo que dan a los demás, apóstoles de mi amor, es acogido por mi Hijo como un regalo. Y estoy con ustedes porque mi Hijo desea que mi amor, como un rayo de luz, reanime sus almas y los ayude en la búsqueda de la paz y de la felicidad eterna. Por eso, hijos míos, ámense los unos a los otros, permanezcan unidos por medio de mi Hijo. Sean hijos de Dios que, todos unidos, pronuncian el Padre Nuestro con un corazón pleno, abierto y puro. ¡Y no teman! Les doy las gracias.”

Message January 2, 2020

“Dear children, I know that I am present in your lives and in your hearts. I feel your love, I hear your prayers and direct them to my Son. But, my children, according to motherly love, I desire to be in the lives of all of my children. I desire to gather all of my children around me, beneath my motherly mantle. This is why I am inviting you and calling you, apostles of my love, to help me. My children, my Son pronounced the words of the ‘Our Father’-Our Father, [you] who are everywhere and in our hearts-because He desires to teach you to pray with words and feelings. He desires for you to always be better, to live merciful love which is prayer and limitless sacrifice for others. My children, give to my Son love for your neighbors, give words of consolation, compassion and acts of justice to your neighbors. Everything that you give to others, apostles of my love, my Son accepts as a gift. I am also with you, because my Son desires for my love, as a ray of light, to bring your souls to life; for me to help you in the search for peace and eternal happiness. Therefore, my children, love one another, be united through my Son, be children of God who all together, with full, open and pure heart, pronounce the ‘Our Father’. And do not be afraid! Thank you.”

Messaggio del 2 gennaio 2020

“Cari figli, so di essere presente nelle vostre vite e nei vostri cuori. Sento il vostro amore, odo le vostre preghiere e le rivolgo a mio Figlio. Però, figli miei, io voglio essere, mediante un amore materno, nella vita di tutti i miei figli. Voglio radunare attorno a me tutti i miei figli, sotto il mio manto materno. Perciò invito voi e vi chiamo apostoli del mio amore, perché mi aiutiate. Figli miei, mio Figlio ha pronunciato le parole: “Padre nostro”, Padre nostro che sei ovunque e nei nostri cuori, perché vuole insegnarvi a pregare con le parole e i sentimenti. Vuole che siate sempre migliori, che viviate l’amore misericordioso che è preghiera e sacrificio illimitato per gli altri. Figli miei, date a mio Figlio l’amore per il prossimo; date al vostro prossimo parole di consolazione, di compassione e atti di giustizia. Tutto ciò che donate agli altri, apostoli del mio amore, mio Figlio lo accoglie come un dono. E io sono con voi perché mio Figlio vuole che il mio amore, come un raggio di luce, rianimi le vostre anime, che vi aiuti nella ricerca della pace e della felicità eterna. Perciò, figli miei, amatevi gli uni gli altri, siate uniti mediante mio Figlio, siate figli di Dio che tutti insieme con cuore colmo, aperto e puro, dicono il Padre nostro e non abbiate paura! Vi ringrazio.”

Reflexión del Padre Verar a los mensajes del 25 de diciembre de 2019

Mensaje anual de la Virgen María Reina de la Paz, del 25 de diciembre de 2019 desde Medjugorje por medio de Jakov Čolo:

“Queridos hijos, hoy, en este día de gracia, de manera especial, los invito a abrir sus corazones y pedirle a Jesús que fortalezca su fe. Hijitos, por medio de la oración con el corazón, de la fe y las obras, ustedes sabrán lo que significa vivir una verdadera vida cristiana. A menudo, hijitos, su vida y sus corazones son abrumados por la oscuridad, el dolor y las cruces. No vacilen en la fe preguntándose el porqué, toda vez que piensan que están solos y abandonados, más bien abran sus corazones, oren y crean firmemente; entonces su corazón sentirá la cercanía de Dios y que Él nunca los abandona y en cada momento está cerca de ustedes. A través de la oración y de la fe Dios responderá a cada uno de sus porqués y convertirá en luz todos sus dolores, oscuridades y cruces. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Mensaje de la Virgen María Reina de la Paz del 25 de diciembre de 2019 desde Medjugorje por medio de Marija Pavlovic:

“¡Queridos hijos! Les traigo a mi Hijo Jesús para que los bendiga y les revele su amor que proviene del Cielo. El corazón de ustedes anhela una paz que, cada vez, está menos presente en la tierra. Es por eso que las personas están lejos de Dios y las almas están enfermas y avanzan hacia la muerte espiritual. Estoy con ustedes, hijitos, para guiarlos en el camino de salvación al que Dios los llama. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!”

Fuente: www.infomedjugorje.org