“Por medio del ayuno y de la oración pueden impedir las guerras”

«Don Bosco había reunido en Turín a muchos chicos que estaban abandonados en situación de calle. Su mamá, Margarita, cumplía la difícil tarea de madre de familia numerosa, muy numerosa. Un día, exhausta, le dijo a su hijo: “Estoy agotada, rompen todo, no hay forma de contenerlos, ¡consigue otra persona que se ocupe de ellos!”

Don Bosco permaneció en silencio. Sabía con cuánta dedicación su madre se ocupaba de ellos, prácticamente día y noche. Entonces sacó de su bolsillo un crucifijo colocándolo ante los ojos de su mamá. Contemplando a Jesús en la cruz, ella comprendió el mensaje y terminó diciendo: “Bueno, ¡me quedo!” Jesús no huyó cuando las cosas se le pusieron demasiado difíciles.

A Vicka le gusta preguntarle a Jesús: “Dime Señor, ¿qué puedo hacer para consolarte en tu Via Crucis? Creo que es una pregunta que todos podemos formularnos en este comienzo de Cuaresma. En lo que concierne al ayuno que pide la Reina de la Paz, algunas personas todavía titubean. ¡El ayuno es una gracia que debe pedirse con fervor, porque produce frutos asombrosos! Pongamos en práctica el siguiente mensaje, hoy más que nunca, en vista de las noticas que nos llegan diariamente del mundo entero: “Solamente por medio del ayuno y de la oración pueden impedir las guerras, detenerlas y suspender las leyes naturales”. ¿Qué es más sencillo? ¿Ayunar a pan y agua los miércoles y los viernes o reparar los daños de un terremoto, de un incendio o de una inundación que podrían haber sido evitados por medio del ayuno?

He aquí una oración que nos ayudará a adoptar con mayor facilidad la práctica del ayuno:

Oración para la víspera del día de ayuno. “Querido Jesús, sabes que mañana es un día de ayuno. Sabes también que he decidido ayunar como tu Madre nos invita encarecidamente a hacerlo. Sin embargo, Jesús, te necesito porque para mí el ayuno es una renuncia que me cuesta muchísimo. Oh Jesús, quédate conmigo mañana durante todo el día, te lo ruego; no dejes que la tentación me robe las gracias que Tú, Jesús, has preparado para mí. Me gustaría mucho ayudarte a acceder a todos esos corazones que hoy están cerrados a tus llamados. Sé que con mi ayuno, podrás inundarlos con tu luz y con tu amor. Pero ya conoces mi debilidad. Por eso, querido Jesús, por favor concédeme la gracia de ayunar con todo el corazón, con la mirada puesta en los bellos frutos escondidos de conversión para mis seres queridos y para muchos otros más, y sin pensar en los alimentos que no podré consumir.

Jesús, no quiero decidir esto yo solo, sino hacerlo contigo. ¡Sé mi fortaleza, Dios mío! Contigo todo es posible y ya no temo. Y además, me regocijo pensando en los millones de hijos tuyos que mañana, siguiendo la escuela de la Santísima Virgen, estarán espiritualmente conmigo, ayunando a pan y agua. No estaré solo, y esto me reconforta. Tu Madre nos llama “los apóstoles de su amor” y cuenta con nosotros para llevar a cabo sus planes para el mundo. ¡Qué gran honor es integrar esta familia! ¡Querido Jesús, el hecho mismo de hablar contigo me ha dado valor! Me abandono a ti con gran confianza y te agradezco porque estás conmigo en todo momento. Uno mi ayuno a tu ayuno en el desierto, por lo que tendrá un valor infinito y eso me causa una inmensa alegría. ¡Gracias, Jesús!»

© Children of Medjugorje del mes de febrero de 2018

Sor Emmanuel

Medjugorje y la Cuaresma

La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En ésta, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de nuestra vida en la tierra, lleno de pruebas y dificultades. Los cuarenta años de travesía por el desierto fueron para los israelitas un tiempo de prueba y de tentaciones. También para nosotros la Cuaresma es un “Kairós” de cuarenta días, un tiempo oportuno de gracia y salvación, en el que nos disponemos para acoger en nuestras vidas el misterio central de nuestra fe. Se trata fundamentalmente de un momento especial de purificación, para poder participar con mayor plenitud del Misterio Pascual del Señor (cf. Rm 8,17). Se comprende, pues, que siendo el centro y fin de la Cuaresma la preparación a la Pascua, sea esencialmente un tiempo privilegiado para intensificar el camino de la propia conversión.

En verdad, este tiempo vigoroso del Año Litúrgico se caracteriza por el mensaje bíblico que puede ser resumido en una sola palabra: “metanoeiete”, es decir “convertíos”. Este imperativo es propuesto a la mente de los fieles ya desde el primer día de Cuaresma cuando el sacerdote nos impone la ceniza sobre la cabeza y nos invita explícitamente a la conversión, diciendo una de estas dos expresiones: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” (cf Mc1,15) o “Acuérdate de que eres polvo y al polvo volverás” (cf Gn 3,19). Llamados que nos invitan a todos a reflexionar acerca del deber-necesidad de la conversión y nos recuerdan la inexorable caducidad y efímera fragilidad de la vida humana, sujeta a la muerte. Por eso, la conversión es urgente. Por eso, no podemos aplazarla para la próxima Cuaresma. Porque quizá no habrá otra Cuaresma para nosotros. Ésta puede ser la última. Urge convertirnos ahora.

El Papa San Pablo VI afirma: “Solamente podemos llegar al reino de Cristo a través de la metanoia, es decir, de aquel íntimo cambio de todo el hombre –de su manera de pensar, juzgar y actuar– impulsados por la santidad y el amor de Dios, tal como se nos ha manifestado a nosotros este amor en Cristo y se nos ha dado plenamente en la etapa final de la historia”.

Esta es la gran aventura de ser cristiano, a la cual todo hijo de María está invitado. En este camino cuaresmal, como una más, pero como creyente significativa, está María. No es un factor litúrgico más. Es un modelo. Ella ha recorrido también ese camino. Como lo recorrió su Hijo, como lo tiene que recorrer cualquier cristiano, todo aquel que sea seguidor de Cristo. La liturgia nos presenta en este tiempo a la Virgen María como modelo de creyente que medita y escucha la Palabra de Dios, Aquella que permanece siempre obediente a la voluntad del Padre y que camina también Ella hacia la cruz. Caminemos en compañía de María la senda que nos conduce a Jesús. Ella, la primera cristiana, ciertamente es guía segura en nuestro peregrinar hacia la configuración plena con su Hijo.

Cuando están a punto de cumplirse cuarenta años de nuestro caminar con María, la Reina de la Paz, en este “Kairós” o tiempo de gracia que es su presencia entre nosotros en Medjugorje, podemos afirmar que todo cuanto nos viene diciendo se resume en este mismo mensaje cuaresmal o llamado a la conversión. En efecto, Ella afirma con rotundidad: “He venido a invitar al mundo a la conversión por última vez” (2.05.1982). “¡Queridos hijos! Hoy deseo envolverlos con mi manto y conducirlos a todos hacia el camino de la conversión” (25.02.1987). “Yo los invito a cambiar sus vidas desde el principio y a que se decidan por la conversión, no con palabras sino con sus vidas” (25.10.1992). Se trata de la invitación más reiterada, del mensaje principal: “Queridos hijos, hoy, os invito a la conversión. Este es el mensaje más importante que Yo os he dado aquí” (25.02.1996). “¡Queridos hijos! Os invito a todos a la conversión del corazón” (25.08.2004).

La conversión apunta a la idea de cambiar de rumbo, de hacer marcha atrás (arrepentirse) y volviendo uno sobre sus pasos, regresar a Dios (enmendarse). Esto define lo esencial de la conversión que implica siempre un cambio de conducta, una nueva orientación de todo el comportamiento. En el Nuevo Testamento, el mensaje de conversión de los profetas de Israel reaparece en toda su pureza en la predicación de Juan Bautista, el último de ellos. Un grito condensa su llamada: “Convertíos, pues el Reino de los Cielos está cerca” (Mt 3,2). Ese Reino se inauguró con Jesús, que vino al mundo para llamar a los pecadores a la conversión (cfr. Lc 5,32); es este, precisamente, un aspecto esencial del Evangelio: “Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado” (Mt 4,17). María, la Madre, nos recuerda así el llamado de Jesús, nos repite sus palabras. No se cansa de decirnos (como en Caná de Galilea): “Haced lo que Él os diga” (Jn 2,5).

El Catecismo de la Iglesia Católica nos enseña que “la conversión es primeramente una obra de la gracia de Dios que hace volver a Él nuestros corazones: ‘Conviértenos, Señor, y nos convertiremos’ (Lam 5,21). Dios es quien nos da la fuerza para comenzar de nuevo” (n. 1432). La respuesta humana a esta gracia, el proceso de la conversión y de la penitencia, fue descrito maravillosamente por Jesús en la parábola llamada “del hijo pródigo”, cuyo centro es “el padre misericordioso” (Lc 15,11-24).

Sea como fuere, aunque la conversión nace del corazón, no queda encerrada en el interior del hombre, sino que fructifica en obras externas, poniendo en juego a la persona entera, cuerpo y alma. Uno no puede oponerse al pecado, en cuanto ofensa a Dios, sino con un acto verdaderamente bueno: estos actos son las obras de penitencia, con las que el pecador se arrepiente de aquello con lo que ha contrariado la voluntad de Dios y busca activamente eliminar ese mal con todas sus consecuencias. En eso consiste principalmente la virtud de la penitencia.

Los Padres de la Iglesia insisten sobre todo en tres modos penitenciales básicos: el ayuno, la oración y la limosna, que expresan la conversión con relación a sí mismo, con relación a Dios y con relación a los demás. ¡La Reina de la Paz, la Gospa de Medjugorje, no se cansa de llamarnos, precisamente, a la oración, al ayuno, al amor mutuo: “Queridos hijos, orad sin cesar y preparad vuestros corazones con la penitencia y el ayuno” (4.12.1988). “Hoy los invito a todos a vivir en sus vidas el amor a Dios y al prójimo. Sin amor, queridos hijos, ustedes no pueden hacer nada. Es por eso que Yo los invito, queridos hijos, a vivir el amor mutuo” (29.05.1986).

Sea como fuere, desde La Salette (Francia, 1846), en todas Sus Apariciones, la Santísima Virgen María, Madre de Dios y nuestra, nos llama, con insistencia y renovada urgencia a la conversión y la penitencia. Recordemos sólo las aprobadas ya por la Iglesia: Lourdes (Francia, 1858); Fátima (Portugal, 1917); Amsterdam (Holanda, 1945-1959); Akita (Japón, 1973); Kibeho (Rwanda, 1981).

La Cuaresma es también tiempo oportuno para crecer en nuestro amor filial a Aquella que al pie de la Cruz nos entregó a su Hijo, y se entregó Ella misma con Él, por nuestra salvación. Ella nos dice a todos: “Queridos hijos, esta Cuaresma debe ser para vosotros un estímulo especial para el cambio de vida… os invito a la conversión personal” (13.02.1986).

Francisco José Cortes Blasco

FOTO: Dani (Medjugorje)

Fuente: www.centromedjugorje.org

Entrevista de Padre Livio a Marija con motivo del Mensaje del 25 de febrero de 2019

Livio: Queridos amigos, aquí tenemos en directo a Marija de Medjugorje que nos dará el mensaje de la Virgen de la Paz del día de hoy 25 de febrero 2019. ¡Buenas tardes Marija!

Marija: Buenas tardes padre Livio. Un saludo a todos los oyentes de Radio Maria. Hoy 25 de febrero la Virgen nos ha dado el siguiente mensaje:

“¡Queridos hijos! Hoy los invito a una vida nueva. No importa cuántos años tengan: abran su corazón a Jesús que los transformará en este tiempo de gracia y ustedes, al igual que la naturaleza, nacerán a una vida nueva en el amor de Dios y abrirán su corazón al Cielo y a las cosas celestiales. Yo estoy aún con ustedes porque Dios me lo ha permitido por amor a ustedes. Gracias por haber respondido a mi llamado.”

Livio: Marija, se que estás con gripe.

Marija Sí, ha llegado la gripe, digamos que es el mal de esta estación del año.

Livio: Por ese motivo, no podemos tenerte mucho con nosotros y hacerte hablar demasiado porque podría venirte la tos de un momento a otro. El mensaje de hoy es muy bonito, especialmente esa frase que dice: “No importa la edad que tengáis”. ¿Cómo la interpretas tú?

Marija: Para mí, en este mensaje la Virgen quiere decir que TODOS estamos llamados sin que importe quienes somos, de dónde venimos, qué edad tenemos. Esta llamada Suya es para todos nosotros. Es decir, que todos somos jóvenes para el Paraíso. Tanto los ancianos como los recién nacidos están llamados a la vida eterna. Por ello, creo profundamente, que la Virgen nos está repitiendo que nunca es tarde para empezar una nueva vida. Dejar el pecado y empezar una vida de santidad. Nos lo viene repitiendo desde hace años.

Livio: Como cuando somos ancianos y hemos ensombrecido nuestra fe, es decir nos hemos vuelto perezosos en la vida espiritual, también entonces podemos recobrar la juventud y empezar esa vida nueva, como los niños recién nacidos.

Marija: Sí, es verdad y además la ventaja de las personas ancianas es que tienen más tiempo para pensar y orar. Los jóvenes en cambio, están más sujetos a las cosas del mundo, a las cosas materiales. De todas maneras, todos estamos llamados a emprender un nuevo camino con Dios. La Virgen nos ha dicho miles de veces, que sin Dios no tenemos ni futuro ni vida eterna. Esta tarde, la Virgen nos presta su ayuda una vez más para volver a Dios, para volver a la vida eterna. Debemos recordar que Dios existe. ¡Son todavía tantas las personas que no creen que Dios existe!

Livio: La Virgen nos recuerda la primavera cuando dice: “Al igual que la naturaleza naceréis a una vida nueva”, por lo tanto, es como si el invierno fuera la vida en pecado mortal, sin la gracia, como las ramas secas de los árboles. Y cuando la naturaleza se despierta, debemos volver a la vida. Podemos decir entonces que una persona sin Dios, es como una rama seca, aunque esta sea joven.

Marija: Sí, como cuando en la Sagrada Escritura se dice sobre los huesos secos, o bien del soplo de Dios cuando entra en nosotros. Debemos permitir a Dios que nos llegue Su soplo mediante la oración y la lectura de la Sagrada Escritura. La Virgen dice: “Poned la Sagrada Escritura en un lugar visible de vuestra casa y leedla cada día”.

Livio: Me gusta referirme a los ancianos porque hay muchos en nuestra sociedad, y también lo son muchos de nuestros oyentes. Para ellos hay una perenne juventud como dice el salmo: “En la vejez darán todavía frutos buenos y abundantes”. Por lo tanto, también en la vejez se puede vivir como en primavera.

Marija: Por supuesto. Un abuelo me contaba hace unos días algo muy bonito. Decía que cuando habla a sus nietos, ellos siempre le obedecen. Dice que cuando hacen los exámenes, él reza por ellos y le agradecen mucho su ayuda. A menudo cuando hablan los padres, les entra por un oído y les sale por otro. En cambio, con los abuelos es diferente ya que en ellos hay estabilidad, experiencia, vejez. Sobre todo, no debemos avergonzarnos nunca de ser ancianos porque lo que dejemos a nuestros nietos, será para siempre. La cosa más bonita que les podemos dejar es el conocimiento de Dios, no las cosas materiales.

Livio: Hay una frase en el mensaje de la Virgen que aparece a menudo, especialmente en los mensajes del día 2, que dice: “Abrid el corazón al Cielo y a las cosas celestes”. Es decir, La Virgen en casi todos los mensajes nos quiere orientar a las cosas celestes y recordarnos que estamos solo de paso. Pienso que se debe a que muchos todavía creen que la vida es solo aquí en la Tierra y que con la muerte acaba todo.

Marija: No, yo creo que la Virgen se refiere a todos: ángeles, arcángeles, santos, mártires, a que cada día podemos hablarles, pedirles ayuda, invitarles a rezar con nosotros. También podemos recordar a nuestros difuntos. La Virgen nos dice que recemos por las almas del purgatorio ya que ellas no pueden rezar para sí, pero pueden interceder por nosotros. También los ángeles y los santos son una buena conexión, pero se lo debemos pedir. Las cosas celestes, son aquellos que nos han precedido, que han dado ejemplo con su vida.

Livio: Efectivamente, esto es lo que llamamos la comunión de los santos.

Marija: Exactamente.

Livio: Marija, hay también una frase muy especial, aunque la Virgen en el pasado ya había dicho que Ella había sido enviada por el Omnipotente, pero hoy dice que el Omnipotente le permite estar todavía aquí. Es como si la Virgen le pidiera a Dios poder prolongar su presencia entre nosotros.

Marija: Sí, es muy bonito porque en estas palabras se ve que la Virgen, con su humildad, quiere decirnos que Ella es sierva de Dios. Ella siempre obediente, que permite a Dios guiar su vida. También que la presencia de la Virgen en Medjugorje es un don para la humanidad. Por eso, a pesar de no haberlo entendido, esta es una invitación a la oración, a la conversión, a la paz. Hoy en día el hombre es cada vez más egoísta, más prepotente, más guerrero. En cambio, la Virgen nos llama a la paz, al respeto, al amor, a compartir como hicieron los primeros cristianos. Hoy también nos llama a pesar de nuestras incertidumbres, nuestra debilidad por las cosas materiales. Volveremos a Dios sin nada, cuando moriremos no necesitaremos nada. Por esta razón, compartir, amar y testimoniar es la invitación que nos hace la Virgen. La Virgen nos dice que Dios le ha permitido estar entre nosotros.

Livio: Por tanto, este es el signo de que Dios nos ama, de que la Virgen nos ama. Su presencia tan prolongada es el signo de su amor.

Marija: Sí, probablemente del mismo modo que se dice que Dios escribe recto en renglones torcidos. En la actualidad, la humanidad está torcida. Lo hemos visto en estos últimos días en la misma Iglesia, esa cruz, esa pedofilia, esta situación increíble. Esta llaga, este dolor oscurece el cristianismo, pero olvidamos a tantos sacerdotes que han muerto por Dios, que han muerto por el prójimo, que, como Madre Teresa, han sacrificado toda su vida por los más necesitados. Yo creo profundamente que, es por este motivo, que la Virgen se queda con nosotros por tanto tiempo, para darnos la oportunidad de volver a Dios, de volver a la paz, de volver a una vida nueva.

Livio: Marija, ¿Cuándo ha sido la última vez que has visto a la Virgen?

Marija: ¡Esta tarde!

Livio: ¿Tú la ves cada día?

Marija: Sí, Ivan, Vicka y yo todavía tenemos la aparición cada día.

Livio: Dime Marija, cuándo ves a la Virgen, ¿qué sientes?

Marija: Es como estar en el Paraíso. Muchas veces, nos agarramos a su vestido porque no queremos separarnos de Ella. Son momentos muy bellos, tan bellos que no se pueden explicar. Por eso no hablo de ello, porque la gente es curiosa, pero no buscan la profundidad y muchos no lo entienden, desafortunadamente.

Livio: ¿Qué es lo que más te conmueve de la Virgen?

Marija: Su amor por la Humanidad, por este pueblo sin rumbo que quiere seguir el camino recto.

Livio: ¿Aparece a veces con el rostro triste?

Marija: La Virgen aparece algunas veces triste, otras veces sonriente, a veces seria, otras veces feliz, como todos nosotros. Pero en estos últimos tiempos aparece, no diría seria, pero sí muy decidida. Ella tiene el deseo de ayudarnos con mucha fuerza. Cada vez que la veo, pienso que Ella es la esperanza de la Humanidad, siempre dispuesta a amarnos, a convertirnos, a llevarnos en su manto hacia Su Hijo Jesús. ¡Es increíble!

Livio: Por tanto, ¿Aparece decidida para vencer la batalla como Reina?

Marija: Sí, pero no solo como Reina, su comportamiento es también de Emperatriz que sabe que detrás de Ella hay muchos fieles seguidores que saben que ganará.

Livio: Y nosotros, ¿qué debemos hacer?

Marija: Nosotros debemos convertirnos, rezar y amar. Como decía San Agustín: “Ama y haz lo que quieras”. Cuando amamos a Dios sobre todas las cosas y respetamos sus leyes, Él nos ayuda a entender y a mejorar cada día.

Livio: En el último mensaje que dio a Mirjana decía que no debemos tener miedo de defender la verdad.

Marija: Exactamente. Es decir, testimoniar.

Livio: A mí me parece que defender es algo más fuerte porque uno defiende cuando la verdad se ve atacada. Yo creo que quiere decir que la verdad de Cristo se ve atacada y nosotros la debemos defender.

Marija: No solamente, porque hay muchos cristianos tibios y un cristiano tibio no es capaz de dar nada. Por esto, precisamente ahora que entraremos en el tiempo de Cuaresma, estamos llamados a la conversión, a la vida nueva y los que estamos llenos de Dios, debemos darlo a los demás. Si estamos vacíos por no rezar, por no acudir a los Sacramentos, a la Santa Misa, no tenemos nada que ofrecer, ¿verdad?

Livio: Sí, es verdad. La Virgen ya te había dicho que debemos dar a los demás el amor que Dios nos da a nosotros. Pero está claro que, si no lo tenemos nosotros, no lo podemos dar.

Marija: Cierto. Es como la fe que la debemos buscar, construir, ganar. Yo veo que los mensajes de la Virgen, la primera vez que los leemos no los entendemos mucho, en cambio la segunda o tercera vez, después de meditarlos, te van entrando en el corazón, después en la mente y sientes la necesidad de compartirlos con los demás y hacerlos partícipes de esa experiencia de Dios en tu corazón.

Livio: Has dicho una cosa muy bonita Marija. Es decir que, si meditamos los mensajes de la Virgen durante todo el mes, poco a poco conseguiremos que nuestro lenguaje sea igual al de Ella.

Marija: Ahora que entramos en Cuaresma, yo me acuerdo que una vez la Virgen nos dijo de ir por la noche al Krizevak con un frío y con un viento que pensábamos se nos llevaría. En aquella época nosotros éramos pequeños y delgados, ¿Te acuerdas padre Livio? Pues esa noche, la Virgen nos dijo que quería que hiciéramos una novena, cada noche. Al final, la Virgen rezó por nosotros y nosotros ofrecimos nuestro sacrificio y Ella nos dijo que la habíamos ayudado en ese proyecto. Poco después, supimos acerca de la catástrofe ocurrida en Arabia Saudí y enseguida pensamos que quizá era por esa causa que nos había pedido las oraciones ya que hubiera podido ser una catástrofe internacional. Hay tantas necesidades por las que rezar: un amigo que está en el hospital, otro que necesita trabajo, otro que necesita paz, otro que necesita casa, otro que necesita a Dios. Debemos saber que los efectos de la oración, no tienen límite, por esto no debemos cansarnos de rezar.

Livio: ¿Puedo decirte una cosa Marija? Yo me acuerdo que tú me habías invitado a participar una vez en tu grupo de oración en la Cruz Azul, en medio de los matorrales, donde no os veía nadie y esa noche la Virgen pidió al grupo de oración rezar por el papa Juan Pablo II, que necesitaba oraciones. Poco después se supo que esa noche el avión en el que viajaba el Papa a Ciudad del Cabo, estuvo a punto de caer, salvándose así milagrosamente.

Marija: ¡Gracias a Dios! Ves, estos son signos de Dios para nosotros que cuando los compartimos, nos estimulan a rezar más.

Livio: Gracias Marija. Te encomiendo a toda la familia de Radio María, a todos los enfermos y personas ancianas que con tus palabras se sentirán confortadas por el mensaje de la Virgen.

Marija: Con todo mi corazón. Unámonos pues en la oración.

Traducción del italiano a cargo del equipo de Virgen de Medjugorje

Fuente: Radio Maria Italia

Recetas para hacer pan de ayuno en Cuaresma

Compartimos con ustedes algunas recetas de pan de ayuno utilizadas en Medjugorje para que todos los que deseen puedan hacer su propio pan de ayuno en este tiempo de Cuaresma.

¿Cómo hacer el pan de ayuno?

En el aspecto práctico, la calidad del pan utilizado marca una gran diferencia. Lo mejor es tomar un pan consistente y alimenticio. Si no lo encontramos en la panadería, podemos preparar nosotros mismos nuestro pan. Es bueno orar más los días de ayuno. Es necesario hacerlo para perseverar en el esfuerzo.

Es importante beber mucha agua durante los días de ayuno (para evitar los dolores de cabeza). La Virgen no ha precisado si el agua debe ser caliente o fría, no dio ningún detalle. De esta forma, cada uno puede decidir con toda libertad, con el corazón y según su estado de salud.

1. RECETA DE PAN DE AYUNO

Para 1kg de harina, agregar en el orden indicado:

  • 1/2 litro de agua tibia (alrededor de 37º C),
  • 1 cucharada de sal,
  • 40g de levadura fresca o 1 sobre de levadura seca.

Mezclar y después agregar:

  • 2 cucharadas de aceite,
  • 1 cucharada de sal,
  • 1 bol de copos de avena u otros cereales (1 bol francés contiene alrededor de 350 ml).

Mezclar todo. Puede agregarse un poco de harina si la masa es demasiado líquida.

Dejar descansar 2 horas como mínimo (o toda la noche) en un sitio de temperatura constante (no menos de 25º C); puede cubrirse con un trapo húmedo.

Colocar la masa (4 cm de altura máximo) en moldes bien aceitados.

Dejar descansar alrededor de 30 minutos.

Cocinar en horno caliente a 160º C y dejar cocer durante 40 o 50 minutos.

La calidad del pan depende en gran parte del tipo de harina utilizada. Puede mezclarse harina integral con la harina blanca.

2. RECETA DE GALLETA DE CEBADA

  • Pan de Cebada1kg de harina blanca,
  • 1kg de harina integral de cebada,
  • 15 ml de aceite vegetal,
  • 1 litro de agua,
  • una pizca de bicarbonato de sodio,
  • una pizca de sal,
  • una cucharadita de azúcar,
  • un sobre de levadura.

Preparación:

Mezclar la levadura, una cucharadita de harina y una cucharadita de azúcar y agregar medio litro de agua tibia para activar la levadura. Mezclar los otros ingredientes, agregarle la levadura y el resto del agua. Amasar hasta obtener una bola de pasta compacta y lisa. Dividir en 20-25 pedazos y formar bolitas.

Cubrir con un trapo húmedo. Puede conservarse dos o tres días.

Antes de llevar al horno, estirar la masa dándole la forma de una  pequeña pizza.

Cocinar a horno fuerte. Servir la galleta caliente apenas retirada del horno, pues pierde mucho en gusto y calidad cuando se enfría.

3. RECETA DE PAN INGLÉS

  • 250g de harina blanca y 250g de harina integral,
  • 1,5 cucharadita de sal,
  • 25g de levadura fresca o un sobre de levadura seca,
  • 60g de manteca troceada en cubitos a temperatura ambiente,
  • 250 ml de agua,
  • 1 cucharadita de jugo de limón.

Preparación:

El Niño escondido de MedjugorjeMezclar las harinas, la sal, el agua y el jugo de limón. Después agregar la manteca y por último la levadura.

Dejar reposar entre 60 y 90 minutos.

Doblar 4 o 5 veces la masa y apretar entre las manos ahuecando por debajo para que entre aire.

Formar un bollo y aplastar ligeramente por encima. Dejar reposar 30 a 45 minutos de temperatura ambiente.

Pre calentar el horno a 220º C.

Untar con leche o huevo batido, enharinar y practicar incisiones partiendo del centro hacia los lados.

Colocar sobre un papel aluminio y cocinar a horno mediano entre 20 y 30 minutos.

El pan está cocido cuando esta dorado y suena a hueco.

Fragmento del libro de Sor Emmanuel: El Niño escondido de Medjugorje

ROSAS PARA LA GOSPA

Fotos de la aparición de la Virgen a Mirjana el 2 de marzo de 2019

Compartimos con ustedes algunas fotos de la aparición de la Virgen a Mirjana el pasado 2 de marzo de 2019.

Recordemos que el día 2 de cada mes la vidente Mirjana reza con la Virgen por los no creyentes. El día 2 de marzo Mirjana tuvo la aparición de la Virgen ante miles de peregrinos que se hicieron presente en Medjugorje y luego le dio el siguiente mensaje:

Mensaje del 2 de marzo de 2019 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina

“Queridos hijos, los llamo “apóstoles de mi amor”. Les muestro a mi Hijo que es la verdadera paz y el verdadero amor. Como Madre, por gracia de Dios, deseo conducirlos hacia Él. Hijos míos, por eso los invito a que se observen a sí mismos a partir de mi Hijo, a que lo miren con el corazón y que con el corazón vean dónde están y hacia dónde va su vida. Hijos míos, los invito a que comprendan que ustedes viven gracias al amor y al sacrificio de mi Hijo. Le piden a mi Hijo que sea misericordioso con ustedes, pero también los llamo a la misericordia. Le piden que sea bueno con ustedes y que los perdone, pero, hijos míos, desde hace tiempo les he rogado que perdonen y amen a todas las personas que encuentren. Cuando comprendan mis palabras con el corazón, comprenderán y conocerán el verdadero amor y podrán ser apóstoles de ese amor, mis apóstoles, mis queridos hijos. Les doy las gracias” [La Virgen estaba triste]

Fotos: Đani

ROSAS PARA LA GOSPA

El silencio y la oración germinan la esperanza y la fe

Madre, cuán maravilloso es ver tu amor y pureza por hacernos más fuertes ante las adversidades que a cada momento hay que sortear. Todo es muestra de tu gran amor de madre por nuestra vulnerabilidad.

Más, sin embargo, para ti somos la creación más especial. Para ti somos tus hijos a los que no dejas jamás de enseñar y guiar hacia la casa del Padre. Nunca te cansas de darnos luces y de motivarnos a no desfallecer ante nuestros desvíos.

Y esto es verdadero, siempre nos da luces. Viendo el mensaje del 25 de enero nos invita: “Hijitos, este tiempo es para ustedes, tiempo de silencio y de oración”. Son dos cosas fundamentales que hemos perdido. Ya no hacemos silencio y por ende no hacemos oración. Sucede que hay un silencio físico y a la vez frío en las familias. Pero el corazón está lleno totalmente de ruidos creados por los medios de comunicación que aún siendo buenos absorben todo el espacio y el tiempo para un verdadero silencio que lleve a la meditación.

Si hacemos silencio y oración nuestro corazón se calentará y germinarán las semillas de la esperanza y la fe, es lo que dice nuestra madre. Hermanos, debemos luchar contra lo que ocupa y nos roba el silencio y la oración para poder ver con esperanza el futuro y no desfallecer ante los fracasos presentes. Tengamos la certeza de que Cristo nos espera.

Fuente: www.centromedjugorje.org

Mensaje del 2 de marzo de 2019 en Medjugorje, Bosnia-Herzegovina

“Queridos hijos, los llamo “apóstoles de mi amor”. Les muestro a mi Hijo que es la verdadera paz y el verdadero amor. Como Madre, por gracia de Dios, deseo conducirlos hacia Él. Hijos míos, por eso los invito a que se observen a sí mismos a partir de mi Hijo, a que lo miren con el corazón y que con el corazón vean dónde están y hacia dónde va su vida. Hijos míos, los invito a que comprendan que ustedes viven gracias al amor y al sacrificio de mi Hijo. Le piden a mi Hijo que sea misericordioso con ustedes, pero también los llamo a la misericordia. Le piden que sea bueno con ustedes y que los perdone, pero, hijos míos, desde hace tiempo les he rogado que perdonen y amen a todas las personas que encuentren. Cuando comprendan mis palabras con el corazón, comprenderán y conocerán el verdadero amor y podrán ser apóstoles de ese amor, mis apóstoles, mis queridos hijos. Les doy las gracias” [La Virgen estaba triste]

Message March 2, 2019

“Dear children, I call you ‘apostles of my love’. I am showing you my Son who is the true peace and the true love. As a mother, through the mercy of God, I desire to lead you to Him. My children, this is why I am calling you to reflect on yourselves, starting out from my Son, that you look to Him with the heart and that you may see with the heart where you are and where your life is going. My children, I am calling you to comprehend that it is, thanks to my Son, that you live – through His love and sacrifice. You are asking of my Son to be merciful to you and I am calling you to mercy. You are asking of Him to be good to you and to forgive you, and for how long am I imploring you, my children, to forgive and to love all the people whom you meet? When you comprehend my words with the heart, you will comprehend and come to know the true love and you will be able to be apostles of that love, my apostles, my dear children. Thank you.”

Messaggio del 2 marzo 2019

“Cari figli, vi chiamo apostoli del mio amore. Vi mostro mio Figlio, che è la vera pace ed il vero amore. Come Madre, mediante la grazia divina, desidero guidarvi a lui. Figli miei, per questo vi invito ad osservare voi stessi partendo da mio Figlio, a guardare a lui col cuore ed a vedere col cuore dove siete voi e dove sta andando la vostra vita. Figli miei, vi invito a comprendere che vivete grazie a mio Figlio, mediante il suo amore e il suo sacrificio. Voi chiedete a mio Figlio di essere clemente con voi, ma io invito voi alla misericordia. Gli chiedete di essere buono con voi e di perdonarvi, ma da quanto tempo io prego voi, miei figli, di perdonare ed amare tutti gli uomini che incontrate! Quando capirete col cuore le mie parole, comprenderete e conoscerete il vero amore, e potrete essere apostoli di quell’amore, miei apostoli, miei cari figli. Vi ringrazio!”.