El Ayuno: Quinto Día de la Novena – 20 de junio

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo un

rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven, dador de los dones,

ven, luz de los corazones.

Consolador magnífico,

dulce huésped del alma,

suave alivio.

Descanso en la fatiga,

brisa en el ardiente estío,

consuelo en el llanto.

¡Oh, luz santísima,

llena lo más íntimo

de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda

nada hay en el hombre,

nada que sea bueno.

Lava lo que está sucio,

riega lo que está seco,

sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,

calienta lo que está frío,

endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles

que en Ti confían,

Tus sagrados dones.

Dales el premio de la virtud,

dales el puerto de la salvación,

dales la felicidad eterna.

Amén. Aleluya, Aleluya.

V. Envía Tu Espíritu Señor y será Una nueva creación.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén

QUINTO DIA (20)

EL AYUNO

Desde el tercer día de las apariciones la “Gospa” mencionó que era necesario ayunar para obtener la paz. Cuando le preguntaron, “¿cómo debía hacerse?” respondió: “El mejor ayuno es el ayuno a pan y agua”. Y en la vigilia de su Asunción el 14 de agosto de 1984, pidió que se hiciera dos veces por semana; los miércoles y los viernes. No para que de los dos días se eligiera uno, sino para que de los siete días de la semana se eligieran siempre los miércoles y los viernes para ayunar. ¿Por qué los miércoles y los viernes? La respuesta es simple: Porque originalmente eran los días de ayuno de la Iglesia. Los primeros cristianos sustituyeron los días habituales de ayuno de los judíos (lunes y jueves) por el de los miércoles y los viernes. Así consta en la “Doctrina de los Doce Apóstoles”. Una especie de catecismo de los Padres Apostólicos redactado en Siria a finales del siglo II. El primer día de ayuno se hacia por la conversión de los pecadores porque ese día la iglesia recordaba la traición de Judas. El segundo, en unión al sacrificio de Cristo en la cruz. Es un error pensar que dos días de ayuno a la semana es demasiado, o bien, pueden afectar la salud corporal. De ser así, habría que concluir que: “la Virgen viene a enfermarnos”. Y en realidad es lo contrario. Hoy es sabido que muchas enfermedades aparecen por desórdenes alimenticios. Cuando una persona visita un naturista, por lo general, le recomienda ayunar y nadie le rebate. Cuando muchos suben de peso y tienen problemas de salud comienzan a practicar ejercicios. La Virgen, sin embargo, nos invita a ayunar dos veces por semana a pan y agua, y muchos piensan que se ha equivocado. O bien, que no es necesario para su vida espiritual.

La Virgen ha dicho que: “Con el ayuno y las oraciones se pueden detener las guerras y hasta suspender las leyes de la naturaleza. La caridad no puede sustituir el ayuno. Aquellos que no pueden ayunar pueden ofrecer la oración, la caridad y una Confesión. Todos, sin embargo, excepto los enfermos, deben ayunar.” 21-7-81. “El ayuno que muchos hacen comiendo pescado, en lugar de carne, no es ayuno, sino abstinencia. El verdadero ayuno consiste en renunciar a todos los pecados. Pero es necesario al renunciarlos, hacer participar también al cuerpo.” 12-81. “El ayuno ha sido olvidado en el último cuarto de siglo en el seno de la Iglesia Católica” 5 -84.

Es preciso recordar, que cuando la Virgen pide ayunar, no está pidiendo pasar hambre, sino sustituir las tres comidas habituales por sólo pan y agua. Los entendidos aseguran, que si durante el día se come suficiente pan y se bebe suficiente agua, se pueden obtener hasta 1200 calorías necesarias para desempeñar las labores cotidianas. No es recomendable, por otro lado, acompañar el ayuno con otras bebidas (por ejemplo café, te, gaseosas) porque pueden afectar el estómago. Cabe destacar, además, que la jornada de ayuno que la Virgen recomienda, concluye con la primera comida del día siguiente. En el idioma español, la raíz etimológica de “desayuno” significa, precisamente, terminar el ayuno (desayuno); comer después del ayuno.

El ayuno del cuerpo libera al hombre de las pasiones, de los miedos, de las inseguridades, etc, para proveer al espíritu de alegría, paz y amor. La Madre de Dios recuerda, además, que, “para poder orar con el corazón es necesario ayunar”. Quien ayuna con frecuencia tendrá menos problemas con las distracciones en la oración y estará más abierto a la voluntad de Dios.

El ayuno por consiguiente, es uno de los principales mensajes de la “Gospa”, y quizás el más práctico por haberse descuidado en la Iglesia. De sus mensajes leemos: “¡Queridos hijos!: También hoy los invito a orar y ayunar por la paz. Como ya les he dicho, se los repito también ahora:”Hijitos, sólo con la oración y el ayuno también las guerras pueden ser detenidas”.

La paz es un don precioso de Dios. Busquen, oren y la recibirán. Hablen de la paz y lleven la paz en sus corazones. Cuídenla como una flor que necesita paz agua, ternura y luz. Sean ustedes quienes lleven la paz a los demás. Yo estoy con ustedes e intercedo por todos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado” 26-2-03

PRECES

Unidos fraternalmente, como hijos de un mismo Padre, Dios y de una misma Madre, María, elevemos nuestras súplicas para que sean escuchadas por intercesión de la que es Madre de Dios y Madre nuestra:

  1. Por la santa Iglesia de Dios: para que, en su compromiso de anunciar el Evangelio, anuncie también que María es Madre de Dios. Roguemos al Señor.
  1. Por todos los hijos de la Iglesia: para que todos nos sintamos hijos de María y recurramos a ella en todas las situaciones de nuestra vida como Madre tierna y cariñosa. Roguemos al Señor.
  1. Por todos los que sufren desamparo en sus cuerpos o en sus almas: para que sientan el consuelo y la protección de María. Roguemos al Señor.
  1. Por todos los que nos encontramos aquí reunidos: para que sintamos con dicha y entusiasmo la maternidad de María sobre nosotros. Roguemos al Señor.

Oración

Te pedimos, Señor, que escuches la oración de tu pueblo, a quien has entregado a tu Hijo Jesús a través de María, Madre de Cristo y Madre nuestra. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


El Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo por Ti. Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado, Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón haz que nos convirtamos. Amén.

Instrumento de Paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: Donde haya odio, lleve yo tu amor, donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error lleve yo la verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría.

Oh Maestro, haz que yo no busque: Ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque, dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

Invocaciones a María Reina de la Paz (Para todos los días)

María Santísima, que al recibir el anuncio del Ángel Gabriel concebiste en tu seno virginal a Jesucristo “Rey de la Paz”, concédenos bajo tu protección y auxilio, ser en el mundo auténticos instrumentos de paz:

Para que la paz reine en el corazón de todos los hombres, especialmente, en quienes procuran la violencia,

R/. María Reina de la Paz, Ruega por nosotros.

Para que la paz reine en todos aquellos que no han experimentado en sus vidas el amor de Dios, R/

Para que la paz reine en todas las familias, R/

Para que la paz reine siempre en la Iglesia de Cristo y se empeñe en difundirla, R/

Para que la paz reine en las parroquias y comunidades cristianas, R/

Para que la paz reine en nuestros planteles educativos y lugares de trabajo, R/

Para que la paz reine siempre en nuestro país, R/

Para que la paz reine en todo el universo. R/

Oración

Concédenos, Señor, a tu hijos el don de tu gracia, para que cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la poderosa intercesión de la Virgen María, consigamos aumentar tu paz en nuestros corazones, nuestras familias y en el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

La Oración: Cuarto Día de la Novena – 19 de junio

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo un

rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven, dador de los dones,

ven, luz de los corazones.

Consolador magnífico,

dulce huésped del alma,

suave alivio.

Descanso en la fatiga,

brisa en el ardiente estío,

consuelo en el llanto.

¡Oh, luz santísima,

llena lo más íntimo

de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda

nada hay en el hombre,

nada que sea bueno.

Lava lo que está sucio,

riega lo que está seco,

sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,

calienta lo que está frío,

endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles

que en Ti confían,

Tus sagrados dones.

Dales el premio de la virtud,

dales el puerto de la salvación,

dales la felicidad eterna.

Amén. Aleluya, Aleluya.

V. Envía Tu Espíritu Señor y será Una nueva creación.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén

CUARTO DIA (19)

LA ORACIÓN

Si la conversión es el mensaje más importante, la oración es el más persistente de María. Prácticamente, en todos sus mensajes, llama a la oración. Cuando comenzaron las apariciones, recomendó: “recen todos los días el Credo, siete Padrenuestros, Avemarías y Glorias en honor de las cinco llagas de Jesús, por las intenciones del Papa y para pedir el Espíritu Santo”. Luego pidió rezar diariamente una parte del Rosario; y en ocasión de la Vigilia de su Asunción a los Cielos, el 14 de agosto de 1984, las tres partes todos los días. Más adelante, invitó a las familias a orar una media hora antes de iniciar las labores y media hora, como acción de gracias al finalizar el trabajo del día. También recomendó la Adoración a Jesús Sacramentado, el Vía Crucis y la Veneración a la Cruz. Para pedir después, que durante la jornada cotidiana, se llenarán hasta los espacios más pequeños con jaculatorias. Después en el año 2000 pidió formar grupos de oración, y dijo: “¡Queridos hijos: que la oración sea la vida!” La oración, por consiguiente, es la vida del cristiano. A través de sus mensajes la Virgen desarrolla una auténtica pedagogía de la oración cristiana. No con formas o expresiones novedosas, sino adaptándose a las ya conocidas y avaladas por el Magisterio de la Iglesia. La oración no debe ser jamás una actividad paralela a las demás, sino la vida misma del creyente. La Virgen ha superado la antigua oposición y dialéctica entre contemplación y acción. Nos hace descubrir con sus mensajes que el hombre esta llamado hacerse oración y la oración hombre. Ella espera que los fieles en el tiempo presente y con sus agitados ritmos de vida, retomen la vida de oración continua. A la pregunta del por qué pide tantas oraciones?” Responde: “Miren a su alrededor y dense cuenta cuán grande es el pecado que domina en el mundo. Por tanto, oren para que triunfe Jesús” 13-9-84.

Otro aspecto de la vida de oración que la Virgen desea suscitar en sus hijos, es que ésta se debe desarrollar “con el corazón.” Se trata, sobre todo, de asociar siempre, -evitando las distracciones- la mente y los sentidos a la oración interior del amor; en serenidad, paz y afecto. La oración con el corazón es uno de los aspectos relevantes de la espiritualidad de Medjugorie: “oración necesaria para los tiempos que se viven -dice María- y       para adquirir la auténtica conversión.” En uno de sus mensajes dijo:

“¡Queridos hijos!: También hoy los invito o todos a la oración. Sepan, queridos hijitos, que Dios concede gracias especiales en la oración; por lo tanto, busquen y oren, para que puedan comprender todo lo que les ofrezco aquí. Yo los invito, queridos hijos, a la oración con el corazón; sepan que sin la oración no pueden comprender todo lo que Dios programa a través de ustedes. Por lo tanto, oren. Deseo que a través de cada uno se realicen los designios de Dios. Que pueda crecer y madurar cuanto Dios les ha otorgado en el corazón. Por lo tanto oren para que la bendición de Dios los pueda proteger de todo el mal que los amenaza. Yo los bendigo, queridos hijos. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” 25-4-87

PRECES

Unidos a María, figura e imagen de la Iglesia que un día será glorificada, presentemos nuestras oraciones a Dios Padre en favor de todos los hombres.

  1. Por la Iglesia, pueblo de los creyentes: para que en todos sus miembros sea llamada dichosa por haber creído que la Palabra de Dios se cumplirá. Roguemos al Señor.
  1. Por todos los que lo han dejado todo para seguir a Cristo: para que sepan, como María, escoger la mejor parte y entregarse totalmente a lo único necesario. Roguemos al Señor.
  1. Por los jóvenes y los adolescentes: para que aspiren siempre a realizar en su vida ideales de pureza y caridad, imitando a la siempre Virgen María. Roguemos al Señor.
  1. Por los que han perdido a los que aman: para que encuentren en María el afecto y la protección de una madre que recibió esta misión de su Hijo en la cruz. Roguemos al Señor.
  1. Por los matrimonios y las familias cristianas: para que sean escuelas de amor y de aprecio a la vida frente a quienes quieren la muerte de los inocentes que todavía no han nacido. Roguemos al Señor.
  1. Por todos nosotros: para que sepamos conservar todo lo referente a Cristo y al Reino de Dios, meditándolo en nuestro corazón por medio de la oración. Roguemos al Señor.

Oración

Padre de bondad, que estos deseos que te presentamos encuentren eco en tu amor generoso, y que nos ayude la intercesión poderosa de la Madre de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


El Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo por Ti. Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado, Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón haz que nos convirtamos. Amén.

Instrumento de Paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: Donde haya odio, lleve yo tu amor, donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error lleve yo la verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría.

Oh Maestro, haz que yo no busque: Ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque, dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

Invocaciones a María Reina de la Paz (Para todos los días)

María Santísima, que al recibir el anuncio del Ángel Gabriel concebiste en tu seno virginal a Jesucristo “Rey de la Paz”, concédenos bajo tu protección y auxilio, ser en el mundo auténticos instrumentos de paz:

Para que la paz reine en el corazón de todos los hombres, especialmente, en quienes procuran la violencia,

R/. María Reina de la Paz, Ruega por nosotros.

Para que la paz reine en todos aquellos que no han experimentado en sus vidas el amor de Dios, R/

Para que la paz reine en todas las familias, R/

Para que la paz reine siempre en la Iglesia de Cristo y se empeñe en difundirla, R/

Para que la paz reine en las parroquias y comunidades cristianas, R/

Para que la paz reine en nuestros planteles educativos y lugares de trabajo, R/

Para que la paz reine siempre en nuestro país, R/

Para que la paz reine en todo el universo. R/

Oración

Concédenos, Señor, a tu hijos el don de tu gracia, para que cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la poderosa intercesión de la Virgen María, consigamos aumentar tu paz en nuestros corazones, nuestras familias y en el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Declaración del Provincial de la Provincia franciscana de Herzegovina sobre el nombramiento del Visitador Apostólico para Medjugorje

La Oficina de Prensa de la Santa Sede dio a conocer el 31 de mayo de 2018, a las 12 pm, las siguiente noticia:

Comunicado de prensa: Nombramiento de Visitador Apostólico con un papel especial para la parroquia de Medjugorje.

El 31 de mayo de 2018, el Santo Padre nombró al Arzobispo Henryk Hoser, S.A.C., obispo emerito de Varsovia-Praga (Polonia), Visitador Apostólico con un papel especial para la parroquia de Medjugorje. Lo hizo por tiempo indefinido y ad nutum Sanctae Sedis. Es exclusivamente para el ministerio pastoral, continuando con la misión como Enviado Especial de la Santa Sede para la parroquia de Medjugorje, también confiada a Mons. Hoser el 11 de febrero de 2017, la cual ha venido desarrollando en meses anteriores.

El propósito de la misión del Visitante Apostólico es asegurar un respaldo firme y permanente a la comunidad parroquial de Medjugorje y de aquellos que vienen a peregrinar allí, cuyas necesidades requieren atención especial.

Me alegra que con motivo de esta declaración, en nombre de la Provincia Franciscana de Herzegovina, parte de la Iglesia encargada de cuidar a Medjugorje en sus miembros, pueda expresar mis más sinceras palabras de gratitud hacia el Sumo Pontífice, el Papa Francisco, quien está a cargo de la autoridad pastoral máxima, inmediata y general en la Iglesia.

Deseamos saludar y dar la bienvenida con el mismo respeto y lealtad en nuestro nombre, al actual Enviado Especial de la Santa Sede para Medjugorje, Su Excelencia, el Arzobispo Henryk Hoser, ahora nombrado Visitador Apostólico con un papel y autoridad especiales.

Corresponde al Arzobispo designado, utilizar toda la autoridad y el gobierno de su misión, a fin de aclarar todos los asuntos relacionados con el papel y la misión que le ha confiado el Santo Padre Francisco.

Pax et bonum!

En Mostar, 31 de mayo de 2018.

P. Miljenko Šteko, OFM, el Provincial

La Conversión: Tercer Día de la Novena – 18 de junio

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo un

rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven, dador de los dones,

ven, luz de los corazones.

Consolador magnífico,

dulce huésped del alma,

suave alivio.

Descanso en la fatiga,

brisa en el ardiente estío,

consuelo en el llanto.

¡Oh, luz santísima,

llena lo más íntimo

de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda

nada hay en el hombre,

nada que sea bueno.

Lava lo que está sucio,

riega lo que está seco,

sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,

calienta lo que está frío,

endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles

que en Ti confían,

Tus sagrados dones.

Dales el premio de la virtud,

dales el puerto de la salvación,

dales la felicidad eterna.

Amén. Aleluya, Aleluya.

V. Envía Tu Espíritu Señor y será Una nueva creación.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén

TERCER DIA (18)

LA CONVERSIÓN

La Virgen ha dicho que el mensaje más importante que trae a la humanidad es la conversión. Todo lo demás se resume a ello. Y la conversión era el centro de la predicación de Jesús: “El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; conviértanse y crean en la Buena Nueva” Mc 1,15. María nos quiere introducir, entonces, en el Reino de su Hijo, y quiere que éste llegue a todos por la conversión. Si el corazón del hombre no cambia, no abandona el pecado y vuelve a Dios, difícilmente se podrá salvar. Todos, para María, estamos igualmente urgidos a la conversión. Ha dicho: “hay muchos creyentes que viven como verdaderos paganos; su nombre sólo aparece en los archivos parroquiales y no viven de acuerdo al cristianismo”. Para convertirse “hay que empezar a orar y tener una firme voluntad”. Exhorta: “Conviértanse antes de que sea demasiado tarde, entreguen sus corazones a Dios”. “Ustedes no saben lo que Dios enviará al mundo si no se convierten”. “Este tiempo mientras estoy con ustedes es el periodo de gracia y conversión.”

Tengamos presente, que la conversión es un proceso que abarca toda la vida y todas las dimensiones del ser humano. El hombre sólo terminará de convertirse cuando Dios lo llame a su presencia. La vida cristiana es toda conversión; conversión frente a las huestes del maligno, el mundo y la carne. Quien salga victorioso de la batalla “heredará la corona que no se marchita”.

1 Cor 9,25. María está con nosotros para ayudamos a cambiar de vida. Si desaprovechamos esta extraordinaria gracia, podríamos salir perjudicados. Ella quiere que su Hijo triunfe en medio de las tinieblas y de tantos desaciertos de la humanidad. Los tiempos presentes urgen una verdadera renovación de la fe que comienza con la conversión del corazón.

¿Qué pasos se deben dar para vivir continuamente la conversión? Primero: el reconocimiento del pecado. Quien no reconoce el pecado no podrá convenirse. Muchos piensan que están bien con Dios, y sin embargo, viven en pecado. En realidad, la conversión es una gracia: reconocer y pedir perdón por las faltas que a diario se cometen. El segundo: el arrepentimiento con el dolor por   haber ofendido a Dios y al prójimo. El tercero: la reconciliación con Dios, particularmente por medio del sacramento de la Confesión. El cuarto: la satisfacción. Muchos pecados causan daño al prójimo, y es preciso, hacer lo posible para repararlos; pero además, el pecado hiere y debilita al pecador mismo, así como sus relaciones con Dios y con el prójimo. Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica que: “la absolución quita el pecado, pero no remedia todos los desórdenes que el pecado causó. Liberado del pecado, el pecador debe todavía recobrar la plena salud espiritual. Por tanto, debe hacer algo más para reparar sus pecados: debe “satisfacer” de manera apropiada o “expiar sus pecados”. CIC 1459.

Recordemos las palabras de la Madre: “¡Queridos hijos! Hoy los invito a la conversión: Este es el mensaje más importante que yo les doy aquí. Hijitos, deseo que cada uno de ustedes sea portador de mis mensajes. Los invito, hijitos, a vivir los mensajes que les he dado durante todos estos años. Este tiempo es tiempo de gracia, especialmente ahora que la Iglesia los invita a la oración y a la conversión. También yo los invito, hijitos, a vivir los mensajes que les he dado en todo el tiempo que aparezco aquí. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” 25-2-96.

PRECES

Oremos al Señor, que en María ha empezado el buen trabajo de la santificación de los hombres, y pidámosle que lo haga progresar hasta el día de la manifestación de su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor:

  1. Para que el Señor, que quiso prefigurar y culminar en María la plenitud de la gracia, conceda a todos los miembros de la Iglesia ser reflejo de la hermosura inmaculada de la Madre de Jesucristo. Roguemos al Señor.
  1. Para que el Espíritu Santo, que engendró en las entrañas de María al Verbo eterno del Padre, impregne al mundo con su fuerza y haga nacer en todos los hombres un vivo deseo de la venida del Reino de Dios. Roguemos al Señor.
  1. Para que quienes se han alejado del camino del bien, con la intercesión de María, refugio de pecadores, se conviertan de sus malos pasos y obtengan el perdón de sus culpas. Roguemos al Señor
  1. Para que todos nosotros, fija nuestra mirada en María, nos preparemos como Elia a recibir a Jesucristo y nos dispongamos a dar testimonio de fe y de amor. Roguemos al Señor.

Oración

Señor Dios nuestro, que has hecho resplandecer la aurora de la salvación en la Concepción Inmaculada de Santa María Virgen, escucha nuestra oración y haz fecunda la acción santificadora de la Iglesia, para que todos los hombres, una vez alcanzado el perdón de sus pecados, sean regenerados en tu amor. Por Jesucristo nuestro Señor.

El Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo por Ti. Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado, Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón haz que nos convirtamos. Amén.

Instrumento de Paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: Donde haya odio, lleve yo tu amor, donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error lleve yo la verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría.

Oh Maestro, haz que yo no busque: Ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque, dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

Invocaciones a María Reina de la Paz (Para todos los días)

María Santísima, que al recibir el anuncio del Ángel Gabriel concebiste en tu seno virginal a Jesucristo “Rey de la Paz”, concédenos bajo tu protección y auxilio, ser en el mundo auténticos instrumentos de paz:

Para que la paz reine en el corazón de todos los hombres, especialmente, en quienes procuran la violencia,

R/. María Reina de la Paz, Ruega por nosotros.

Para que la paz reine en todos aquellos que no han experimentado en sus vidas el amor de Dios, R/

Para que la paz reine en todas las familias, R/

Para que la paz reine siempre en la Iglesia de Cristo y se empeñe en difundirla, R/

Para que la paz reine en las parroquias y comunidades cristianas, R/

Para que la paz reine en nuestros planteles educativos y lugares de trabajo, R/

Para que la paz reine siempre en nuestro país, R/

Para que la paz reine en todo el universo. R/

Oración

Concédenos, Señor, a tu hijos el don de tu gracia, para que cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la poderosa intercesión de la Virgen María, consigamos aumentar tu paz en nuestros corazones, nuestras familias y en el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

© Children of Medjugorje – 14 de junio de 2018

Para ver el boletín de junio de © Children of Medjugorje de Sor Emmanuel ingresar en el siguiente link © Children of Medjugorje – 14 de junio de 2018

Sor Emmanuel

La Fe: Segundo Día de la Novena – 17 de junio

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo un

rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven, dador de los dones,

ven, luz de los corazones.

Consolador magnífico,

dulce huésped del alma,

suave alivio.

Descanso en la fatiga,

brisa en el ardiente estío,

consuelo en el llanto.

¡Oh, luz santísima,

llena lo más íntimo

de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda

nada hay en el hombre,

nada que sea bueno.

Lava lo que está sucio,

riega lo que está seco,

sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,

calienta lo que está frío,

endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles

que en Ti confían,

Tus sagrados dones.

Dales el premio de la virtud,

dales el puerto de la salvación,

dales la felicidad eterna.

Amén. Aleluya, Aleluya.

V. Envía Tu Espíritu Señor y será Una nueva creación.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén

SEGUNDO DIA (17)

LA FE

Cuando la Virgen habló por primera vez sobre la paz, mencionó que para lograrla: “era necesario tener fe”. Y la fe también ocupa un puesto relevante en la predicación de Jesús. En cierta ocasión el Señor dijo: “Tengan fe en Dios, Yo les aseguro que quien diga a este monte:” “Quítate y arrójate al mar y no vacila en su corazón, sino que crea que va a suceder lo que dice, lo obtendrá. Por eso les digo: todo cuanto pidan en la oración, crean que ya lo han recibido y lo obtendrán” Mc 11,22-24. La fe es la virtud teologal por medio de la cual el hombre se adhiere personalmente a Dios; y al mismo tiempo, e inseparablemente, el asentimiento libre a toda la verdad que Dios ha revelado. Es un don sobrenatural de Dios y un acto humano, consciente y libre, que corresponde a la dignidad de la persona humana. De la fe, nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica que, “Abraham es el mejor modelo y la Virgen María su realización más perfecta”. CIC 144.

La Virgen con su presencia prolongada en Medjugorie pretende despertar la fe de los creyentes, a fin de obtener la paz y la conversión de los hombres. La Virgen ha dicho, que “para tener una fe firme es necesario dedicar tiempo a la oración y al ayuno.” Ha dicho además, que “no se debe ahondar demasiado en los problemas y en las preocupaciones, porque Dios tiene siempre su mirada en nosotros.” El mundo racionalista y materialista de hoy con sus propias capacidades y tecnologías, parece haber descuidado la fe. La Virgen ha dicho que “el mayor pecado del hombre de hoy consiste en la indiferencia a Dios”. Curiosamente, no ha dicho que es el aborto, la drogadicción, el alcoholismo, o los divorcios… “sino la indiferencia a Dios”. Y era de esperarse, porque la indiferencia a Dios, es la raíz de todos los males que afectan la humanidad. Pero hay que destacar, que el pecado de la indiferencia a Dios no es sólo de los ateos, sino también de muchos creyentes. De aquellos que no ven el sentido de acudir a Misa regularmente, ayunar, leer la Biblia, Adorar a Jesús Sacramentado, comprometerse con la Iglesia… También allí hay una marcada indiferencia a Dios, falta de fe. La Virgen entonces, viene a renovar la vida cristiana. Invita a todos a darle a Dios el primer lugar en sus vidas. De esta manera se comienza a trabajar por la paz.

Ella dice: “¡Queridos hijos!: Escuchen: yo deseo hablarles e invitarles a que tengan más fe y más confianza en Dios que los ama sin medida. Hijitos, ustedes no saben vivir en la gracia de Dios, y por eso los invito de nuevo a llevar la Palabra de Dios en sus corazones y en sus pensamientos. Hijitos, pongan la Biblia en un puesto bien visible en su familia: léanla y vívanla. Instruyan a sus hijos, porque si ustedes no son ejemplo para ellos, se encaminarán hacia el ateísmo. Reflexionen y oren. De esta manera nacerá Dios en su corazón y su corazón estará lleno de alegría. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” 25-8-96

PRECES

María Santísima es la imagen de lo que el hombre puede llegar a ser cuando se abre a la Palabra de Dios. Por su intercesión, invocamos a Dios nuestro Padre.

  1. Por el pueblo santo de Dios: para que, con María, que cooperó de manera especial a la obra de la redención, sea también testigo de la fe ante el mundo. Roguemos al Señor.
  1. Por nuestros pastores: para que, imitando a la Virgen fiel, procedan y guíen al pueblo en la fidelidad a Cristo y lleven a los pobres la Buena Noticia de la salvación. Roguemos al Señor.
  1. Por todos los que se entregan al servicio de los pobres, de los enfermos y de las personas ancianas: para que, como María en su visita a Isabel, sean imagen de la solicitud de Cristo por los hermanos. Roguemos al Señor.
  1. Por los padres y madres de familia: para que, a ejemplo de María que vivió la experiencia de la vida privada de Jesús en Nazaret, sepan vivir en la realidad cotidiana de la luz y de la fuerza de la fe. Roguemos al Señor.
  1. Por nosotros y por nuestra asamblea: para que invocando a María como Reina de la Paz, recibamos de Ella la perseverancia hacia el día luminoso del encuentro con su Hijo en el Templo de la Gloria. Roguemos al Señor.

Oración

Oh Dios, que has hecho de la Virgen María, Esposa de tu Espíritu, la Colaboradora generosa del Redentor, concédenos también a nosotros adherirnos a Cristo, tu Palabra viviente, para cooperar a la salvación del mundo, Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén

El Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo por Ti. Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado, Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón haz que nos convirtamos. Amén.

Instrumento de Paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: Donde haya odio, lleve yo tu amor, donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error lleve yo la verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría.

Oh Maestro, haz que yo no busque: Ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque, dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

Invocaciones a María Reina de la Paz (Para todos los días)

María Santísima, que al recibir el anuncio del Ángel Gabriel concebiste en tu seno virginal a Jesucristo “Rey de la Paz”, concédenos bajo tu protección y auxilio, ser en el mundo auténticos instrumentos de paz:

Para que la paz reine en el corazón de todos los hombres, especialmente, en quienes procuran la violencia,

R/. María Reina de la Paz, Ruega por nosotros.

Para que la paz reine en todos aquellos que no han experimentado en sus vidas el amor de Dios, R/

Para que la paz reine en todas las familias, R/

Para que la paz reine siempre en la Iglesia de Cristo y se empeñe en difundirla, R/

Para que la paz reine en las parroquias y comunidades cristianas, R/

Para que la paz reine en nuestros planteles educativos y lugares de trabajo, R/

Para que la paz reine siempre en nuestro país, R/

Para que la paz reine en todo el universo. R/

Oración

Concédenos, Señor, a tu hijos el don de tu gracia, para que cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la poderosa intercesión de la Virgen María, consigamos aumentar tu paz en nuestros corazones, nuestras familias y en el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Mensaje extraordinario dado por la Virgen a Iván el 15 de junio de 2018 en Medjugorje

«También esta noche la Virgen vino alegre y feliz y, al inicio, nos saludó a todos con su saludo maternal: “Alabado sea Jesús, queridos hijos míos”. Después extendió sus manos y oró un tiempo prolongado sobre todos nosotros y los enfermos presentes. Luego la Virgen dijo:

“Queridos hijos, también hoy de modo particular deseo invitarlos a la Eucaristía. ¡Que la Misa sea el centro de sus vidas! En particular, queridos hijos, que la Eucaristía sea el centro de sus familias: la familia debe ir a la Santa Misa y celebrar a Jesús. ¡Jesús debe ser el centro de sus vidas! Por eso, queridos hijos, renueven la oración en familia y encamínense detrás de Jesús. ¡Gracias queridos hijos, también hoy, por haber respondido a mi llamado!”

A continuación, la Virgen nos bendijo a todos con su bendición maternal, y bendijo todo lo que ustedes han traído para que sea bendecido. Después yo los encomendé a todos ustedes, sus necesidades, sus intenciones, sus familias y a todos los enfermos presentes. Luego la Virgen continuó orando un tiempo sobre nosotros y en esta oración se marchó, se marchó en el signo luminoso de la luz y de la cruz con su saludo: “Vayan en paz, queridos hijos míos.”»