El sábado 31 de octubre de 2026, el día en que el papa León XIV aceptó su renuncia al cargo y nombró al obispo Francesco Cavina como nuevo visitador apostólico con carácter especial para la parroquia de Medjugorje, el arzobispo Aldo Cavalli presidió la santa misa vespertina en la iglesia Santiago Apóstol, concelebrada por el provincial de la Provincia Franciscana de Herzegovina, fray Jozo Grbeš; el párroco de Medjugorje, fray Zvonimir Pavičić, y otros 21 sacerdotes.

«Dentro de unos días dejaré este lugar, donde he permanecido casi cinco años, y cederé mi lugar a un obispo más joven, mons. Francesco, a quien le deseo todo lo mejor. Estoy agradecido al Señor Jesús y a la Bienaventurada Virgen María por haber podido pasar estos cinco años aquí, en un lugar verdaderamente santo, un lugar de gracia, de fe y de conversión, que siempre nos ayuda a vivir mejor.
También agradezco al provincial de la Provincia Franciscana de Herzegovina por haber venido aquí; doy las gracias al párroco, fray Zvonimir, a todos sus colaboradores y a todos los franciscanos que trabajan aquí. Agradezco también a todas las demás organizaciones e instituciones que ayudan a que esta obra pastoral sea siempre hermosa.
Agradezco especialmente a los feligreses de la parroquia de Medjugorje, que siempre, absolutamente siempre, me han recibido muy bien. Y gracias a todos los peregrinos que vienen aquí desde distintas partes del mundo en busca de la gracia, porque verdaderamente aquí se encuentra esa gracia», expresó el arzobispo Cavalli.

A continuación, en su homilía, tomando como referencia la lectura de la misa, que habla de que Dios es amor, y el pasaje evangélico de las bienaventuranzas, explicó cómo se puede llegar a ser santos. Contó que había conocido a dos santos: san Juan Pablo II y santa Teresa de Calcuta.
Al hablar de la santa Madre Teresa, relató que, en una ocasión, cuando se encontraba en Burundi, donde había prestado servicio, ella fue recibida por el presidente, los ministros y muchas otras autoridades. Sin embargo, al llegar a la Nunciatura, pidió que le mostraran una capilla para poder arrodillarse y rezar ante el Santísimo Sacramento. Allí dijo: “Este es el único Señor, allí está la santidad”.
También recordó un ejemplo de Libia, donde igualmente había sido nuncio apostólico. Según contó, «todos habían abandonado el país, excepto las hermanas de Madre Teresa, a quienes fue a visitar. Les dijo que podrían ser asesinadas, como había sucedido en Yemen, y les aconsejó que se marcharan, al igual que todos los demás. Entonces, una de las hermanas le contó que había estado en el Líbano durante la gran guerra y que, cuando llegó Madre Teresa, le preguntaron si, debido al gran peligro, abandonaría el país. Ella les respondió: “Jesús sabe que ustedes están aquí”. Las hermanas permanecieron allí y todavía siguen allí», relató mons. Cavalli.
El arzobispo destacó distintos ejemplos de santos y las razones por las que llegaron a serlo. Señaló como aspecto fundamental que todos ellos cumplieron su misión. Asimismo, invitó a que también nosotros, mediante la oración, cumplamos nuestra propia misión, y recordó que «la santidad no significa que no habrá pruebas y tentaciones».

«Aquí, en este lugar, tenemos esa gracia que viene y entra en cada uno de nosotros. Y debemos decirle al Señor: “Quiero responder al cien por ciento”. Y todos llegaremos a ser santos», concluyó el arzobispo Aldo Cavalli.
Al finalizar la santa misa, fray Zvonimir Pavičić dio la bienvenida al nuevo visitador apostólico con carácter especial para la parroquia de Medjugorje, monseñor Francesco Cavina, y agradeció al arzobispo Aldo Cavalli los cinco años de servicio que desempeñó «con su sencillez y amabilidad, siempre cercano y con una sonrisa», destacando su cercanía con todos los fieles y peregrinos que llegan a Medjugorje.
Fuente Fundación Centro Medjugorje