En la memoria de san Juan Pablo II, comenzaron las primeras Jornadas Mariológicas en el salón Juan Pablo II de Medjugorje.

Organizadas por la Oficina Parroquial de Medjugorje, el Centro Informativo Mir Medjugorje (ICMM) y la Pontificia Academia Mariana Internacional (PAMI), las Jornadas Mariológicas —un encuentro dedicado a profundizar en el conocimiento de la fe de la Iglesia en la Santísima Virgen María— se prolongarán hasta el domingo 25 de octubre.

«En nuestro primer encuentro estudiaremos la mariología del Concilio Vaticano II, porque fue precisamente el Concilio el que situó a María en el corazón mismo de la Iglesia y de la historia de la salvación, y porque nos la presentó como modelo de una fe viva y comprometida, tanto en la vida personal como en la pública», anunciaron los organizadores. Los participantes tendrán la oportunidad de escuchar a expertos, participar en talleres, compartir mesas de debate, intercambiar experiencias y ser parte de un amplio programa de oración.

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Al comienzo del encuentro, en nombre de los organizadores, dieron la bienvenida a todos los participantes y hablaron sobre la necesidad de organizar las Jornadas Mariológicas el párroco de Medjugorje, fray Zvonimir Pavičić, y la hermana Valerija Kovač, profesora de la Facultad Católica de Teología de Zagreb y coordinadora de las Jornadas Mariológicas.

«Las Jornadas Mariológicas de Medjugorje (MDM) son un nuevo formato de encuentro y de conocimiento de la fe de la Iglesia en la Santísima Virgen María en Medjugorje. Precisamente aquí, en Medjugorje, lugar de una gracia mariana especial, ofrecemos una oportunidad de formación mariológica, intelectual y espiritual: para conocer mejor la fe de la Iglesia católica acerca de la Virgen María y adquirir criterios para una correcta veneración de la Virgen María y para desarrollar una auténtica espiritualidad mariana.

María ocupa un lugar importante en la fe y en la vida de la Iglesia. Como Madre de Dios, participa de una manera única en la obra divina de la salvación de la humanidad. Como Madre de la Iglesia, está unida a todos los fieles y los acompaña con su guía e intercesión en el camino hacia la eternidad con Dios», afirmó la hermana Valerija.

El arzobispo Aldo Cavalli, visitador apostólico con carácter especial para la parroquia de Medjugorje, hizo referencia al Concilio Vaticano II y a los documentos sobre la Santísima Virgen María surgidos de él. Por su parte, el primer día, el presidente de la Junta Directiva del ICMM, fray Danko Perutina, pronunció la conferencia inaugural titulada «La importancia de la Santísima Virgen María para la vida de fe: el magisterio de la Iglesia y los desafíos existenciales». En su saludo, el director del ICMM, Vedran Vidović, agradeció a todos los que colaboraron en la organización de estas Jornadas Mariológicas y se refirió también a la importancia de los medios de comunicación en la evangelización.

«Hoy, las personas también conocen la fe a través de los medios de comunicación, buscan respuestas a sus preguntas y se forman una imagen de la Iglesia. Esto nos impone una gran responsabilidad a quienes trabajamos en los medios de comunicación eclesiales: elegir interlocutores fiables, transmitir con claridad la enseñanza de la Iglesia y dirigirnos con cuidado a las personas a las que hablamos.

La misión evangelizadora de los medios de comunicación también se realiza cuando animamos a alguien a rezar, lo ayudamos a comprender aquello en lo que cree o lo alentamos a participar en la vida de su comunidad parroquial. Detrás de cada oyente, espectador o lector hay una persona con sus preguntas, esperanzas y dificultades vitales. Nuestro trabajo debe ser responsable ante esa persona», afirmó Vidović, quien consideró necesaria la colaboración entre los profesionales de los medios de comunicación, los teólogos, los sacerdotes y las comunidades religiosas, y señaló que encuentros como este ofrecen una oportunidad para dicha colaboración.

Cada tarde, los participantes tomarán parte en el programa vespertino de oración, y la santa misa del primer día fue presidida por el párroco de Medjugorje, fray Zvonimir Pavičić.

En su homilía, al referirse al pasaje evangélico que habla de la paz y la división, afirmó que «Cristo nos trae la verdadera paz, una paz que nace de la reconciliación con Dios, de la conversión del corazón y de vivir en su amor». Luego continuó diciendo que «la Iglesia ha reconocido numerosos frutos espirituales de Medjugorje, especialmente las conversiones, la renovación de la vida de oración, el acercamiento a los sacramentos y el regreso a Dios».

«En estos frutos podemos reconocer la acción del Espíritu Santo. Quienes aquí han permitido que este fuego santo los purifique han podido experimentar, en muchas ocasiones, una ruptura con su vida anterior. Porque la espiritualidad mariana que aquí se cultiva invita a un cambio radical de vida, a la conversión, a la oración y a una pertenencia total a Dios, sin reservas. Y los testimonios de estos fieles son conmovedores. Tan conmovedores como este pasaje evangélico. Pero, al mismo tiempo, también son hermosísimos, porque después del fuego purificador llegan la belleza, la libertad y la paz: frutos de la presencia de Dios», afirmó fray Zvonimir, quien también se refirió a las Jornadas Mariológicas en Medjugorje.

«Durante estos días volveremos a poner ante nuestros ojos y en nuestros corazones la figura de la Santísima Virgen María y permitiremos que ella, como madre solícita, nos enseñe a cumplir la voluntad de Dios y a pertenecerle por completo. Porque ningún ser humano estuvo tan abierto a la voluntad de Dios como María. Con su “Hágase en mí según tu palabra”, abrió plenamente su corazón a Dios. No pidió una vida sin dificultades ni sin cruz, sino que permaneció fiel incluso cuando estaba al pie de la cruz de su Hijo. Así, María nos enseña que pertenecer plenamente a Dios no significa estar libres de sufrimiento, sino permanecer fieles incluso en las pruebas más difíciles.

Me parece significativo que hoy celebremos también la memoria de san Juan Pablo II, cuyo lema era Totus Tuus, “Todo tuyo”. Desde su juventud, cultivó una profunda devoción a la Santísima Virgen María. En su vida se podía ver cuánto confiaba en su intercesión maternal y cómo, siguiendo su ejemplo, procuraba pertenecer plenamente a Cristo. Por medio de la intercesión y del ejemplo de María, se abría cada vez más plenamente a la gracia de Cristo, y con su vida y su servicio daba testimonio de cómo la santidad crece a partir de la entrega total a Dios.

También hoy él nos da este testimonio y nos invita a todos a contemplar a María. A verla como nuestra madre, nuestra ayuda y nuestra intercesora. A reconocer en ella una pureza y una belleza que no existen en ninguna otra criatura. Que la belleza de su ser, preservado de toda mancha de pecado, nos atraiga hacia Dios y nos lleve a pertenecerle plenamente. Porque María nunca retiene nuestra mirada en sí misma, sino que siempre nos conduce hacia su Hijo, Jesucristo. Ella nos enseña a abrir el corazón al fuego de su amor y a permitir que ese fuego nos transforme por completo», afirmó fray Zvonimir Pavičić. Después de la misa, tuvo lugar la adoración a Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.

Sobre María, la perspectiva franciscana acerca de ella, el Concilio Vaticano II, la veneración de la Virgen María, el fenómeno de Medjugorje y otros temas hablarán también, durante las Jornadas Mariológicas, fray Stefano Cecchin, fray Gian Matteo Roggio, la hermana Daniela Del Gaudio, don Mladen Parlov, fray Milan Gelo, la hermana Valerija Kovač, fray Miljenko Šteko, el padre Mijo Nikić, fray Marco Mendoza y fray Jozo Grbeš.

Fuente: Fundación Centro Medjugorje

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