Hoy, sábado 20 de junio, en el quinto día de la Novena con la aparición de la Reina de la Paz en el Podbrdo, antes de la oración inicial, la vidente Marija Pavlović-Lunetti dijo: «Nos encontramos todos otra vez para orar, gracias a Dios. Nos unimos junto a la Virgen en adoración a su Hijo Jesús. Este tiempo es un tiempo de gracia para todos nosotros y para todos aquellos por los que oramos».

El rezo del rosario comenzó con el Credo, y una emotiva oración inicial, como en los días previos:

«Querida Madre Celestial, Reina de la Paz, estamos reunidos de nuevo esta noche, en este quinto día. Venimos a ti dispuestos a responder a tu llamada maternal. Mientras rezamos juntos los misterios gozosos del Rosario esta noche, te pedimos querida Madre, que abras nuestros ojos a la verdad de nuestras vidas, ayúdanos a comprender profundamente que esta vida en la Tierra es tan breve en comparación con la vida eterna, que Dios ha preparado para nosotros.

Despiértanos de nuestro sueño espiritual, que nuestras almas sientan un profundo anhelo por el cielo, y llena nuestros corazones de un ambiente de cielo, anhelando siempre nuestro verdadero hogar eterno. Levanta nuestros ojos y nuestros corazones hacia Jesús, que es la luz del mundo, y ruega para que Él cambie también nuestros corazones de piedra, llenándolos con su puro amor. Escucha nuestras oraciones y todos nuestros clamores del corazón esta noche, querida Madre.

Te traemos nuestras familias, nuestras luchas cotidianas y nuestras debilidades. Por favor, intercede ante Jesús por todos nosotros. Tómanos bajo tu manto maternal, protégenos y guíenos con seguridad por este camino de santidad, hasta que estemos para siempre unidos a tu Hijo en la eternidad. Amén».

Después del rezo de los Misterios Gozosos del Rosario, fue el momento de la aparición de la Virgen a Marija Pavlović-Lunetti, que comenzó a las 23:04 horas y duró poco más de cinco minutos. Al finalizar la aparición, la vidente compartió lo que había sucedido y dijo:

«Durante la aparición, cuando la Virgen vino, yo le presenté a todos nosotros, todas nuestras intenciones y todo lo que tenemos en el corazón y a todas las personas que se han encomendado en nuestras oraciones y que están unidas a nosotros en oración.

De manera especial, le encomendé a la Virgen y le pedí que intercediera ante su Hijo Jesús por la paz en nuestros corazones, por la paz en nuestras familias y por la paz en el mundo entero.

La Virgen extendió las manos y oró largamente sobre nosotros. Oró en su idioma materno, el arameo, de lo que no he entendido ninguna palabra.

Al final, la Virgen nos bendijo a todos con la señal de la Cruz y dijo: «¡Vayan en paz, queridos hijos míos, nos vemos mañana a la misma hora y en el mismo lugar!».

Y cuando pareció que se le había olvidado darnos la tarea esta noche, le pregunté a la Virgen si tenía algo más para decirnos. La Virgen sonrió y dijo: «¡Amen a Dios y alaben a Dios con todo su corazón!»».

Fuente: Fundación Centro Medjugorje

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