El séptimo día de la Novena con la aparición de la Virgen en el Podbrdo nos deparó una hermosa sorpresa, otro de los videntes, Ivan Dragićević, estuvo junto a Marija Pavlović-Lunetti esta noche. Al inicio, Ivan tomó la palabra y dijo:

«¡Queridos sacerdotes, queridos amigos en Cristo! Llegamos al séptimo día de la Novena. Oraremos hoy, de una manera especial, por las intenciones de la Gospa, por sus planes que Ella quiere hacer con todos nosotros para el mundo. Hoy oramos juntos para que podamos vivir a lo que nuestra Madre nos llama a vivir, para que podamos ser sus manos extendidas. Con un corazón abierto, nos abrimos a la Madre, le pedimos por nuestras necesidades, nuestros problemas, nuestras familias, para que Ella, como Madre, ore y nos encomiende a todos nosotros con su Hijo».

Ivan comenzó el rezo de los Misterios Dolorosos del Rosario y, al finalizar la oración, ambos tuvieron juntos la aparición, que comenzó a las 23:00 horas y duró seis minutos.

En esta ocasión, Marija no habló luego de la aparición; en su lugar lo hizo Ivan y compartió lo que sucedió cuando la Virgen María vino del cielo a la tierra:

«Los saludo a todos, una vez más, queridos sacerdotes, queridos amigos en Cristo, y deseo acercarles y describirles lo más importante del encuentro con la Virgen esta noche. Es difícil describirlo todo y encontrar las palabras humanas para decirlo todo, pero trataré de transmitirles lo más importante.

Hoy también, la Madre ha venido a nosotros gozosa y alegre, saludándonos a todos con su saludo maternal: ¡Alabado sea Jesús, queridos hijos míos! Entonces, levantó su mirada hacia todos nosotros y, con tanta alegría en su rostro, en sus ojos, extendió las manos y en su idioma arameo oró sobre todos nosotros por largo tiempo.

Especialmente oró sobre ustedes, los sacerdotes aquí presentes, y sobre los enfermos. Después, la Virgen siguió orando, también por largo tiempo, sobre esta parroquia que ha escogido de manera especial. Entonces, nos dio su bendición maternal a todos y bendijo todo lo que han traído para la bendición.

He presentado a todos ustedes, sus necesidades, sus familias y todo aquello que han traído en el corazón. Pues, la Virgen es la que mejor conoce nuestros corazones y presenta ante su Hijo todas nuestras necesidades.

Después, la Virgen siguió orando, especialmente por la paz, y en esa oración se fue en el signo de la luz y de la cruz, con el saludo: ¡Vayan en paz, queridos hijos míos!».

Volvió a pasar como hace dos años, en 2024, cuando la Virgen invitó por primera vez a rezar la Novena del aniversario en el Podbrdo, cuando, en aquella ocasión, también el vidente Ivan subió a orar junto a Marija. Es realmente una bendición y un regalo de Dios verlos juntos durante la aparición.

Fuente: Fundación Centro Medjugorje

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