La Novena con la aparición de la Virgen llegó a su sexto día y los peregrinos en la Colina de las Apariciones son una multitud innumerable. Un número que irá en aumento a medida que se acerque el 25 de junio, fecha en la que celebraremos, en todo el mundo, el 45º Aniversario de las apariciones de la Reina de la Paz en Medjugorje.
Al comienzo, la vidente Marija Pavlović-Lunetti tomó la palabra y dijo:
«Apaguen sus teléfonos, tomen los rosarios en sus manos y comenzaremos con la oración. Que este tiempo sea para nosotros un tiempo de agradecimiento, un tiempo de alegría, un tiempo de paz y de renovación espiritual. Que este tiempo, mientras esperamos a nuestra querida Gospa, lo vivamos con alegría en el corazón.
Y así como Ella dice que desea conducirnos a todos hacia su Hijo Jesús, también nosotros queremos, con todo nuestro corazón, dar gracias a Dios por el don de la presencia de la Gospa entre nosotros».

La oración inicial, como en cada día de la novena, fue profunda y hermosa:
«Queridísima Madre, nuestra dulce Reina de la Paz, unidos en oración como tus hijos amados, nos reunimos ante tirespondiendo una vez más a tu llamado con corazones alegres y abiertos en este sexto día de nuestra novena. Venimos a ti con mucho cariño y amor, buscando refugio en tu corazón maternal que siempre nos acoge y nos comprende. Madre bendita, tú amás al Señor perfectamente.
Intercede hoy por nosotros para que podamos amarlo como tú lo amaste. Mira nuestras vidas, nuestras familias y nuestro mundo. Donde haya ansiedad, trae tu la calma.
Donde haya guerra, trae la paz. Reúne hoy a todos los pueblos, madre, para que todos podamos estar verdaderamenteunidos en tu Hijo. Depositamos lo más profundo de nuestros corazones en tu corazón, confiando en que se lo presentarás a Jesús, el Príncipe de la Paz.
Señor, escuchamos tus palabras en la Sagrada Escritura. Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. Llénanos de tu Espíritu Santo, pues la Virgen nos pide que te glorifiquemos con todo nuestro corazón y que te amemos con todo nuestro corazón.
Abre nuestros ojos y nuestros corazones, Señor, para que vivamos para ti. Te glorifiquemos y seamos dignos de contemplar la plenitud de tu gloria divina. Que todo lo que digamos y hagamos refleje el esplendor de tu gloria, porque deseamos únicamente alabar tu santo nombre, por tu infinita bondad.
Te amamos, Jesús. Nuestra Señora, Reina de la Paz, ruega por nosotros».

Luego del rezo de los Misterios Gloriosos del Rosario llego el momento de la aparición, que comenzó a las 23:02 horas y duro poco más de siete minutos. La vidente nos compartió lo que hablo con la Virgen y lo que Ella nos pidió:
«Durante la aparición, cuando la Virgen vino esta noche, como siempre dijo: ¡Alabado sea Jesús! Y nosotros siempre respondemos: ¡Por siempre sean alabados Jesús y María! Y la Virgen sonríe.
Así que esta noche nuestro encuentro comenzó con una sonrisa. La Virgen se quedó en silencio y yo comencé a presentarle a todos nosotros, nuestras intenciones, a todas las personas que se han encomendado en nuestras oraciones… Y a todos los que están unidos a nosotros espiritualmente en oración. De manera especial, he pedido por los enfermos en el alma y en el cuerpo. Oramos también por la paz, como todos los días.
Durante la aparición le pedí a la Virgen que interceda ante su Hijo Jesús, por la paz en nuestros corazones, por la paz en nuestras familias, y por la paz en el mundo entero.
La Virgen extendió las manos, y nos miró a todos, y oró en su idioma materno por largo tiempo. Y dijo al final que estos tres días los pasemos en reflexión, oración, agradecimiento y ayuno.
Que estos tres días sean tres días de oración, de agradecimiento a Dios, por todo lo que Dios nos da por medio de Ella.
Al final, la Virgen nos bendijo a todos con la señal de la Cruz y dijo: ¡Vayan en paz, queridos hijos míos! Y añadió que nos veríamos mañana a la misma hora y en el mismo lugar. ¡Y se fue al Cielo!».
El sexto día de la Novena culminó con la bendición, en diferentes idiomas, de los sacerdotes que habían subido a rezar con la Reina de la Paz. Una bendición que fue para todos los que estaban allí, pero también para todos los que, desde sus hogares, en todo el mundo, se unieron a la oración mediante la transmisión en vivo.
Fuente: Fundación Centro Medjugorje
