P. Livio: Queridos amigos, ahora tenemos al micrófono en directo desde Medjugorje a Marija que nos comunicará el mensaje de la Virgen de la Paz del día de hoy 25 de agosto de 2022. ¡Buenas tardes Marija!

Marija: ¡Buenas tardes padre Livio! Un afectuoso saludo a todos los oyentes de Radio María. Hoy, 25 de agosto, la Virgen nos ha dado el siguiente mensaje:

“Queridos hijos, Dios me permite estar con ustedes y guiarlos por el camino de la paz para que, a través de la paz personal, construyan la paz en el mundo. Yo estoy con ustedes e intercedo por ustedes ante mi Hijo Jesús, para que Él les dé una fe fuerte y la esperanza en un futuro mejor que deseo construir con ustedes. Ustedes, sean valientes y no teman, porque Dios está con ustedes. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!»

P. Livio: Marija, creo que este mensaje, como el del mes de julio, está orientado a la esperanza, al optimismo, a la fe. Es de veras muy alentador.

Marija: Sí, la Virgen nos sigue dando esperanza en este mensaje como en el último. La Virgen es una mujer que nos transmite la esperanza, la alegría de vivir, de positividad, de paz. La Virgen llegó a Medjugorje con el nombre de Reina de la Paz y de hecho, nos dice que Dios le ha permitido estar entre nosotros y guiarnos por el camino de la paz. Lo que hemos visto desde el inicio y durante todos estos años es que la Virgen se presentó como Reina de la Paz en un momento en que había el comunismo, había el paganismo y se vivía una paz falsa. También hoy nos dice que la paz está en Dios y por esto nos dice que Ella está con nosotros para guiarnos en el camino de la paz como nuestra Reina, como nuestra madre, como aquella que intercede por nosotros. Este es un mensaje de esperanza. Yo creo profundamente que en todos estos años Dios ha permitido a la Virgen estar con nosotros para guiarnos, amarnos y también llevarnos por un camino de felicidad y ser portadores alegres de la paz y de la fe. Ella nos pide en este mensaje que nuestra fe sea más fuerte y que tengamos esperanza en un futuro mejor. La Virgen nos dice que Ella está con nosotros y mientras Ella esté con nosotros, que nos ama, nos guía en este pasaje de un milenio a otro, lo debemos ver como algo muy positivo a pesar de las muchas tentaciones, de las guerras, de tanta negatividad, de tantas personas que han perdido la fe. Ella sigue siendo la estrella matutina, la estrella que guía a la humanidad que se ha perdido en la oscuridad y la lleva a la luz. Esto me da mucha felicidad, porque la Virgen, con ese gozo tan grande que hay en su corazón, nos quiere decir que no tengamos miedo. Dios ha mandado a Su Madre, que también es la nuestra, como hizo en la Cruz, y Ella es la que reunió a los apóstoles y les guió. También ahora que la humanidad está perdida, que no tiene futuro, que está confundida, aquí está Ella de nuevo entre nosotros para indicarnos el camino recto.

P. Livio: Marija, la Virgen dice a menudo que Dios le permite estar entre nosotros. Es decir, parece que sea Ella quien le pide a Dios. Es cierto que también ha dicho que Dios la ha mandado, pero a veces parece que sea Ella misma quien insiste en estar presente tanto tiempo. ¿Te parece que sea Ella quien lo pide?

Marija: A mí me parece que es al contrario padre Livio. Creo que no es Ella porque Ella es la sierva. Ahora la conozco un poco y creo que está completamente unida a la voluntad de Dios y si Dios ha permitido a la Virgen estar tanto tiempo aquí, significa que Dios quiere realmente ayudar y salvar a esta humanidad que va hacia la perdición. La Virgen nos ha dicho que estamos construyendo un mundo sin Dios y nos pide volver a Él. Creo que la presencia de la Virgen es la esperanza en un mundo mejor.

P. Livio: La Virgen dice que Dios le permite estar con nosotros y yo te quiero preguntar ¿La Virgen estará aquí con su aparición cotidiana también durante el tiempo de los secretos?

Marija: No, no lo sabemos, porque tal como sucedió con Ivanka, con Jakov y con Mirjana a quienes la Virgen dijo un día que se terminaban las apariciones diarias, así puede suceder conmigo, con Ivan o con Vicka. Al mismo tiempo, tampoco sabemos si será en tiempos de los secretos porque el tiempo de Dios es diferente al nuestro. A mí me pasa a veces que me parece que la aparición ha durado como una hora y sin embargo han sido solo cinco minutos. Es decir, Dios no tiene tiempo, para Él no hay reloj. Él es nuestro tiempo. Él es la verdad y la vida. Él es la eternidad. ¿Por qué pensamos en los secretos? Dios mismo es secreto, para conocerlo debemos estar en el Paraíso. Yo creo profundamente que la Virgen llega del Paraíso para decirnos que no tengamos miedo y nos quiere guiar a través de la paz personal. Ahora hay tantas personas que buscan la paz personal en diferentes tipos de gimnasia porque no tienen a Dios. La Virgen nos dice que volvamos a Dios porque sin Dios no tenemos ese equilibrio necesario material y espiritual. Muchas veces se cuida la parte material, pero se descuida completamente la parte espiritual que tanto necesitamos. Para encontrar ese equilibrio debemos volver a la oración como la Virgen hizo con nosotros.

P. Livio: Dejemos pues a Dios esa prospectiva del futuro que me parece que es lo mejor.

P. Livio: Marija, te quería decir que veo a la Virgen muy involucrada personalmente. En el mensaje de julio nos dijo que, con nuestra vida, podemos acercar a otras personas a su Hijo. Hoy nos dice casi lo mismo, que con nuestra paz personal, podemos realmente construir la paz en el mundo. Es decir, que se nos pide siempre nuestro compromiso personal.

Marija: Sí, sí, porque la Virgen quiere de nosotros ese compromiso personal. Yo debo construir la paz, pero ¿qué paz? La paz del encuentro con Dios, porque con ese encuentro yo empiezo a aceptar su voluntad como proyecto de Dios, como un don de Dios, con la alegría de formar parte de ese proyecto para la humanidad. La Virgen dijo en un mensaje que nos quería ofrecer como un gran “bouquet” a su Hijo Jesús. En ese “bouquet” hay tantos colores, tanta diversidad y es precisamente en esa diversidad donde se encuentra la riqueza de la humanidad. La Virgen nos pide que busquemos la verdadera paz, aquella que solo se encuentra en Dios. Cuando sentimos esa paz es cuando empezamos a ser ejemplo para los demás y nos volvemos constructores de paz.

P. Livio: Dime Marija, quería hacer referencia a la experiencia que tuviste el 25 o 26 de junio de 1981 cuando recibiste el mensaje de la paz. De todas maneras, la Virgen ha especificado que primero tenemos que hacer las paces con Dios, reconciliarnos con Él y después ser autores de paz con los hombres. Es decir, que hacer las paces con Dios, es el primer paso.

Marija: Exactamente. Lo primero es la conversión personal. Es decir, abandonar el pecado y empezar una vida de santidad como dice la Virgen. Debemos reconciliarnos con Dios con una buena confesión. Se sabe que Medjugorje está declarada oficialmente como el confesionario más grande del mundo, donde las personas empiezan una nueva vida, una vida con Dios. Acostumbra a haber mucha prepotencia, arrogancia, egoísmo y la Virgen nos pide que pongamos a Dios en el primer lugar de nuestra vida. Cuando uno se siente unido a Dios cambia la sensibilidad del corazón y se empieza a acoger la oración, la conversión, la celebración de la Santa Misa de manera muy especial, y así esa sensibilidad se extiende también hacia los demás.

P. Livio: Nosotros hemos oído decir, por vosotros, que la Virgen, como Reina de la Paz, a pesar de las tribulaciones del momento presente y del futuro, conseguirá llevar al mundo a un tiempo de paz. ¿Cómo describirías tú este tiempo de paz al que la Virgen nos quiere llevar?

Marija: Lo vemos en este mensaje donde la Virgen dice: “Dios me permite estar con vosotros y guiaros por el camino de la paz para que, a través de la paz personal, construyáis la paz en el mundo”. Para mí, este es el proyecto que tiene la Virgen a través de Dios. Por supuesto en el Cielo hay solo paz y cuando a nosotros nos invade esa paz, es cuando empezamos a ser constructores de paz. Cuando empezó esta situación de guerra en Ucrania, dije que debíamos hacer algo, pero no solamente rezar, sino algo más concreto ya que se siente la necesidad de parar esta guerra. Cada día estamos rezando por la paz porque sabemos que el hombre solo no puede llegar a la paz. La paz es un don de Dios y nosotros debemos rezar, y si Dios está en nuestro corazón, tendremos paz. Sin la paz de Dios, el hombre puede ser como una bestia y esto es terrible. Por este motivo, yo creo que la Virgen está tanto tiempo con nosotros para guiarnos a ser personas sensibles que aman a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismos.

P. Livio: Pero para que haya paz en el mundo es necesario que la mayor parte de la población se convierta ya que, de no ser así, difícilmente podrá llegar esa paz.

Marija: Ciertamente. La Virgen está aquí precisamente por esto.

P. Livio: ¿Tú crees que muchos se convertirán?

Marija: Yo veo muchas personas que se convierten, no son muchísimas, pero la Virgen va haciendo poco a poco, como aquella gota de agua que lentamente va haciendo un agujero en la piedra. La Virgen junto a su Hijo Jesús está haciendo un buen trabajo llamando a tantas personas. Lo vemos en el cambio de sensibilidad de las personas que se convierten que solo tienen ganas de hacer el bien y esto es muy bonito.

P. ivio: De todas maneras Marija, ¿Crees que es un trabajo que durará mucho tiempo conseguir este cambio en los corazones, o bien habrá un momento especial en el que veremos el poder de Dios?

Marija: Yo creo que ya lo vemos ahora cuando la gente viene aquí. Por ejemplo, cuando tuvimos el festival de la juventud había mucha gente que decía que la fe es algo muy bonito. Cuando ves tanta gente delante del Santísimo que no quiere irse a casa a pesar de estar un poco hambrientos o sedientos, eso no importaba porque la felicidad de estar allí es mucho más grande. Tuvimos la noche de la luz en la que poco a poco se van encendiendo las luces y cuando la sentí en mi rostro, la sentí también en mi corazón porque llegaba del altar, llegaba de Jesús a través de las manos de los sacerdotes. Vemos que el Señor nos está ayudando y nos hace ver que la fe es muy bonita.

P. Livio: Por lo tanto, debemos llegar siempre al punto de decir que Dios no podía habernos hecho un don más grande que el de mandarnos a Su Madre.

Marija: Estoy de acuerdo padre Livio. Es el don más grande que ha hecho para la humanidad, una humanidad perdida que se está convirtiendo por medio de la Virgen. ¡Hay ya tantos grupos de oración en todo el mundo! ¡Tantas personas que se han sentido tocadas por los mensajes de la Virgen! ¡Esto es un milagro increíble!

P. Livio: También ocurre en Occidente, en Europa especialmente, a pesar de que parece haber rechazado la fe y haber construido un mundo sin Dios, vemos que hay minorías de creyentes que crecen por todas partes. Esto lo vemos en Medjugorje, pero también en otras partes. La Virgen ha sembrado y las semillas crecen.

Marija: Sí, hay un bosque que está creciendo en el silencio, en la constancia, en la oración y en el amor a Dios. Por lo tanto, no debemos ser negativos. La Virgen nos lo dice también esta tarde. Si la Virgen está con nosotros, si Dios está con nosotros, ¿de qué debemos tener miedo?

P. Livio: Sí, sí, no podemos tener un don más grande. Yo digo que después de la Eucarística viene la Virgen y son dones de un poder invencible.

Marija: Gracias al Cielo es así. Yo creo profundamente que aunque cada uno de nosotros nos preguntásemos cada día qué don hemos recibido de Dios, también a través de Su Vida, Muerte y Resurrección, no llegaríamos a ser conscientes de ello. En estos últimos siglos hemos visto tantas apariciones, hemos visto la presencia de la Virgen en tantos lugares. Yo cuando pienso en la Virgen de Guadalupe, en esa imagen suya impregnada en esa tela, me emociono. Vemos que el Señor deja signos muy visibles en la Iglesia. ¿Quién podía imaginar la presencia de la Virgen aquí en Medjugorje y por tanto tiempo? Estamos haciéndonos adultos con Ella mientras nos guía y nos da la esperanza y la luz en nuestro camino.

P. Livio: Marija, he visto que en Medjugorje, después de haber pasado el tiempo del Covid en el que, a pesar de ser siempre un lugar activo, había poca gente, ahora ha resurgido de una forma extraordinaria, como una nueva primavera, es como una eterna primavera que vuelve a Medjugorje. Es decir, pasa el tiempo y Medjugorje está siempre más viva.

Marija: Yo creo que mucha gente vuelve porque ha encontrado aquí una familia, la familia de la Virgen. No importa si es en Lourdes, en Fátima o en Guadalupe porque la Virgen es nuestra Madre, nuestra Reina y todos estamos bajo su manto y nos sentimos seguros. Yo creo que cada uno de nosotros se siente orgulloso de ser hijo de la Virgen. Hoy una señora me mostraba un brazalete que había hecho para mostrar que es una sierva de la Virgen. Hay muchas personas muy abiertas a todos los proyectos que la Virgen tiene con nosotros. Por ejemplo, ahora, toda la noche se reza, en la colina de las apariciones donde hay un grupo que hace las mil avemarías, tenemos Adoración continua toda la noche en la iglesia. Son personas que no se ven, pero que están. Por esto digo que hay ese bosque que crece y que son las manos extendidas de la Virgen. Hay tantas personas que adoran, que aman y esta es la esperanza del futuro.

P. Livio: Debemos entender también que la Virgen nos ha llamado para ser sus apóstoles y este debe ser motivo de un santo orgullo y el sentido de nuestra vida. Es decir, trabajar para la Virgen porque somos importantes en su plan de salvación.

Marija: Sí, y nos sentimos importantes porque la Virgen nos dice: “Queridos hijos”. Nosotros somos importantes porque somos hijos de Dios y de la Virgen. Esto nos produce una felicidad inmensa. Cuando nos sentimos hijos de Dios, no debemos temer ni los secretos, ni el futuro, ni el mal, porque Dios está con nosotros.

P. Livio: Marija; la Virgen habla de una fe fuerte. Una cosa es vivir en Medjugorje y otra vivir en otro lugar. Pero cuando vives fuera, ves un mundo prácticamente sin Dios, una mentalidad general en la que Dios no existe, no se habla de Él. ¿Como podemos ir nosotros contra corriente y ser fuertes en la fe?

Marija: La Virgen, desde el principio, nos pidió que hiciéramos grupos de oración, que nos ayudáramos mutuamente y que fuésemos esas pequeñas gotas en un mar grande. Yo veo que hay tantos de esos grupos que se sostienen unos a otros y se ayudan cuando alguien está en dificultad. Por esto, no debemos dar tanta importancia a la parte negativa y sí vivir nuestra vida en modo positivo, con la esperanza del que cree que Dios no solo murió, sino que también resucitó por cada uno de nosotros.

P. Livio: Hay personas en el mundo de hoy que se sienten un poco solas. Desafortunadamente las parroquias no siempre consiguen crear espíritu de comunidad. Es muy importante pues que los cristianos y también los marianos, como tú decías, a través de las reuniones familiares y las iniciativas, se ayuden unos a otros ya que solos es muy difícil continuar.

Marija: Yo he visto muchas veces la imagen peregrina de la Virgen que va de una casa a otra. Esto ha tenido una gran acogida, también para poder ir de una familia a otra. La misma Radio María nació a través de voluntarios que empezaron a llamar y ayudar en las parroquias. Me acuerdo que cuando yo era pequeña y había el comunismo nos organizábamos bien y nos ayudábamos a pesar de que todo se sabía, porque un representante del pueblo comunicaba todo lo que sucedía al jefe encargado de esa zona del gobierno comunista, pero igualmente conseguíamos organizarnos bien. Yo creo que ahora, con los grupos de oración, conseguimos ayudarnos mucho mutuamente. Por esto, aconsejo que si veis personas que se sienten solas, las invitéis a vuestros grupos de oración, no para conversar sino para rezar, sobre todo al principio. Después, con el tiempo, se toma confianza, las personas se abren y te cuentas sus cosas, se vuelven amigos y no solo amigos sino que crece una relación de hermanos.

P. Livio: Y así nos ayudamos unos a otros a hacer el bien.

Marija: Efectivamente. Así nos volvemos como la Virgen quiere para que seamos sus manos extendidas en el mundo. Que nuestra vida tenga un sentido, a pesar de ser ancianos, que seamos oración porque la oración no tiene límite y esta oración, incluso en la cama de un enfermo, llega hasta donde hay necesidad. La verdad es que son tantas las intenciones que podríamos estar rezando día y noche. Además, rezando se aprende a rezar.

P. Livio: Marija, tú hoy has visto a la Virgen. ¿Puedes decirnos si estaba preocupada o serena?

Marija: La Virgen estaba muy bella porque llegaba del Paraíso. Trae esa luz del Paraíso que cuando la miraba me derretía y me parecía que iba a desvanecerme de la felicidad. Además, esta tarde con ese mensaje tan bonito y positivo ha sido como una ola de frescura del Paraíso por lo que debemos dar gracias a Dios.

P. Livio: Dime, cuando llega, ¿Cómo saluda? ¿Dice: Alabado sea Jesucristo?

Marija: Sí, siempre. Y nosotros respondemos: “Sea siempre alabado Jesús y María”, y Ella sonríe.

P. Livio: Y tú le pides el mensaje.

Marija: Sí, le digo si tiene algo que decirnos, que nosotros estamos allí para escucharlo.

P. Livio: Dime Marija, cuando tú le presentas las oraciones por los enfermos, la Virgen ¿cómo lo escucha?

Marija: Lo escucha mirándonos, no solo a mí sino también a los que están allí presentes. Tantas veces reza por nosotros, incluso responde.

P. Livio: ¿También mira los papelitos que ponéis en el cesto?

Marija: No los lee directamente, pero los ve porque nosotros se los presentamos. La Virgen está muy atenta a todo, como en Caná de Galilea, cuando vio que faltaba  vino y dijo: “Haced lo que Él os diga”, a Ella no se le escapa nada. Por esto, yo creo que Dios ha hecho un buen trabajo enviando a la Virgen entre nosotros.

P. Livio: Una vez, tú me dijiste que cuando tú hablas a la Virgen, Ella te escucha con el corazón y te entiende.

Marija: Sí, Ella escucha con el corazón, con tanto amor y con una dedicación hacia cada uno de nosotros, como una madre atenta, acogedora y tan amorosa que cuando estamos con Ella a pesar de ser muchos, nos sentimos como hijos únicos.

P. Livio: De hecho, como decía el padre Slavko: “El mejor mensaje de la Virgen, es su presencia”.

Marija: Cierto. La presencia de la Virgen es la presencia del Paraíso. Nunca seremos lo bastante conscientes de poderlo entender. Nosotros somos instrumentos indignos, pero nos empeñamos totalmente en el compromiso que la Virgen nos está dando. La Virgen lo que quiere es que las personas abran el corazón a sus mensajes y después el Señor hace el resto.

P. Livio: Muy bien Marija. Te agradezco mucho tus palabras. Yo tengo el deber de hacerte las preguntas y tú me respondes lo que puedes responder.

Marija: De todas maneras, lo más importante es estar unidos en la oración y siguiendo con humildad el camino que la Virgen nos propone y que nos lleva a Jesús. Os lo deseo a todos vosotros y por ello rezo todos los días.

P. Livio: Gracias Marija de todo corazón y sigue pidiendo a la Virgen por nosotros.

Marija: Con todo mi corazón y os mando un beso desde Medjugorje.

P. Livio: Terminemos pues con la oración.

Fuente: Radio Maria Italia

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