“Que mi llamado sea un bálsamo para el alma y el corazón”

12087098_10204809010453808_7389076003285164322_o“Que mi llamado sea un bálsamo para el alma y el corazón para que glorifiquen a Dios Creador, que los ama y los llama a la eternidad”, porque Ella sabe que cuando el alma abandona el pecado y los hábitos pecaminosos encuentra el bálsamo de la verdadera felicidad. La Virgen sabe que gran parte de la humanidad, e inclusive muchos cristianos, viven engañados, al pensar que el pecado y los malos hábitos, hacen feliz al hombre. Probablemente, se siente en el momento pero luego viene la amargura, la insatisfacción, el desánimo, la ira, el rencor, las perturbaciones interiores… Por lo cual, ningún ser en la Tierra puede sentirse bien al ofender a Dios, sencillamente porque fuimos creados para Él. Por ende, la gente más amargada de la Tierra son quienes más pecan, quienes con sus actos más ofenden a Dios. Luego, el llamado de la Gospa es “bálsamo y esperanza” si se responde con la conversión. De lo contrario no. Aunque un creyente se sienta comprometido en la Iglesia y trabaje para Dios si no hay conversión, si no se rompe con el pecado y los hábitos pecaminosos, no puede recibir el bálsamo que menciona María.

Dos mujeres en los evangelios ungieron a Jesús: una con su lágrimas ungió sus pies, otra con un perfume costosísimo, que Judas Iscariote consideró un verdadero derroche, ungió sus pies y su cabeza. Pero aquella mujer antes de la sepultura de Cristo, se había anticipado a su sepultura ungiéndoles los pies y la cabeza. ¿Porqué estas mujeres ungieron a Jesús? ¿No fue acaso porque Él las había ungido primero a ellas con el bálsamo de Su Misericordia? Otro tanto ocurrió con la Madre de Dios. Primero Él la ungió en Su concepción Inmaculada, luego Ella fue la que lo ungió cuando después del baño, perfumaba a Jesús. Ella derramó muchas veces perfume sobre su Hijo porque Dios había derramado primero el bálsamo de su Misericordia en su Inmaculada Concepción. Entonces, la Madre quiere, que de igual modo, Dios derrame el bálsamo de Misericordia sobre todos sus hijos. Primero por el Bautismo que borra todos los pecados y nos da la gracia para vivir en amistad con Dios, luego el bálsamo de la unción de la Confirmación, luego el bálsamo viviente de Jesús Eucaristía, posteriormente el bálsamo del sacramento del amor por medio del Matrimonio sacramental, y sobre todo, cuando caemos: el bálsamo de la Confesión. Porque cada vez que un alma se confiesa Dios derrama Su Bálsamo de Misericordia en su alma. No se puede glorificar a Dios y ser testigo Suyo en el mundo, sin el recurso a los sacramentos que santifican.

Padre Francisco Verar

3 pensamientos en ““Que mi llamado sea un bálsamo para el alma y el corazón”

  1. Hola buenas tardes: podrían decirme qué significa la frase “el llamado”.. Nunca lo estudié y me suena a cacofonía. Gracias. Saludos cordiales

    Enviado desde mi iPad

  2. Gracias Madre de Jesús y nuestra, gracias por los Ungidos de Tu Divino Hijo Jesucristo, gracias por el padre Francisco Verar que nos ilustra tu mensaje. Padre, pido que ponga mi corazón en las manos y en el Corazón de MARIA, nuestra Señora de la Paz de Midgujorie y Ella, lo entregue a Su Hijo Jesucristo Misericordioso. Dios lo bendiga padre. Lo vi a usted cuando vino a Rosario, en Argentina. Espero verlo otra vez en mi país.

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