Era el recién llegado párroco de Medjugorje cuando en junio de 1981 seis niños de la aldea dijeron haber visto a la Virgen María. Mes y medio después dio con su hábito en una prisión comunista, donde estuvo año y medio. Dicen de él que es un ‘cura de fuego’, pero en su interior hay un espíritu que rebosa amor de Dios para todos los que lo conocen. Es el padre Jozo.

El padre Jozo Zovko fue párroco de Medjugorje durante diez meses, desde octubre de 1980 hasta que comenzaron las supuestas apariciones y fue encarcelado por las autoridades comunistas. Es, por tanto, un testigo de excepción de lo acontecido en Medjugorje durante estos 25 años.

-¿Qué era Medjugorje hace veinticinco años y qué es ahora?

Padre Jozo-Hace veinticinco años era un pueblo campesino con una vida tradicional: se reza, se va a la iglesia, los niños van a la escuela hasta que hacen carrera y salen del pueblo.

Hoy, veinticinco años después, es un fenómeno mundial, un gran movimiento al que viene gente de todo el mundo. Como los aeropuertos de Londres o Chicago, Medjugorje es un aeropuerto mundial de la conversión. Cuando estás en Medjugorje, te parece que todo el mundo está dentro, que todo el mundo es cristiano, católico, porque aquí vienen de todas partes para orar y reencontrase con Dios. Es una gran escuela de vida cristiana, o una clínica cristiana donde se están curando las heridas y enfermedades del hombre moderno, que viene y cambia de vida. La Virgen le cambia la vida, y el hombre regresa a casa llevando luz y salud.

-¿Qué se le pasó por la cabeza cuando los seis niños dijeron haber visto a la Virgen?

-Lo pasé muy mal. Lo primero que pensé era que los chicos estaban siendo manipulados por los comunistas. Luego pensé que estaban bajo el efecto de drogas, pero les hicieron análisis y estaban sanos. Al comenzar las persecuciones, eliminé también a los comunistas como promotores de la mentira.

-Usted, contrario al principio a aceptar el testimonio de los niños, de repente cambió de actitud, ¿por qué?

-El domingo después de misa pedí a los parroquianos que vinieran por la tarde: la iglesia se llenó y les dije: “Nuestra fe no puede ser una simple curiosidad. Tenemos a Jesús aquí. No dudamos que Cristo está presente en la Eucaristía, pero yo dudo mucho que la Virgen esté en la montaña. Si verdaderamente se aparece, no hay que tener miedo, lo demostrará con signos. Vamos a rezar para que el Señor nos haga ver”, y comenzamos a orar. Pero cuando llegó el momento de la aparición les dije: “Vayan a casa, no vayan a la montaña”. Salí tras ellos y nadie me obedeció. Todos estaban en la montaña. Me quedé muy triste y regresé a la iglesia. Abrí la Biblia y comencé a orar, por una señal: “Señor, Tú me has acompañado, me has manifestado siempre tu presencia, pero ante esta prueba tan dura, necesito una señal muy clara, como la que le diste a Israel cuando Moisés golpeó con el cayado y brotó agua”. En ese momento, me responde una voz interior que me dice: “Sal fuera y protege a los niños”. Yo lo siento claramente. Dejo la Biblia sobre el banco, salgo de nuevo y me topo con los seis niños, que vienen corriendo y llorando, muy asustados, porque les perseguían los militares para detenerlos. Me pidieron que los escondiese, y les dije: “Vayan a la sacristía y oren”. Enseguida llegaron los militares, y uno de ellos preguntó: “¿Has visto a los niños?”. Yo respondí: “Sí, los he visto”, y salieron corriendo al Podbrdo, sin preguntar nada más. Un día después la parroquia estaba de nuevo llena. La gente estaba asustada y los comunistas, inquietos. Entonces uno de los niños vino corriendo: “Padre, tengo un mensaje para la parroquia”. Lo agarré y lo puse de pie en el altar. Venía corriendo descalzo y sus huellas se quedaron marcadas sobre él. Él dijo: “La Gospa les pide que oren unidos, y Ella les protegerá”.

Esa semana los llevaron a Mostar, los interrogaron y los amenazaron. Les dijeron que si seguían diciendo que veían a la Virgen, irían a la cárcel, que sus familias se quedarían sin trabajo, pero respondieron que no podían mentir, porque la habían visto. Yo nunca más les volví a preguntar.

-Apenas mes y medio después, se acabó su ministerio en Medjugorje.

-Me encarcelaron el 17 de agosto, y ya nunca volví como párroco.

-¿Cuánto tiempo estuvo en prisión?

-Dieciocho meses.

-¿Qué pensó al verse encerrado?

-Al principio estaba contentísimo, porque en nuestras cárceles no había sacerdotes, y pude confesar y hablar con mucha gente. Después detuvieron a otros dos frailes, y como veían que yo estaba bien, me llevaron a otra cárcel, aislado durante meses. No tenía contacto con el mundo. Estaba muy solo, pero a pesar de todo, fui feliz allí dentro.

-¿Cómo?

-Amaba la oración, me refugiaba en la meditación, y vi que tenía que sufrir y dar testimonio. La gente iba a la cárcel por nada. Por ejemplo, un taxista que había indicado con la mano cómo ir a Medjugorje estuvo dos meses arrestado. Mucha gente ha sufrido por Medjugorje. Los comunistas estaban seguros de que, aislándome, se apagaría todo. Y como veían que aquello no se venía abajo, me sometieron. Me quitaron el hábito y me quitaron mi Biblia. Eso fue lo que más daño me hizo, quedarme sin la Palabra de Dios. La prisión me despojó de mi orgullo. Cuando te castigan, lo hacen pensando que te van a vencer, pero tan sólo estaban preparando el terreno para la semilla de la fe, porque todo lo referente a Medjugorje creció y fue a más.

-¿Cuál es ese mensaje?

Padre Jozo 2-El mensaje de Medjugorje se puede resumir en la parábola del hijo pródigo. Es la vuelta a casa. El peregrino, acompañado de la Madre y de la Iglesia, vuelve a la fe. No hay país lejano del que no vengan obispos, cardenales, sacerdotes, religiosos o fieles, y el mensaje que reciben es que Dios ama al hombre, no le deja perderse, y desea encontrar apóstoles modernos que expliquen al hombre que ha sido redimido.

Este gran mensaje es la paz entre Dios y el hombre, y sin conversión no tendrá lugar la paz. La paz no es una idea, una cosa que vuela o que está en el aire. La paz va unida a Dios, y por tanto, encontrarse con Dios y volver a Dios es encontrar la paz. Esto es Medjugorje, una ocasión para reparar la vida poniendo todo lo que Cristo ha revelado. Es aquello que ha sido siempre misión para la Iglesia: anunciar y testimoniar el Evangelio, y hoy Medjugorje es una misión moderna que transmite el Evangelio. No se trata de ideas, sino de vida cristiana en la parroquia, de más compromiso en el día a día.

-Habla de un mensaje de retorno a Dios, ¿cuál es el camino para retornar a Dios?

-El primer paso es estar juntos. Rezar unidos en familia y en la parroquia, como Iglesia. El segundo, alimentarse con la palabra divina, reconciliarse, dejar el pecado y unirse a través de la Eucaristía. Este camino que ha mostrado Cristo desde el inicio en la Iglesia es algo bien visible en Medjugorje. Esta llamada que se da aquí a vivir la santidad, a vivir como el hombre nuevo, no sucede por casualidad, no es una cosa cómica, un espectáculo, una provocación. Es una nueva educación cuyo centro es Jesús.

-¿Cómo se puede entender ese mensaje?

-Si un sacerdote de cualquier idioma viene a Medjugorje, encontrará peregrinos que hablen su lengua. Si se pone a confesar 4 ó 5 horas, enseguida, al día siguiente, comprenderá lo que es Medjugorje, sólo por el hecho de sentarse en el confesionario.

Si un hombre sin fe y sin formación viene a Medjugorje una semana, sólo mirando, enseguida verá lo que es ser cristiano. Puede verlo y recibirlo a través de la Iglesia que se une en la parroquia, en familia. Se verá en medio de un océano de oración, y recibirá la gracia para conocer y acercarse a Dios.

El hombre que no es practicante aquí se convierte en practicante, porque es una alegría convertirte y participar como los demás, porque Medjugorje es un lugar donde el hombre puede ver la otra medalla nueva del cristianismo y de la Iglesia que está escondida en la vida cotidiana. Medjugorje es un lugar donde el hombre se encuentra en casa, donde ha ido al origen de su propia fe. El hombre sin fe es como el hombre que ha perdido los documentos, un ‘sin papeles’. No puede explicar quién es, de dónde viene, no sabe qué hace, no le puede creer nadie, porque no puede demostrar nada. Es un hombre que ‘falta’. Pero cuando uno llega a Medjugorje, enseguida se da cuenta: “¡Éstos son mi nombre y mi apellido, ésta es mi comunidad, éste es mi camino, ésta es mi realidad, mi Dios, ésta es mi iglesia!

En 25 años, jamás he recibido un testimonio de alguien que se arrepienta de haber perdido el tiempo al venir. No existe ese testimonio. En la playa pueden encontrar gente desilusionada que esperaba otra cosa de su viaje. En Medjugorje todos dicen que han encontrado algo más de lo que esperaban o necesitaban.

-¿Cómo se explica eso?

-Medjugorje no tiene explicación, es un milagro. Es algo superior a nosotros, algo que no podremos explicar jamás.

-Desde España, llegamos aquí y vemos la iglesia de Medjugorje con una sana envidia, por cómo se vive la fe. ¿Qué mensaje nos puede dar a los católicos de España?

-Cuando los extranjeros vemos vuestros santos, estos maestros de la vida cristiana religiosa, grandes teólogos y predicadores, nos causa envidia y admiración. Como nación han convertido a toda América Latina al cristianismo, la han hecho católica. Han hecho bellísimos santuarios, han hecho un país con timbres cristianos que no se pueden quitar. La naturaleza de España es católica. Son una nación grande, fuerte y bendita. Pero ahora es un momento de prueba muy difícil, les faltan esos misioneros de antes. Son un pueblo grande, pero sin aquello que tenía antes. Y no ve lo que habrá en el futuro próximo, lo que tendrá mañana, porque ha entrado en una gran crisis. Siempre me ha llamado la atención que han tenido mil monasterios de clausura. Cuando lo conté no me creían. Son una gran nación, abierta al mar por todas las partes, con vuestros caminos abiertos, con un mundo ante vosotros. Y sin embargo, tienen al frente un comandante, un Gobierno, que no sabe el camino. Han perdido la brújula. Por eso es importante que ahora se despierte vuestra nación.

-Pero no se ven muchos peregrinos españoles por aquí…

-En Medjugorje falta España. Aquí se reza en idiomas africanos, asiáticos, han venido peregrinos de todo el mundo y han rezado en la parroquia, pero siempre ha faltado España. Yo le digo a la gente que venga y que juzgue por lo que vea, que no haga prejuicios, que escuchen a los que han venido. Inviten a vuestros hermanos a visitar este lugar de gracia, sin prejuicios y abiertos al Espíritu. Yo estuve una vez en España, pero a la gente de allí no le interesa el mensaje de Medjugorje, y no fui bien recibido.

-¿Puede enviar un mensaje para nuestras familias?

Padre Jozo 3-Yo quiero, en nombre de la Virgen, que la familia no pierda su autenticidad. La familia es el lugar del amor, donde se da la vida y se aprenden todos los valores. Pero la familia sin Dios es como la casa sin ventanas. Es como el árbol sin frutos, seco y egoísta. No se puede sustituir el amor con el dinero y el bienestar. La familia tiene bienestar cuando vive el amor, la paz, la alegría, y cuando Cristo forma parte de ella.

La familia debe ser rica porque tiene a Jesús. Debe vivir con Jesús, hospedar a Jesús. Cuando se cae el rosario de la mano de la madre de familia, si en su bolso se ven cremas y las llaves del coche y no se ve un rosario, algo va mal. Y los padres que no están unidos con Dios no pueden mostrarse fuertes ante los hijos y ante la sociedad. Cuando un país pierde la familia, pierde su propio nombre, cae en el abismo. La familia es un sacramento del que no se puede prescindir. Al decir familia decimos Iglesia, y dentro, Cristo, el rostro de Dios. La familia es fruto del amor de Dios, y cuando se corta esto, queda el egoísmo, el orgullo, la miseria. Si el mundo se queda sin familias cristianas, siempre habrá conflictos y guerra. ¿Qué quiere la Virgen? Que la familia viva unida, y muestre a todos el camino hacia Dios.

-¿Y para los periodistas católicos?

-Los periodistas son voces y ojos a través de los que se puede dar Luz y Verdad, o se puede dar veneno. Además, ser periodista no consiste solo en escribir un artículo. El periodista está siempre escribiendo, siempre anunciando, como san Pablo. Por eso un buen periodista es un don de Dios. Pueden liberar a los demás, quemar la ignorancia. Tienen que ser apóstoles, y no parar de escribir la Verdad y transmitir el mensaje de Amor. San Pablo nos dejó catorce epístolas, dando testimonio. El buen periodista no manipula: da testimonio. La vuestra es una vocación muy particular, son transmisores de la experiencia. Vayan a servir al Señor, y que vuestra última palabra, en cada reportaje, sea ‘Jesús’.

-Usted que ha sido sacerdote perseguido, ¿puede enviar un mensaje para nuestros sacerdotes?

-El sacerdote es un don, una gracia para los pueblos de Dios. Y le ha escogido del pueblo porque es un hombre que quiere saber, liberarse de su egoísmo, del miedo. Cuando los apóstoles cayeron al suelo por miedo a la luz, escucharon la voz del Hijo, alzaron los ojos y no vieron ni a Elías ni a Moisés, sólo a Jesús. Así los sacerdotes, en nuestra vida de consagración, sólo debemos ver a Jesús en todos: en los pecadores, en los débiles, en los frágiles, en los pobres… Son siempre Jesús. Está en mis manos en la Eucaristía, está en mis ojos con el prójimo, en mi corazón, en la Biblia, en mi predicación, en mi vida. Jesús está por todos lados. Pienso que el sacerdote, como misterio, no sabemos qué o quiénes somos. Si somos capaces de entender cómo somos de grandes, cómo somos de privilegiados, seguro que moriría más de uno del shock, sólo de saber lo que es.

¿Sabes lo que es la presencia divina a través del sacerdote? Tú agarras un simple pan y dices: “Éste es mi cuerpo”, y es Dios. ¿Sabes lo que es eso? Nos supera. Supera nuestra capacidad humana. Pero Dios se ha hecho así de humilde y por eso debo crecer en humildad. Porque Él se manifiesta siempre más grande.

Cuando Dios ha decidido vivir entre nosotros, eligió a Jesús, el hombre, y lo consagró. Y a través del sacerdote, Él está presente. Si falta el sacerdote, no hay Iglesia, no hay Eucaristía, no hay perdón, faltan los sacramentos. Ser sacerdote no es una idea, no es un trabajo que se paga hasta la jubilación. Es un misterio que no tiene fin, que se esconde en lo divino. No es posible conocerlo aquí. Sólo se puede aceptar como signo, como gracia, como don.

El sacerdote es una gran bendición para todos, para los que sufren, los que buscan, los que no pueden, los que no saben, los que tienen necesidad, para todos los demás.

Como dijeron los apóstoles: todos te buscan. Ésta es la palabra que vale para el sacerdote. Porque Él es sacerdote, por eso le han buscado. No porque fuese médico, abogado o profeta. Él ha sido Jesucristo, el hijo de Dios, toda la revelación. Por eso le buscan todos. Y esto es continuo en la naturaleza humana, que sigue buscando. Todos buscan a Jesús, y para encontrarle tiene que ser a través de la Iglesia, en el testimonio de la vida, la predicación y en los sacramentos. ¡Es demasiado! No se puede explicar. Sólo sé una cosa: somos pobres, pecadores, no somos dignos, hemos manchado los ojos y las manos, necesitamos lavarnos con humildad y crecer en penitencia. Yo debo disminuir para que el maestro crezca y resulte más grande.

Los sacerdotes, en España, deberán como Jesús ser patriotas, humanistas, amar al hombre, amar a la patria, amar a Dios. Mostrar con vuestra vida y despertar el amor a Dios y a la patria. Son responsables de España, ¡vayan a liberar España! Vayamos a ayudar a España, ayudemos a limpiar España como un bosque. Con vuestro amor, con una gota de vuestro amor, se puede hacer una transfusión en el cuerpo de España. Ayuden al pueblo de España. Los saludo a todos. Que Dios los bendiga en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

-¿Vendría usted a España?

– Yo estoy deseando ir a España y visitar a mis hermanos. Si me invitan, iré.

Fuente: Semanario Alba sobre Medjugorje

Autor: Jesús García

6 comentarios

  1. Amo a la Virgen Reina de La Paz en Medugorje,,,,,3 veces he pisado este pedacito de Cielo en la Tierra, los milagros se regalan al por mayor si hay creencia de Fe,,,,tengo una nueva ilusión de regresar en el año 2016.,Con el favor de JESUS y Maria si me vuelve a invitar,,,,,ten plena confianza que así será, amen:::

  2. Quiero conocer ese sitio ojala la Sma virgen me ayude me lo permita .gracias por sus mensajes lindo Capullo de Aleli asi le digo a mi Madre del Cielo mi bendicion que la necesito .amen Ave Maria Purisima .

  3. MEDJUGORJE es una escuela de santidad.Nadie que estuvo alli vuelve igual…sino que vuelve cambiado…con luz en el corazon por haber «sentido»alli la presencia de la Virgen.Es el lugar de mayor conversion del mundo.Los invito a visitarlo!!!

  4. ,Gracias Dios nuestro por estas Almas sanas, gracias Padre Jozo por tanta entrega y amor,gracias a los periodistas que han escrito dicho testimonio.
    Oremos todos por la conversión del mundo.
    Bendiciones.
    Gisela Barreto

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