P. Livio: ¡Queridos amigos de Radio María! Tenemos en directo desde Medjugorje a Marija que nos comunicará el mensaje de la Reina de la Paz de hoy, 25 de noviembre de 2022. ¡Buenas tardes Marija!

Marija: ¡Buenas tardes padre Livio! Un afectuoso saludo a todos los oyentes de Radio María. Hoy, como cada 25 de mes, la Virgen nos ha dado el siguiente mensaje:

“¡Queridos hijos! El Altísimo me ha enviado a vosotros para enseñaros a orar. La oración abre los corazones y da esperanza; y la fe nace y se fortalece. Hijos míos, yo os invito con amor: regresad a Dios porque Dios es vuestro amor y vuestra esperanza. Si no os decidís por Dios no tenéis futuro, y por eso estoy con vosotros, para guiaros con el fin de que os decidáis por la conversión y la vida, y no por la muerte. ¡Gracias por haber respondido a mi llamada!”

P. Livio: Marija, este mensaje me parece muy rico en propuestas y en exhortaciones espirituales.

Marija: Efectivamente padre Livio. Gracias a Dios, la Virgen está todavía con nosotros y nos sigue guiando y dando mensajes. Cuando esperamos el mensaje, como siempre, hacemos que sea un día dedicado a la oración y esta tarde cuando la Virgen nos ha dado el mensaje, he pensado en todas las personas que han estado en Medjugorje y que han empezado a orar porque la fe ha nacido y se ha fortalecido en sus corazones. Tantas personas que han reencontrado a Dios y que han vuelto a sus casas orando, y rehaciendo sus vidas con Dios y la Virgen. Gracias al cielo, esta es una invitación para todos nosotros. La de ser oración con nuestra vida, ser portadores de ese amor que la Virgen nos está dando. Esta invitación es especialmente para este tiempo de Adviento que es un tiempo de gracia. Un tiempo para regresar a Dios y a la oración. La Virgen ha dicho que nos quiere enseñar a orar y por esto debemos abrir el corazón. Yo empiezo a pensar que muchas palabras son inútiles, en cambio la oración es siempre lo más concreto. Este tiempo debe ser para mí, y también os invito a todos vosotros, a que sea tiempo de oración ya que la oración hace milagros como hemos podido comprobar en tantos testimonios y también en nuestras propias vidas. Por esto, agradezco mucho a la Virgen su presencia y que no se haya cansado todavía de nosotros. Agradezcamos al buen Dios que se lo permite, como Ella bien dice. La Virgen es nuestra maestra y quiere que todo lo que hacemos lo hagamos con amor. Yo creo que sin amor, no hay vida y nos volvemos todos pobres. Por esto, yo os invito en este tiempo de Adviento esperando al Niño Jesús, este tiempo de gracia, este tiempo de misericordia, a abrir nuestro corazón y ser oración.

P. Livio: Marija, seguramente la oración es lo que más impacta cuando uno llega a Medjugorje, ver tanta gente reunida alrededor de la iglesia, en la explanada, en las colinas, todos unidos en oración, es verdaderamente una cosa maravillosa. Pero la Virgen ha puesto de relieve la santa misa como oración. Desafortunadamente, en nuestro mundo occidental, vemos que, sobre todo los jóvenes están ausentes en las misas. Quizá rezan personalmente, pero, a menos que no se trate de grupos especiales, no se ven jóvenes en las misas. ¿Cómo se podría cambiar esto, Marija?

Marija: Recemos padre Livio, porque tantas palabras son inútiles, tantos proyectos son inútiles. Yo creo que lo que cuenta es la oración y después solo Dios sabe. Nosotros no somos expertos, pero lo pedimos con todo el corazón, y a ello todos estamos invitados, invitados a ser oración, a ser amor. La Virgen nos dice que seamos amor para todos los que lo necesitan, sobre todo en las familias, ahora que tantas de ellas están destruidas, donde no hay amor, donde no hay esperanza. Este tiempo de Adviento es muy bonito y en esa espera podemos crear un espacio de oración haciendo un pesebre en un rincón de nuestra casa.

P. Livio: Sí este es un tiempo muy bonito. De hecho, necesitamos algo que nos impulse a la oración y esto nos puede ayudar a llegar a la Navidad preparados o, al menos, con el corazón abierto.

Marija: Sí padre Livio. Yo me acuerdo que en nuestra juventud, en la época del comunismo, la Navidad se vivía mucho más intensamente que ahora. En nuestros días, existe solo el “Shopping”, todo materialismo, consumismo… En cambio, la parte espiritual ha pasado al olvido. Por esto, la Virgen nos está ayudando en esta parte espiritual que falta en tantas familias, sobre todo en la Europa acomodada. Tenemos menos sensibilidad y más sentido material. La Virgen nos llama precisamente a tener más espiritualidad y a ser menos materialistas.

P. Livio: Tú nos has hablado de años atrás, digamos que hasta el fin del segundo milenio, la Navidad era diferente. De hecho, en ese tiempo había filas de gente para confesarse. La Virgen, ahora, invitándonos a decidirnos por la conversión, nos invita a una renovación de vida, también con una buena confesión para una santa Navidad.

Marija: Exactamente. Aquí hay una bella costumbre que es la de ir a la misa matutina, muy concurrida. Sería muy bonito que todos nosotros empezáramos a vivir ese encuentro con Dios de buena mañana y vivir profundamente ese encuentro con Jesús en el Santísimo Sacramento del Altar, en la Eucaristía, en la Adoración, etc.

P. Livio: Yo creo que también en las parroquias se debería llamar a la gente a confesarse. Yo veo que en Medjugorje todo es más fácil, pero cuando estamos de vuelta en nuestras parroquias, es todo más difícil. Es como si este sacramento, se dejase a un lado.

Marija: Padre Livio, la Virgen quiere que tomemos a la parroquia de Medjugorje como ejemplo y lo llevemos a nuestra parroquia. Esta es la santidad, esta es la conversión, este es el amor que el Señor nos está dando a través de la presencia de la Virgen, para poder vivir este tiempo de alegría, ese tiempo de encuentro con el Niño Jesús. Una vez, la Virgen nos dijo que llevásemos una flor al Niño Jesús como don de nuestro corazón, para que, también nosotros, podamos ser como niños con nuestros actos, nuestros gestos. Ella quiere llevarnos a todos como un ramo de flores a su Hijo Jesús.

P. Livio: Marija, la Virgen en los mensajes del 25, especialmente en los últimos tiempos, nos repite que sin Dios no tenemos futuro. Es decir, es como si nosotros no le hiciéramos caso, es como si creyéramos que sin Dios, seguimos igualmente adelante.

Marija: Sí padre Livio. A mí, tantas veces me pasa que no quiero decir el mensaje tan rápido, porque es tan comprometedor y al mismo tiempo tan profundo. Digamos que la presencia de la Virgen es un don, y tantas veces debemos tragar este mensaje y consumirlo con la oración para que nazca en nuestro interior el espíritu de la Virgen que nos dice que el Altísimo la envía entre nosotros para enseñarnos a orar, para poder abrir nuestro corazón. La verdad es que esto me da más ganas de orar que de hablar. Por este motivo, tantas veces digo que es mejor rezar que hablar. Tantas veces sucumbimos a la tentación de hablar, comentar, hacer, filosofar… olvidando la parte más importante que es la de abrir el corazón con la oración. El corazón se abre rezando y nuestra fe se fortalece rezando. Yo me acuerdo que en los primeros años, no sabíamos hacer muchas cosas, pero sí sabíamos ponernos de rodillas, sabíamos rezar sin pausas día y noche. Tuvimos la experiencia de la oración y esto lo deseo para cada uno de vosotros. En la oración podéis experimentar vuestro encuentro con Dios y este es el tiempo propicio para cada uno de nosotros. Este tiempo de espera, tiempo de Navidad, tiempo de la confesión, tiempo del perdón, tiempo de reconciliación, tiempo de oraciones especiales, de sacrificios especiales, tiempo de limosna, tiempo de donación a los demás. En este tiempo, más que nunca, podemos redescubrir a nuestra familia, el frío ayuda a pasar más tiempo juntos calentitos en casa, podemos encender una vela donde tenemos la Sagrada Escritura y leerla y meditarla juntos. Dios no está lejos en el cielo, la Virgen dice que Dios está con nosotros.

P. Livio: Sí Marija. De hecho, es impresionante ver que entre padres e hijos, entre marido y mujer se tiene miedo a hablar de Dios y de cosas religiosas. Se habla de todo menos de esto. Es como si fuese una cosa personal y basta. ¡Esto es una cosa muy fea!

Marija: Sí, muy fea pero Dios ha envidado a Su Madre para que nos convirtamos. Agradezcamos pues de todo corazón que Ella está entre nosotros, que ha venido a cambiar nuestra vida para llevarnos a su Hijo Jesús. Este es un don inmenso y por esto mi vida es un agradecimiento continuo por este inmenso don, no solo de poder ver a la Virgen, sino también por las enseñanzas que Ella nos ha dado. Yo quiero agradecer al buen Dios por cada momento que hemos compartido con la Virgen, pero también por cada momento compartido con la oración en la colina de las apariciones, en la adoración, en los alrededores de la iglesia, a veces por la noche cuando estábamos muy cansados, pero delante de Jesús encontrábamos la fuerza para decirle: “Jesús, tú conoces nuestra vida, nuestro cansancio, nuestra situación y tú sabes muy bien lo que necesitamos.” Cuando abrimos el corazón a Dios, herido tantas veces, Él obra. Con la oración entramos en comunión con Jesús y yo le digo siempre que me haga instrumento suyo para que nuestra vida sea siempre más una alabanza a Él porque nos ha creado, que podamos ser testimonios con nuestra vida, con nuestro ejemplo para tantas personas que están alejadas, tantas personas que no han conocido el amor de Dios.

P. Livio: Leyendo los mensajes de la Virgen, te das cuenta de que vienen del cielo porque son extraordinarios. ¿Cómo te sientes tú cuando los recibes?

Marija: Me siento siempre en crisis, porque me doy cuenta de que no me siento capaz de transmitirlo, necesito mucho más tiempo y preferiría permanecer mucho más tiempo en oración, en silencio, meditando sobre todo lo que el Señor nos está haciendo, todo lo que nos está dando a través de su Madre. Lo reconozco como un don en mi vida, un don para la parroquia de Medjugorje, pero también para toda la humanidad. Además es un don gratuito, gratuito porque el Señor obra a través de nosotros y también a través de tantas personas que han abrazado los mensajes de la Virgen y se han acercado de nuevo a los sacramentos. Me acuerdo de que en los primeros años la Virgen nos dijo que tuviéramos una guía espiritual y empezásemos a caminar en el camino de la santidad y en la escuela de oración. Esto, hasta el día de hoy, hemos intentado hacerlo con todo nuestro corazón. Por esto, agradezco tanto al Señor este don, no solo por la presencia de la Virgen, sino también porque la Virgen de modo tan bello, con tanto amor, con tanta paciencia nos ha llevado a su Hijo Jesús y nos guía continuamente.

P. Livio: Sí Marija, seguramente estos mensajes se deberían meditar todo el mes y aún no sería suficiente, pero me parece que hay una cosa que es fundamental y que lo dice en la primera frase de este mensaje. Yo he comprendido que la cosa más importante de la vida de una persona es la oración. Me gustaría decir que en este tiempo de Adviento, que es un tiempo que dedicamos a prepararlo con el ayuno y la oración, os invito fuertemente a la oración porque creo que es lo más importante que debemos aprender esta tarde.

Marija: Sí, yo ya he dividido el mensaje en varias partes en mi corazón y en mi mente porque veo que hay que trabajar padre Livio. Debemos decidirnos por la vida, por la vida de Jesús resucitado. Tantas veces vemos personas que parece que tengan el corazón muerto, como cadáveres que caminan. La Virgen nos llama a la vida, Ella quiere que nos entrenemos al cielo pensando en la vida eterna. Yo creo que si cada uno de nosotros pensásemos en la vida eterna, seríamos un poco mejor. Este tiempo es para todos nosotros una invitación a ser mejores.

P. Livio: Sí, debemos pensar en el cielo porque nuestra vida es como una flor que es bella por la mañana y por la noche se marchita. Debemos volver a esta visión de la fe.

Marija: Sí, pero de una fe simple, ya que no debemos hablar tanto y orar más. Yo lo creo así cada vez más, quizá porque somos siempre más conscientes del enorme don que estamos viviendo.

P. Livio: Según mi experiencia, desde que la Virgen nos invitó a orar, que incluso había dicho que orásemos día y noche, creo que cuando nos acostumbramos a llenar nuestro día con la oración, después nos es casi imposible vivir sin hacerlo. Esta es una cosa muy bonita de poder testimoniar. Cuando alguien ha hecho entrar la oración en su propia vida, no se cansa, sino que se vuelve una necesidad y una felicidad.

Marija: La Virgen dice que nuestra fe nace y se fortalece. La persona que ora, abre su corazón, la fe crece y se fortalece.

P. Livio: Sí, la Virgen dijo que la oración es el agua que riega la flor de la fe, sino la flor se marchita y muere.

Marija: Exactamente. Por esto, os animo a orar y a confiar en el Señor de manera especial en este tiempo de Adviento. El Señor es misericordioso, generoso y nos manda a su Madre para guiarnos para el bien de toda la humanidad. Ayer hemos celebrado el 22º aniversario de la muerte del padre Slavko. El padre Slavko vino a Medjugorje y siguió los mensajes de la Virgen en su vida cotidiana poniendo siempre en primer lugar a Dios y a la Virgen. Para él, la oración era la primera cosa que hacía cada mañana subiendo la colina de las apariciones o bien la colina de la cruz.

P. Livio: Sí, el padre Slavko es un gran ejemplo de oración además de maestro de vida espiritual.

P. Livio: Bien Marija, con tus reflexiones nos preparamos a vivir este tiempo de Adviento como tiempo de oración y revisión de vida para hacer una buena confesión para esta Navidad y después la Virgen nos traerá al Niño Jesús, el Rey de Paz.

Marija: Exactamente. Esperando pues al Niño Jesús, permanezcamos unidos en la oración en comunión con los santos.

P. Livio: Gracias Marija, como siempre confiamos en tu oración al igual que toda la familia de Radio María ora por ti y por todos los videntes. Te deseo un buen tiempo de Adviento.

Marija: Gracias padre Livio. Un saludo a todos los oyentes. Mando un beso grande a cada uno de vosotros, unidos en la oración, unidos en la conversión y unidos en el camino de la fe para que podamos tener la felicidad y la paz no solo en nuestras familias, sino en el mundo entero. Pidamos a la Reina de la Paz que ruegue por nosotros.

Traducción: Equipo de voluntarios de Amor de Déu

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