«Recordemos aquí lo que Jesús le dijo a Santa Faustina para el mundo entero (último mensaje de su Diario escrito en 1938, año de su muerte):

En el Antiguo Testamento enviaba a los profetas con truenos a mi pueblo. Hoy te envío a ti a toda la humanidad con mi Misericordia. No quiero castigar a la humanidad doliente, sino que deseo sanarla, estrechándola contra mi Corazón misericordioso. Hago uso de los castigos cuando me obligan a ello. Mi mano se resiste a tomar la espada de la justicia. Antes del día de la justicia envío el día de la misericordia. Contesté: ¡Oh Jesús mío, háblale Tú mismo a las almas! (Diario § 1588)

Un regalo excepcional. Este año especialmente, en ocasión de la Pascua y del Domingo de la Misericordia (24 de abril), ¡tomémonos firmemente de esta tabla de salvación! (*ver el inmenso regalo que Jesús nos ofrece con el Domingo de la Misericordia). ¡Dejemos que Jesús cure nuestra humanidad doliente estrechándola sobre su Corazón Misericordioso! ¡Él desea tanto abrazarnos a cada uno de nosotros! Nadie será dejado de lado. Él, Jesús, es el Pan Vivo que da vida al mundo. No es demasiado tarde como para tender las manos hacia nuestro Salvador, renunciar al pecado y hacer una buena confesión con el corazón. Para ello, María nos lleva, como una madre conduce a su niño. Nos acerca a su Hijo Jesús y nos incluye en el abrazo de amor que Ella vive con Él, porque desea introducirnos en esta unión indescriptiblemente bella.

*Escribe y habla sobre mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal de la misericordia donde han de buscar consuelo. Allí es donde tienen lugar los milagros más grandes que se repiten incesantemente. Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación lejana ni celebrar ritos exteriores; basta con acercarse con fe a los pies de mi representante y confesarle su miseria, y el milagro de la Misericordia de Dios se manifestará en toda su plenitud. Aunque un alma fuera como un cadáver en descomposición que desde el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración y todo estuviera perdido, no es así para Dios. El milagro de la Divina Misericordia restaura esa alma en toda su plenitud. Oh infelices quienes no disfrutan de este milagro de la Divina Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea demasiado tarde. (Diario § 1448)»

© Children of Medjugorje – 15 de abril de 2022

Sor Emmanuel

2 comentarios

  1. Gracias Jesús Misericordioso por tu Amor y Misericordia para con nosotros pecadores. Sor Faustina Kowalska rogad por nosotros.Amén

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