Las misas al amanecer probablemente hayan comenzado en el siglo V, posteriormente a que se proclamase el dogma de la Virgen María, y tenían una fuerte impronta mariana ya que fueron misas votivas de Adviento que se celebraban en honor a la Virgen María. Al principio solo se hacían los sábados, pero con el tiempo se comenzó a celebrar entre semana.

En Europa se comenzaron a difundir alrededor del siglo XV, donde se las llamó por su nombre en latín missa rorate caeliporque inicia con la antífona de entrada tomada del libro del profeta Isaías (45,8) que comienza con las palabras “Rorate Caeli”, que quiere decir, Gotead Cielos.

En croata se llaman «zornica» que significa amanecer. Y estas misas al alba, solían ser muy comunes en las regiones del norte de Croacia, pero poco a poco se fueron extendiendo y hoy en día están presentes en todo el pueblo croata.

Aquí en Medjugorje, cada día del Adviento, la iglesia estaba repleta de parroquianos. Con la puntualidad y profunda fe que caracteriza a este pueblo elegido por Dios, minutos antes de las 6 todos estaban dentro, en profundo silencio, esperando que toquen las campanas para dar comienzo a la santa misa, precedida por el rezo del Ángelus. Jóvenes, familias enteras, personas solas, viudas, ancianos, nadie faltaba a la cita.

En las cuatro semanas de Adviento, las temperaturas fueron muy bajas a la hora de la «zornica», muchos días con intensas lluvias antes, durante y después de concluida la misa. El 8 de diciembre, día de la Inmaculada Concepción, no había casi sitio ni para estar de pie. Ese día la temperatura alcanzó los 4 grados bajo cero.

No sólo podemos ver la fe de este pueblo y la devoción que tienen a la Virgen María en los acontecimientos que todos conocemos desde hace 40 años, sino también en la voluntad puesta por obra, que ayuda a preparar el corazón y disponerlo de la mejor manera, esperando la Navidad, al Emmanuel, al Dios con nosotros.

Se levantaban cada día por lo menos una hora antes de que amanezca, asistían vestidos con sus mejores ropas y vivían toda la ceremonia en un silencio de devoción y profundo respeto. Durante la misa, la iglesia permanecía con luz tenue como invitación a la espera del amanecer que simboliza a Jesús, que es la Luz del mundo.

Estas misas al alba tienen dos significados muy unidos entre sí. Por un lado simbolizan la espera vigilante que nos abre interiormente y nos prepara para la Navidad. Es ese estar con la lámpara encendida, en vela. Pero también simboliza la disposición del corazón que espera la segunda venida de Jesús, al final de los tiempos. Velar por nuestra vida, y por la de los demás, y así ganar la vida eterna.

El Adviento es un tiempo de oración y vigilancia, pero también es un tiempo de alegría. Alegría gozosa que podemos escuchar en las lecturas de cada misa.

Los parroquianos de Medjugorje viven su fe profundamente y con alegría, no solo de palabras sino que la demuestran con obras. Basta con ver las fotos de estos días, antes del amanecer, en la Iglesia Santiago Apóstol y lo podremos comprobar.

Pablo Pedretti

Fuente: Fundación Centro Medjugorje

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