P. Livio: Queridos amigos, tenemos ahora en directo a Marija de Medjugorje que nos comentará el mensaje de la Virgen de hoy 25 de diciembre, es decir, del día de Navidad de 2021. ¡Buenas tardes Marija!

Marija: ¡Buenas tardes padre Livio! Un saludo a todos los oyentes de Radio María y les deseo a todos una feliz Navidad llena de alegría y paz. Hoy, como cada 25 de mes, la Virgen nos ha dado el siguiente mensaje:

«¡Queridos hijos! Hoy les traigo a mi Hijo Jesús para que Él les dé su paz. Hijitos, sin paz no tienen futuro ni bendición, por lo tanto, regresen a la oración porque el fruto de la oración es la alegría y la fe, sin las cuales no pueden vivir. La bendición de hoy que les damos, llévenla a sus familias y enriquezcan a todos quienes encuentran, para que puedan sentir la gracia que ustedes reciben. ¡Gracias por haber respondido mi llamado!»

P. Livio: Marija, la cosa más importante de hoy es que la Virgen ha venido con el Niño Jesús.

Marija: Sí, la cosa más grande es esa. Precisamente, esta tarde, les hemos ofrecido una novena para agradecer lo bello que es ese momento, por esa fuerza y bendición que recibimos. La Virgen, como cada año en Navidad, nos ha traído en sus brazos al Niño Jesús que es el Rey de la paz y que nos pide la paz, la cual no se valora hasta que no se vive la guerra. Hoy, la Virgen, de manera especial, nos ha dado la bendición de la paz con su hijo Jesús.

P. Livio: Sabes, me ha sorprendido mucho el hecho de que la Virgen haya dicho: “La bendición que hoy os damos”. Sé que la Virgen ha dado su bendición, pero ¿También el Niño Jesús ha dado la bendición?

Marija: Efectivamente. Los dos nos han dado la bendición. Es algo extraordinario y bello. Extraordinario también porque el Niño Jesús nos ha dado su bendición con la señal de la cruz, al igual que hace siempre la Virgen.

P. Livio: Es decir, la Virgen ha venido con el Niño en brazos y ¿el Niño se ha girado hacia ti y te ha dado su bendición mirándote?

Marija: Exactamente. Y como la Virgen dice en su mensaje, han dado su bendición no solamente a mí, sino a todos los que estaban conmigo y a todos aquellos a los que nos encontraremos.

P. Livio: Marija, te lo pregunto porque es tan bonito describir las apariciones a la gente. El Niño, ¿es un niño recién nacido?

Marija: Sí, es un bebé pequeño de una belleza tal que nuestro corazón se derrite de felicidad, incluso pensando ya en la Navidad, porque cada Navidad es especial. La Virgen va siempre con el vestido dorado muy bonito, como bordado de oro. Al mismo tiempo, con el Niño Jesús que es el portador de la paz para nosotros y nuestro futuro. Hoy, de forma especial he pedido a la Virgen y al Niño Jesús que nos liberen de esta pandemia y den la paz a todo el mundo.

P. Livio: Perdona Marija si soy un poco curioso, pero dime, ¿el Niño Jesús está en pañales o bien va vestido?

Marija: El Niño está envuelto en el velo y el vestido de la Virgen. Es como si la Virgen y el Niño fueran una sola cosa. No sé como describirlo, es esa riqueza no solo del vestido, sino también de esa unidad que hay entre los dos. Además del vestido tan bonito, la Virgen lleva también un velo muy grande que los envuelve. ¡Es maravilloso! Creo que solo en el Paraíso se puede ver algo así.

P. Livio: Perdona si me atrevo a ser tan curioso, pero dime Marija, el vestido es dorado, pero ¿el velo también es dorado?

Marija: Sí, todo. Es como bordado, es algo que no se ve aquí, y dentro de este velo está el Niño Jesús.

P. Livio: Entonces, me dices que María cubre al Niño con su velo.

Marija: Sí. Pero el Niño Jesús también lleva su vestidito porque cuando alza las manitas para dar su bendición se ven las mangas de ese vestido.

P. Livio: Entonces, cuando el Niño Jesús, en la Navidad del 2012, se levantó y dijo: “Yo soy vuestra paz, vivid mis Mandamientos”, ¿llevaba también un vestidito o una túnica?

Marija: Sí, sí, lleva un vestidito, pero al mismo tiempo lo cubre María con su velo.

P. Livio: El Niño Jesús es un recién nacido, pero dime ¿tiene cabello?

Marija: Sí, tiene cabello y lo tiene un poco rizado y de color castaño.

P. Livio: En cambio la Virgen tiene el cabello negro, ¿verdad?

Marija: Sí, la Virgen tiene el cabello negro, pero se ve poco porque lleva el velo por encima, pero se ve un poco por detrás porque es largo.

P. Livio: Y el Niño Jesús, ¿tiene los ojos azules?

Marija: Sí, el Niño Jesús tiene los ojos azules.

P. Livio: Entonces, el Niño Jesús tiene los ojos del color de su Madre. Quiere decir que se parecen.

Marija: Sí, la Virgen se parece al Niño y el Niño se parece a la Virgen. Creo que también es esa luz de Paraíso que tienen sus expresiones que les hace todavía más similares. Es maravilloso, porque no es solamente la luz que llega con la Virgen y el Niño, sino también la belleza, esa expresión de amor de la Virgen hacia su Hijo Jesús y que también tiene hacia nosotros. Nosotros, cada vez que la vemos sentimos el Paraíso y cuando llega la Navidad, lo más hermoso es esa bendición que recibimos y la paz que se siente sin ser pronunciada.

P. Livio: De todas maneras Marija, me ha sorprendido el hecho de que los dos hayan dado la bendición, pero una vez la Virgen hizo una distinción diciendo: “Yo os doy mi bendición maternal y Él os dará su bendición”, como si la bendición del Niño fuera aquella divina y la de María la maternal.

Marija: Es verdad, pero hoy Jesús y María nos han dado juntos su bendición. Esto es especial. Una bendición de felicidad, de fe, sin la cual no podemos vivir, como nos dice la Virgen

P. Livio: Marija, tú ahora estás en Italia, pero supongo que sabes que a Medjugorje han llegado cincuenta autocares de Ucrania, es decir, miles de personas que han venido a rogar por la paz porque su país está amenazado por la guerra.

Marija: Es verdad, porque estoy en contacto con las personas que les acompañan. Mañana o pasado mañana nos iremos hacia allí y estaremos con ellos.

P. Livio: Para mí es también una invitación para todos nosotros a orar por la paz en este momento tan difícil y que puede provocar la invasión de Rusia en Ucrania. De hecho, cuando la Virgen dice que sin la paz, no hay futuro es porque cuando una guerra empieza, puede llegar a destruir el mundo.

Marija. Exactamente, porque la paz es un don que no valoramos. Me acuerdo que cuando empezó la guerra de los Balcanes nadie lo habría imaginado y después comprendimos por qué la Virgen llegó con el nombre de Reina de la Paz. El tercer día de las apariciones de la Virgen, Ella lloró sin que nosotros supiéramos el porqué, pero cuando empezó la guerra lo entendimos perfectamente. Estos peregrinos que han llegado piden la protección de la Reina de la Paz. Ellos ya hace años que viven una guerra engañosa. Era un país rico y ahora se han empobrecido mucho. La paz es también prosperidad, paz es futuro, paz es bendición. Allí no hay paz y tampoco hay libertad de decisión. La Virgen en el cuarenta aniversario nos pidió orar por la libertad. Cuando no hay libertad, hay opresión, hay guerra.

P. Livio: Sí, la Virgen dice que sin paz no hay futuro y también dice que sin la fe no se puede vivir. Las tres cosas fundamentales que nos pide la Virgen son: la paz, la fe y la oración.

Marija: Exactamente. Yo creo que en cada país, como también aquí en Italia, si no tenemos paz, si no tenemos bendición, si no tenemos oración, no tenemos futuro. El fruto de la oración es la fe y la alegría. Si tenemos fe, estamos en paz. La Virgen nos dice que sin Dios no hay ni futuro, ni vida eterna. Futuro también para el pueblo en general. Ahora con el problema del Covid, veo que aquí en Italia muchos han decidido no tener hijos y veo que este país no tiene ninguna política de protección para las familias. Creo que debemos rezar también para que Dios ilumine a nuestros políticos para que empiece un nuevo mundo de paz, de serenidad y también de prosperidad. Por esto, se lo pedimos a la Virgen y al Niño Jesús en un día tan especial como hoy. Hace años, la Virgen nos pidió consagrar a su Corazón Inmaculado nuestras familias y el futuro de nuestras naciones.

P. Livio: Debemos recordar también que cuando empezó la guerra de Bosnia, en julio de 1991, la Virgen nos dijo que la duración de esa guerra iba a depender de nuestras oraciones. Es decir, que debemos creer verdaderamente que con la oración se puede parar la guerra.

Marija: La Virgen dijo que se podía parar la guerra con la oración y el ayuno. También se puede alejar a los espíritus malignos que hoy en día, hay muchos. Yo tantas veces lo veo en tantas personas que se han vuelto violentas como por ejemplo: los pro vacunas, los pro contra vacunas, los pro paz, los pro contra la paz, incluso en una misma familia. Este desorden es porque no hay oración y por eso no se respetan unos a otros. Allí falta la fe y la esperanza que la fe nos da. Porque la persona que reza es alegre, apacible, dócil… Esto es lo que quiere la Virgen que seamos: personas dóciles, personas de oración y con esperanza de futuro.

P. Livio: La segunda parte del mensaje es muy bonita también. En ella, María nos dice de llevar a las familias la bendición que Jesús y María nos han dado y con esta bendición enriquecer a todos aquellos que encontremos para que ellos sientan la gracia que nosotros recibimos. Verdaderamente si somos gente de paz y de oración, las personas que encontramos lo sienten, sienten esa paz a través de los que la traen. Tengo que decir que esta es una experiencia verdadera.

Marija: Sí, la Virgen dice que nosotros nos volvamos bendición para los demás con nuestro ejemplo, con nuestro comportamiento. Esto es lo que la Virgen, durante todos estos años, nos está ayudando a entender.

P. Livio: Es así como se propaga la paz, como se propagan los mensajes de la Virgen con la propia vida.

 P. Livio: Marija, te quiero preguntar tu impresión. Hemos tenido ya dos años de epidemia, dos años de sufrimiento y al mismo tiempo se ha incrementado el malestar, el miedo, la angustia… ¿Te parece que en estos dos años el mundo se ha acercado a Dios, o bien se ha alejado todavía más?

Marija: Depende, si a raíz de esto se ha empezado a rezar, entonces ya es la bendición de que habla la Virgen y muchas personas lo han hecho. Yo lo he visto y lo he vivido. En Medjugorje, después de haber estado desde el pasado mes de mayo, debo decir que la oración es intensa, cierto que es un lugar muy pequeño y hay poca pandemia, pero he encontrado una fe más fuerte. Aquí, en cambio, solo se oye hablar de la pandemia mientras que en Medjugorje todo es oración. Son dos dimensiones diferentes, obviamente no se pueden hacer comparaciones porque allí es un lugar muy pequeño, es como una gran familia y aquí es un mundo diferente, más consumista y veo que falta la fe. La Virgen dice que debemos aumentar nuestra fe y que con la oración y el ayuno podemos parar las guerras. Pues yo creo profundamente que incluso podríamos parar la pandemia, todo depende de nosotros, de nuestro comportamiento, de nuestra oración. Si creemos verdaderamente, también esta pandemia se puede acabar. Tantas veces, cuando rezamos y ofrecemos nuestras oraciones, nuestros ayunos, nuestras novenas a la Virgen, se siente en nuestras vidas. Debemos ofrecer todo esto a la Sagrada Familia (San José, María y al Niño Jesús) para que protejan a nuestras familias y seguro que habrá respuesta con la paz, la alegría y la unidad. Lo he visto en tantas familias que me han pedido oración y yo les he dicho que son ellos los que deben rezar juntos para recibir lo que piden y así ha sido.

P. Livio: Sí Marija, yo también estoy convencido de esto y también estoy convencido de que en estos dos años no hemos rezado con tanta convicción a pesar de que la Virgen nos ha dicho más de una vez que la oración hace milagros en el corazón y en el mundo. Cierto que la ciencia hace su parte, pero no es suficiente ya que necesitamos la ayuda de Dios. Por lo tanto, creo que hubiéramos debido ser más determinados por lo que hace a la pandemia orando y ayunando más. Estoy convencido de que no ha sido suficiente. Pero ahora, además existe el peligro de una guerra mundial porque empieza siempre de una parte y no se sabe como va a seguir. ¡Y es que no creemos del todo que la oración y el ayuno sean tan eficaces! Creo que esto es una falta de fe.

Marija: Sí, esto es falta de fe. Pidamos al Niño Jesús, que es tan inocente, que se ha hecho tan pequeño naciendo en un establo y que ha acercado a Él a todas las personas de buena voluntad, pidámosle que aumente nuestra fe. La Virgen nos dijo una vez que ofreciéramos una flor a la familia del pesebre como ofreciéndoles nuestro corazón, nuestra situación de precariedad, de miedo, de tensión, incluso de peleas porque la Navidad puede llegar a ser un infierno si no somos portadores de paz, si no somos capaces de crear una situación de paz, de alegría, de unidad. Tantas familias me dicen: “Marija, reza por nosotros porque esta Navidad puede ser una pesadilla”. Pero, ¿por qué no podemos hacer las paces? Me acuerdo que la Virgen nos dijo una vez que fuéramos de casa en casa para hablar con los que habíamos tenido peleas. En Medjugorje se trabajaba en el campo y a veces por cuestiones de terreno la gente no se hablaba durante años. Por esto, la Virgen dijo que fuéramos todos de casa en casa a pedir perdón y hacer las paces. ¡Y así lo hicimos! La Virgen y el Niño Jesús nos han dado su bendición y nos piden a nosotros esa bendición para los demás.

P. Livio: Sí, nos pide enriquecer a los demás con lo que Dios nos ha dado a nosotros.

Marija: Exactamente, porque Dios nos ha dado mucho. Podemos ser pobres, pero Dios es nuestra riqueza.

P. Livio: Mañana será la fiesta de la Sagrada Familia, pensemos pues en las familias para que tengan la valentía, sobre todo los jóvenes, para que sean capaces de emprender la misión de crear una familia porque parece que ya no piensan en ello.

Marija: Debéis saber que en Medjugorje, ahora con el Covid, nuestro obispo, en vez de reducir el número de misas, ha pedido que se hagan más. Lo digo porque ahora vienen muchas familias con niños y como se hacen fuera en la explanada podemos disfrutar de la fe de este pueblo que todavía cree en el futuro. Hoy, en cambio, aquí en Italia, cuando he ido a misa, me ha dado tristeza ver que solo había una familia con niños y además, la iglesia estaba solo llena la mitad a pesar de ser el día de Navidad. Se ve en nuestras iglesias que hay pocos niños, por esto, debemos pedir a la Sagrada Familia por todas las familias. Yo hoy también se lo he pedido a la Virgen al igual que por todas las personas que han pasado por Medjugorje para que puedan irradiar la paz, la alegría y la fe para que puedan surgir buenos frutos. ¿Cuántas personas han venido a Medjugorje en estos años y ahora tienen tanto miedo a morir? Yo digo, igualmente tenemos que morir ya sea de Covid, de un tumor o de una teja que nos cae de un tejado ¿no? Pero, ¿Estamos preparados? ¿Cuánto oramos? ¿Cómo es de profunda nuestra vida espiritual? Me acuerdo que las personas ancianas decían: “La vida y la muerte están en manos de Dios”. Hoy, en cambio, parece que la vida y la muerte estén en nuestras manos, como si nosotros pudiéramos protegernos, mientras que si no nos protege el buen Dios, no nos protege nadie. Obviamente, debemos tener cuidado, pero sobre todo debemos confiar en el Señor con nuestra fe, con la esperanza, con la oración. Conocí a personas que habían estado rezando a Santa Faustina para obtener una buena muerte y la muerte les vino en su día justo mientras rezaban la coronilla. Sí, Jesús misericordioso fue a su encuentro. Me acuerdo también de un sacerdote anciano muy enamorado de la Virgen a la cual había dicho: “ven a por mí” y ¿sabes que sucedió? Que en el momento de su muerte, las personas que estaban junto a él dijeron que su rostro se había iluminado y que dijo: “Aquí está, ha llegado”, esbozó una sonrisa y murió. ¿Quién me dirá que no fue la Virgen la que fue a su encuentro? Esto lo saben en el Paraíso. Es la fe de esas personas porque han rezado, les han invocado. Recemos la letanía de los Santos porque ellos no duermen en el Paraíso sino que interceden por nosotros. Yo, tantas veces, hago las letanías cantadas y añado además las mías propias añadiendo santos como San Juan Pablo II y le pido interceder por nosotros, él que había tenido siempre esa alegría de vivir incluso en la vejez. Todos los encuentros que tuvimos con San Juan Pablo II eran siempre de una alegría inmensa y cuando me acuerdo de ellos, se me llena el corazón. También nosotros podemos ser esa alegría para los demás. ¿Verdad padre Livio?

P. Livio: Sí, claro que sí. Lo que pasa es que, como tú has dicho, Europa, en general, ha perdido la fe. Este es el gran problema. Son minoría los que creen, que creen a nivel personal, personas que se convierten, pero el clima general es de incredulidad. Se tiene una visión de la vida muy atea y se cree que con la muerte todo acaba. Esta es la verdadera pandemia que nos hace morir y tenemos que reaccionar.

Marija: Yo pienso que esta pandemia puede ser una oportunidad, pero sí es verdad que la mayoría no lo piensa. Hoy fui a comprar unas rosas blancas para la Virgencita para hacerlo más bonito y cuando le dije al vendedor: “Feliz Navidad”, me respondió: “Felicidades”. Me disgustó porque “felicidades” lo dices para fin de año, pero para Navidad se debe desear que el Niño Jesús nos dé la alegría, la paz, Su bendición,… En cualquier caso, debemos luchar padre Livio, nosotros no tenemos miedo ¿verdad?

P. Livio: Por supuesto Marija. Evidentemente, la Virgen cuenta con todos aquellos que hemos escuchado su llamada, a los que llama sus apóstoles para despertar la fe de un pueblo que tiene una gran tradición, una Europa que llevó la fe a todo el mundo y que ahora, una gran mayoría, la ha perdido, pero al mismo tiempo, la Virgen está preparando tiempos nuevos como Ella dice y por eso debemos ser sus colaboradores.

Marija: La cosa más bonita es nuestra fe cristiana. Hoy, en casa, hemos escuchado y cantado tantos villancicos que son tan bonitos y que nos dan tanta alegría. Yo cada vez me siento muy feliz pensando cuantas generaciones han pasado cantando al Niño Jesús y a la Virgen en nuestras familias. Estas tradiciones son siempre una riqueza y creo que nuestros hijos se acordarán siempre de lo que nosotros hemos hecho. Por lo tanto, sigamos delante con Jesús, José y María y veremos como todo irá bien.

P. Livio: Gracias Marija por esta mirada de esperanza por el futuro ya que hoy la Virgen nos ha pedido ser testimonios de esperanza. Te encomiendo toda nuestra gran familia de Radio María que en estos días está rezando mucho por la paz. Navidad es un día de paz, pero además, el mundo está muy necesitado de esa paz en estos momentos. Te pedimos que intercedas también por todos nuestros enfermos ya que para ellos ser conocedores de tu intercesión, les da mucha esperanza.

Marija: La Virgen nos eligió para esto. El Señor nos ayuda a ser Sus instrumentos y nosotros oramos por Radio María y también por el mundo entero. Hoy, durante la aparición, he pedido especialmente a la Virgen por la paz en el mundo, a través de su Hijo Jesús presente, le he pedido paz y prosperidad. Tantas veces le pedimos a la Virgen por los enfermos, por los que sufren, no para que el Señor les quite el sufrimiento, sino para que les dé la fuerza necesaria para soportarlo. Muchas personas, con el sufrimiento, se acercan a Dios, empiezan a rezar. Yo he oído decir muchas veces que si no llega a ser por ese sufrimiento, nunca hubieran venido a Medjugorje y no se hubieran acercado a Dios ni a la oración. Por este motivo, el sufrimiento puede ser un bien y nosotros rogamos para que el Señor nos dé la fuerza y sepamos ofrecer ese sufrimiento sabiendo que no es en vano y que sirve mucho para las almas del Purgatorio.

P. Livio: Gracias de nuevo Marija por todo. Unámonos ahora en la oración para agradecer al Señor este día tan bonito que nos ha regalado.

Traducción: Voluntarios Asociación Amor de Déu

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