P. Livio: Queridos amigos, ahora tenemos en directo desde Medjugorje a Marija que nos transmitirá el mensaje de la Reina de la Paz del día de hoy 25 de septiembre de 2021. ¡Buenas tardes Marija!

Marija: ¡Buenas tardes padre Livio! Un saludo a todos los oyentes de Radio María. Hoy, como cada 25 de mes, la Virgen nos ha dado el siguiente mensaje:

“¡Queridos hijos! Oren, testimonien y regocíjense conmigo, porque el Altísimo sigue enviándome para guiarlos por el camino de la santidad. Sean conscientes, hijitos, de que la vida es breve y que les espera la eternidad para glorificar a Dios con todo su ser y con todos los santos. Hijitos, no se preocupen por las cosas terrenales, sino anhelen el cielo: el cielo será su meta y la alegría reinará en su corazón. Estoy con ustedes y los bendigo a todos con mi bendición maternal. Gracias por haber respondido a mi llamado.”

P. Livio: Marija, este me parece un mensaje extraordinario, como también lo fueron los dos precedentes. Es decir, ya son tres las veces que la Virgen repite la palabra alegría y busca elevar nuestros corazones al Cielo. ¿Crees que lo hace porque quizá necesita abrirnos los horizontes que pongan serenidad a nuestro ánimo?

Marija: Exactamente. Para mí es un mensaje bellísimo. Esta tarde la hemos esperado con tanta alegría, como siempre, ya que cada 25 de mes aquí en Medjugorje es una fiesta. Ahora empieza la Adoración nocturna para toda la parroquia y todos los peregrinos, que gracias al Cielo, en estos días son muchos, rezando toda la noche para agradecer al buen Dios que nos ha mandado a su Madre entre nosotros. Es muy bonito ver que la Virgen, a pesar de nuestras preocupaciones, nos dice: “Regocijaos conmigo”, porque la alegría de la Virgen es inmensa, y continúa: “Porque el Altísimo me sigue enviando para guiaros en el camino de la santidad”. Parece que la preocupación más grande de la Virgen sea nuestra santidad ya que nos dice que la vida es breve y la santidad es eterna. Yo creo que este es un mensaje de aliento para animarnos a ser más alegres, más valientes, más abiertos a lo que la Virgen nos pide.

P. Livio: Este recordarnos la eternidad es también porque vivimos en un mundo en el que no se piensa en el más allá. Como la Virgen ya dijo una vez, mucha gente piensa que con la muerte acaba todo.

Marija: Sí. La Virgen en cambio nos dice que la vida es breve, pero la eternidad nos espera. Yo creo que, como ha dicho la Virgen en tantos mensajes, Ella desea que empecemos a vivir el Paraíso ya aquí en la Tierra. Debemos aprovechar esa oportunidad que se nos ofrece. La Virgen nos dice que estamos llamados a la santidad y si vivimos santamente y testimoniamos con alegría, entonces, nuestra vida será una vida plena por haber encontrado a Jesús, por haber encontrado a la Virgen, a los santos… Estos días se hace la novena de los santos arcángeles Gabriel, Rafael y Miguel. Yo creo que también estas ocasiones que la Iglesia nos propone, son una invitación para nosotros, y los mensajes de la Virgen, todavía de forma más fuerte, nos están llamando no solo a la santidad, sino también para que sepamos aprovechar mejor esta vida. ¿Y cómo hacerlo? Pues orando y testimoniando con alegría. Un cristiano debería tener siempre el espíritu alegre porque Jesús no solo nació y murió, sino que, sobre todo resucitó por nosotros y para guiarnos en el camino de la santidad y de la eternidad. En el Paraíso hay la eternidad donde glorificaremos a Dios y nos regocijaremos en Dios. La Virgen, durante todos estos años, nos está llamando de manera firme para que no nos preocupemos tanto por las cosas de la Tierra y anhelemos más el Cielo. Nuestro deseo debe ser el Paraíso y si empezamos a vivir el Paraíso en nuestro corazón, lo viviremos también aquí en la Tierra. Si lo hacemos así, no habrá desorden y yo creo que seremos todos como ángeles, porque la santidad es la serenidad, la santidad es la paz, la santidad es el amor hacia los demás, la santidad es también ejemplo. Con todas esas pequeñas cosas de nuestra vida podemos testimoniar nuestra fe, volviéndonos así sal para la Tierra y reflejo de Dios para los demás. La Virgen no está entre nosotros para que se diga que se aparece cada día, sino porque el Altísimo le ha permitido estar con nosotros para guiarnos hacia el camino de la eternidad.

P. Livio: Marija, creo que también puede sugerirnos que estamos demasiado preocupados por nuestro cuerpo y no lo estamos por el estado de nuestra alma.

Marija: Sí, es verdad. Hoy en día, el mundo pagano nos está llevando a las cosas sin importancia, en cambio, la Virgen nos llama para lo que sí es importante. Ella dice que nuestra vida es breve, es decir que, aun cuando debemos luchar con las adversidades, debemos recordar que la muerte está cerca. Yo siento en mi corazón el deseo, la necesidad de transmitir, de acercar a las personas a Dios porque es lo más bonito que puedo dar a los demás. No es dar de comer, dar para dormir, dar un libro para leer, es dar a Dios. Aquí en Medjugorje lo hemos visto tantas veces, hay personas que no quieren irse de aquí porque aquí sienten la presencia de la Virgen, la presencia de Dios en la Adoración. Un anciano me dijo llorando que era la primera vez que estaba en Medjugorje, pero que no quería irse porque durante la Adoración había sentido la presencia de Dios y le parecía que Dios acariciaba su corazón, su alma y por primera vez en su vida había sentido la plenitud de Dios en su corazón. Son increíbles los cambios de vida que se pueden producir, de todas las vocaciones que nacen aquí. La Virgen nos quiere inculcar en nuestro corazón el deseo de la eternidad. Amemos a Dios, oremos a Dios para que Él llene nuestro corazón y lo podamos testimoniar.

P. Livio: Marija, me acuerdo de un mensaje de los primeros meses en el que la Virgen decía que el pecado de este mundo es el de no interesarse por Dios.

Marija: La Virgen nos dice siempre que cambiemos de vida dejando el pecado. Tantas veces vienen personas que están poseídas, pero primero deben dejar el pecado. Nosotros no debemos pensar en el pecado, a los que han pecado, no debemos juzgar, no debemos hablar porque es un tiempo perdido. Nosotros debemos regocijarnos en Dios empezando por confesarnos, vivir santamente, vivir imitando a los santos, como la Virgen nos ha dicho en un mensaje. Me acuerdo que una vez una señora me dijo que había encomendado a su marido a san Felipe Neri. Su marido siempre que llegaba a casa estaba enfadado y refunfuñaba y san Felipe Neri le dijo a ella que le daba una botella de agua bendita especial y que cuando llegara su marido y gritase, en vez de responder, que se fuera a su habitación, bebiese un poco de esa agua y la mantuviera en la boca. Al poco tiempo, ella le dijo a san Felipe Neri que había sucedido un milagro, que su marido había cambiado porque cuando él la provocaba, ella no podía contestar porque tenía el agua bendita en la boca y así viendo que ella no contestaba, poco a poco fue cambiando. Es decir, a veces el agua bendita también puede hacer su efecto. Hoy somos todos prepotentes y queremos imponer el yo, yo y yo, en cambio si empezamos a utilizar la astucia de Dios, como este santo que dio este ejemplo a esa señora, el problema se resuelve. Obviamente, esa señora hizo también un acto de fe al seguir el consejo de este santo. Así también nosotros debemos procurar ser no astutos sino buenos. Cuando alguien nos calumnia o dice algo contra nosotros, debemos responder con amor, o al menos mantener esa agua bendita de san Felipe Neri en la boca para no responder. En estos casos, tantas veces tenemos en el corazón la tentación de maldecir y en cambio, deberíamos bendecir. Que nuestra vida se vuelva bendición y no maldición para que se vuelva un bien para los demás como lo fue para ese matrimonio cuya relación se había hecho insostenible. Con nuestro ejemplo ayudaremos también a los que están tan alejados que no conocen el amor de Dios. Me acuerdo que un día me paré a preguntar a un policía una indicación sobre un santuario y me respondió que no lo sabía. Yo extrañada le dije que como era posible que no supiera nada de ese santuario cuando estaba tan cerca, así que me dije que le debía contar todo sobre ese santuario y de la gracia que ello significaba tenerlo tan cerca de su trabajo. Creo que muchas veces tenemos nosotros la culpa por no tener la valentía de testimoniar. De hecho, esta tarde la Virgen nos dice: “Orad, testimoniad, y regocijaos conmigo”.

P. Livio: Dime Marija, te hago una pregunta personal. La Virgen, en este mensaje como en los precedentes, nos habla de la alegría del Cielo que nosotros sentimos en nuestro corazón. ¿Tú, esta alegría del Cielo la sientes durante la aparición?

Marija: ¡Siempre! Y siempre experimento el purgatorio cuando termina la aparición. Con la Virgen llega el Cielo, con Ella llega la belleza del Cielo, la alegría, la serenidad, la paz, la armonía. Con su presencia, con su rostro, con su belleza, con la expresión de su rostro, todo se vuelve Paraíso y todo desaparece ante nosotros. En la sala tenemos siempre una imagen de la Virgen que puede ser más o menos bonita. Muchas veces digo que si tenéis una estatua de la Virgen en vuestra casa y no es bonita, no importa, ponedla en un lugar visible de la casa, orad con ella, amadla y veréis cómo, con el tiempo, se vuelve más bonita. Yo he visto tantas personas que me han dicho que su estatua, cuando se la habían regalado, no era bonita y que después se había transformado. Parece imposible pensar que el yeso se transforme, pero sí, es verdad. Nuestra dulzura, nuestra expresión a través de nuestras oraciones a la Virgen. Yo misma, muchas veces pienso que durante la aparición me gustaría decirle a la Virgen que es la estrella de la mañana, que es nuestra abogada, nuestra protectora… etc.; recitarle las letanías, pero como no es posible, lo hago cuando estoy en casa. Tantas veces lo hago acariciando una estatua suya o de la Sagrada Familia, también mientras las limpio y les pido que protejan a mi familia y a todas las familias del mundo. Es era oración espontánea que te sale del corazón, no solo por mí sino también por mis seres queridos, por la gente que he encontrado, por las que encontraré, por las que están alejadas, por las que están en pecado, por las que tienen necesidades. Es decir, que esa oración se vuelve enorme y poco a poco siempre más rica. Volviendo a lo de antes, no tengo palabras para expresar lo que siento con la presencia de la Virgen, solo puedo decir que es el Paraíso en la Tierra. Pensar que viene del Cielo, es una gracia que nunca sabré agradecer y tampoco nunca podré llegar a entender porque es demasiado grande.

P. Livio: Y tú, en la primera aparición, seguramente tenías tus problemas, tus preocupaciones, tus dolores y tus sufrimientos. Entonces, ¿en el momento de la aparición todo desaparece?

Marija: Exactamente. Algunas veces, hay sufrimiento, pero se vuelve un sufrimiento pequeño e invisible que no somos ni tan siquiera conscientes de que exista. La cosa más importante es que Ella ocupa nuestro corazón, nuestro pensamiento. Es Ella la que nos lleva al Paraíso, aunque sea solo por esos diez o quince minutos. Ella, con su presencia, llena nuestra vida, nuestra mente, nuestro ser. Ella es la que nos llena siempre de alegría, como en los primeros días. Para nosotros era siempre una felicidad enorme correr hacia la colina y orar esperando su llegada, a veces habíamos rezado más de mil avemarías. Valía la pena cualquier sacrificio para sentir esa felicidad. Ahora mismo, hay un grupo rezando en la colina y otros que van a ir, también nosotros iremos más tarde a la iglesia de Medjugorje que está abierta toda la noche del 25 del mes a orar delante del Santísimo para agradecer la presencia de la Virgen entre nosotros y para rogar por nuestra parroquia y por todo el mundo.

P. Livio: Marija, quiero hacerte un par de preguntas un tanto especiales. La primera es ¿ qué les responderías tú a los que dicen que las apariciones son una proyección personal de los videntes, pero que en realidad no hay nada?

Marija: Nosotros, hace ya muchos años, hicimos tantas pruebas y el resultado era que somos personas normales. Además que, seis personas locas que vieran lo mismo sería imposible. Gracias a Dios, Medjugorje no es una broma como tampoco lo son nuestras vidas. Han pasado cuarenta años de la primera aparición y nosotros estamos todavía aquí como pilares y con nuestra vida estamos gritando que la Virgen se nos aparece, que nos da sus mensajes, que nos ama y que el buen Dios le ha permitido estar entre nosotros. Este es un don enorme y los que están en contra, me dan lástima porque no entienden la gracia, porque no creen, no oran, no aman, no adoran y nosotros, como nos dice la Virgen, debemos rezar por su conversión y para que nuestro ejemplo de vida les ayude a acercarse a Dios, a los sacramentos, a todo lo que hemos experimentado en nuestro corazón. Agradecemos siempre el Cielo por todas las experiencias vividas y las que seguimos viviendo. No solamente las apariciones, sino también la confesión, la guía espiritual, los sacerdotes que hemos conocido, la Adoración que hemos vivido. ¡Cuántas noches hemos pasado orando! Es verdad que nosotros dimos el sí, pero a través de nuestro sí, hemos recibido el céntuplo ya que el Señor nos ha concedido esa inmensa felicidad. Hoy, yo como mujer adulta, puedo decir que el Señor me ha llamado y he respondido sí con todo mi corazón y en el momento de la aparición, sigo respondiendo sí a su llamada. Cuando la Virgen dice: “Gracias por haber respondido a mi llamada”, mi corazón se llena de una felicidad inmensa por ser yo una de esas personas que así responde con toda libertad.

P. Livio: ¡Ya, estás hablando con alguien que nunca tuvo la menos duda!

P. Livio: La segunda pregunta es: ¿Qué responderías a aquellos que dicen que los mensajes de los videntes son de producción personal sin que ellos mismos sean conscientes de ello?

Marija: No lo sé, pero puedo decir que cuando recibo el mensaje y empiezo a leerlo, me entra en el corazón. Cuando dice: “Queridos hijos, yo soy vuestra madre y os amo”, yo siempre digo que es un don, es una gracia. Yo he tenido una madre, que ahora está en el Cielo, era una madre buena, sincera por la cual doy gracias a Dios, pero al mismo tiempo, cuando hablo con la Virgen veo que estamos en otra dimensión, la dimensión celeste, donde yo siento esas vibraciones del Paraíso incluso en la voz de la Virgen. Cuando dicen que los mensajes de la Virgen son demasiado simples u otras cosas, yo digo que se deberían leer bien y meditar y así verían de cuánta alegría se llena el corazón. Sucede también a mí que hoy leo las palabras pensando en el momento en que la Virgen las ha dicho, pero mañana cuando me olvidaré de las palabras, voy a leer y releer el mensaje en el papel en que lo he escrito y poco a poco esas palabras van entrando en mi corazón y en mi vida. Por lo tanto, yo no produzco ese mensaje, sino que yo me vuelvo reflejo de ese mensaje. Ella nos pide que seamos su reflejo, que seamos sus manos extendidas en este mundo. Yo espero de todo corazón que al final de mi vida pueda decir que he sido reflejo de la Virgen y que nos puedan ver como esas pequeñas virgencitas que aman, que oran, que aceptan, que testimonian, como esas personas que hacen bien a los demás, que son bendición para los demás. No me gusta enfrentarme a esas formas de pensar, con esas confusiones de con quien estás o con quien no, yo estoy con Jesucristo y mi meta es el Paraíso. Esto lo tengo muy claro en el corazón y espero que todas las personas que se sienten confundidas, el Señor las ilumine para poder testimoniar con sus vidas experimentando la presencia de Dios y de su Amor así como lo hemos experimentado nosotros los videntes.

P. Livio: Sí Marija, bravísima. Explícanos un poco, porque hay gente que no lo sabe. ¿Eres tú la que pide el mensaje cada 25 del mes?

Marija: La Virgen empezó dando un mensaje cada jueves para la parroquia y los grupos de oración, pero ese mensaje entonces no se transmitía. Después empezó a darlo cada 25 de mes. Los grupos de oración de entonces, como también hoy, quieren que estemos con ellos para ser instrumento de transmisión de ese mensaje y de hecho, me están esperando desde hace un buen rato. Como habéis visto, hemos trasmitido el mensaje tarde porque parece ser que un relámpago ha estropeado una línea telefónica sin darnos cuenta y hasta que no se ha podido solucionar ha pasado cierto tiempo. Muchas veces, el mensaje era solo para la parroquia, después la Virgen dijo que era para todos aquellos que lo querían poner en práctica en la vida. A partir de entonces, todos los peregrinos que empezaron a venir, lo compartían con nosotros. Ahora, la Virgen dice que los mensajes que nos da son una guía para nosotros. De hecho, la Virgen dice que nos puede guiar porque Dios se lo ha permitido, por esto nos quiere guiar por el camino de la santidad. Yo creo que es muy tierno por parte de la Virgen. Debo decir que estoy enamorada de Ella de un modo increíble y que todo lo que puedo expresar con palabras es muy poco comparado con lo que siente mi corazón. Ver a la Virgen, es ver el Paraíso, ver a la Virgen es sentir a Dios en el corazón. Ella es quien ha llevado en sus entrañas a Jesús, Ella es quien ha amado a Jesús más que a otra cosa, Ella es la que vive la voluntad de Dios en su vida, todavía hoy cuando dice: “El Altísimo me permite estar entre vosotros para guiaros”, Ella es el enlace entre el Cielo y Tierra. Ella nos guía con su ternura, con su amor, con su belleza, con su alegría, con su gratitud cotidiana a Dios, porque Ella es su esclava. Nadie hubiera pensado que la Virgen iba a seguir apareciéndose durante tantos años. Sabemos que puede terminar cualquier día, pero yo estoy muy feliz de que esté todavía entre nosotros. Siempre pienso que no soy digna de ser testimonio, pero lo quiero hacer con todo mi corazón intentando mejorar siempre. Si lo hacemos de corazón, aunque nos equivoquemos, no importa porque el Señor lo sabe, pero si no lo hiciéramos con el corazón, yo creo que la Virgen hubiera dejado de aparecerse hace ya mucho tiempo. Pero nosotros ofrecemos todo a la Virgen Yo cada mañana cuando me levanto, cuando abro los ojos, digo siempre la oración de ofrecimiento del día al buen Dios y después hago mi consagración a la Virgen y le pido que me pueda acercar más a Ella y parecerme más a Ella y ser sus manos extendidas en este mundo. Así empiezo en lo más profundo de mi corazón el nuevo día, después el Señor ve mis buenas obras, mi buen corazón y también cuando estoy parada, porque donde hay maldad, está el mal, donde hay pecado, es pecado y allí no debemos dejarnos llevar. Debemos vivir como Dios nos manda.

P. Livio: Marija, tú le rezas al Espíritu Santo para que te ayude a entender bien los mensajes?

Marija: Sí, claro. Para nosotros el 25 de mes es un día especial, aunque el diablo prueba siempre de infiltrarse, hoy por ejemplo con el teléfono, otras veces con otras cosas más serias. Una vez, sucedió que uno de mis hijos tuvo que ir a urgencias y otras tantas. Cuando suceden estas cosas, ves claramente que es el diablo que te quiere alejar del pensamiento, de la oración, del ayuno y sobre todo de la oración al Espíritu Santo que nos ayuda a ser instrumentos de Dios y poder realizar lo que Él desea de nosotros.

P. Livio: Marija, yo sé que antes tú pedías el mensaje a la Virgen. ¿Lo haces también ahora?

Marija: Sí, siempre. Cuando llega la Virgen encomendamos siempre a todas las personas que tenemos en nuestras oraciones, especialmente ahora que ya hay tantos peregrinos que traen muchas cartas, sobre todo de América Latina, que presentamos a la Virgen, también de sacerdotes que están en crisis y de tantas otras situaciones que le pedimos a la Virgen encomendando todos uno por uno. Después de haber encomendado a todas esas personas, cuando la Virgen permanece en silencio, le pregunto si tiene un mensaje para nosotros.

P. Livio: Me acuerdo que un jueves en el año 1985 te olvidaste de pedir el mensaje y la Virgen no lo dio.

Marija: Sí, era en los primeros años. El hecho es que estar presente a la aparición, significa olvidarse de todo. Sabes, ahora me acuerdo de una vez que yo estaba con la gripe en mi habitación y era una fiesta de la Virgen, Ella llegó con un vestido dorado con el que estaba guapísima y yo llevaba un pijama viejo y Ella mirándome dijo: “¿No tienes un pijama nuevo en el armario? ¿Por qué no te lo pones hoy que es fiesta?”. Fíjate, como también a través de estas pequeñas cosas podemos darle una alegría. También poniendo unas flores en casa cerca de su estatua, etc. Todas esas pequeñas cosas son muestras de amor hacia Ella. Hace años, en nuestros campos y también en Italia había muchas capillas donde la gente al pasar rezaba una oración y ponía flores. Esos eran gestos de ternura, así también hoy delante de una estatua de la Virgen podemos poner una flor como muestra de cariño al igual que una persona enamorada lleva bombones o flores para demostrar su amor. Esos son pequeños dones que le hacemos a la Virgen como también lo son pequeños sacrificios, las novenas, etc.

P. Livio: Muchísimas gracias Marija por tu precioso testimonio. De hecho podríamos seguir hablando durante toda la noche, pero no se puede. Tu experiencia es tan verosímil, tan profunda que conmueve.

Marija: No es mérito mío padre Livio, es el buen Dios que nos ha dado este don y nosotros lo hemos acogido aunque nuestra vida no sea fácil, pero al mismo tiempo, cuando piensas que hay el Paraíso, el Purgatorio y el Infierno, dices: “Yo he elegido el Paraíso”. Así pues, incluso el sufrimiento se mitiga. En estos días he tenido un problema con mis piernas y caminaba con dificultad, pero seguía caminando. En estos momentos, gracias al Cielo, estoy mejor, pero al mismo tiempo, pienso que así también lo puedo ofrecer ya que no deberíamos desaprovechar ninguna ocasión de esta vida. Yo he aprendido que debemos acoger bien los sufrimientos y ofrecerlos enseguida por las almas del purgatorio, para la conversión de las personas que están alejadas de Dios, para la santificación de las familias, por nuestros jóvenes, para que los matrimonios no tengan miedo de tener hijos, porque la Virgen dijo que no se debía tener miedo del futuro ni de tener tantos hijo. Yo, viviendo en Italia, veo que hay muy pocos niños y ruego para que la gente y los gobernantes entiendan que la vida es un don, que la vida es alegría.

P. Livio: Gracias Marija de todo corazón y como siempre te encomiendo a toda la familia de Radio María, especialmente los enfermos.

Marija: Siempre padre Livio, les llevo a todos en el corazón.

Traducción: Equipo de voluntarios de Amor de Dé

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