A Medjugorje llegan sacerdotes santos, sacerdotes curiosos, sacerdotes en crisis, sacerdotes que sienten la necesidad de reforzar su fe

P. Livio: Oye María, te quiero hacer una pregunta. Según las estadísticas de Medjugorje que publica la parroquia, el año pasado hubo un millón seiscientas mil comuniones y los sacerdotes que habían concelebrado fueron unos veintiséis mil. Entonces, por mi experiencia, que he visitado tantos lugares marianos, te digo, que no he visto en ningún lugar tantos sacerdotes como aquí en Medjugorje. ¿Tú, qué opinas al respecto?

Marija: Pues, es una gracia. A Medjugorje llegan sacerdotes santos, sacerdotes curiosos, sacerdotes en crisis, sacerdotes que sienten la necesidad de reforzar su fe. Y aquí, en Medjugorje, encuentran este manto de la Virgen que les protege, donde se sienten abrazados y amados por Ella. También vienen para pasar algunos días de descanso, o bien de retiro personal y muchos vienen acompañando a los peregrinos. De cualquier forma, es siempre algo muy bonito. Hoy, por ejemplo, he encontrado un sacerdote que me decía lo feliz que se siente cada vez que viene a Medjugorje. Viene siempre con peregrinos, después de haber preguntado a su superior si les puede acompañar. Él guía esos grupos y dice que para él, es un trabajo espiritual que hace con esas personas que lo acompañan porque se confiesan, aunque hay veces que alguno busca otro sacerdote italiano, pero no importa porque siempre se siente disponible y, al mismo tiempo, querido por esos peregrinos. Aquí en Medjugorje, los sacerdotes no se sienten obligados a hacer nada por deber, sino que es la felicidad lo que les mueve. Además, aquí se sienten amados y, yo diría, incluso un poco mimados por los peregrinos, ¡gracias a Dios!

P. Livio: Sí Marija, esto es verdad, pero yo creo que no se le da demasiada importancia al hecho de que muchos sacerdotes renuevan aquí en Medjugorje su sacerdocio. Es decir, que muchos sacerdotes renacen en Medjugorje.

Marija: Exactamente. Muchos sacerdotes llegan aquí cuando ya habían pensado dejarlo, no por un tipo u otro de excusas, sino porque ya no sentían la presencia de Dios, ya no sentían aquel amor del principio. Cuando ese amor se debilita, ya no se ora tanto, y el activismo del mundo les arrastra. Al llegar a Medjugorje son sacerdotes que se caen a trozos. Pero aquí reencuentran la felicidad de ser sacerdotes, la alegría de poder bendecir y absolver. Para ellos es un redescubrimiento de su vocación, sienten la gracia. También el hecho de estar aquí con tantos otros sacerdotes les ayuda. Además, aquí en Medjugorje, ninguno puede negar que la Virgen esté presente. La Virgen está aquí viva, Ella vive entre nosotros. Esto no se ve, pero se siente. Nosotros, los videntes, la vemos, pero los que llegan aquí la sienten sobre todo cuando van a las colinas y rezan más, es decir, cuando siguen el programa que la Virgen ha querido para la parroquia de Medjugorje.

Fragmento de la nota realizada por el P. Livio a la vidente Marija

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