La Biblia: Sexto Día de la Novena – 21 de junio

Invocación al Espíritu Santo

Ven, Espíritu Santo,

y envía desde el cielo un

rayo de tu luz.

Ven, Padre de los pobres,

ven, dador de los dones,

ven, luz de los corazones.

Consolador magnífico,

dulce huésped del alma,

suave alivio.

Descanso en la fatiga,

brisa en el ardiente estío,

consuelo en el llanto.

¡Oh, luz santísima,

llena lo más íntimo

de los corazones de tus fieles!

Sin tu ayuda

nada hay en el hombre,

nada que sea bueno.

Lava lo que está sucio,

riega lo que está seco,

sana lo que está enfermo.

Doblega lo que está rígido,

calienta lo que está frío,

endereza lo que está desviado.

Concede a tus fieles

que en Ti confían,

Tus sagrados dones.

Dales el premio de la virtud,

dales el puerto de la salvación,

dales la felicidad eterna.

Amén. Aleluya, Aleluya.

V. Envía Tu Espíritu Señor y será Una nueva creación.

R. Y renovarás la faz de la tierra.

Oremos

Oh Dios, que has instruido los corazones de tus fieles con la luz de tu Espíritu Santo, concédenos por este mismo Espíritu, gozar siempre de su consuelo. Por Cristo Nuestro Señor. Amén

SEXTO DIA (21)

LA BIBLIA

La Virgen propone a las familias que tengan en su hogar, un espacio reservado a la oración, denominado, en la tradición cristiana: “altar familiar.” Al centro del mismo un Crucifijo y delante de él la Biblia abierta, a fin de estimular a todos a la lectura y meditación. También puede incluir la imagen de la Virgen, agua bendita y el Santo Rosario. El altar familiar es un lugar privilegiado para el encuentro de oración diario o semanal. En él se reza el Rosario y se medita la Sagrada Escritura de acuerdo al calendario litúrgico. La Virgen hablando de la importancia de la meditación diaria de la Palabra de Dios dijo: “¡Queridos hijos!: Les revelo un secreto espiritual: si quieren estar más fuertes contra el mal, háganse una conciencia activa. Para esto, oren mucho en la mañana y lean un texto del Evangelio. Graben la Palabra divina en su corazón y vívanla durante la jornada, sobre todo en las pruebas y en la noche estarán más fuertes” 3-8-84

La Madre de Dios espera también, que los padres enseñen a sus hijos a leer y meditar la Biblia. Que oren con ellos y le den buenos consejos. Advierte, además, que “la televisión es un peligro moral para las familias”: Por culpa de la televisión, muchos ya no saben orar. Sería muy bueno renunciar a la televisión, porque después de haber visto los programas están distraídos y no logran entrar en oración. Pueden renunciar al alcohol, al cigarrillo y a otros placeres. Cada uno de ustedes sabe a qué pueden renunciar. 8-12-81

Cuando le abrimos el corazón a María es fácil renunciar a los placeres y encontrar el tiempo para orar en familia. También el Papa ha dicho: “La familia que reza unida, permanece unida”. El Santo Rosario, por antigua tradición, es una oración que se presta particularmente para reunir a la familia. Contemplando a Jesús, cada uno de sus miembros recupera también la capacidad de volverse a mirar a los ojos, para comunicar, solidarizarse, perdonarse recíprocamente y comenzar de nuevo con un pacto de amor renovado por el Espíritu de Dios. Muchos problemas de las familias contemporáneas, especialmente en las sociedades económicamente más desarrolladas, derivan de una creciente dificultad para comunicarse. No se consigue estar juntos y a veces los raros momentos de reunión quedan absorbidos por las imágenes de un televisor. Volver a rezar el Rosario en familia significa introducir en la vida cotidiana otras imágenes muy distintas, las del misterio que salva: la imagen del Redentor, la imagen de su Madre santísima”. RVM 41

La Biblia y el Rosario, pues, son medios apropiados para que la familia cristiana recupere su vocación al amor y esté más abierta a la voluntad de Dios. Ya Jesús había indicado: “Todo el que oiga estas palabras mías y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó porque estaba cimentada sobre roca.” Mt 7,24-26 La Virgen en Medjugorie recuerda que la Palabra de Dios y la oración son “roca” del hogar. En un mensaje dijo: “¡Queridos hijos!: Escuchen: Yo deseo hablarles e invitarlos a tener más fe y confianza en Dios que los ama sin medida. Hijitos, ustedes no saben vivir en la gracia de Dios. Por eso, nuevamente los llamo a todos a llevar la Palabra de Dios en el corazón y en sus pensamientos. Hijitos: Pongan la Biblia en un lugar visible en sus familias; léanla y vívanla. Instruyan a sus hijos, porque si ustedes no son ejemplo para ellos se encaminarán por el ateísmo. Reflexionen y oren; entonces Dios nacerá en sus corazones y sus corazones estarán alegres. ¡Gracias por haber respondido a mi llamado!” 25-8-96.

 PRECES

Dios ha querido que la Madre de su Hijo fuese Santísima, llena de gracia y de bendición. Oremos para que haga partícipe a la Iglesia y a la humanidad de esta misma riqueza.

  1. Por la Iglesia, peregrina en el mundo: para que medite, como María, la Palabra de Dios y conforme su vida al mensaje que anuncia. Roguemos al Señor.
  1. Por los discípulos del Señor: para que aprendan a valorar la pobreza y la riqueza con la sabiduría del “Magníficat”. Roguemos al Señor.
  1. Por los cristianos que viven en la incertidumbre para que, a ejemplo de la Virgen María, se fíen totalmente del Señor, Roguemos al Señor.
  1. Por los que de manera particular están viviendo el misterio del dolor: para que, en comunión con la Virgen María, saquen consuelo y esperanza de las fuentes del Salvador. Roguemos al Señor.
  1. Por nosotros: para que, como María, la mujer fuerte, seamos adultos en la fe y cooperemos al misterio de la redención, Roguemos al Señor.

Oración

Dios de la salvación, que en María has escuchado las expectativas y súplicas de la humanidad; haz que esta generación nuestra, libre de toda forma de orgullo y violencia, construya con la fuerza de tu Espíritu la nueva civilización del amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


El Magníficat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, en favor de Abraham y su descendencia por siempre.

Lc 1:46-55.

(Gloria al Padre)

Consagración al Corazón Inmaculado de María

Oh, Corazón Inmaculado de María, lleno de bondad, muéstranos tu amor. Que la llama de tu Corazón, María, descienda sobre todos los hombres. Nosotros te amamos inmensamente. Imprime en nuestro corazón el verdadero amor, así tendremos un deseo continuo por Ti. Oh María, dulce y humilde de Corazón, acuérdate de nosotros cuando caemos en pecado, Tú sabes que todos los hombres pecan. Concédenos por medio de tu Corazón Inmaculado, ser curados de toda enfermedad espiritual. Haz que siempre podamos contemplar la bondad de tu Corazón maternal y por medio de la llama de tu Corazón haz que nos convirtamos. Amén.

Instrumento de Paz

Señor, haz de mí un instrumento de tu paz: Donde haya odio, lleve yo tu amor, donde haya ofensa, lleve yo el perdón; donde haya discordia, lleve yo la unión; donde haya error lleve yo la verdad; donde haya duda, lleve yo la fe; donde haya desesperación, lleve yo la esperanza; donde haya tinieblas, lleve yo la luz; donde haya tristeza, lleve yo la alegría.

Oh Maestro, haz que yo no busque: Ser consolado, sino consolar; ser comprendido, sino comprender; ser amado, sino amar. Porque, dando, se recibe, perdonando, se es perdonado; muriendo, se resucita a la vida eterna. Amén.

Invocaciones a María Reina de la Paz (Para todos los días)

María Santísima, que al recibir el anuncio del Ángel Gabriel concebiste en tu seno virginal a Jesucristo “Rey de la Paz”, concédenos bajo tu protección y auxilio, ser en el mundo auténticos instrumentos de paz:

Para que la paz reine en el corazón de todos los hombres, especialmente, en quienes procuran la violencia,

R/. María Reina de la Paz, Ruega por nosotros.

Para que la paz reine en todos aquellos que no han experimentado en sus vidas el amor de Dios, R/

Para que la paz reine en todas las familias, R/

Para que la paz reine siempre en la Iglesia de Cristo y se empeñe en difundirla, R/

Para que la paz reine en las parroquias y comunidades cristianas, R/

Para que la paz reine en nuestros planteles educativos y lugares de trabajo, R/

Para que la paz reine siempre en nuestro país, R/

Para que la paz reine en todo el universo. R/

Oración

Concédenos, Señor, a tu hijos el don de tu gracia, para que cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la poderosa intercesión de la Virgen María, consigamos aumentar tu paz en nuestros corazones, nuestras familias y en el mundo entero. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Un pensamiento en “La Biblia: Sexto Día de la Novena – 21 de junio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s