La urgencia de la paz que solicita María y la oposición en el corazón del hombre que ejerce el pecado. Dice María: “El Cielo está con ustedes y lucha por la paz en sus corazones, en las familias y en el mundo, y ustedes, hijitos, ayuden con sus oraciones para que así sea.”
Luego, para que la paz reine en el mundo entero, primero debe reinar en el corazón del hombre y en las familias. El Cielo lucha por esa paz y a través de ella debe reinar en el mundo entero. Entonces, es un llamado a la conversión del corazón: a poner a Jesús allí en primer lugar, y luego orar por la paz del mundo entero.