Espiritualidad de la Reina de la Paz para vivir el Adviento

GospaMaría nos presenta la espiritualidad de este Adviento: oración, buscar la santidad, llevar una vida simple, buscar el enamoramiento de Dios, vivir en agradecimiento a Dios por cuanto nos da, ser don para los demás y dar testimonio sin interés. Son siete tareas o bien una sola con siete manifestaciones distintas.

1. Volver a la oración. Cada quien sabrá como lo hace y si debe mejorar el tiempo que le dedica a la oración y la calidad que tiene la misma. O bien, puede ocurrir que ya ora como María desea. Si es así maravilloso. No obstante hay que recordar el programa de María:  tres horas diarias incluyendo la Misa, la lectura de la Biblia y por lo menos: tres partes del Rosario. Entonces este Adviento debe ser tiempo fuerte de oración.

2. Buscar la santidad. Cuando se lee la vida de los santos nos damos cuenta que ellos estaban convencidos que no lo eran y que debían seguir trabajando en sus miserias. Si hay alguien que se considera santo esta mal. Y si no tiene interés en serlo, quizá está peor. Hoy la santidad no preocupa ni ocupa. Es más importante hacer dinero, tener más títulos, más diversión, más placer, más hedonismo que buscar la santidad afanosamente. La Madre, por lo contrario nos urge en preparación a la Navidad a trabajar en ello.

3. Llevar una vida simple. También la Madre ve que la gente se enferma de estrés, de ansiedad, de depresión, de insomnio.. Que viven una vida afanada, preocupada por pasar por alto la sencillez. ¡Tan necesaria para ser feliz! Y advierte que es posible ser sencillo en la vida solamente cuando Dios ocupa el primer lugar en el corazón. No hay otra forma. Por eso la Madre quiere que oremos más. Es la oración el medio que nos permite darle a Dios el primer lugar en nuestras vidas y llevar una vida simple. Aunque se tengan muchos hijos, mucho trabajo, muchas ocupaciones se puede llevar una vida simple.

4. Buscar el enamoramiento de Dios. Quizá de las siete actitudes que la Madre nos da para vivir este Adviento, esta sea la más complicada, porque llega al núcleo de la razón por la que muchos viven: la vida de muchos gira entorno a las personar que aman, viven para esas personas, trabajan para esas personas, se sacrifican para esas personas. Y eso no está mal. Jesús lo enseñó y lo hizo. Pero lo mal está en no incluir a Dios en las personas que amamos y por las que nos sacrificamos cada día. La razón puede ser: porque no hay enamoramiento divino. El tema del enamoramiento divino para muchos no pasa de ser un tabú, un imposible, algo solo para los santos, para algunos privilegiados o para los “fanáticos” y exagerados. Por lo que la Madre nos invita a buscar el enamoramiento de Dios, vivir en dependencia emocional suya. Exactamente igual como viven las personas enamoradas, que sienten que no pueden vivir una sin la otra, que piensan en vivir juntos para toda la vida, o como dicen algunos, vivir para la eternidad. Entonces, debemos sentirnos todos así con Dios. Debemos sentirnos enamorados de Él. Esto es Navidad, puro amor de Dios en el corazón.

5. Vivir en agradeciendo a Dios, ¡hasta por las cosas más pequeñas que recibimos de Él! La Madre quiere que vivamos dando gracias a Dios por todo. Es decir, cuando oramos en la mañana y en la tarde en nuestras oraciones debemos dar gracias. Pero también durante el día hay que recordar dar gracias a Dios por otras cosas.  Por medio de jaculatorias. Pero también hay que dar gracias siempre, porque la Madre ha dicho: Vivan en agradecimiento a Dios por todo los que les da. Y siempre Dios me da algo aun en medio de una enfermedad, una crisis económica, una desilusión amorosa….siempre da consuelo, ánimo, fe y la gente paso por alto esas pequeñas ayudas divinas en medio de las pruebas. Entonces, cuando la Virgen nos invita a vivir dando gracias a Dios es para que vivamos felices y lleguemos a descubrir a Dios aun en las adversidades. Es imposible vivir sin tribulaciones, Jesús nos lo advirtió. Solo hay que aprender a dar gracias en la tormenta, en la tribulación. Eso quiere María.

6. Ser un don para los demás. Este sexto imperativo “adviental” está en consonancia con el Año de la Misericordia que ha terminado. Es como si la Madre dijera: “No piensen que porque el Año de la Misericordia terminó, terminaron las 14 obras de misericordia. ¡No! Ahora es cuando empiezan. El Año de la Misericordia fue el impulso, el llamado, ahora viene la obra, ahora empieza de verdad. La fe sin obras es muerta”. Así también lo menciona en el mensaje a Mirjana del dos. Por lo tanto en este Adviento hay que servir a los demás, darse a los demás.

7. Dar testimonio sin interés. Es decir, servir a Cristo, a la Virgen, a la Iglesia, a los demás sin esperar nada a cambio. Da vergüenza decirlo, pero también ocurre que algunos sirven por interés. Sin él no hay servicio. Y el interés puede ser: buscar reconocimiento, prestigio, fama, dinero, puestos, honores, distinciones, relaciones afectivas … y con esas actitudes se daña todo. No puede existir verdadera caridad, no se avanza hacia la santidad. También se ofende a Dios. Por tanto Navidad es transparencia, dejar el fariseísmo, el doblez, las máscaras, la hipocresía que da paso al Nacimiento de Jesús en el corazón. Hay que comenzar por limpiar el pesebre del alma.

Padre Francisco Verar

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