Relato de una liberación demoníaca en Medjugorje

12993582_1164335420257328_3931354718818453423_nEl padre Gabriel Amorth, un conocido exorcista recientemente fallecido, daba testimonio con frecuencia del poder que la Reina de la Paz tenía para expulsar el mal en Medjugorje. Uno de los casos que el padre Amorth contaba es el de una mujer siciliana, Assunta.

Durante varios años sufría una posesión diabólica. Un exorcista, ayudado por un grupo de oración que oraba y ayunaba por la liberación, llevaba el caso de Assunta. El padre Amorth asistió a un exorcismo y, comprendiendo que el caso era muy difícil, propuso al marido de Assunta ir a Medjugorje. Era el año 1987 y muchas personas aún no conocían lo que sucedía en aquel lugar.

Al llegar a Medjugorje van a Iglesia y después al Monte de las Apariciones, pero no se produce ninguna manifestación de la posesión. Llegan a casa de Vicka, donde se concentraban muchos peregrinos para oír su testimonio. Assunta salió corriendo para abrazar a Vicka y durante su abrazo esta le acaricia la cabeza muy suavemente. El demonio no puede tolerar este gesto de cariño de Vicka y comienza a manifestarse. Grita en un idioma desconocido y tira a Assunta al suelo. Vicka, ante el desconcierto de los peregrinos, les dice: “No lloren, sino recen”. Todos los peregrinos presentes comenzaron a rezar durante tres horas. Ocho personas son necesarias para sujetar a Assunta, que grita en perfecto inglés, idioma que ella desconocía. Dice que están presentes veinte demonios. Llegado el punto culminante Vicka dijo: “Es el momento de llevarla a la iglesia”.

Allí les reciben dos franciscanos: el padre Slavko y el padre Felipe. Rezan durante horas por Assunta, se van a atender otros asuntos de la parroquia y vuelven otra vez para rezar durante otras dos horas. Todos están agotados y deciden volver a intentarlo al día siguiente. Es un caso muy difícil.

Al día siguiente el padre Jozo tiene que arrastrar literalmente a Assunta dentro de la iglesia. Una vez dentro empieza a dar una pequeña catequesis a los peregrinos sobre la existencia del demonio y la rocía con agua bendita. Entonces el padre Jozo comprende: Assunta no está ayudando lo suficiente, no pone de su parte.

Después el padre Slavko y el padre Felipe continúan la oración. Después de una hora, los demonios están muy débiles. Todos en la peregrinación empiezan a rezar. Assunta a duras penas pronuncia el nombre de Jesús y comienza un Ave María y por fin rompe a llorar. Está liberada. En ese momento informan al Padre Amorth que Vicka acaba de caer enferma, ella estaba orando por la liberación de Assunta.

Fuente: Reina de la Paz TV

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