12993582_1164335420257328_3931354718818453423_nLa vida está hecha de momentos de alegría y de momentos de sufrimiento, de momentos de desencanto y de otros de entusiasmo y fervor, pero todos deben ser vividos en la aceptación y en el amor. Por eso, la Santísima Virgen viene también para que aceptemos las distintas vicisitudes de nuestra vida, soportando sin quejas y sin anestesias ni fugas o rechazos a la cruz, rechazos que terminan siempre con la cruz cargada en los hombros de otros. En el fondo es un llamado a la responsabilidad y a la madurez espiritual.

 

P. Justo Antonio Lofeudo

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