Recoger las cruces destrozadas

Gospa con RosarioParece extraña esta invitación a recoger las cruces destrozadas, sin embargo son de alto contenido simbólico. Quebrar la cruz es negar el sacrificio redentor de Cristo, es negar la propia cruz buscando con egoísmo conveniencias y placer a costa de los demás, es abjurar del Señor. La cruz destrozada es una falsa Iglesia sin la cruz, que ha roto la cruz banalizando al Crucificado. Basta el amor, dirán, esa idea vaga de amor que tienen los que no conocen a Cristo, los que no saben qué es dar la vida por los otros, para salvarse. ¿Cuál es el amor que predican y muestran las otras religiones? El amor sin Cristo no es amor, es remedo de amor. ¿Por qué vincula en este mensaje la paz y el amor a la fe? Porque el amor verdadero y la paz verdadera vienen de Cristo, sólo de Él. El amor verdadero es amor divino, la paz verdadera es la que el Señor nos da desde la cruz. “Les dejo la paz, les doy mi paz, no como el mundo la da” (Jn 14, 27). Donde Cristo es rechazado y combatido sólo puede haber odio y guerra.

Rompen las cruces no sólo el odio de los infieles sino, y sobre todo, la apostasía de los miembros de la Iglesia.

Como la Santísima Virgen ha ido entretejiendo sus mensajes por medio de distintas apariciones, es útil recordar ahora la de Tre Fontane para iluminar aún más esta invitación a recoger las cruces destrozadas.

El 12 de abril de 1947 la Virgen se le aparece en Tre Fontane, a las afueras de Roma, en el lugar que según la tradición san Pablo fue decapitado, a Bruno Cornacchiola y sus tres hijos. El mensaje lo escucha sólo Bruno, mientras los hijos ven los movimientos de los labios de “la Bella Signora”. El vidente era un combatiente comunista y anticatólico, al punto que había comprado un puñal para matar al Papa. “La Bella Signora”, que se dará a conocer como la Virgen de la Revelación, en aquella primera aparición tenía en la mano derecha, a la altura del pecho, un libro y con la izquierda apuntaba hacia abajo donde se veía en el suelo una sotana negra como enredada y un crucifijo despedazado. Esta parte de la visión hace entonces pensar que tenga que ver con la frase ahora mencionada por la Santísima Virgen en Medjugorje. Tre Fontane era una aparición muy apreciada por el Venerable Papa Pío XII y que contribuyó a la proclamación del dogma de la Asunción de María. Por ello, es útil recordar algunos pasajes del largo mensaje dado por la Virgen en aquella ocasión. Ante todo se presenta como Aquella que está en la Trinidad Divina, la Virgen de la Revelación.

rosario de globos en MedjugorjeLuego le dice a Bruno con tono severo: “Tú me persigues. ¡Ahora basta! Vuelve al Rebaño Santo, al eterno milagro de Dios, donde Cristo posó la primera piedra…” Se lamenta luego por los pastores que no cumplen con su deber. Después dice: “Vosotros estáis en el mundo pero no sois del mundo. (con tristeza se pregunta) ¿Cuántos milagros? ¿Cuántas apariciones? Nada, siempre lejos de lo esencial de la vida, en la verdad del Padre que ama… Ahora llega el tiempo del fin de cada cosa del mundo, la Palabra de Aquel que hizo cada cosa es veraz; preparad vuestros corazones, acercaos con más fervor al sacramento vivo entre vosotros, la Eucaristía, que un día será desacralizada y no se creerá más en la presencia real de mi Hijo. Acercaos al Corazón de Jesús, mi Hijo; consagraos al Corazón de una Madre que sangra (en sentido místico) siempre por vosotros… alejaos de las cosas falsas del mundo… las potencias maléficas obran en vuestros corazones y Satanás está suelto por un período de tiempo… Sed fuertes, resistid al asalto infernal; no temáis yo estaré con vosotros, con mi Corazón de Madre, para daros valor y curar vuestras penas y heridas… Toda la Iglesia sufrirá una tremenda prueba… (vendrán) falsas teologías e ideologías! Yo, entre vosotros elegidos, combatiré por vosotros teniendo a Cristo como capitán… He aquí las armas que os harán victoriosos: la fe, la fortaleza, el amor, la seriedad, la constancia en el bien, el evangelio, la mansedumbre, la verdad, la pureza, la honestidad, la paciencia, soportarlo todo lejos del mundo y sus acólitos venenosos. Pedid ser santos y haced el bien, para santificaros alejándoos del mundo aún viviendo en el mundo… El Espíritu Santo pronto descenderá sobre vosotros si lo pedís con fe, para preparaos y fortificaros en el día del gran combate de Dios!!…

Habrá días de dolores y de lutos. De la parte de oriente un pueblo fuerte, pero lejos de Dios, lanzará un ataque tremendo y destrozará las cosas más santas y sacras, cuando les será dado hacerlo… Orad mucho y os serán aliviados la persecución y el dolor. Repito sed fuertes en la Roca (la Iglesia de Cristo, equivale a decir sed fuertes en la fe en Cristo y en su salvación, en la Iglesia que fundó, su Magisterio de siempre, sus sacramentos)… Llamadme Madre, como hacéis siempre… No olvidéis el Rosario, que mucho coopera a vuestra santificación; los Avemarías que decís con fe y amor son tantas flechas de oro que alcanzan el Corazón de Jesús!… Hijos, sed, volveos santos y santificaos más, amaos mucho y siempre. La oscuridad de la conciencia, el mal que aumenta, será el testimonio del momento de la catástrofe final que llega… tiempo de desorientación y desconcierto que vendrá sobre vosotros; uníos en el amor de Dios, tened una sola regla: el Evangelio vivo!

GospaSed fuertes en la verdad del Espíritu, el Redil de Cristo es y será la salvación de todos los que quieran salvarse… Al final muchos serán convertidos, por muchas oraciones y por el regreso al amor de todos, y por potentes manifestaciones divinas… Será dado permiso hasta un tiempo a esos para destruir todo y todos; luego el Cordero mostrará su victoria eterna… Los sacerdotes, aún los que están en la locura infernal, son queridos por mí, serán pisoteados y asesinados, por eso la cruz rota por tierra junto a la sotana del despojamiento exterior sacerdotal”. El mensaje sigue, la Virgen le habló por más de una hora. Ella se dirige en varias partes a sus hijos sacerdotes. La sotana por el suelo, la cruz hecha pedazos, es el signo de persecución y de apostasía, de abandono del sacerdocio, de la mundanidad del clero y de -por caer en componendas con el mundo- serle infieles al Señor. Entonces, ahora en este mensaje dado a Mirjana, dice a sus hijos, laicos y sacerdotes, que tomen el testimonio que otros han dejado o abandonado. Recojan del piso la cruz y los signos que identifican nuestra fe y estado religioso para dar valiente testimonio del Señor en este mundo enemigo de todo lo santo y sagrado. En esto consiste ser apóstoles de la Revelación, de la única Revelación, la que Jesucristo hizo del Padre y que recibimos a través de los evangelios y de la Tradición de la Iglesia.

P. Justo Antonio Lofeudo

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