Carla NicoliniCarla Nicolini viene de Italia. Lleva trabajando muchos años como profesora en una escuela. Vino a Medjugorje por primera vez en 1986, pero esa experiencia se le olvidó enseguida. La segunda vez que vino fue en 1999, y desde entonces ha venido unas 30 veces.

«Son muchas. Ya desde el principio pude ver lo que era Medjugorje y que mi deseo era el de conocer a Nuestra Señora cada día más. Ella está muy presente aquí. Eso me ayudó a entender quién soy yo. En 2010, consagré mi vida a la Virgen. Desde entonces, una hermosa y poderosa alegría llegó a mi vida a pesar de todas las dificultades y cruces que tenía. Medjugorje me enseñó a caminar en compañía de la cruz y a vivir cerca de ella. Mi vida cambió por completo. Tengo que decir que durante el primer año de mi vida consagrada nuestra parroquia recibió muchas gracias: llegó una comunidad religiosa compuesta por sacerdotes que siguen un tipo de vida de inspiración mariana e instauraron la espiritualidad de Medjugorje donde yo vivo. Fue un regalo muy particular; algo que todos deseábamos, pero que nunca pensamos que fuera posible. Pude comprobar que a través de ese tipo de vida, Nuestra Señora se me hacía muy cercana. Pero Ella nos estaba preparando un proyecto aún mayor: la Adoración perpetua del Santísimo Sacramento. Se logró gracias a los sacerdotes que vinieron a vivir y a trabajar en nuestra parroquia», declaraba Carla.

Fuente: www.centromedjugorje.org

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