CRÓNICA EN PRIMERA PERSONA DE UNA PEREGRINACIÓN

Imagen de la Gospa en el Podbro

Es noche cerrada en Medjugorje. El peregrino persigue con los ojos entornados algunas volutas de humo que escapan, lentas, del cigarrillo y piensa en retirarse a dormir.

Es noche cerrada en Medjugorje. El peregrino ha terminado la cena -densa sopa de verduras, ensalada de col y zanahoria, filetes de pollo empanados, fruta y media botella de un vino tinto croata que apenas se deja beber-. El peregrino persigue con los ojos entornados algunas volutas de humo que escapan, lentas, del cigarrillo y piensa en retirarse a dormir.

«¿Quién quiere subir al monte de las apariciones?». Es la voz de un joven del grupo. Ha entreabierto la puerta de la pensión, la puerta que da al porche donde están fumando unos cuantos huéspedes que escuchan las historias de Goran Rasevic, el veterano de guerra que organiza peregrinaciones.

-Vicka, la vidente, está muy enferma. Ella reza por los enfermos. Acepta el sufrimiento por los enfermos. Estuvo en coma mucho tiempo. Solo se despertaba cuando se le aparecía la Virgen. Luego volvía al coma.

Goran Rasevic apura la copa de orujo de nueces y apura otro cigarrillo. Vicka, la vidente, es prima de su mujer, Sandra. Él nació en Sarajevo, donde el infierno se hizo presente en la tierra hace apenas veinte años.

-¿Quién quiere subir al monte de las apariciones?

El mismo joven de antes insiste. Se han apuntado cinco o seis, jóvenes todos. Los jóvenes suelen tener el ímpetu, la luz y la fuerza, aunque en estos tiempos Satanás está empeñado en pervertirlos desde la más tierna infancia y el mundo -el mundo es enemigo del hombre, con el demonio y la carne- los arrastra en una corriente infecta de innumerables esclavitudes. Pero, ahora, estos jóvenes han decidido subir al Podbrdo, el monte de las apariciones de Medjugorje. Vence la somnolencia el peregrino y dice que sí, que él también subirá.

Vencer la somnolencia es vencer la pereza. Y esto es muy importante. Y de esto hablaremos más tarde, cuando hayamos bajado del monte.

Es noche cerrada y todo está oscuro. No se ve el mínimo camino, se sienten las piedras cortadas a cuchillo, infinitas, hiriendo los pies. Un mar de piedra embravecido, solido oleaje gris, marrón, negro. Tropieza el peregrino, se tambalea, mueve los brazos como un molino de viento loco, quijotesco. Y allí, un poco por delante, recogida en oración, los ojos bajos, el paso delicado, andando en paz sobre las olas pétreas -y esto es literalmente así, como lo cuento-, una joven peregrina asciende al Podbrdo. El peregrino, Pedro hundido bajo las aguas por no confiar en la palabra del Señor, hace el esfuerzo supremo: cierra los ojos, junta las palmas de las manos y reza en silencio. Relaja el paso. Y sube. Sube con facilidad. Sube deslizándose como la peregrina joven por encima de ese mar de granito. No hay hueco para poner los pies, no se ve el hueco porque es noche cerrada. Pero el peregrino camina sobre las aguas.

Quitarnos las corazas. Se llega a la estatua de la Virgen cuando aparece la luna entre nubes deshilachadas. Hay un silencio transparente. El peregrino ha llegado también y se sienta sobre una piedra. Andar sobre las aguas sin miedo. Dios habla bajito y regala sus dones a todo el mundo. Pero solo se dan cuenta los que callan y ayunan. Ayunar de uno mismo es el principio del ayuno. Un gesto, una simple intención -vencer la pereza o querer vencerla tan solo- y Dios os abrirá la puerta del Paraíso… Oh, de repente, la mano de la Virgen se extiende hacia el peregrino, como diciéndole: «¡Ven!». No, no puede ser. Ahora, no. El peregrino acababa de recitar mentalmente: «Hágase tu voluntad». Pero se da cuenta de que no quiere hacer la voluntad de Dios. No quiere, no puede. Suda angustiado. Ni siquiera puede unirse a Cristo en Getsemaní.

Ni quiere. No se hundió subiendo al monte. Se hunde ahora: tan lleno está todavía de sí mismo, de su pequeño mundo, de sus vanidades, de sus ¡ay! obras. La misma mano de la Virgen se extiende hacia el peregrino para salvarle del mar en que se ahoga… ¡Ah, era eso! Salvarme de mi mismo, ponerme en pie, seguir a Cristo. La mano de la Virgen… Lo ha entendido. No era él -torpe, loco molino quijotesco, egoísta- quien subía por aquel mar rocoso tan fácilmente. No era él -humillado cobarde que se negó a morir cuando se lo pidieron- quien se deslizaba ahora monte abajo casi sin tocar las piedras. No era él: fue siempre Cristo que lo llevaba en brazos.

Al llegar abajo, la falsa seguridad del pobre asfalto de la carretera. El mundo siempre da falsas seguridades. Pero por primera vez el peregrino las reconoce como tales: falsas, inconsistentes –«El Cielo es sólido» diría C. S. Lewis-. Y decide poner su vida en manos de la Virgen, o sea, en manos de Su Hijo. No añora ya su vida pasada, no teme el futuro, se apaga la nostalgia del mundo. “Fiat”, le dice un coche italiano destartalado.

Sí, hay que ir a Medjugorje. Como había que correr en pos del Nazareno de haber nacido en aquella Palestina romana. Hay que ir a Medjugorje para que nos quiten las corazas y nos vacíen, de golpe, de nuestros queridísimos egos. Es un tratamiento de choque que solo precisa de un ligero gesto, de una intención liviana, casi sincera. Dios hace el resto.

En el porche de la pensión, Josep, el poeta, abraza a un jovencito que acaba de confesarse después de años sin hacerlo.

-Me alegro mucho -dice el poeta emocionado.

El padre Miguel, el confesor, reza el breviario a la luz de la luna, paseando solo entre viñedos. Una mujer divorciada se confiesa también, al final de la calle, bajo aquella única farola, con el padre José. Goran fuma y dice que mañana el desayuno será a las seis de la mañana, que hay que ir a escuchar el testimonio de Vicka, la vidente.

El peregrino bebe despacio una cerveza de la afamada marca «Karlovaçko» y también fuma en el porche, en compañía de los buenos, y alaba al Señor con todos los ángeles del Cielo y todos los monjes de la tierra. Del Podbrdo, oscuro y misterioso, descienden pequeñas lucecitas…

Fuente: www.intereconomia.com

4 comentarios

  1. Hace 2 años me encontraba sin trabajo, me habían despedido, me sentia decepcionada, angustiada y muy triste, pensé que la vida era injusta, sin embargo sentí una enorme necesidad de apoyarme en el señor… muchas veces hasta que nos pasa una situación difícil buscamos al señor, sin embargo él nos conoce y sabe que somos tan tercos que a pesar que sólo lo buscamos en medio de los problemas, él está ahí y nos espera con los brazos abiertos.

    Comencé a buscar oraciones de apoyo, fortaleza y leyendo artículos… comencé a leer de las apariciones de fátima.. y un sitio llevó al otro y entre tanto.. me encontré con una página de Medjugorje… me leí toda la historia y me comence a fascinar con ella, desde entonces he leído todos los mensajes que se publican en las páginas de internet, tan hermosos, siento que cada mensaje tiene algo para mi.

    Hice la promesa que en cuando mejorara mi economía y tuviera otra vez trabajo, ahorraría para irla a ver…3 meses después de ese encuentro.. me salió una oportunidad laboral, desde entonces mi vida cambió y le rezo mucho a la virgen. Le pedí mucho por ir a verla a Medjugorie pero le pedí que no quería ir sola, sino llevarme conmigo a mi novio (evangelico), a quién respeto mucho y quien para mi sorpresa accedió.. mi idea era qeu nos casaramos ahí ya que tenemos una relacion de muchos años… pero la virgen me regalo algo mas hermoso, no solo escuchó mis oraciones sino que mi novio me propuso matrimonio, y en nuestra luna de miel hemos incluido ir a medjugorje… me siento tan emocionada que no lo puedo creer, la virgen cumplió sus promesas y no sólo me ayudó a cumplir los deseos de mi corazon.. sino que me dió más de lo que le pedí… porque no tenía idea que me casaría… iré a verla a encomendarle mi matrimonio que recien comenzará… y a ponerle en sus manos mis próximos proyectos… en los cuales aceptaré la voluntad del señor así como ella aceptó la voluntad de Dios al aceptar quedar embarazada a través del espiritu santo. Espero éste testimonio toque muchos corazones, y los anime a emprender esa aventura Si ustedes desean con todo su corazón ir y se lo entregan a Dios, el les cumplira todo lo que le pidan y les dará más de lo que ustedes esperan… así es de maravilloso el señor.

    Bendiciones a todos,

  2. Cuando la Virgen nos llama debemos responder a su llamado. Estuve en Medjugorge por un llamado de la Santísima Madre; fue un encuentro jamás vivido, hay un diferencia enorme antes y después de Medjugorje. Dios es infinitamente misericordioso y generoso en la economía, por esta razón las personas que siente la necesidad de viajar allá deben rezar mucho para que se les concrete este deseo. Bendiciones.

  3. Yo deseo con todo mi corazòn ir, por el momento no cuento con los medios, pero estoy segura que la Providencia de DIos, me proveerà en el momento oportuno estando preparada para ir. Bendiciones a todos nuestros hermanos de Uruguay.

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