«Muy pocas personas se benefician de los favores especiales que Dios concede a través de los Ángeles. ¡Qué pena! Espero que estos hechos concretos que les comparto aquí permitirán que muchos hermanos acojan en su vida a estos amigos tan poderosos.

Al principio de las apariciones, la Virgen María pidió a los miembros del grupo de oración que trabaran amistad con su Ángel de la Guarda y que le escribieran una cartita. Esto los tomó de sorpresa y no sabían qué escribirle. Intentaron hacer lo mejor que pudieron y al día siguiente coloraron sus misivas a los pies de la Gospa durante la aparición.  A partir de entonces, se inició una linda relación entre aquellos jóvenes y sus ángeles custodios y pudieron experimentar por ellos mismos la presencia viva y eficaz de su Ángel, entrando en una verdadera intimidad con él.

¡Un deseo inviable!  Poco después, cuatro amigos de Medjugorje fueron a Alemania. Al examinar su itinerario de regreso, cayeron en la cuenta de que haciendo un desvío de unas cinco horas podrían pasar cerca de Verona y así visitar a un sacerdote que uno de ellos conocía bien y cuya vida de santidad conmovía los corazones: el padre Luigi Bossio, ahora venerable en camino a la beatificación. Entre otros carismas, tenía el don de ver las almas y conocer los pecados de quienes se confesaban con él. Pero este sacerdote era ya mayor y estaba enfermo; no atendía más las llamadas telefónicas ni recibía visitas desde hacía varios meses. Era imposible poder ponerlo en aviso de la visita. Además, para acceder a su vivienda contigua a la catedral de Verona, había que pasar por una primera entrada privada, para acceder a una segunda puerta de entrada, generalmente cerrada con llave. Como mis amigos viajaban un domingo, sabían que no habría nadie para abrirles todas esas puertas. Con estos tres obstáculos importantes que franquear, el proyecto parecía inviable.

A falta de teléfono, ¡buenos son los ángeles! El deseo de ver a este sacerdote era muy grande y nuestros amigos no se desanimaron. ¡Decidieron recurrir a la ayuda de sus ángeles custodios! Primera misión: hablarle al corazón del padre Bossio para preguntarle si podían visitarlo. Esperaban que sus ángeles les dieran su respuesta en sus corazones. Después de algunos minutos de oración, todos fueron invadidos por una gran alegría, por lo que decidieron dirigirse hacia Verona. A cada media hora, se detenían para pedirle a sus ángeles que le informaran al padre Bossio de su llegada y sobre todo para que les facilitaran el ingreso al edificio para llegar hasta él.

¡Un encuentro preparado desde el Cielo! Cuando finalmente llegaron a la catedral de Verona se encontraron que el primer portón estaba abierto, por lo que pudieron entrar y estacionar el automóvil. Después vieron que ¡la segunda puerta de entrada al edificio también estaba abierta!  Todo esto era reconfortante. Finalmente, cuando comenzaron a subir la escalera que conducía al departamento del padre Bossio, oyeron una voz que venía del 4º piso: “¡Finalmente llegaron! ¡Ustedes eran quienes me enviaban a sus ángeles cada media hora! ¡Entren! Voy a darles la bendición.” 

Sí, el padre Bossio los esperaba al final de la escalera. Nuestros amigos nunca olvidarán aquella bendición.»

© Children of Medjugorje del mes de septiembre de 2023

Sor Emmanuel

1 comentario

Deja un comentario