II PARTE
La Virgen en Medugorje nos entusiasma por Dios
Las apariciones de la Reina de la Paz, en Medjugorje, son significativas por las vocaciones religiosas que despierta. En el primer año de las apariciones, dos chicas, una de Podbrdo, y otra de Gradinici, cerca de Citluk , dejaron sus trabajos y se decidieron por la vida religiosa. Pronto les siguieron otros chicos y chicas no solamente de aquí sino de todo el mundo y hoy el número de personas que se han decidido por la vida religiosa son alrededor de 600. Nuestro interlocutor es Fray Slaven Brekalo, sacerdote que está al servicio de la parroquia de Medjugorje, su vocación sacerdotal se produjo justamente en este lugar de oración.
Entrevista por Kreso Sego
Trabajando en la parroquia de Santiago apóstol, seguramente tuviste la oportunidad de ver de cerca los efectos de los mensajes de la Virgen.
¿Cuánta importancia tienen los mensajes para la vida de la fe y en qué manera influyen en los fieles?
Ante todo, los mensajes de la Virgen son simples y sencillos. Quiero decir que tenemos claro lo que nos pide la Virgen. Nadie puede venir y decir que no tiene claro qué es lo que se espera de él. La Virgen nos habla claramente y todos lo pueden comprender. ¿Qué importancia tienen los mensajes de la Virgen en nuestra vida? La importancia es enorme. La Virgen nos habla desde el cielo, Ella sabe perfectamente quiénes somos y qué es lo que necesitamos. Ella nos quiere llevar a la plenitud. Para mí el mensaje mas fuerte no está en la palabra sino en la encarnación, en su presencia y en su cercanía a todos nosotros durante tantos años y este hecho no se puede explicar con palabras. Tan larga presencia entre nosotros nos habla más que ningún mensaje y está es la clave de sus mensajes, la cumbre, y al mismo tiempo su importancia. Es muy importante que la Virgen permanezca tanto tiempo entre nosotros, esto nos dice cuánto nos ama Jesús. No estamos solos, no estamos abandonados, tengámoslo muy presente y meditémoslo. Creo que la misma
presencia de la Virgen influye y actúa sobre los fieles y los hace arrodillarse ante ello. Después de esta experiencia nadie puede ser el mismo, permanecer inalterado.
Muchísimas partes del mundo se quedan sin vocaciones sacerdotales, los jóvenes parece ser que no tienen ni valentía ni la fe para responder a la llamada de Dios. Leemos que las parroquias se están reorganizando, y varias parroquias se agrupan en una. La causa es que, por un lado, cada vez vienen menos fieles a la iglesia y, por otra parte, la falta de sacerdotes. ¿Dónde ve usted la causa de esta situación?
La causa es la falta de testigos. Nadie dirá “Fra Slaven en su interviú a “Glasnik mira” estuvo fabuloso, sino si fue testigo de los mensajes del Evangelio. Esto es lo que supone ser testigo. No estoy de acuerdo en que los jóvenes no sean atrevidos en la decisión de responder a la llamada de Dios. Si alguien es valiente, son los jóvenes. Los jóvenes no cuentan con las consecuencias y por esto para ellos ser valiente no es ningún problema. El problema no está en los jóvenes sino en nosotros los mayores. ¿Cuándo nosotros, los mayores, que somos las personas que se supone que ya conocemos el amor a Dios, testimoniamos de manera entusiasmada que somos felices siguiendo a Jesús? ¿Cuánto testimoniamos la alegría de que hemos sido invitados y elegidos por Jesús? ¿Cuántos de nosotros auténticamente encarnamos a Jesucristo en nuestras vidas y en las vidas de los demás? ¿Soy yo la imagen de Jesucristo? ¿Alguien se pregunta por qué hoy los jóvenes no se deciden por el matrimonio y la familia?. Cada vez hay más jóvenes solteros porque ven las familias destruidas. No desean vivir el hundimiento de las vidas de sus padres, vecinos, familiares… Están cansados del estrés y la angustia. En fin, todo se basa en el testimonio. ¿Estamos arraigados a Jesús?
Miremos el evangelio según San Marcos: en un primer momento todos los apóstoles se apasionaron con Jesús, dejaron todo, deseaban en plenitud ser identificados con Él y le siguieron, van con Él literalmente y en todo el sentido de la palabra. Le siguen en su camino. El Santo Padre Pablo VI dijo: “No necesitamos a los aprendices, necesitamos a los testigos”. Cuando nosotros seamos los auténticos testigos de Cristo, no nos preocuparemos de si tendremos buenos padres, madres, sacerdotes, si reorganizaremos nuestras parroquias, si no tendremos escasez de lugares donde alojar a las muchedumbres de gente.
Las apariciones, a pesar de todo, dan frutos sacerdotales. Un ejemplo es el Cardenal de Viena, Schonborn, que afirma que las vocaciones en su parroquia son gracias a la Virgen de la Paz.
La Virgen en Medugorje nos entusiasma por Dios ¿y quién mejor que la Virgen lo puede hacer? Nadie puede quedar inmune a su llamada. Es como yo lo veo. Una vez que la llamada de la Virgen toca el alma de la persona, la persona no puede quedar igual. Desea ser totalmente suyo. Por eso, el Cardenal Schonborn, amigo de nuestra parroquia, después de su estancia en Medugorje dijo esto: “Vi los frutos, ahora he venido a ver el árbol. He venido a aprender la pastoral de la Virgen, porque Ella es la mejor maestra.” Si esto dice un destacado cardenal de nuestra iglesia, entonces está claro.
Trabajas con los jóvenes de la parroquia y sois la guía espiritual de la juventud franciscana. ¿Cómo conciliar los valores espirituales cristianos y aquello que el mundo ofrece a los jóvenes?
Nosotros los cristianos no tenemos que conciliar nada, esto es utopía, es gastar el tiempo sin sentido. Así lo pienso yo. Allí es donde amenaza el peligro del compromiso que se oculta bajo la máscara, y esto es fatal para la vida religiosa. Los jóvenes pueden vivir en el mundo pero tener valores cristianos. Si nos basamos solamente en lo espiritual caemos en una situación enferma. Entramos en dualismo y sabemos de la historia de la iglesia que muchos en este área se fueron a lo irreversible. Lo que quiero decir es lo que dijo Jesús: “Estar en mundo, pero no ser del mundo”. La espiritualidad hay que vivirla allí donde estemos. Si Dios creó el mundo y me puso en él, es para que florezca, crea, trabaje, tenga familia, y si lo creó Dios, es bueno. Como dice la Biblia, mi deber en este mundo es vivir en él con mis valores espirituales. Tenemos la palabra de Dios, la eucaristía, los sacramentos y no necesito nada más, es la cumbre. Una persona joven puede vivir así sin ningún problema, puede estar cerca de aquellos que no comparten su vida espiritual, sin que esto influya en ella.
¿El mensaje de la Virgen llega hasta los jóvenes? ¿Qué hay que hacer para evitar las trampas de este tiempo, las dependencias, el enfriamiento por las cosas de la religión, la carrera hacia los bienes materiales? El hecho innegable generalmente aceptado hoy es que la persona vale según lo que tiene.
Hablando de esto, no podemos aplicarlo generalmente, ni concretamente con respecto a los jóvenes. Seguramente existen excepciones, aquellos que no los viven en plenitud, y aquellos para los que el mensaje de la Virgen no significa mucho. Sí que les digo que muchísimos jóvenes con los que yo trabajo regularmente van a los montes de la oración, se confiesan regularmente, van a la eucaristía, rezan el rosario y viven los mensajes de la Virgen, y la Virgen toca sus corazones. No podemos olvidar que los jóvenes son radicales en el sentido positivo de la palabra, siempre buscan la plenitud, y ésta, es Dios.
Solo hay que animarlos, no empujar, pero sí guiar. Todo viene de la familia, es la base. Todos aquellos que tropiezan con la dependencia, realmente lo que hacen es buscar aquello que no encontraron en sus familias y aun no saben decir que no, ni a las cosas positivas, ni las negativas. No saben resistirse.
En los jóvenes hay que desarrollar la autoestima, el amor propio. Muchas veces son inseguros y tienen baja autoestima. Solo hay que decirles que valen, que pueden,que se acepten tal como son porque esto les hace humildes. Esto significa mirarse en la verdad. Entonces los jóvenes son más seguros, se encomiendan a Dios y toman el camino hacia Él.
Fuente: Glasnik mira nº5, mayo 2013
Traducido por Sandra Barisic

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