La Virgen en Medjugorje nos entusiasma por Dios
Las apariciones de la Reina de la Paz, en Medjugorje, son significativas por las vocaciones religiosas que despierta. En el primer año de las apariciones, dos chicas, una de Podbrdo, y otra de Gradinici, cerca de Citluk , dejaron sus trabajos y se decidieron por la vida religiosa. Pronto les siguieron otros chicos y chicas no solamente de aquí sino de todo el mundo y hoy el número de personas que se han decidido por la vida religiosa son alrededor de 600. Nuestro interlocutor es Fray Slaven Brekalo, sacerdote que está en el servicio de la parroquia de Medjugorje, su vocación sacerdotal se produjo justamente en este lugar de oración.
Entrevistado por Kreso Sego
Fray Slaven háblenos sobre el camino de su vida hasta tomar la decisión de hacerse sacerdote.
Mi camino hacia el sacerdocio no fue, digamos, un camino regular. Después de acabar mis estudios secundarios ni me fui al Seminario ni me hice franciscano. Durante los años en que los demás chicos entraban en el Seminario a mí ni el Seminario, ni el sacerdocio me interesaban, no entraban en mis planes. No sé ni siquiera si en esa época sabía que existía el Seminario. Acabando mis estudios secundarios empecé a desarrollar diferentes trabajos. La Universidad no entraba en mis planes. Todo mi pensamiento era encontrar algún trabajo y ganar dinero para vivir. Encontré relativamente un buen trabajo y no me faltaba nada. El deporte formaba parte importante de mi vida, sobre todo, el deporte de riesgo. No obstante, entonces sucedió mi encuentro con Medjugorje, no con Medjugorje como lugar, sino con aquello que sucedía aquí. Esto tuvo lugar cuando tenía 21 años.
Anteriormente yo había estado en Medjugorje, pero entonces fue cuando empecé a experimentarlo de otra manera. Empecé a interesarme por los mensajes de la Virgen. Me preguntaba si me iba a quedar sabiendo sólo que existen, o iba a profundizar más en ellos y vivirlos. En realidad, empecé a meditar el Evangelio, a meditar sobre Jesucristo, qué es lo que Él significaba para mí, qué es lo que Él hizo por mí, etc
¿Es entonces cuando empezó a pensar sobre la vocación sacerdotal?
No, esto aun estaba lejos, pero Dios me parece que tenía su plan. Todo esto eran los preparativos mediante los que Dios me atraía, entusiasmaba y preparaba para la vocación sacerdotal. Nunca voy a olvidar el momento en el que sentí claramente que Dios me estaba llamando. Fue en el mes de mayo, en nuestra iglesia de Santiago Apóstol. Me acuerdo bien, estaba de pie al lado de la segunda
columna, al lado de la puerta de la izquierda. Era la cumbre de la Eucaristía, la comunión. En ese preciso momento sabía que Dios me estaba llamando. Esta llamada atrae tanto que la persona no puede decir que no, por lo menos esta fue mi experiencia. Fue irresistible. Nada y ninguna persona de este mundo te puede atraer y entusiasmar de esta manera. Posiblemente mañana, en mi debilidad humana, niegue esta llamada, pero ahora sé que digo la verdad. Dios es mi testigo. Lo más importante que sentí en ese momento es la grandeza de Dios al respetar nuestra libertad. Sabía que mi respuesta podía ser negativa, pero a pesar de esto mi Dios siempre estará conmigo y nunca me abandonará. Esta es la grandeza del plan de Dios con nosotros. No importa lo que elijamos, Dios siempre permanece a nuestro lado.
Después de todo esto no era tan fácil decir: “Dios estoy aquí”. Pasé por una lucha interior, reflexiones, indecisión, lucha con Dios y conmigo mismo, pero en mí ha ganado la gracia divina, no yo. Entré en la provincia franciscana de Herzegovina. Ahora estoy en el servicio aquí, en Medjugorje, que para mí es una gracia especial, aquí, donde empezó todo, aprendiendo a hacer mis primeros pasos sacerdotales.
¿Cuando empezaron sus encuentros con Medjugorje y qué sintió en la profundidad de su corazón?
Como niño yo ya visitaba Medjugorje y nunca puse en duda si la Virgen se aparecía o no. Para mí era claro. Mi corazón de niño ya sentía esta presencia maternal, la fe de niño que no cuestiona, sino que acepta la verdad sinceramente. Pero mi fe se quedaba en que la Virgen esta aquí y nada más que esto. Si en aquel entonces me hubieran preguntado qué es lo que la Virgen pide de nosotros, hubiera dicho que no lo sabía. Sin embargo, cuando maduré empecé a meditar lo que la Virgen nos habla y qué es lo que me pide a mí. Entonces fue cuando sucedió el verdadero encuentro con Medjugorje, con la obra de Dios que empezó aquí. A través del “Seminario de ayuno, oración y silencio” que se lleva a cabo en nuestra casa en Medjugorje, Domus Pacis. En el seminario se vive intensamente el ayuno y la oración, el encuentro con Dios y con uno mismo. En estos días sentí fuertemente la presencia y el afecto de Dios. Los seminarios me ayudan muchísimo en la vida; entonces me ayudaron a comprender y experimentar lo que la Virgen nos está diciendo, lo que nos enseña, a comprender el plan de Dios conmigo. Siempre recomiendo estos seminarios, el programa de oración de la parroquia y el sacramento de la confesión. Es lo que me afectó de una manera especial.
En general todo lo que pasaba en Medjugorje lo viví como la llamada del Libro del Génesis:”Dónde estás hombre, por qué te escondes”. En Medjugorje, Dios, a través de la Virgen, busca al hombre. Por esto, todos los mensajes de la Virgen son evangélicos. La Virgen no ha dicho nada diferente de lo que ya hemos oído, pero sí de lo que nos hemos olvidado. La Virgen no complica las cosas, no inventa agua tibia, como yo digo. Para mí, personalmente, la venida de la Virgen aquí significa la libertad, la misericordia y la cercanía de Dios. Así es como yo lo siento en mi corazón.
¿Cómo reaccionó su familia ante el hecho de dejar el trabajo y entrar en el noviciado franciscano?
Mi familia ha reaccionado espontáneamente, con naturalidad. Seguramente se quedaron sorprendidos pero nunca dejaron de apoyarme. Estoy orgulloso de mi familia. Mis padres se preguntaban si me podían ver, porque ellos se imaginaban diferente la vida franciscana, pensaban que es como en el ejército. Pero hoy es diferente, ven que no es así, que tengo mucha mas libertad que un padre de familia.
Nunca olvidaré el momento cuando se lo expliqué. Para mí no fue fácil decírselo, así que alargaba el momento para hacerlo. Fue un sufrimiento para mí. Cada vez que decidía decírselo me bloqueaba. Así que me levantaba y me iba a pasear y a relajarme, pero realmente me escapaba de mis padres y de mí mismo. Llegó el momento de decírselo. Mis padres ya sospechaban algo, pero esperaban que yo les dijera lo que pasaba en mi corazón. Simplemente les dije que quería ser sacerdote. Aun sospechándolo no dejaron de sorprenderse y mi padre dijo: “Hijo mío, vete si este es tu camino, si decides volver las puertas siempre estarán abiertas”. En estas cosas mi padre era un ejemplo, nunca se oponía a nuestra libertad, siempre respetaba lo que nosotros decidíamos en nuestras vidas. Si consigo ser aunque sea un poco como mi padre en esta vida estaría muy contento. Mi madre me dijo: “Por ti quiero que lo consigas pero por mí desearía que volvieras”. Ella, en realidad, pensaba que me perdería y que no me iba a ver más. Pero pronto esto cambió y ella fue mi gran apoyo. Ansiosamente esperaba el momento de mi ordenación, y de participar en mi Primera Misa. Son unos padres orgullosos de mí, se dieron cuenta que no perdieron nada y ganaron mucho.
¿Cómo fueron sus contactos con Medjugorje? ¿Ya estando en el Seminario o si la Reina de la Paz es la que ha respondido y ha seguido su crecimiento durante su formación?
Esta claro, esto es inevitable, orado y peregrinando a la Reina de la Paz como estudiante, pero lo hacía solo. Visitaba los montes u otros lugares de oración y aprovechaba los momentos de soledad y silencio para la oración. Echo de menos estos momentos cuando paseaba por Medjugorje sin que nadie me toque de la manga y me pregunte algo, no es tan fácil pasear por aquí con el hábito, se pierde la privacidad y a veces la echas de menos, pero esto es parte de nuestra vocación.
Mientras estaba en el Seminario seguía los mensajes de la Virgen, qué es lo que me dice a mí, a la parroquia de Medjugorje y a todo el mundo. Estos mensajes los vivía de tal manera como si la Virgen me los diera solamente para mí. Que Dios me perdone, a veces tengo la sensación de que, como estudiante, seguía más intensamente los mensajes que ahora que soy sacerdote en Medjugorje.
¿Qué pasó por su mente cuando supo que su próximo destino iba a ser el lugar donde sintió la llamada para su vocación?
Primero pensé en la pereza de cambiar de lugar. Nunca me gustó cambiar. Sabiendo que venía a Medjugorje sentí alegría, responsabilidad y respeto hacia todo lo que viví aquí. He recibido una oportunidad inusual como sacerdote. Dios me ha devuelto al lugar donde empezó todo. Sé que no es casualidad y que tengo una gran responsabilidad. Intento vivir esta responsabilidad diariamente con los pulmones llenos. Si lo consigo, solamente lo sabe Dios.
(Continuará en la próxima edición de Glasnik Mira)
Fuente: Glasnik mira nº4, abril 2013
Traducido por: Sandra Barisic
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