Mensaje extraordinario dado por la Virgen a Iván el 15 de agosto de 2020 

La Virgen vino particularmente contenta y feliz. Ha saludado a todos con su saludo habitual: “¡Sea alabado Jesús, queridos hijos míos!”. Con las manos extendidas ha dado su bendición maternal sobre todos nosotros. Luego ha dicho:

“Queridos hijos, también esta noche les traigo el Amor. Lleven el amor a los demás en estos tiempos inquietos. Lleven la esperanza, particularmente a aquellos que están sin esperanza. Lleven la paz a todos aquellos en quienes ha entrado la inquietud. Queridos hijos, este es un tiempo de gran tentación, pero, al mismo tiempo, es tiempo de grandes gracias; por lo tanto, queridos hijos, acojan este tiempo de pruebas para poder salir de él purificados en la fe. La Madre ora por cada uno de ustedes e intercede ante su Hijo por cada uno de ustedes. ¡Gracias queridos hijos porque también hoy han respondido a mi llamado!”.

Luego, la Santa Virgen continuó orando sobre nosotros hasta que se marchó en el signo de la luz y de la cruz, saludándonos con las palabras: “¡Vayan en paz, queridos hijos míos!”.

Después, Ivan tuvo un diálogo personal con la Virgen y destacó la invitación de la Madre al amor, la paz y la esperanza, particularmente porque somos nosotros quienes debemos llevar al mundo estos valores. No debemos temer por los sufrimientos porque son para la purificación, porque son acciones que nos acercan al Señor.

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