¡Alabados sean Jesús y María!

Queridos amigos de Medjugorje, queridos hermanos y hermanas de todo el mundo que estáis unidos a Medjugorje a través de la espiritualidad que aquí nos trae María, Nuestra Madre Celestial, la Reina de la Paz. Os saludo de todo corazón y deseo dirigiros algunas palabras.

Hoy, en la solemnidad de San José, recibimos un mensaje para todos nosotros que nos encontramos en esta situación, y es el mensaje de la vida de San José y de la vida de María. Es decir, nos preguntamos, ¿en qué situación está José? ¡En una situación muy difícil! Está desposado con María, y María está embarazada. Él sabe que no es su hijo. ¿Cuál es la situación difícil ahí, qué hacer, cómo actuar? José está en una gran tribulación, pero José es justo, porque no se queda solo con sus planes, con sus pensamientos, con sus deseos. No considera que lo único correcto sea lo que él piensa y cómo él ve las cosas, sino que está abierto. Está abierto a los planes de Dios, a cómo Dios ve.  Y cuando el ángel le dice: “¡José, no temas! ¡No temas llevar a María contigo!“, José lo cree. José confía en el ángel y toma a María como su esposa.

Hoy, estas palabras, queridos amigos, son muy importantes para todos nosotros, y son las palabras: ¡No tengas miedo! Las palabras “No temas” son pronunciadas por el ángel Gabriel a María. ”María, ¡no temas! ¡El Señor está contigo!”.

Estas palabras son las que el ángel le dice a José: ¡José, no temas!

Estas son las palabras que el Señor nos dice a todos hoy: ¡No temáis!

Por supuesto que el miedo existe, y está justificado, debemos cuidarnos, ser prudentes,  disciplinados. Debemos prestar atención a la higiene, y eso es absolutamente correcto y muy importante. Sin embargo, no con ansiedad, ni con miedo ¡sino con fe! Con fe en que el Señor está con nosotros, que le pertenecemos al Señor y que todo irá bien. Y esta situación es una gran oportunidad para nosotros. Podemos verlatrágicamente, como algo trágico y por supuesto que es difícil en cierto sentido, está claro que es difícil, pero es una oportunidad para acercarnos a Jesús. Ésta es una oportunidad para volver a Dios, para volver a la oración, a la familia, a los valores verdaderos.

Cuando todo va bien, nos olvidamos de Dios. Cuando todo va bien, solo buscamos placer, diversión, que estemos bien en el sentido material, y nos olvidamos de lo único necesario, lo único importante, lo que Jesús le dice a Marta, lo esencial. ¡Pues ahora estamos en ese momento!

De hecho, en este momento nos estamos preguntando y buscando esa única cosa necesaria.  Solo una cosa que nos importa hoy, nada más, y es la supervivencia. Pero nosotros, los cristianos, no lo vemos solo en ese sentido, que eso sea lo único necesario, sino que queremos vivir con Cristo. ¡Ahora y en la eternidad! ¡Vivir ahora con Cristo!

Esta es la oportunidad, queridos amigos, para rezar el Rosario, para agarrar el Rosario en las manos. ¡La Virgen nos enseña que en el Rosario está la fuerza! ¡El Rosario en la mano! Leer la Palabra de Dios, ayunar, subir al Križevac, al Monte de las Apariciones; es decir, también en los lugares donde vivís encontrar formas de orar individualmente, en familia, de rodillas.

Abre tus manos, abre tu corazón al Señor. Pídele que fortalezca tu fe, que fortalezca tu confianza en Él, que fortalezca tu esperanza, que fortalezca tu amor. Pídele que el amor de Dios reine en tu corazón. Pídele que abra tu corazón para que conozcas Su amor, para que conozcas el amor del Padre Misericordioso que te ama incondicionalmente, para que te abras  a ese sol, a ese calor de Su amor.

Esta es una oportunidad, queridos amigos, esta es la oportunidad para descubrir la Eucaristía. Hay lugares, países donde, por motivos razonables, se ha suspendido la Eucaristía, para que la gente no se mueva, para que estén en casa tanto como les sea posible, para protegernos de esta manera, para detener esta enfermedad, esta epidemia. Pero es una gran oportunidad para descubrir el valor de la Eucaristía, para descubrir el valor del sacramento de la confesión, para redescubrirlo. Porque eso también lo hemos olvidado o nos hemos acostumbrado, y ahora que no lo tenemos, que sintamos el hambre de la Eucaristía,que se despierte en nosotros el amor por la Eucaristía, por el sacramento de la confesión, por la Adoración.

Queridos amigos, éste es el tiempo de gracia. Un tiempo difícil, pero tiempo de gracia. ¡Aprovechémoslo! Confiemos en el Señor y en lo que nos dice: “¡No tengas miedo!” Y cuando pase este tiempo, tendremos una gran experiencia, la experiencia que vivimos en tiempos difíciles. Y eso nos llevará por la vida y comprenderemos que es posible, es posible, es posible. Eso es lo que la Virgen nos enseña. Ella no nos quita todas las dificultades. No dice: yo apartaré de vosotros todos los problemas que tenéis en la vida. ¡No! Ella dice: Quiero enseñaros cómo ser fuertes por dentro, cómo tener una fe firme, esperanza, amor, para que en los tiempos difíciles puedas aguantar, ser paciente, aguardar con esperanza, con fe.

Queridos amigos, os lo deseamos de todo corazón. Esta es la oportunidad para empezar a vivir los mensajes de nuestra Madre a los que nos invita desde hace tanto tiempo. Aprovechemos este tiempo: ¡Empecemos!

Fuente: www.medjugorje.hr

2 comentarios

  1. Gracias Madre Hermosa y San José por enseñarnos ante las tempestades confiar y no tener miedo, dejar que Nuestro Dios actúe. Gracias Padre Marinko que Dios y nuestra Madre lo protejan siempre en su amor Divino.

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